Dios de las MILFs: Los Dioses Me Piden Hacer un Harén de MILFs - Capítulo 416
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Capítulo 416: Somos familia
—Ahora que me fijo, parece que también llevas un tono de pintalabios diferente, Bella, lo que hace que tus labios rosados resalten —dije mientras jugaba con los labios inferiores de Bella bajo su mirada azorada, a la vez que sujetaba con firmeza su esbelta cintura. Luego suspiré como si fuera una lástima y continué diciendo—: Pero, por desgracia, por mucho que tu papi aquí presente quiera darles un beso a esos pequeños y carnosos labios tuyos por lo seductores que parecen, no puedo hacerlo por nuestra relación.
—… Quiero decir, ¿qué clase de padre besa a su hija en los labios? ¿No es una barbaridad si quiera pensarlo?
Bajé la mirada y le pregunté a Bella, a cuyos ojos se les iluminó de inmediato la emoción al mencionar un beso en los labios.
—¿De verdad es así, Papi?… ¿De verdad es tan extraño que un padre bese a su hija en los labios? —contraargumentó Bella en voz baja, como si intentara con todas sus fuerzas hacerme cambiar de opinión sin ser demasiado directa. Luego me miró con sus ojos brillantes y dijo—: Qu-quiero decir, a veces el amor de un padre por su hija va más allá de lo normal, y e-es natural que quiera darle un poco de amor «extra».
—…¿Y cómo puedes dudar por un besito cuando ya has visto mis p-pechos al descubierto e incluso los has chu-chupado con tu boca?
Bella me cuestionó mientras sus orejas comenzaban a sonrojarse, recordando el día en que me turné para chupar tanto los pechos de Bella como los de su madre.
—Oh, sí… Probé los pechos de mi hija, ¿no es así? —sonreí mientras sentía los pechos bien dotados de Bella, que aún no habían alcanzado todo su potencial, presionarse contra mi pecho y cubrirme con su calidez. Luego continué diciendo—: Así que, después de sentir la suavidad de tu carne en mi boca, ¿por qué debería preocuparme por un beso en los labios?
Me reí entre dientes como si por fin me diera cuenta de mi propia estupidez, y antes de que Bella pudiera replicar, cubrí sus labios con los míos y le di el beso por el que llegó a discutir conmigo.
—¡Ahh!♡~ ¡Mmmm!♡~ ¡Chasquido!♡~ ¡Smooch!♡~ ¡Hmmm!♡~
Bella no se esperaba recibir un beso en los labios tan de repente, y al principio se resistió un poco cuando sintió mi lengua entrar en su fragante boca.
Pero una vez que sintió la forma en que mi lengua se enroscaba alrededor de la suya, como dos serpientes de agua entrelazadas, y la reconfortante calidez que sintió por todo el cuerpo acompañando al beso, se dejó llevar en mis brazos y cerró los ojos para dejarme hacer lo que quisiera.
—¡Mmm!♡~ ¡Mmm!♡~ ¡Beso!♡~ ¡Oh, sí!♡~ ¡Mmm!♡~ ¡Slurp!♡~
—¡Beso!♡~ ¡Beso!♡~ ¡Mwah!♡~ ¡Sí, Papi!♡~ ¡Beso!♡~ ¡Mordisquito!♡~
Bella parecía estar disfrutando de verdad el beso íntimo que estábamos compartiendo, a juzgar por cómo gemía y llamaba a su padre, mientras nuestras lenguas húmedas colisionaban e intercambiábamos fluidos; principalmente yo, que absorbía su dulce saliva.
Eso quedó aún más demostrado al ver la mirada de anhelo en sus límpidos ojos después de que apartara mis labios, casi como si quisiera que el beso durara hasta el fin de los tiempos.
