Dios de los Embusteros - Capítulo 577
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Capítulo 577: Lorenzo, Parte 2
Teo se limitó a encogerse de hombros en cuanto escuchó su afirmación.
—Bueno, si no te importa, puedo comentarte un par de cosas sobre tu actuación —dijo Lorenzo, cambiando de tema inmediatamente, sin que le importara realmente la reputación de Teo.
Creía que Teo ya sabía lo que hacía, así que no había necesidad de decir algo inútil.
Teo pensó un momento y asintió. —Claro.
—Para serte sincero, puedes corregirme si me equivoco, pero desde mi perspectiva, hay tres cosas que puedes mejorar.
—¿Ah, sí? —Teo guardó silencio, invitándolo a continuar.
—Lo primero que tienes que hacer es conseguir un asistente —dijo con una sonrisa socarrona—. Un asistente es genial, porque no solo puede encargarse de la mayoría de tus trabajos, como la investigación y otras cosas, sino que también puede ayudarte en una pelea. Por otro lado, tú puedes resolver sus problemas y convertirte en su apoyo. Es una situación en la que todos ganan.
—Muchos, incluyéndome a mí, preferimos tener asistentes de la misma familia porque conocemos su capacidad y hay pocas probabilidades de que nos traicionen a la familia y a mí. Tampoco es necesario que los ayude si alguien de fuera los intimida. El apellido de la familia es suficiente para resolver muchos problemas.
—Y si tu asistente te pide que hagas algo por la familia, de todos modos es para la Familia del Dios de la Guerra, así que, ¿por qué no? Por otro lado, si tu asistente es de fuera de la familia, simplemente inviértelo todo —dijo encogiéndose de hombros.
—Estoy bastante de acuerdo contigo —dijo Teo, bajando la vista—. Nosotros hacemos la mayoría de los planes y ellos se encargan de los detalles. De esta forma, puedo concentrarme en mi entrenamiento. Si mi asistente es fuerte, también puedo entrenar con él, así que sí…
—Sí. Ya puedes ver los beneficios. Bueno, también he de decir que hay desventajas, ya que tienes que cuidar de ellos, pero los beneficios las superan con creces —dijo Lorenzo asintiendo, tratando de persuadir a Teo de que tuviera un asistente.
—Primero lo pensaré.
—Sí. No es fácil encontrar a uno, ya que no estás familiarizado con esta familia. Me gustaría ofrecerte una, pero creo que la rechazarías porque podría ser mi espía trabajando para ti, así que no haré algo así —dijo Lorenzo sonriendo mientras levantaba dos dedos—. De acuerdo. Pasemos al segundo consejo.
—Veo que ya se te da bien manipular el campo de batalla. Ahora, lo que tienes que hacer es crear conexiones. Como ya sabes, la Familia del Dios de la Guerra está llena de estrategas… lo que también significa que son mejores que la mayoría para matarte.
—Necesitas tener a alguien vigilando fuera de la familia, monitorizando a ciertas personas. En cuanto a dentro, no creo que nadie se ponga de tu lado voluntariamente. Incluso a mí me gustaría tener una buena amistad contigo por los beneficios futuros. Pero bueno, esa no es mi principal preocupación ahora mismo, así que solo quiero que lo sepas.
—No me apetece engañarte cuando llegue el momento, así que tómate esto como una advertencia sobre mí —dijo Lorenzo con una risita—. En fin, necesitas crear conexiones dentro y fuera de la familia. A pesar de haberte convertido en miembro de la Familia del Dios de la Guerra, no piensas quedarte aquí, ¿verdad?
—En ese caso, tener una influencia externa puede ser tu paraguas si algo sucede. Puedes refugiarte allí mientras los ayudas en la medida de tus posibilidades como pago.
—A menos que te persiga toda la Familia del Dios de la Guerra, creo que bastará con esconderse en una gran influencia con varios Expertos de Rango Mítico. Si Padre o el Abuelo te persiguen, no hay nada que yo pueda hacer. Bueno, es una situación improbable, así que no, no tienes que pensar mucho en ello.
—Por último, pero no por ello menos importante, quiero recordarte que aproveches las misiones en el extranjero. Aunque la mayoría de nuestras misiones son locales, si te sale una misión en el extranjero, deberías aceptarla. Aprenderás muchísimo allí.
—Si te soy sincero, prefiero cambiar la recompensa por aprender algo de ellos, como sus habilidades especiales o cosas por el estilo. También puedes llevar a tu asistente contigo para hacer este tipo de tareas y duplicar el número si es de la misma familia.
—Eso es todo. No puedo decir nada sobre tu capacidad de combate porque tu estilo de lucha ya está por encima del mío. Sencillamente no puedo comprenderlo. Solo puedo pedirte que no te centres únicamente en el Control —concluyó Lorenzo, encogiéndose de hombros.
