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Dios de los Embusteros - Capítulo 652

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Capítulo 652: Escape

—… o no. —En el momento en que dijo esas dos palabras, más de cien Balas Mágicas volaron hacia el cielo y describieron una parábola, lloviendo sobre las enredaderas.

Bum.

Bum.

Bum.

Como las enredaderas estaban golpeando el muro de Agata, no tuvieron ninguna posibilidad de detener las Balas Mágicas.

Pronto, muchos agujeros aparecieron en sus cuerpos mientras Teo y Agata asentían el uno al otro.

Agata convirtió su muro en una guadaña gigante mientras Teo saltaba por los aires y ella cortaba todas las enredaderas.

Las enredaderas intentaron esconderse bajo tierra, pero ese era precisamente el plan de Agata.

En el momento en que desaparecieron, la guadaña volvió a su forma de humo, sin que ningún árbol resultara dañado.

Mientras tanto, Teo usó su Telequinesis e hizo levitar a Agata y a Ava mientras dejaban atrás las enredaderas.

«¿Ha invocado a su clon para atacar las enredaderas? Pero ¿desde cuándo lo tiene invocado…?». Agata miró de reojo a Teo, preguntándose por su plan de batalla. Aunque Teo tenía el control, ella quería saber lo que pensaba para aprender de él.

Ver el rostro tranquilo de Teo solo despertó aún más su curiosidad, pues él parecía seguro de poder salir de aquel lugar.

Sin embargo, Agata tuvo que volver a centrarse en el campo de batalla al oír los rugidos que provenían de su derecha y de frente.

Los monstruos de la derecha estaban a punto de alcanzarlos, mientras que los de en frente revelaron su presencia para detener a Teo.

Ava saltó al hombro de Teo y dijo: —En el momento en que nos detengamos, podremos ver a los que vienen por detrás y por el lado izquierdo. Los de la derecha nos atacarán también.

—… —Teo guardó silencio mientras seguía avanzando directo hacia los monstruos que tenían en frente.

—Teo, hay más de cien monstruos ahí —le advirtió Ava.

—Lo sé. ¿Pero a quién le importa? No podrán detenernos.

Como si hubieran entendido a Teo, unos pocos rugieron, y al instante los siguieron todos los demás monstruos.

«¿Hmm?». Teo entrecerró los ojos al ver aquella reacción. Pensó por un momento y usó su Expansión de Poder Mágico.

—Prepárense para seguir mis movimientos —dijo Teo mientras cubría su pie derecho con la Expansión de Poder Mágico.

Cuando estaban a punto de chocar con los monstruos, Teo dio una fuerte pisada en el suelo y gritó: —¡Salten!

Tanto Ava como Agata siguieron sus instrucciones y observaron cómo Teo destruía el suelo, convirtiéndolo en un enorme cráter que engulló a los monstruos de en frente y de la derecha.

Algunos monstruos lograron esquivarlo saltando por los aires y derribaron de vuelta al suelo tanto a Ava como a Agata.

Al final, decidieron reagruparse con Teo, que estaba de pie en medio del cráter.

Los monstruos empezaron a congregarse en el borde del cráter, observándolos.

Incluso los que venían por detrás los habían alcanzado y bloqueaban cualquier vía de escape.

Lo mismo ocurría a la izquierda. En otras palabras, a estas alturas estaban completamente rodeados.

—Creo que hay unos cincuenta Monstruos de Clase Rara —dijo Ava tras mirar a su alrededor y percatarse de la diferencia entre los monstruos.

—¿En serio? —se sorprendió Agata. Su número por sí solo ya superaba los cuatrocientos. Si además de eso tenían que luchar contra cincuenta Monstruos de Clase Rara, no serían capaces de sobrevivir.

Teo chasqueó la lengua por primera vez y dijo: —Así que esto no va a funcionar, ¿eh…?

—¿Eh? —Agata se giró hacia Teo, impactada—. ¿Qué has dicho?

De repente, diez enredaderas emergieron del suelo y, junto a una de ellas, apareció una hermosa mujer.

Tenía una figura humanoide. Su pelo y sus ojos verdes combinaban a la perfección con la ropa hecha de hojas que apenas le cubría el cuerpo.

—Así es. ¡Cómo se atreven, humanos, a interferir con mi entretenimiento! —La mujer los fulminó con la mirada y liberó su intención asesina—. Ya que han arruinado mi diversión, voy a matarlos a ambos.

Después de eso, vio a Ava y bufó: —Voy a hacer que luches hasta la muerte… Es una oportunidad única para controlar a alguien como yo.

—¿Eh? —dijo Ava, frunciendo el ceño. Estaba a punto de transformarse cuando Teo dijo de repente—: ¿Crees que has ganado?

Ava y Agata le lanzaron una mirada, preguntándose si tenía otro ataque sorpresa o algo por el estilo.

—Deberían saber cuál es su lugar, humanos. Están en medio de mi ejército —bufó la mujer.

—Vaya, vaya… En realidad no me importan todos estos monstruos que me rodean. La única razón por la que han podido rodearme es porque yo se lo he permitido.

—Parece que no entiendes cuál es tu lugar. Entonces, empezaré por matarte. —Alzó la mano para ordenar a los monstruos que atacaran a Teo.

Poco se imaginaba ella que todo iba según el plan que Teo tenía en mente. Miró a la monstruo y recibió su información.

Nombre: Dríada

Nivel: 480-490

Fuerza: Poderosa ilusión y enredaderas.

Debilidad: Fuego o destruir el cuerpo principal.

Teo alzó la mano de repente y formó veinte Balas Mágicas, disparándolas contra ella para impedir que diera órdenes a los monstruos.

Un rinoceronte y un escarabajo gigantes aparecieron frente a ella y bloquearon todas las Balas Mágicas con sus cuerpos.

—Es inútil. Si crees que puedes escapar de mí, te equivocas. Nadie saldrá de este lugar con vida —bufó la Dríada, y bajó la mano para ordenar a los monstruos que avanzaran.

Teo sonrió con arrogancia y gritó: —¡Vamos hacia la izquierda!

—Mmm. ¿Vas a huir? —bufó la Dríada—. Imposible, somos casi doscientos. No lo lograrás…

Antes de que terminara de hablar, las Balas Mágicas los alcanzaron a todos en rápida sucesión.

—¿Qu…? —A la Dríada se le cayó la mandíbula al suelo, pues nunca esperó que hubiera Balas Mágicas que fueran a atacarlos.

Algunos monstruos murieron y otros lograron bloquear los ataques con el cuerpo, pero la fuerza del impacto los derribó igualmente, empujando a los monstruos que tenían al lado.

En el momento en que resbalaron, Teo sonrió y le tendió la mano a Agata. —Vámonos.

Agata sonrió y le tomó la mano mientras corrían directos hacia los monstruos de la izquierda, cuya formación había sido alterada por las Balas Mágicas.

—¡No se escaparán! —La Dríada invocó sus enredaderas para detenerlos, pero justo antes de que los alcanzaran, Teo usó su Telequinesis y los impulsó a un centenar de pies de distancia antes de usar de nuevo su Telequinesis para salir volando.

Sorprendentemente, Ava también fue teletransportada, a pesar de que Teo solo podía llevar a una persona consigo cada vez que usaba Parpadeo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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