—Ver esa mirada anhelante en tus ojos hace que quiera devorar tu cuerpo aún más, Bella… Sobre todo estos pechos tuyos en ciernes, que parecen haber madurado por fin y dado dos frutos carnosos —dije mientras atraía a Bella aún más a mi abrazo y deslizaba una de mis manos por su cuerpo para ahuecar sus pechos, que apenas cabían en mi mano—. Solo quiero besarlos por todas partes y comerte entera~.
—¡No, Papi!~ ¡No puedes hacer eso!~
Bella se asustó al sentir que le manoseaban los pechos y se apartó de mí rápidamente. Entonces pareció darse cuenta de que la forma en que acababa de actuar podía llevarme a pensar que me odiaba, por lo que también añadió tímidamente:
—Qu-quiero decir, no puedes hacer esas cosas por ahora… T-todavía no estoy lista…
Parecía que, aunque a Bella le parecían bien las interacciones inocentes como abrazos y besos, que en su cabeza sonaban bastante dulces e inofensivas, todavía no estaba preparada para nada que fuera realmente íntimo.
En ese sentido era muy parecida a su madre, ya que aunque Camila me dejaba deleitarme con su cuerpo de más de una manera, todavía dudaba en dejarme dar el último paso, pues ese sentimiento de haber sido una mujer casada durante tantos años le impedía seguir adelante.
Pero eso no me desanimó en lo más mínimo, ya que tanto madre como hija solo necesitaban que yo las ablandara un poco, y al final podría contemplar la estampa de ambas, desnudas y una junto a la otra, con mi semen fluyendo de sus agujeros al mismo tiempo.
—De acuerdo, Bella… Aunque tu papi está desolado porque me has apartado, no intentaré acercarme demasiado si eso es lo que de verdad quieres.
Suspiré y me llevé las manos a la cabeza de forma exagerada, como un padre que se lamenta de que su hija no le dedique nada de su tiempo.
Bella bufó ante mi teatro y pareció pensar que estaba exagerando, cuando ella ya había sido bastante generosa al dejarme besarla.
—Y bien, Bella… ¿Por qué decidiste hacerme una visita tan temprano, cuando normalmente duermes hasta bien entrado el día? —mencioné los malos horarios de sueño de Bella—. ¿De verdad me echas tanto de menos que te has despertado temprano solo para ver mi cara de guapo?
—No te hagas ilusiones, Papi. —Bella puso los ojos en blanco ante mi razonamiento y me entregó el cuaderno que llevaba sosteniendo un rato—. Me levanté temprano para terminar mi proyecto final, y ahora que ya lo he entregado para su revisión, he venido a devolverte los apuntes que me diste.
¿Apuntes escritos?… Ah, habla de lo que garabateé cuando la estaba ayudando con su proyecto de fin de carrera.
Bella estaba en su último semestre en la universidad y trabajaba en su proyecto de fin de carrera. Pero debido al incidente que tuvo lugar en su universidad, donde varios de sus amigos la traicionaron por aquel capullo, que probablemente se esté descomponiendo bajo alguna roca en las montañas cercanas, el grupo en el que estaba para el proyecto acabó disolviéndose.
Por eso Camila insistió en que la ayudara con su proyecto, diciendo que yo era bastante capaz, mientras que Bella argumentaba que no había forma de que un mocoso de instituto tuviera el cerebro necesario para comprender lo que ella estaba haciendo.
Pero en contra de sus expectativas y para su completa sorpresa, conseguí guiar a Bella tan bien que ya había terminado en una sola semana el proyecto que se suponía que tardaría más de medio año en concluir.
Los apuntes que ahora devolvía también eran bastante importantes a los ojos de Bella, ya que contenían información valiosa que incluso podría permitirle conseguir un doctorado en el tema que estaba trabajando.
Pero ella no era codiciosa, aunque a mí no me habría importado que fuera un poco autocomplaciente y que tuviera el mismo orgullo que su madre; esto la llevó a devolver lo que técnicamente me pertenecía una vez que terminó de usarlo para lo más básico.
—G-gracias, Kafka —me dio las gracias Bella de repente, mirándome con gesto vacilante—. Para ser sincera, en realidad te subestimé cuando mi madre dijo que probablemente podrías ayudarme con mi trabajo y estaba deseando verte fracasar.
