Divine Path of Destruction (ES) - Capítulo 13
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13: Capítulo 12 13: Capítulo 12 Cuando Bai Hui y Bai Yi llevaban cargando a Bai Feng en sus espaldas hacia la residencia del cuarto anciano, se encontraron con su hermano mayor.
Bai Ziouk los detuvo cuando miró por el rabillo del ojo a dos personas conocidas cargando algo a sus espaldas.
Al mirar con más detenimiento se percató de que era su hermano menor Bai Feng.
—¡Deténganse ahí mismo!
—dijo cortando el paso de los jóvenes.
Bai Hui y Bai Yi se pusieron rígidos al escuchar la voz; ni siquiera podían relajarse cuando se dieron cuenta de a quién le pertenecía.
Temieron que Bai Ziouk malentendiera la situación y los atacara pensando que ellos habían dejado a Bai Feng en ese estado lamentable.
Mientras Bai Ziouk los miraba con ojos penetrantes, habló mientras liberaba un poco de su sofocante aura de cultivo: —Expliquen, ¿qué ha pasado con mi hermano Bai Feng?
Con el intimidante interrogatorio, sumando la presión sobre ellos, Bai Hui ya no pudo soportarlo por más tiempo.
Se echó a llorar mientras mostraba el estado de Bai Feng y comenzaba a contar todo lo que había sucedido.
Había omitido un poco de información que vincularía la culpa con él.
No quería que Bai Ziouk lo golpeara en ese instante; sabía que eventualmente sería descubierto, pero solo se conformaba con que no fuera en este día.
Mientras Bai Ziouk escuchaba el relato de Bai Hui, sus dientes rechinaban de la ira.
Se sentía tan enojado que, de no ser porque Bai Hui contaba los hechos, podría haberlo golpeado en ese momento.
En cuanto a Bai Yi, este, sabiendo acerca del temperamento de Bai Ziouk, ya había tomado una distancia segura, previniendo así cualquier acción violenta en su contra.
—Así que un extraño ha tomado el suficiente valor para dejar en ese estado a mi hermano pequeño.
Muy bien, iré a agradecérselo en este momento.
Ustedes, díganme hacia dónde se fue —Bai Ziouk habló con una expresión sombría.
Esta vez quien habló fue Bai Yi.
Le indicó exactamente el lugar que Bai Yingzu elegiría para quedarse hasta el mediodía cada vez que terminaba con sus paseos por las mañanas.
Bai Ziouk no dijo ninguna otra palabra y se marchó.
—¿Crees que estará bien?
—preguntó Bai Hui con duda.
Bai Yi sonrió confiado.
—¿Por qué no lo estaría?
El hermano Ziouk es muy fuerte.
Aún con el tono en que lo decía Bai Yi, para Bai Hui, quien había recibido ya muchas sorpresas en este día, le seguía pareciendo algo poco creíble.
—Bueno, ya sabes.
El hermano Feng también es fuerte, y ambos pensamos que no tendría problemas, pero las cosas resultaron de forma inesperada —dijo sintiéndose algo resignado.
—Eso…
—Bai Yi no pudo encontrar palabras para refutar a su amigo.
También cambió su expresión, mirándose de forma insegura—.
Supongo que estará bien.
De cualquier manera debemos estar bien sin importar el caso —dijo tratando de mirar el lado positivo.
Después de ese intercambio de palabras, los dos quedaron en silencio mirándose por unos pocos segundos.
Reanudaron su camino volviendo a llevar a sus espaldas al pequeño Bai Feng; durante todo el trayecto ninguno volvió a decir una sola palabra, atrayendo así un ambiente algo sombrío.
…
Mientras tanto, Bai Yingzu estaba sentado en uno de los asientos de piedra en el parque de la ciudad.
El territorio del clan Bai era extenso; aprovechando esto, los antepasados habían decidido construir una ciudad como base del desarrollo del clan.
Mientras que la ciudad prospere, el clan será dirigido por el mismo camino.
Este fue el pensamiento en ese momento.
Mirándolo desde una perspectiva económica, tal acción era de hecho viable.
Una vez que se pusiera en marcha la inversión, siempre y cuando la ciudad se desarrollara sin problemas, beneficiaría enormemente a la economía y estabilidad del clan.
De esta manera, todas las ganancias y pagos de impuestos que se generaban dentro de la ciudad pertenecían en su totalidad al clan Bai.
Esto es así porque la ciudad Bai es una ciudad independiente no afiliada a ninguna dinastía, por lo que se podría decir que, de hecho, no pertenecían a una nación en lo largo y ancho del continente.
Como una ciudad fundada por un clan de cultivadores, se tiene una gran ventaja al momento de disuadir cualquier invasión por parte de dinastías vecinas.
Esto funciona muy bien siempre que exista un cultivador poderoso como pilar de estabilidad.
La actual paz se debe mayormente a los 5 grandes ancianos, así como a los 5 ancianos principales y demás ancianos subsidiarios.
De no contar con ellos, las dinastías vecinas ya hubiesen lanzado una invasión para apropiarse del extenso territorio.
El clan Bai no es el único poder en construir ciudades para desarrollar el propio clan.
Dentro del gran continente en el mundo de cultivo, existen muchas más ciudades fundadas por poderosos clanes cultivadores; podría decirse que incluso había algunos clanes con los suficientes recursos para equipararse con los grandes reinos fundados por las antiguas dinastías.
Tal escala de influencia y poder era de hecho aterradoramente sorprendente.