—Mmm… Son consejos bastante útiles. Gracias.
—De nada. Tú también me has dado algunas ideas, así que estamos en paz —dijo Lorenzo sonriendo, antes de recordar algo—. Ah, es verdad. Después de conseguir el vídeo de esta competición, pienso revisarlo. ¿Quieres que lo hagamos juntos? Si no, puedo contactarte para darte mi opinión. A cambio, tú me das la tuya.
—Prefiero centrarme en mi entrenamiento, así que no creo que pueda salir. Sin embargo, sí que puedo dedicar unos minutos de mi descanso para hacer algo así. Sí, prefiero la segunda opción —respondió Teo, sin rechazar su idea.
—Genial. Una vez más, soy Lorenzo Guerrero —dijo, extendiendo la mano.
Ahora que se había recuperado un poco, Teo le estrechó la mano con firmeza. —Soy Theodore Griffith. Encantado de conocerte.
—¡Igualmente! —asintió Lorenzo antes de girar la cabeza al ver un coche que se acercaba a ellos.
Cuando la puerta del coche se abrió, salió Felice, que se quedó desconcertada ante las acciones de Lorenzo y Teo.
—¡Ah, Felice! Ya has venido —dijo Lorenzo, ajeno a la situación, y le presentó a Teo—. Mira, he hecho un nuevo amigo. Es Theodore Griffith.
Las cejas de Felice se crisparon. —Maestro… Ese tipo es un astuto —dijo.
—¿A qué viene esta hostilidad repentina? —preguntó Lorenzo, ladeando la cabeza confundido—. Ah, ¿tú eres la que Teo derrotó? No le des importancia. Es mejor aprender de él que guardarle rencor.
Felice suspiró y apartó la vista, poniendo los ojos en blanco.
—Así es ella. Normalmente, es muy atenta y comprensiva, pero sus palabras son un poco hirientes. Es que no puede ser sincera —dijo Lorenzo con una risita.
Felice volvió al coche sin decir una sola palabra, y de repente el vehículo dio media vuelta y se marchó.
—¡Espera, ¿qué?! —exclamó Lorenzo, sorprendido al principio, y corrió tras el coche. Volvió la cabeza para decirle sus últimas palabras a Teo—. ¡Te enviaré mis datos de contacto más tarde! ¡Adiós, Teo!
Antes de que Teo pudiera decir nada, Lorenzo ya había usado su Habilidad de Teletransportación para meterse en el coche.
Poco después de su conversación, el chófer de Teo lo recogió y lo llevó de vuelta a la mansión, donde encontró al anciano Leonardo esperándolo.
—¡Felicidades! Has demostrado tus habilidades a mucha gente —se rio Leonardo mientras extendía la mano y se sentaba despreocupadamente en el suelo.
Ava, por otro lado, saltó apresuradamente a su abrazo. —¡Kyu!
Teo la atrapó con delicadeza y sonrió. —Estoy de vuelta, Ava.
—¡Kyu, kyu! —Ava lanzó unos cuantos puñetazos al aire, indicando que si hubiera estado allí, habría apalizado a todos esos tipos junto a él.
—Pff. Me lo imagino —se rio Leonardo, entendiendo el mensaje que Ava intentaba transmitir.
—Jaja, no pasa nada. Para ser sincero, este resultado ya me ha llevado al límite —rio Teo entre dientes y le acarició la cabeza.
—En cualquier caso, con tu actuación, creo que nadie se quejará de tu trato. No es justo para los demás, pero teniendo en cuenta que la mayoría de ellos están aquí solo porque cumplo con mi propio lema, no tienen más remedio que aceptar —sonrió Leonardo para tranquilizarlo.
—¿Ah, sí? —asintió Teo, sin preocuparse por las opiniones de los demás. Sin embargo, si esa gente poderosa no estaba de acuerdo con esta decisión, sí que se enfrentaría a algunos problemas.
Aunque no lo demostró por fuera, se sintió un poco aliviado.
—Por cierto, tu planificación ya es de primera categoría ahora que has entrenado conmigo durante tres meses. Todo lo que necesitas es experiencia en la vida real, ya que pueden ocurrir muchas cosas en el campo de batalla, y la mayoría son diferentes de las simulaciones.
—Claro que haremos sparring en un juego de simulación cada semana, pero a partir de ahora ese no será nuestro objetivo. Supongo que ya tienes un plan para el futuro, ¿verdad?
Teo asintió. —Sí. Hay tres cosas a las que me quiero acostumbrar en el plazo de un mes.
Como si entendiera su plan, Leonardo preguntó: —¿Quieres aceptar una misión el mes que viene? Noviembre, ¿eh?