—…Pero ahora entiendo que sin tu ayuda probablemente no habría podido terminar mi proyecto a tiempo, así que te agradezco mucho que te tomaras el tiempo de tus vacaciones de verano para venir a ayudarme.
Bella expresó sinceramente sus honestos pensamientos, lo que me pareció bastante adorable, viendo que normalmente siempre decía lo contrario de lo que pensaba.
—Vamos, Bella, somos familia~ ¿De verdad tenemos que darnos las gracias por todo lo que hacemos, con lo unidos que estamos?~ —dije de forma alegre y froté la coronilla de Bella, lo que hizo que sus labios se curvaran en silencio a pesar de que hacía todo lo posible por ocultar sus sentimientos—. Por no mencionar que Camila incluso le ha pedido a mi madre unirse oficialmente a mi familia y ha logrado su objetivo con éxito.
—Así que, ¿de verdad tenemos que ser tan educados cuando pronto compartiremos el mismo apellido?
—Ah, así que mi madre por fin ha pedido unirse a vuestra familia… Pensé que nunca lo haría con lo mucho que le daba vueltas, pensando que tu madre nos rechazaría.
Bella murmuró para sí misma y pareció un poco sorprendida por lo que había ocurrido, aunque Camila parecía haberla informado ya de sus planes. Luego pensó en algo y se sonrojó como si le diera vergüenza, y continuó diciendo en voz baja:
—Entonces, mi nombre va a ser Bella Vanitas a partir de ahora… Suena muy bien.
—Sí que lo es~ Solo el nombre más hermoso para una chica tan hermosa como tú, Bella~.
Dije mientras le pellizcaba la mejilla, lo que hizo que me lanzara una mirada fulminante por tratarla como a una niña, aunque en realidad le gustaba. Luego añadí:
—Tu madre, tu Tía Abigaille y yo también vamos a tener un desayuno especial para conmemorar que os unís a nuestra familia, y sería genial que pudieras acompañarnos.
—… A no ser que tengas otros planes para hoy, viendo lo arreglada que estás, casi como si estuvieras lista para salir.
Dije, fijándome en que Bella iba tan bien vestida que parecía que iba a tener una cita con alguien.
—¡¿Qué?! ¡No, no, no, no! ¡Estoy completamente libre ahora mismo y no voy a ninguna parte!
Bella gritó rápidamente, presa del pánico, para que yo no lo malinterpretara, ya que en realidad deseaba ansiosamente pasar tiempo conmigo y no quería dejar pasar la oportunidad que se le acababa de presentar en bandeja. Esta era también la razón principal por la que había usado la devolución de mis apuntes como excusa para venir a mi casa.
La razón por la que se había arreglado tanto también era porque quería presumir ante mí del nuevo vestido que se había comprado con su madre, algo que no se atrevía a decir en voz alta por lo mal que se le daba expresar sus verdaderos sentimientos, ya fuera hacia mí o hacia su madre.
—Ya veo… Si ese es el caso, entonces realmente eres la invitada que he estado esperando.
Dije, mientras una misteriosa sonrisa aparecía en mi rostro, lo que hizo que Bella se estremeciera por alguna razón que ni ella misma podía entender. Entonces abrí la puerta de par en par y le hice un gesto para que entrara mientras la miraba con una expresión de entusiasmo en mi cara y decía:
—Por favor, entra, Bella… El desayuno especial que he preparado, y que será presentado por tu madre y tu Tía Abigaille, te está esperando.
Bella no sabía exactamente por qué sentía que la estaban atrayendo a una trampa ineludible cuando solo iba a unirse a un inocente desayuno.
Pero en cuanto dio el primer paso dentro de la casa y oyó la puerta cerrarse tras ella, tuvo el presentimiento de que el desayuno del que iba a disfrutar hoy era algo que nunca podría olvidar en toda su vida, para bien o para mal…
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