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Dios de los Embusteros - Capítulo 664

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Capítulo 664: Puerta

Tal y como estaba planeado, Teo atrajo a los monstruos sucesivamente. Debido a su posicionamiento y a la seguridad, Teo acabó atrayendo a unos diez monstruos a la vez antes de tomarse un descanso.

Al final, descansar les llevó demasiado tiempo, lo que les impidió despejar todo el túnel en un día.

A Teo no le importó, pues se esperaba algo así desde el principio.

Al día siguiente, el resto de los monstruos fueron eliminados.

Y Teo estaba de pie al borde del túnel, mirando el fondo envuelto en oscuridad.

—Por cierto, hay algo que me inquieta. Hemos eliminado a todos los monstruos, pero con el sonido que ha producido la lucha, ¿no deberían las especies inteligentes que hay bajo este túnel haberse dado cuenta de nosotros? —preguntó Agata, a su lado.

—Sí. Yo también pienso lo mismo. El ruido debería haber resonado por el pasillo y bajado por esta espiral —dijo Teo, entrecerrando los ojos con recelo.

—Entonces, puede que te hayan preparado una emboscada.

—Bueno, eso depende… Si está demasiado lejos, dudo que lo oigan. Así que procederemos según el plan. Si de verdad hay una emboscada cerca, volveremos a la superficie y veremos si necesitamos refuerzos o no.

—Entendido —asintió Agata con una expresión seria. Luego se giró hacia Ava y le preguntó: —¿Crees que puedes oír algo de abajo?

Ava negó con la cabeza con una expresión de decepción.

Tras recibir la confirmación de Ava, Teo invocó a su clon.

El clon saltó por el borde y se transformó en una hormiga antes de usar su Telequinesis para desplazarse por el aire.

El agujero era bastante profundo, pues tardó cinco segundos en llegar al fondo.

Cuando llegó, le sorprendió encontrar otro pasillo a su derecha. A diferencia del túnel de arriba, este tenía cristales que le proporcionaban al lugar luz suficiente de forma continua. Su tamaño también era mucho más reducido.

«¿A dónde me llevará este lugar?», murmuró Teo para sus adentros mientras empezaba a cruzarlo.

Para su sorpresa, no había ni un solo monstruo en la zona. El pasillo era tan largo que Teo no pudo verle el final ni siquiera después de caminar durante cinco minutos.

Continuó durante un rato y miró a su alrededor, sin encontrar nada sospechoso. Ahora que había cristales por toda la cueva, podía ver los detalles de las paredes, el suelo y el techo. Por desgracia, nada parecía anormal, así que pensó que aquello solo se usaba como pasadizo.

«Aun así, esto no explica la grieta. ¿Por qué habría una grieta en esa zona? ¿Es un fenómeno normal o artificial? Si es lo segundo, me temo que ahora mismo estoy en peligro.

»Por ahora no he encontrado nada útil y mi Conciencia no detecta nada», pensó Teo mientras miraba a su alrededor.

Tras pensarlo detenidamente, aumentó la potencia de su Telequinesis para desplazar el aire. De esta forma, podría comprobar si había alguna brecha si detectaba una cierta caída en su Telequinesis.

Aun así, no encontró nada. Acabó cruzando el pasillo durante quince minutos antes de llegar al final.

Lo que encontró lo dejó atónito. El túnel se ensanchaba en sus últimos metros, dejando espacio para una puerta de doble hoja.

La puerta era de metal y no tenía ningún patrón ni nada del que obtener información, salvo el dibujo de un martillo.

«Hmm… ¿Es esto lo que creo que es? Recuerdo que en Thersland estaba aquel Domo de Carbón que resultó ser un lugar heredado de la antigüedad. Se convirtió en el hogar de todas las momias y nadie sabía qué había dentro.

»También estaba el hecho de que el lobo pudo construir una ciudad por su cuenta, con un Monstruo de Clase General al mando.

»Alguien tuvo que construir este lugar, pero no soy un experto. No sé decir si fue construido en un pasado lejano o recientemente.

»Si me fijo en la puerta, hay algunas manchas de óxido, pero se ve que está muy bien mantenida. Incluso ocultan las marcas de óxido… Si es así, ¿debería irme de aquí para evitar que me mate el monstruo que sea que resida tras las puertas… o simplemente enfrentarme a él?».

Teo sopesaba sus opciones, sin saber qué se suponía que debía hacer.

Teo se mordió los labios y se preguntó: «Hmm… ¿Y si empujo la puerta y se dan cuenta? Por otro lado, ¿y si no hay nada dentro y me estoy asustando por nada?».

Inmediatamente comprobó las juntas de las puertas con el techo y los lados, pero no encontró ninguna abertura que aprovechar.

En otras palabras, no podía colarse por la puerta en su forma de hormiga, lo que lo frustró.

Tras meditarlo un momento, Teo Hormiga volvió a su forma original, planeando cruzar el túnel una vez más para comprobar si había alguna trampa.

Antes de volver, Teo tenía que hacer una cosa más. Se acercó a la puerta, no para abrirla, sino para pegar la oreja derecha a ella.

Quería comprobar si podía oír algo al otro lado de la puerta. Sin embargo, sus expectativas se hicieron añicos.

Dentro no había movimiento. Ni siquiera cuando pegó la oreja al suelo hubo vibración alguna que pudiera alertarle del movimiento de alguien.

«Por mucho que quiera abrir esta puerta, creo que es mejor que vuelva primero a consultarlo con Agata. No sé si abrir la puerta es lo correcto, ya que podría tener que retirarme para buscar refuerzos.

»De hecho, sería mejor involucrar al Señor Leonardo en este tipo de cosas». Teo dudó un momento y regresó para pedirle consejo a Agata.

Para su sorpresa, pudo cruzar el túnel sin encontrar ninguna trampa, lo que le hizo pensar que era seguro para ellos explorarlo.

Lo que no sabía era que sus vidas darían un giro inesperado tras esta decisión, pues muchas sombras comenzaron a aparecer en la oscuridad.

En el momento en que Teo tocó la puerta, esta ya había enviado una señal a los habitantes que se encontraban tras ella.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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