Días Azules - Capítulo 22
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22: Spin Off 22: Spin Off Epílogo: Veinte años después Estoy firmando libros en una feria en Madrid cuando lo veo.
Tiene cincuenta años ahora.
Canas en las sienes.
Arrugas alrededor de los ojos.
Pero sigue siendo él.
Alex está en la fila con un libro en las manos —mi último libro, el quinto que publiqué— y una sonrisa tímida.
Cuando llega su turno, ninguno habla por un momento.
—Hola —dice finalmente.
—Hola.
—Sigo sin poder leer tus libros sin llorar.
—Algunos fantasmas nunca se van.
—No —dice—.
Pero aprenden a convivir con los vivos.
Le firmo el libro.
Escribo: *”Para Alex, quien me enseñó que está bien dejar ir.
Que el amor no siempre es suficiente, pero siempre importa.
Con cariño eterno, S.”* —¿Cómo está tu familia?
—pregunto.
—Bien.
Mi esposo y yo nos separamos hace tres años.
Amigablemente.
Resultó que él quería hijos y yo no.
Pero seguimos siendo amigos.
¿Y Julia?
—Nos casamos hace diez años.
Tenemos dos gatos y una vida tranquila.
Es… es bueno.
—Me alegro.
De verdad.
—Yo también.
Me alegro por todo.
Por lo que fuimos.
Por lo que no pudimos ser.
Por haber sido lo suficientemente valientes para dejarnos ir.
—Yo también.
Hay gente esperando detrás de él.
Tiene que irse.
—Tal vez podamos tomar un café —dice—.
Antes de que me vaya a Buenos Aires.
—¿Vas a Buenos Aires?
—Por trabajo.
Estoy diseñando un museo nuevo.
La ironía de volver a la ciudad de la que escapé, ¿no?
Sonrío.
—Me encantaría.
Tomar un café.
Ponernos al día.
Como viejos amigos.
—Viejos amigos —repite—.
Sí.
Eso es lo que somos.
Se va.
Y esta vez no duele.
No como antes.
Porque ambos estamos completos ahora.
No somos esos adolescentes rotos buscando salvación en los ojos del otro.
Somos adultos que construyeron vidas, que amaron y perdieron y siguieron adelante.
Y tal vez eso es lo que significa crecer: aprender que puedes amar a alguien profundamente, perderlo, y aun así estar bien.
Que puedes agradecer por lo que fue sin lamentar lo que no pudo ser.
Miro el cielo de Madrid.
Está azul.
Perfectamente azul.
Un día azul.
Como todos los mejores días de mi vida.
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