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Dios de los Embusteros - Capítulo 729

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  3. Capítulo 729 - Capítulo 729: Lyovkin contra Yuri
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Capítulo 729: Lyovkin contra Yuri

—Kgh —. A pesar de haber ganado, Yuri se mordía los labios. Si no hubiese sido por la repentina presión desde arriba, no habría necesitado liberar todo su poder.

En otras palabras, Levina había logrado forzarla a usar todo su poder a pesar de la enorme brecha que las separaba.

Levina volvió junto al Emperador del Viento con la cabeza gacha. —Lo siento, Abuelo. No pude hacer mucho.

—Está bien. —El Emperador del Viento estaba satisfecho con su actuación, pues sabía que esa brecha no era tan fácil de superar. Por lo tanto, él sabía que Levina había superado cualquiera de sus logros anteriores. —Perdiste la batalla, pero ganaste la guerra. Buen trabajo.

—Gracias.

Levina regresó entonces a su puesto mientras el Emperador del Viento le hacía una seña a Lyovkin para que avanzara.

Mientras tanto, Teo, a su lado, abrió la boca. —¿Replicando lo que te mostré ayer, eh?

—Ehm, lo siento si eso te incomoda —se disculpó Levina cortésmente.

—Tienes la base para hacerlo, y lo que necesitas ahora mismo es acostumbrarte y aprender a medir los tiempos. Después de todo, tu fuerza base también mejorará, así que sé que puedes lograr mucho más en un año. A partir de ahora solo te harás más fuerte, te lo garantizo —dijo Teo con una sonrisa amable.

Levina no pudo evitar sonreír. Al igual que a Agata, le costaba contener sus emociones. Incluso tuvo que apartar la mirada para evitar mostrar su rostro sonrojado.

—Muchas gracias —agradeció Levina, sin olvidarse.

Teo le echó otro vistazo antes de ponerse a observar la batalla.

En la arena, Lyovkin miraba fijamente a Yuri antes de extender la mano y decir las mismas palabras que ella había pronunciado antes: —Tú primero.

Esto solo demostraba que la estaba menospreciando, igual que ella había hecho con Levina.

—… —Yuri frunció el ceño, molesta por su actitud. Pensaba que, aparte de Zhilov, nadie podía derrotarla, así que tensó el arco y disparó su primera flecha.

La flecha viajó más rápido que cuando se enfrentó a Levina, demostrando que se había estado conteniendo todo este tiempo.

Pero a Lyovkin esto no le supuso un desafío. Se limitó a levantar la mano y a cerrarla en un puño.

El viento se arremolinó con violencia y aplastó la flecha, partiéndola en dos. Después, echó el brazo hacia atrás y formó un poderoso viento en espiral.

—Gran Tornado —murmuró en voz baja mientras daba un puñetazo al aire.

El viento torrencial avanzó, intentando engullirla.

A Yuri no le asustó tal poder. Se limitó a tensar el arco mientras su flecha comenzaba a brillar.

La flecha se dirigió directa al centro del tornado, liberando un polen dorado a su paso.

Sorprendentemente, en el momento en que entró en el tornado, el polen empezó a esparcirse por el aire y el viento se dispersó de repente sin motivo aparente.

—… —Lyovkin mantuvo su cara de póker mientras cargaba hacia delante, intentando acortar la distancia que los separaba.

Yuri alzó el arco y disparó al cielo.

De repente, la flecha se convirtió en una bola gigante de color dorado que quedó flotando en el aire.

Entonces, levantó dos dedos e hizo un gesto hacia abajo con ellos.

Cinco luces puntiagudas brotaron de la bola dorada, dejando una estela dorada a su paso. Estos cinco rayos de luz volaron en distintas direcciones para rodear a Lyovkin.

Este ataque le recordó a cómo él mismo había atacado a Teo con cinco tornados. Tras recibir la explicación de lo que ocurrió en realidad, se quedó de piedra. Nunca se habría esperado que el muro de Teo fuera solo una ilusión recubierta por su escudo, lo que le hizo pensar que era real.

Al mismo tiempo, le hizo darse cuenta de que él podía hacer algo parecido.

Así que, al enfrentarse a esta técnica, alzó las manos y las bajó a la vez, controlando la corriente de aire para desviar las flechas.

Pero solo consiguió desviar tres, mientras que las otras dos siguieron avanzando.

Yuri esbozó una sonrisa de superioridad al ver esto, pues sabía que la fuerza de su oponente todavía no era suficiente para derrotarla.

Con esas dos flechas, a Lyovkin no le quedó más remedio que moverse hacia la derecha para esquivarlas.

Yuri ya había tensado el arco y le apuntaba. Había estado esperando a que él hiciera un movimiento de ese tipo, uno que le dificultara el bloqueo.

Por desgracia para ella, solo era una trampa tendida por Lyovkin.

En lugar de copiar lo que hizo Teo y bloquear las flechas, aparentó no tener poder suficiente para desviarlas.

De este modo, su siguiente trayectoria quedaba determinada, y Yuri seguramente aprovecharía la oportunidad para dispararle.

Lo que ella no sabía era que eso también significaba que ese era el único momento en el que bajaría la guardia para centrarse en atacarlo.

Y Lyovkin se había preparado para ello. En el momento en que dio un paso a la derecha, su pie se movió a la vez, pateando el aire.

Esto generó un poderoso viento que golpeó a Yuri desde la dirección opuesta; es decir, su punto ciego en ese momento.

¡Pum!

Yuri abrió los ojos de par en par al sentir que algo grande le golpeaba la mano, haciéndole soltar el arco.

«¿Qué es eso?». Yuri abrió los ojos como platos y vio su arco por el rabillo del ojo. «¿Qué acaba de pasar?».

Mientras ella estaba confundida, Lyovkin aprovechó la oportunidad para avanzar e intentar acortar distancias.

Consiguió llegar frente a ella y le lanzó un puñetazo.

Yuri intentó usar una flecha para apuñalarlo, pero ya era demasiado tarde.

El puño de Lyovkin ya le había alcanzado la mejilla izquierda, lanzándola por los aires.

—Ghh… —Yuri apretó los dientes después de que le dieran un puñetazo en la cara.

A diferencia de la confusión de Yuri, todos los que observaban el combate se habían quedado con la boca abierta.

El Emperador del Viento sonrió con superioridad, pues sabía que Lyovkin había cambiado tras su entrenamiento con Teo.

Por otro lado, la Emperatriz inspiró con fuerza mientras murmuraba para sus adentros: «Imposible. He leído sus informes. Los movimientos tanto de Levina como de Lyovkin deberían ser predecibles. Pero…».

Se dio cuenta de que Levina y Lyovkin habían mostrado algo que nadie jamás esperaría que usaran.

En el momento en que miró a un lado y vio la sonrisa de satisfacción en el rostro del Emperador del Viento, su mirada se dirigió de inmediato hacia Teo, al darse cuenta de que él era el culpable. Y Teo había llegado hacía solo dos días.

«¿Qué ha hecho para transformar a estos dos niños arrogantes en luchadores taimados? Estos niños… podrían llegar a superar a Zhilov.».

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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