Dios de los Embusteros - Capítulo 661
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Capítulo 661: ¿Especies inteligentes?
Después de que Agata aceptara, Teo continuó su búsqueda en una dirección. Por desgracia, no tardó en encontrar un muro frente a él. Frotó la superficie y todo a su alrededor antes de confirmar que el muro era un callejón sin salida.
No encontró ninguna brecha en la pared, así que se dio la vuelta y caminó hacia el lado opuesto.
Había más monstruos en el otro lado, y los fue contando mientras se abría paso hacia la oscuridad infinita.
Había caminado unos ciento cincuenta metros y encontrado más de cien monstruos dentro.
Había perdido la cuenta de cuántas especies nuevas vivían dentro de la cueva mientras se preguntaba cuándo terminaría el túnel.
Para su sorpresa, tras una larga caminata de una hora, por fin pudo ver la luz que brillaba al final del túnel.
Sin dudarlo, corrió hacia la luz, ignorando a todos los monstruos.
Se quedó atónito.
La luz provenía de unos cristales plantados alrededor de la pared. Era bastante brillante, tanto que Teo podía ver el túnel que tenía delante.
Se quedó atónito al ver que el túnel se había convertido en una enorme espiral con una pasarela adosada a la pared, como si de una escalera se tratara. Los brillantes cristales azules iluminaban la espiral para asegurar que todo el mundo pudiera ver la escalera.
Teo se acercó al borde de la espiral y miró hacia arriba. No encontró más que un techo no muy por encima de él, así que supo que allí no se escondería nada.
Luego, bajó la vista y apenas pudo ver el fondo.
La espiral tenía unos cien pies de altura, y con la tenue luz de los cristales, no podía ver qué se escondía debajo.
«¿Qué debería hacer? ¿Salto o vuelvo para traer a los demás aquí? Aun así…». Teo miró los cristales. «Su colocación es tan perfecta y la pasarela parece tan artificial.
»Si le echo otro vistazo al informe, creo que el primer grupo no llegó a este lugar. Así que puedo suponer con seguridad que no saben que existe algo así.
»De lo contrario, se lo habrían informado, teniendo en cuenta que este lugar parece muy artificial. Alguien debe de haberlo construido». Teo pensó un momento, sopesando sus opciones.
«Primero debería volver y encargarme de los monstruos. Después de eso, podemos montar un campamento aquí mientras yo me adelanto a comprobar la ruta». Teo asintió con expresión seria, sabiendo lo que debía hacer.
Se dio la vuelta y regresó lo más rápido posible mientras confirmaba el número de monstruos que estaban a punto de matar.
Mientras esperaban, el Teo real dijo: —Siento que una especie inteligente vive dentro de esta montaña.
—¿Eh? —frunció el ceño Agata—. ¿A qué te refieres?
—Hay una especie inteligente dentro. Puedo ver que hay una espiral que nos lleva al fondo. No sé qué nos espera allí, pero la colocación de los cristales brillantes es tan perfecta que parecen farolas.
—¿Ah, sí? —frunció el ceño Agata—. Si ese es el caso, va a ser el descubrimiento del siglo.
—Mmm, ¿hay algún registro de que se haya descubierto otra especie? —preguntó Teo con curiosidad.
—No estoy muy segura. Aunque encontraran una, ocultarían este descubrimiento. Después de todo, los líderes mundiales los presionarían para que cedieran esta jurisdicción, para poder aprovecharse de ellos diciendo que quieren contactarlos.
—Así que, creo que ya se han encontrado algunas especies inteligentes por el mundo, pero no muchos lo saben —se encogió de hombros Agata.
—Es justo. Los que han vivido tanto tiempo bajo esta montaña también deberían estar preparados… Sí, planeo explorar con mi forma de hormiga.
—Probablemente sea lo mejor. Dependiendo de nuestro descubrimiento, puede que tengamos que informar u ocultar este hallazgo —asintió ella en señal de acuerdo.
—Sí. De todos modos, primero tenemos que entenderlo todo antes de tomar una decisión. Procederemos con cautela.
Después de eso, discutieron algunas cosas sobre su hallazgo. Cuando Teo Hormiga llegó al fondo de la grieta, invocó sus Balas Mágicas mientras volvía a su forma original.
Las Balas Mágicas volaron al otro lado del túnel, alertando a todos los monstruos que había cerca del callejón sin salida.
—Grrr.
—Auuu.
Sus fuertes voces resonaron dentro del túnel, pero los otros monstruos no parecieron reaccionar a ellas.
—¿Están sordos? Sé que deben de ser ciegos, ya que aquí no hay luz, aparte del otro extremo… Pero me pregunto si también estarán sordos… —frunció el ceño Teo, al darse cuenta de que solo los monstruos por donde pasaron las Balas Mágicas se enfurecieron.
Se levantaron del suelo y se dirigieron directamente hacia Teo, ignorando las Balas Mágicas que habían desaparecido antes del impacto. Después de todo, no quería destruir la cueva.
Mientras tanto, Teo, Ava y Agata entraron en la grieta y se abrieron paso hábilmente hacia el túnel mientras el Clon Teo atraía a los monstruos para que lo persiguieran, dándoles un lugar perfecto para aterrizar.
El Clon Teo acabó enfureciendo a más de treinta monstruos antes de ser rodeado y asesinado por ellos.
En ese momento, los monstruos no se movieron durante un minuto, como si estuvieran confundidos sobre qué hacer después de que el enemigo desapareciera.
Tras aterrizar, Teo y Agata activaron su visión nocturna.
Él miró a su alrededor y confirmó el tamaño del túnel. Mientras tanto, Agata buscaba a los monstruos, pero aún no había encontrado a ninguno.
Aun así, estaba bastante tensa mientras oía los ruidos que resonaban a lo lejos. Estaba claro que esas voces provenían de los monstruos que el Clon Teo había provocado.
Sin hacer ruido, Teo le dio un golpecito en el hombro a Agata y se señaló a sí mismo.
Agata se percató del gesto y asintió sin dudar. Parecía que los monstruos eran más fuertes de lo que esperaban, así que Teo quería hacerse cargo de esta zona.
Ava, por su parte, tenía una expresión seria. Siguió su instinto, que era transformarse en su forma de batalla, mientras caminaba hacia Teo para declararle su decisión.
Ava acababa de confirmar la sospecha de Agata, por lo que miró a Teo, anticipando su respuesta.
Teo levantó el pulgar y señaló a la oscuridad. Con solo nueve metros de visibilidad, Teo invocó a su clon junto con sus Balas Mágicas, lo que resultó en un total de ciento veinte balas.
Disparó las balas simultáneamente para iluminar el túnel y, al mismo tiempo, mostrar la posición de sus enemigos.
Agata y Teo enarcaron las cejas cuando vieron la verdadera forma de los monstruos.
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Nota del autor: ¿Qué especie creen que son?
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