Dios de los Embusteros - Capítulo 690
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 690: Boris
—Buenos días, Señor —sonrió Teo, mirando a aquel hombre de mediana edad y cabello castaño. Su rostro aún aparentaba estar a principios de la treintena, todavía sin arrugas.
No se dejaba crecer la barba, precisamente para parecer un poco más joven. Su mirada era gentil, como la de un padre amoroso, pero Teo sabía que en ese momento esos ojos lo estaban juzgando.
—Sí. Este debe de ser nuestro primer encuentro, ¿verdad?
—Así es —asintió Teo con una sonrisa—. Le estoy agradecido por su ayuda para conseguir esas gafas.
—No es nada, no es nada. Mi hija está a su cuidado, así que, como su padre, debo proporcionarle a ella y a su maestro, usted, todo lo que necesiten. Es todo lo que puedo hacer para apoyarla. —Hizo una pausa un instante—. He oído por mi hija que quiere hablar de algo importante conmigo.
—Sí. Usted debería ser el único en saberlo, porque va a ser una parte importante. Después de escuchar la situación, he decidido ayudar a su familia a eliminar al Grupo Safulli —sonrió Teo.
El hombre abrió los ojos de par en par, pues nunca esperó que Teo se involucrara en este asunto. Se rascó la nuca con expresión avergonzada. —¿Esto…? ¿Se lo ha contado Agata?
—No. Me enteré por accidente. —Teo mostró abiertamente su disgusto.
—Le pido disculpas. Si quiere culpar a alguien, yo asumiré la responsabilidad por sus actos. Después de todo, fui yo quien le pidió que mantuviera esto en secreto.
—Aunque creía en su poder, no quería que se viera envuelto en este asunto. Pudo vérselas con el Zar y la Familia Griffith, pero conseguiría más enemigos por esto. Ahora mismo está a salvo, pero si vuelve a mostrar su brillantez, se ganará más enemigos.
—Por eso no quiero que el benefactor de mi hija y la persona que ama reciban estas repercusiones por este problema. Si eso lo ofende de alguna manera, me gustaría disculparme.
Teo negó con la cabeza y dijo: —Enemigos, eh… Eso es algo a lo que siempre temo. Después de todo, no sabré que son mis enemigos hasta que muestren abiertamente su agresividad.
—Sin embargo, estoy aquí para entrenar y asegurarme de que eso no ocurra. Por eso ya no tengo miedo de hacer enemigos. Simplemente no me gusta que algo que he construido hasta ahora sea destruido sin que yo sepa la razón.
—Ya veo —asintió con expresión seria Boris, el padre de Agata—. Puedo entenderlo. Como mínimo, le agradezco que se tome a mi hija en serio.
Teo se encogió de hombros. —En fin, pasemos al tema importante, ¿le parece?
—Por supuesto, si eso es lo que quiere —sonrió Boris—. ¿Qué es lo que quiere que sepa?
—Para empezar, la Corporación Pata va a sufrir un gran cambio con mi plan —sonrió Teo, exponiendo la parte más crucial.
—De verdad que no le gusta andarse con rodeos, ¿cierto?
Teo no dijo nada, dando a entender que debían seguir hablando de ello.
Conociendo su intención, Boris afirmó sin dudar: —No me importa.
—¿Mmm? —Hasta Teo se sorprendió. Se suponía que la Corporación Pata era la espina dorsal de las finanzas de la Familia Mota, por lo que fue bastante sorprendente ver a Boris aceptar con tanta facilidad—. ¿Está seguro?
—Como quizá ya sepa, esta empresa es mi mayor fortaleza. Sin embargo, también es el mejor lugar para atacarnos.
—Quiere decir… —Teo entrecerró los ojos, sospechando lo peor.
—Sí. La empresa tiene muchísimos espías dentro. Si va a causar estragos en mi empresa, puedo aprovechar esa oportunidad para reestructurarla desde cero más tarde.
—Así que, sí. Podré eliminar a todos esos espías. Cuanto más peligrosa sea la situación, más fácil será localizarlos a todos. No necesita contenerse si quiere hacerlo. Lo único que pido es que se asegure de que la empresa no quiebre.
—No. No deseo algo así. He prometido que seré responsable de ella y de su familia, así que no deseo dañar a su familia. Sin embargo, eso no cambia el hecho de que su empresa jugará un papel muy importante en mi plan.
—¿Puedo conocer su plan? ¿Quizá pueda prepararme para él?
—Por desgracia, no puedo decírselo ahora mismo. Todo lo que puedo decir es que… le devolveré su empresa siempre y cuando confíe en mí.
—Por supuesto. Mi hija no tiene más que elogios cuando habla de usted. No tengo ninguna duda sobre su intención y su capacidad, ahora que ha decidido ayudar a mi familia —asintió Boris sin dudar.
—Bien, entonces. Hay una cosa que quiero que haga.
—Entiendo. Por favor, dígame.
—Opóngase a mí con todo lo que tenga —sonrió Teo.
—¿Oponerme a usted? —Boris entrecerró los ojos y bajó la mirada, sin entender su plan—. Lo siento, no lo entiendo.
—Solo puedo decirle eso. Quiero que se oponga a mí y que usted sea el único que sepa que estoy de su lado todo este tiempo. Ni siquiera Agata lo sabe y seguro que me interrogará más tarde. Bueno, mientras ella sepa que este es mi plan, lo aceptará. —Teo se encogió de hombros.
—Mmm. Aunque no sé lo que planea hacer, sé que va a golpear a mi empresa. Así que cumpliré con mi papel como CEO de esa empresa para oponerle resistencia.
—Bien. Puedo prometerle que todo se resolverá en… —Teo hizo una pausa por un momento, calculando el tiempo que necesitaba—. Una o dos semanas.
—Entiendo. Me gustaría ver qué clase de monstruo ha creado el famoso Santo de la Guerra. —Sonrió—. Le deseo suerte… Quizá podamos tener una pequeña charla más tarde.
—En su empresa. —Teo sonrió con aire de suficiencia y colgó la llamada.
…
Dos días después.
Teo estaba de pie frente a un edificio con Ava en su hombro.
—Contaré mucho contigo, Ava —sonrió Teo.
—Kyu. —Ava levantó una pata con una sonrisa.
Teo entró en el edificio y, de repente, un hombre de mediana edad se le acercó al verlo.
—Es un honor recibirlo aquí, joven Señor. Mi nombre es Fanelli, y lo guiaré hasta el jefe. Pero antes de eso… Bienvenido al Grupo Safulli. Nos complace saber que va a ayudarnos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com