—Sí. ¿Hay algún problema?
—En realidad, no. De todas formas, la Familia del Dios de la Guerra recopilará las solicitudes, así que puedes simplemente escogerlas o dejar que la familia te dé una. Sea como sea, no te ayudaré en las misiones, ya que ese es tu trabajo.
—Lo entiendo —asintió Teo—. Me tomaré mi tiempo y me prepararé para mi estancia aquí.
—¿Mmm? —Leonardo notó la diferencia en la forma de hablar de Teo, sabiendo que Lorenzo debía de haberle dicho algo.
—Como sea, mis prioridades son mi Control, mi vista y mi gusto. Quiero centrarme en estas tres cosas.
—Puedo entender lo del Control y tu vista, pero ¿por qué eliges el gusto?
—Puedes calcular aproximadamente el Poder Mágico en tu entorno, incluyendo la habilidad del enemigo, ¿verdad? Quiero ese poder primero porque mi estilo de lucha es extremadamente ofensivo. Necesito ese poder para reaccionar al instante a su poder.
—Ah, ya veo. Tiene sentido —asintió Leonardo sin dudar.
Poco sabía él que Teo añadió para sus adentros: «Bueno, con mis ojos para obtener la información de la habilidad, puedo predecir el poder a partir del Poder Mágico. Si quiero crear una ilusión, puedo replicarla, haciendo que piensen que han liberado su poder».
Era un estilo de lucha con una ilusión única solo para él debido a sus ojos especiales. Creía que este sería el estilo perfecto para su base en el futuro.
—Además, voy a conseguir un buen reemplazo para mi habilidad. Como tengo más confianza en mi Control y mi Conciencia, creo que añadir una habilidad de gran poder me dará un buen impulso en mi ataque —sonrió Teo.
—Al menos, tienes una visión clara de hacia dónde vas. De acuerdo. Te entrenaré en todo eso, así que puedes estar seguro de que podrás usarlo todo en un mes —sonrió Leonardo con picardía—. Eso si puedes soportar la cantidad de entrenamiento.
—No hay nada que no pueda soportar —negó Teo con la cabeza tranquilamente, aceptando el desafío.
—Je.
Después de eso, Leonardo empezó a ayudar a Teo con el entrenamiento. Al principio se sorprendió porque Teo ya tenía la base para su Conciencia, que parecía provenir de su bendición.
Teo no le dijo nada sobre su bendición, ya que estaba claro que ser misterioso lo mantenía más seguro en la Familia del Dios de la Guerra que confundirlos con algunos rumores.
Italia también se vio sacudida por la actuación de Teo, pues se dieron cuenta de que seguiría haciéndose más fuerte y más sabio, ya que Leonardo todavía tenía que enseñarle durante quince meses.
Su mejor oportunidad para conocerlo era enviarle su delegación para presentarse lo antes posible.
Por desgracia, Teo no tenía intención de conocerlos por el momento, a pesar de los consejos de Lorenzo. En lugar de hablar con todos esos negociadores profesionales, prefería encontrarse con su representante en una misión o algo así.
Sus generaciones más jóvenes e ignorantes eran más fáciles de leer y él podía conocer su intención al acercarse a él.
Su abuelo no dijo nada sobre la elección de Teo porque le había impartido los conocimientos necesarios para que se ocupara de su propio problema.
Al mismo tiempo, también era consciente de que Lorenzo y Teo habían mantenido una serie de conversaciones después de aquella pelea. Obviamente, el padre de Lorenzo era el culpable.
Lorenzo compartió la información que conocía sobre su Familia del Dios de la Guerra y varias familias de Italia, mientras que Teo lo aconsejaba en su propia mejora, especialmente en lo que respecta a su planificación y observación.
Se ayudaban mutuamente a mejorar, lo que hizo que su progreso aumentara a pasos agigantados. Incluso Felice se disculpó con Teo por haber sido grosera el otro día, reconociendo su error. Lorenzo se quedó de piedra porque ella nunca se había disculpado con él.
Esta última, obviamente, se encogió de hombros y siguió como si nada.
Ignazio, Agata e incluso Enrica, la alumna del papa, se pusieron en contacto con él para saber cómo se encontraba.
Teo no salió de su mansión, lo que lo hizo aún más misterioso y elevó su estatus todavía más.
Incluso Lorenzo lo elogió por su astucia al mantener su identidad misteriosa. No había mucha información que se pudiera desenterrar sobre él, por lo que solo incitaría la curiosidad de mucha gente, aumentando así su valor sin que él hiciera nada.
Teo no prestó atención a todo eso y se centró en aumentar su fuerza.
Después de un largo mes, Teo estaba por fin listo para su primera misión.
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