Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Días Azules - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Días Azules
  4. Capítulo 21 - 21 Spin Off
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: Spin Off 21: Spin Off Parte 7: El legado Mi abuelo me está esperando en el jardín, con una caja pequeña en las manos.

—Sabía que ibas a venir —dice.

—¿Qué es eso?

—Alex me lo dejó antes de irse a Alemania.

Me pidió que te lo diera si algún día volvía y se veían.

O si no volvía y pasaban diez años.

Tomo la caja.

Es de madera, tallada a mano.

El trabajo es hermoso, detallado.

—¿Él hizo esto?

—Sí.

Pasó meses trabajando en ello.

La abro.

Adentro hay cosas: El cuaderno original.

El primero que compartimos en la secundaria, lleno de nuestros dibujos y palabras.

Una carta larga, doblada muchas veces.

Un USB.

—¿Qué hay en el USB?

—pregunto.

—No lo sé.

Eso es entre ustedes.

Subo a mi antigua habitación.

Me siento en la cama donde pasé tantas noches de adolescente, llorando o soñando o ambas cosas.

Leo la carta primero.

*”Sofía,* *Si estás leyendo esto, significa que nos volvimos a ver.

O que nunca volví y decidiste abrir esto de todas formas.* *Quiero que sepas algo: irme fue la decisión más difícil de mi vida.

Cada día me pregunto si fue la correcta.

Probablemente nunca lo sepa.* *Pero lo que sí sé es esto: te amé con cada parte rota de mí.

Me diste razones para vivir cuando no tenía ninguna.

Me enseñaste que el dolor podía transformarse en arte, que la oscuridad no era permanente.* *Pero también sé que nuestro amor, por hermoso que fuera, era el amor de dos personas que estaban sobreviviendo.

Y yo necesitaba aprender a vivir, no solo a sobrevivir.* *En el USB hay algo.

Una canción que compuse.

Sí, aprendí música.

Resulta que cuando no estás constantemente en modo supervivencia, podés descubrir cosas nuevas sobre vos mismo.* *La canción se llama “Días Azules”.

Es sobre vos.

Sobre nosotros.

Sobre todo lo que fuimos y todo lo que no pudimos ser.* *No sé si alguna vez la vas a escuchar.

Pero quería que existiera.

Quería que supieras que no te olvidé.

Que nunca te voy a olvidar.* *Te deseo todo el amor del mundo.

Todo el éxito que mereces.

Todos los días azules que puedas tener.* *Y algún día, cuando ambos seamos viejos y hayamos vivido vidas completas con otras personas, espero que podamos reencontrarnos y reírnos de lo intensos que éramos.* *Hasta entonces, gracias.

Por todo.* *Alex.”* Pongo el USB en mi laptop.

Hay un solo archivo.

Un mp3.

Presiono play.

Es una canción de guitarra acústica y su voz.

Su voz que cambió, se hizo más grave, más segura, pero sigue siendo la misma que me susurraba secretos a los diecisiete.

La letra habla de adolescentes rotos que se encontraron en un rincón olvidado.

De cuadernos compartidos y promesas que no pudieron cumplir.

De amarse lo suficiente para dejarse ir.

Lloro de nuevo.

Pero esta vez es diferente.

No es el llanto de pérdida de anoche.

Es algo más parecido a la aceptación.

## Parte 8: Cinco años después Estoy en la presentación de mi primera novela.

Se llama “Días Azules”.

Es sobre dos adolescentes que se encuentran, se salvan mutuamente, y después se dan cuenta de que salvarse no es suficiente.

Es ficción.

Pero también es real.

Es nuestra historia, transformada en algo más.

La librería está llena.

Reconozco caras: Marisol, que ahora es psicóloga infantil.

Leo, que dibuja para una editorial de cómics.

Mi papá, trece años sobrio, con su nueva pareja.

Mi abuelo, más viejo pero todavía fuerte.

Y una cara que no esperaba ver.

Lucía.

La hermana de Alex.

Se acerca después de la presentación.

—Hola, Sofía.

—Lucía.

Wow.

Hace… ¿cuánto?

—Mucho.

Demasiado.

Leí tu libro.

—¿Sí?

—Sí.

Es hermoso.

Y doloroso.

Alex lo leyó también.

Mi corazón se acelera.

—¿Está…?

—No.

No pudo venir.

Pero me pidió que te diera esto.

Me entrega un sobre.

Adentro hay una sola línea: *”Estoy orgulloso de vos.

Siempre supe que lo lograrías.

Ojalá algún día pueda leerlo sin llorar.

A”* Sonrío a través de las lágrimas.

—¿Cómo está?

—Bien.

Realmente bien.

Se casó hace dos años.

Con un alemán que es profesor de historia.

Se ven felices.

—Me alegro.

—¿Y vos?

—También bien.

Estoy saliendo con alguien.

Julia.

Es fotógrafa.

Es… diferente a todo lo que conocí.

Pero bueno.

En el buen sentido.

—Me alegro por vos también.

Lucía me abraza.

—Gracias —dice— por querer a mi hermano cuando ninguno de nosotros sabía cómo hacerlo.

Por salvarlo.

—Él también me salvó a mí.

—Lo sé.

Por eso escribiste esto, ¿no?

Para cerrar ese capítulo.

—Algo así.

Esa noche, cuando llego a mi departamento —ahora más grande, con un estudio para escribir—, Julia me está esperando.

—¿Cómo te fue?

—Bien.

Raro.

Pero bien.

Me abraza.

Huele diferente a Alex.

Se siente diferente.

Pero está acá.

Es real.

Es presente.

—¿Querés hablar de eso?

—No.

Solo quiero estar con vos.

—Dale.

Esa noche, antes de dormir, miro por la ventana.

El cielo está despejado.

Las estrellas son visibles a pesar de la contaminación lumínica de la ciudad.

Un día azul.

Pienso en Alex en Berlín, probablemente dormido ya por la diferencia horaria.

Pienso en el chico de diecisiete años que encontré en un rincón olvidado.

Pienso en cómo nos salvamos mutuamente y después nos dejamos ir.

Y está bien.

Porque algunos amores no están hechos para durar toda una vida.

Están hechos para salvarte en un momento específico.

Para enseñarte algo que necesitabas aprender.

Para mostrarte que sos capaz de amar y ser amado, incluso en tu versión más rota.

Alex y yo nos amamos con la intensidad feroz de dos personas que se estaban ahogando.

Nos aferramos el uno al otro porque era eso o hundirnos.

Pero ahora estamos en la superficie.

Respirando.

Viviendo.

Y eso tiene que ser suficiente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo