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Divine Path of Destruction (ES) - Capítulo 11

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11: Capítulo 10 11: Capítulo 10 Bai Yingzu se encontraba dando su usual paseo matutino.

Con esto no solo pasaba el rato, sino que también se ejercitaba a sí mismo.

Con el paso del tiempo ya había pasado un año completo desde su recuperación, teniendo en la actualidad 13 años.

Se suponía que la mayoría de edad en el nuevo mundo era de 15 años, y teniendo esto presente sabía que debía darse prisa en cultivar, esto era así porque llegando a esa edad el avance de cultivo sería más lento.

Esto significaba que el potencial de cultivo disminuía conforme una persona envejecía.

Bai Yingzu creía que una vez completara las últimas mejoras en su técnica de cultivo, podría iniciar inmediatamente la práctica.

Bai Yingzu se sentía totalmente seguro, pensando en poder combinar los conocimientos de su mundo original y el mundo de cultivo.

A pesar de que ambos mundos poseían evidentes diferencias, todavía parecían regirse por leyes básicas muy similares.

Por ejemplo, las técnicas de cultivo eran muy parecidas a diagramas lógicos que seguían un tipo de patrón secuencial.

Por su parte, las venas espirituales tenían la forma de un gran circuito, aparentemente con una forma infinita ya que la energía parecía atravesar un ciclo sin fin.

El punto de partida de la energía espiritual iniciaba en la parte baja del abdomen hasta llegar a los llamados puntos de Concentración espiritual distribuidos en diferentes partes del cuerpo, y posteriormente regresaba una vez más al punto de partida para volver a repetir el ciclo.

Con sus conocimientos había logrado separar varias partes de su técnica de cultivo.

Tras dividir cada parte en pequeños diagramas, buscó el error que impedía seguirlo usando en los niveles posteriores.

Bai Yingzu ya había podido identificar un total de 9 errores, de los cuales había logrado solucionar solo 5 de ellos.

Mientras Bai Yingzu se hundía en sus pensamientos, se distrajo y accidentalmente empujó a otro joven que había atravesado su camino.

El joven que había caído miró a Bai Yingzu un poco sorprendido, se había dado cuenta de que Bai Yingzu era delgado y no se veía como alguien con la suficiente fuerza para empujarlo.

Ignorando la lógica anterior, se sintió malhumorado ya que Bai Yingzu solo lo miró con indiferencia, como si la caída que había sufrido no hubiese sido causada por él.

Desde que Bai Yingzu había redescubierto su habilidad metafísica, se acostumbró a aumentar su propia gravedad como un tipo de entrenamiento físico.

Esto provocó que su peso aumentara cerca de cuatro veces más.

Su peso normal sería de 35 kilogramos; con el aumento de gravedad su peso se mantenía entre los 130 y 140 kilogramos.

Debido a la energía cinética que le brindaba el peso extra, aquel joven no tenía la capacidad para moverlo, y finalmente terminó cayendo al ser más ligero.

Bai Yingzu solo le dio una mirada indiferente al joven sin decir ni una palabra.

Miró en la dirección de donde había salido, y tras pensarlo detenidamente llegó a la conclusión de que había sido culpa de esa persona.

Esto dejó a Bai Yingzu sin ningún motivo para disculparse.

Y mirando que aquel joven no pensaba disculparse por entrometerse en su camino, ignorándolo completamente volvió a reanudar su paso.

Aquel joven frunció el ceño al mirar a Bai Yingzu irse sin decir nada.

Su malhumor lo hizo explotar al ver esto.

—¡Oye tú!

¿No tienes nada que decir?

—le gritó a Bai Yingzu.

Mirando que Bai Yingzu lo había ignorado, el joven logró alcanzarlo e intentó detenerlo tomándolo del hombro.

Pero por la misma razón anterior, en vez de detenerlo, el joven fue arrastrado por Bai Yingzu y volvió a caer al suelo.

Cuando Bai Yingzu sintió que alguien había tocado su hombro, se dio la vuelta frunciendo el ceño.

Entonces miró en el suelo a la persona con la que se había topado anteriormente.

Esta persona era de más o menos la misma edad de Bai Yingzu, con una complexión algo regordeta, ojos y cabello oscuro, con unas pocas pecas en las mejillas.

Con un tono no tan amable, Bai Yingzu preguntó: —¿Qué sucede?

—Su voz transmitió algo de molestia ya que sus pensamientos se habían visto interrumpidos por segunda vez por la misma persona.

El joven regordete vio que Bai Yingzu parecía molesto, esto hizo que también él se molestara aún más de lo que ya estaba.

Como la parte agraviada, no podía estar más descontento por la actitud de Bai Yingzu.

Rápidamente se levantó del suelo y se sacudió el polvo.

Entonces, con una actitud dominante, dijo: —No te has disculpado.

Discúlpate en este momento.

Arqueando las cejas, Bai Yingzu lo miró como si estuviera viendo a un tonto.

—¿Estás bromeando?

—Su tono fue lo suficientemente claro para transmitir su descontento—.

Fuiste tú quien se interpuso en mi camino y me estás pidiendo que me disculpe.

Ya tienes la suficiente suerte para que no sea yo quien te exija esa disculpa.

—Discúlpate en este momento, de lo contrario no me culpes por ser descortés —el joven regordete adoptó una postura de ataque algo graciosa.

Y entonces liberó la presión de una parte de su cultivo, perteneciente al primer camino, en el reino mortal de la etapa tardía.

Pero Bai Yingzu no tuvo el tiempo de reír por su ridícula postura.

Sintiéndose aún más furioso por la acción irracional del joven regordete, su voz transmitió su ira reprimida: —¿Me estás amenazando?

—La expresión de Bai Yingzu se oscureció.

En la actualidad solo era un mortal común, por lo que recibir amenazas de un cultivador le hizo sentirse furioso debido a la evidente injusticia.

Ambos se encontraban en diferentes niveles, por lo que la amenaza del joven regordete era una total intimidación.

Nunca, desde que había comenzado a contribuir a la ciencia, había sido víctima de intimidación.

Esto le hizo recordar cosas desagradables de hace mucho tiempo, lo que sirvió para intensificar su ira.

—Antes de responder a las agresiones, te diré que solo soy un mortal común, tú en cambio eres un cultivador.

¿Esto no te parece injusto?

—Su tono se volvió extremadamente calmado, tan calmado que provocaría cierta incomodidad para quienes lo escucharan.

Para aquellos que conocían a Bai Yingzu, sabían que lo peor de su actitud no venía de un Bai Yingzu hundido en cólera, sino de un Bai Yingzu absolutamente calmado después de una evidente ira.

—Así que solo un mortal común.

Debiste habértelo pensado antes de tener el atrevimiento para ofenderme —tras escuchar las palabras de Bai Yingzu, el joven regordete pareció aumentar más su confianza.

Ignoró por completo la extraña calma con la que había dicho sus palabras.

Bai Yingzu, ya no queriendo perder más el tiempo con esa persona, con un movimiento de su mano activó su habilidad metafísica haciendo que la gravedad alrededor del joven regordete se incrementara varias veces.

Sin poder resistirse, el joven cayó al suelo estampando su cara en la tierra.

Trató de ponerse de pie, pero se dio cuenta de que le era imposible.

Incluso con la fuerza de su cultivo le era imposible levantarse.

—Así que te atreves a tirar amenazas a un inofensivo mortal común.

Ahora sentirás lo mismo que una indefensa hormiga siente al ser aplastada —con estas palabras, Bai Yingzu se acercó al joven regordete y comenzó a patearlo sin ninguna consideración, mientras la gravedad incrementaba una vez más.

El joven regordete no pudo hacer otra cosa más que retorcerse de dolor, tratando de proteger su cuerpo.

Parecía querer hablar, pero incluso eso le era difícil, por lo que simplemente soltó unos gemidos de dolor mientras unas pocas lágrimas salían de sus ojos.

Se sentía aturdido por lo que había pasado, pero estaba aún más arrepentido de provocar a alguien que lo dejó de tal manera.

Tras varios minutos de patadas indiscriminadas, Bai Yingzu finalmente lo dejó.

Regresó la gravedad a la normalidad y se marchó.

Detrás solo había quedado el joven regordete con magulladuras en todo el cuerpo y escupiendo sangre.

Bai Yingzu no pensó que esas heridas fueran fatales, por lo que no les tomó mucha importancia.

Tenía entendido que los cultivadores eran muy resistentes.

¿Qué podría provocar él con su escasa fuerza como mortal común?

…

Pasando una hora aproximadamente, otro joven de exactamente la misma edad pero con una complexión moderadamente delgada pasó por el mismo lugar en donde había quedado el joven regordete con heridas.

Cuando miró a la persona que era irreconocible por su rostro magullado, avanzó con cautela sintiendo algo de interés por ver de quién se trataba.

—Ah…

ah —el joven herido solo pudo soltar unos quejidos de dolor.

El otro joven pareció reconocer la voz del herido.

—Hermano Hui, ¿eres tú?

—preguntó con incredulidad cuando se acercó.

El joven herido puso todo su esfuerzo en asentir a la pregunta del recién llegado.

—¿Pero qué te ha sucedido?

¿Fuiste golpeado por Bai Chen otra vez?

—el recién llegado metió una píldora de recuperación a la boca del joven herido.

Entonces continuó hablando—: Debemos avisar al hermano Feng para que vuelva a darle una lección a ese Bai Chen.

El joven regordete se recuperó al instante tras consumir la píldora.

Cuando miró al recién llegado, se echó a llorar mientras lanzaba sus quejas: —Hermano Yi, no es nada de eso.

Alguien que nunca he visto fue el culpable de dejarme en ese estado.

—¿Alguien que nunca has visto?

—Bai Yi dudó de las palabras de Bai Hui.

Lo miró sospechosamente—: ¿Estás seguro de que Bai Chen no te amenazó para que no lo delataras?

Ya sabes, el hermano Feng puede ayudarnos siempre y cuando le digas todo lo que sucedió.

Bai Hui lloró aún más fuerte al ver que Bai Yi, su mejor amigo, pensaba que estaba mintiendo.

—Hermano, si fuera eso no hay duda de que no me mantendría callado —dijo mientras sus mocos escurrían.

—Oh, calma, calma.

Tienes razón —Bai Yi asintió a las palabras de Bai Hui, sintiendo un poco de lástima por el lamentable estado en el que lo había encontrado—.

Pero debemos ir con el hermano Feng.

Le pediremos justicia para que haga pagar al culpable de tus agravios —Bai Yi dijo mientras ayudó a Bai Hui a levantarse.

Bai Hui primero se limpió las lágrimas y mocos, después juntos fueron en dirección a la residencia de uno de los ancianos del clan.

Exactamente el cuarto anciano.

Llegando a la residencia del cuarto anciano, los jóvenes lo rodearon para llegar a la parte trasera.

Allí vieron a un niño de unos 10 años que estaba de piernas cruzadas absorbiendo piedras espirituales mientras cultivaba.

Sintiendo la presencia de ambos, la atención del menor cayó sobre los dos jóvenes.

—Hermano Hui, hermano Yi, ¿a qué debo la visita?

¿Acaso fueron intimidados por Bai Chen otra vez?

—el niño preguntó mientras guardaba las piedras espirituales en su mano dentro de una pequeña bolsa de almacenamiento en su cintura.

Bai Hui cayó al suelo frente al niño.

Con lágrimas y mocos se quejó por todos los agravios que había recibido por un extraño.

Bai Yi sacó una piedra espiritual de su bolsillo, y presentándola ante el niño, dijo: —Hermano Feng, por favor ayuda al hermano Hui a buscar justicia.

El niño tomó la piedra espiritual y dijo: —No se preocupen, los ayudaré.

Pero primero cuéntame acerca de esa persona.

Bai Hui describió a Bai Yingzu de la mejor manera posible.

Bai Feng escuchó atentamente, haciéndose una idea mental de la apariencia de Bai Yingzu.

Una vez que Bai Hui terminó de describirlo, el pequeño niño dijo: —Lo tengo.

Les avisaré una vez que obtenga la suficiente información —entonces, con un movimiento de su mano, despidió a los jóvenes.

…

Había pasado una semana más sin problemas.

En este tiempo, Bai Yingzu fue capaz de acostumbrarse al uso constante de su habilidad metafísica gracias a sus paseos matutinos.

Ahora ya no podía ser afectado por los efectos negativos, como el dolor de cabeza y el cansancio.

Y finalmente solo necesitaba solucionar un único error en su técnica de cultivo.

Todo parecía estar a su favor.

Se sintió de muy buen humor cada vez que pensaba en esto.

Ya se había olvidado por completo del joven regordete al que le había dado una paliza.

Durante su paseo por las mañanas había continuado la misma ruta de siempre sin temor a volvérselo a encontrar.

En esta ocasión pasó por el mismo lugar.

Caminó sin preocupaciones aún hundido en sus pensamientos como la última vez.

—¡Oye tú!

—una voz lo llamó.

Bai Yingzu se detuvo sintiendo que estaba un poco familiarizado con la persona que había hablado.

Dio la vuelta y miró al joven regordete acompañado de otro joven moderadamente delgado, y junto a ellos estaba un pequeño niño con piel lechosa y mejillas rosadas.

Bai Yingzu se preguntó acerca de las intenciones de aquel chico regordete al traer a un tierno infante.

—Tiempo sin verte, fatty —Bai Yingzu le dio un saludo informal—.

Veo que trajiste a tus amigos.

¿Me pregunto por qué?

—dijo fijando sus ojos de forma interrogante.

Viendo la expresión de Bai Yingzu, Bai Hui sintió un escalofrío en su espalda, lo que hizo que retrocediera unos pasos hacia atrás de forma temblorosa.

El temor de la experiencia pasada se había arraigado en su corazón, lo que hacía que con solo mirar a Bai Yingzu sintiera miedo por pensar que aquella escena se volvería a repetir.

Viendo la expresión temerosa de Bai Hui, Bai Yi se acercó para calmarlo.

Palmeando su hombro, dijo: —Hermano Hui, no hay nada que temer.

El hermano Feng le enseñará una lección, de la misma forma en que lo hizo cuando Bai Chen nos intimidaba —escuchando esto, Bai Hui se calmó.

Asintiendo, dijo: —Tienes razón, hermano Yi.

Con el hermano Feng cerca no hay nada que temer —su voz y expresión transmitieron seguridad.

Avanzó los pasos que había retrocedido y miró a Bai Yingzu a los ojos de forma valiente.

Bai Yingzu se sorprendió un poco cuando escuchó la conversación de esos dos.

Nunca pensó que se había convertido en el temor del joven regordete.

Pero lo que más le sorprendió fue que confiaran tanto en aquel niño con piel lechosa y mejillas rosadas.

A sus ojos solo parecía ser un tierno niño como de 9 o tal vez 10 años.

El joven moderadamente delgado y el joven regordete poseían una edad similar a la de Bai Yingzu, por eso sintió que sería algo vergonzoso escudarse detrás de alguien más joven.

Sin embargo, pensándolo mejor, dejó de lado el subestimar a las personas solo por la apariencia.

Recordó que en cualquier mundo todos debían tener precaución en cuestión de las apariencias.

Si aquellos jóvenes de su misma edad confiaban tanto en aquel infante, entonces debía prestar mucha atención a este último.

De ser alguien peligroso, tendría que atenderlo lo más rápido posible.

Bai Yingzu actuó indiferente en el exterior, mientras que internamente era cauteloso, prestando total atención a cualquier tipo de movimiento que hiciera el pequeño niño.

Sin esperar a que ellos hablaran, Bai Yingzu tomó la primera palabra: —¿A qué debo esta reunión?

—dijo con los ojos bien puestos sobre el pequeño niño.

Con una expresión un tanto arrogante, el pequeño niño de piel lechosa y mejillas rosadas dio un paso hacia adelante: —He venido a hacer justicia, te haré pagar por los agravios que le causaste al hermano Hui.

Arrodíllate y pide perdón en este momento o sufre las consecuencias.

Bai Yingzu sonrió amargamente al escuchar la voz infantil del niño.

*¿He caído tan bajo como para ser amenazado por un bebé de piel lechosa y mejillas rosadas?* Se preguntó sintiéndose algo insultado.

Estos tres estaban simplemente buscando problemas; su buen humor anterior se fue por el desagüe, dejándolo con una expresión extremadamente tranquila.

*Suspiro*.

—Antes de iniciar con hostilidades, tengo que decir algo.

Soy solo un mortal común y tú aparentemente eres un cultivador.

Entonces, ¿crees que es justo intimidar a los débiles?

—su voz fue clara y llegó a los oídos de los tres jóvenes.

—¿De verdad quieres que crea que eres solo un mortal común?

Un mortal común no podría dañar al hermano Hui, que posee un cultivo en la etapa tardía del camino mortal —respondió el niño con evidente duda.

De verdad no creía lo que había dicho Bai Yingzu.

—Bueno, no es como si pudiera cambiar tu opinión, pero las cosas son así —dijo Bai Yingzu encogiéndose de hombros.

—Basta de palabras sin sentido.

Mortal común o cultivador, te haré pagar por lo que le hiciste al hermano Hui —el pequeño niño dijo adoptando una postura de combate.

Bai Yingzu se burló: —Puedes intentarlo, pequeño bebé de piel lechosa.

…

..

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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