De solo imaginar una ciudad o un clan capaz de rivalizar con una gran nación, Bai Yingzu no podía evitar quedarse sin palabras.
De lo que Bai Yingzu sabía, debido a que existían tantas ciudades en diferentes partes del continente, se creó una lista de clasificación.
Tal lista se encarga de registrar y catalogar a cada una de las ciudades dentro del continente.
La clasificación íntegra desde las ciudades pequeñas habitadas por mortales comunes hasta las más grandes y poderosas habitadas únicamente por cultivadores.
La clasificación de ciudades son las siguientes: 1.
Ciudad de acero.
2.
Ciudad de cobre.
3.
Ciudad de bronce.
4.
Ciudad de cristal.
5.
Ciudad de plata.
6.
Ciudad de oro.
7.
Ciudad de platino.
8.
Ciudad de diamante.
9.
Ciudad de Inmortales.
De entre las nueve clases, el acero, cobre y bronce pertenecen únicamente a las ciudades habitadas solo por mortales comunes.
La única diferencia se encuentra en el ámbito que los rodea; en su mayoría son ciudades rurales con poco o nulo avance tecnológico cuya única diferencia es el número de habitantes.
Por lo regular, las ciudades de acero no tienen a más de 1,500 habitantes, mientras que en las ciudades de cobre habitan cerca de 3,000 a 6,000 habitantes.
Sus sistemas de defensa solo podrían repeler a un número pequeño de bestias salvajes.
En cuanto a las ciudades de bronce, estas pueden alcanzar hasta 10,000 habitantes; además, debido a su concentración poblacional, se han abierto diferentes rutas comerciales que han apoyado su crecimiento, y por tanto han logrado hacerse con un mínimo aceptable de tecnología y militarización.
Las ciudades de cristal, plata y oro que pertenecen a la clasificación media, a diferencia de las pequeñas ciudades de acero, cobre y bronce, estas ciudades poseen un gran respaldo y un porcentaje pequeño de cultivadores dentro de su población.
Además de contar con tecnología y militarización adecuada en la mayoría de los casos.
Para las ciudades de cristal, el gran respaldo posee un cultivo en el reino de la energía, y aunque puede haber más de una persona en el reino respaldando a la ciudad, por lo regular solo es una persona.
De sus 5,000 habitantes máximos, el 5% son cultivadores; aquellos que no cumplan con las condiciones serán degradados en la clasificación, y aquellos que lo excedan por lo más mínimo serán elevados a la siguiente clasificación.
Para las ciudades de plata, cuentan con un máximo de habitantes de 10,000, en los cuales solo el 6% – 10% son cultivadores, y en las ciudades de oro habitan cerca de 30,000, en los que solo hasta el 15% son cultivadores.
El respaldo para cada ciudad es de un cultivador en el reino terrenal y un cultivador en el reino espiritual, respectivamente para ciudades de plata y oro.
Con el tiempo se extendió un…
El clan Bai era una extensa comunidad organizada en lo que parecía un pueblo; allí era en donde vivía la gran mayoría del clan.
Más cerca de la parte media del territorio estaban ubicados los edificios de la zona central, lugar en donde Bai Yingzu y otros miembros cultivadores vivían.
El clan Bai era grande; la zona central se ubicaba al centro del territorio, y ahí se habían reunido los aspirantes y practicantes del cultivo.
Lo ideal para un clan era tener a solo miembros cultivadores; lamentablemente, habían demasiadas personas que eran incapaces de cultivar por diferentes motivos.
Ya sea que nacieran con alguna malformación en sus venas espirituales o que el cultivo no fuera compatible con ellos, eso limitaba en gran medida la expansión del cultivo en todo el clan.
Por esa razón, la zona central del territorio se había convertido en una parte aislada de los demás miembros mortales comunes que habitaban en el clan.
Abriéndose únicamente a miembros aspirantes o practicantes en el cultivo; allí se les proveía de todo lo necesario para desarrollarse como verdaderos cultivadores.
Además, también se les daban trabajos de guardia para proteger las vidas de los mortales comunes miembros del clan cuando fuera necesario, por ejemplo cuando los comerciantes del clan Bai salían de viaje.
Fuera de la zona central, la zona habitada por los mortales comunes fue llamada ‹Sección de mortales›.
Aquí fue donde se construyó la mayoría de edificios de comercio e intercambio monetario, convirtiéndose en una ciudad de escala media, aunque a los ojos de Bai Yingzu parecía ser un gran pueblo que contaba con diferentes servicios.
Había varias tiendas y puestos, tenían calles pavimentadas con piedra gris para que cuando cayera la lluvia esta no se volviera difícil de atravesar.
Bai Yingzu tenía que admitir que el gran pueblo tenía un diseño arquitectónico eficiente: calles ordenadas de forma perfecta, puestos y tiendas en puntos estratégicos, así como también zonas recreativas como parques, templos, y también lo que parecía ser alguna especie de parque de juegos infantil, e incluso tenían un lugar donde veían obras de teatro al aire libre.
Este último llamó la atención de Bai Yingzu; quería saber cuáles eran las historias que se mostrarían, así como también mirar el nivel de actuación de cada uno de los personajes.
Comparado con la zona central, la sección de mortales era sin duda el corazón del clan Bai.
Bai Yingzu siguió pensando mientras su mirada se perdía.
—Hermano mayor.
¡Hermano mayor!
—de pronto se oyó una voz infantil que lo sacó de sus pensamientos.
Bai Yingzu miró de dónde provenía aquella voz.
Sus ojos cayeron sobre una pequeña niña de alrededor de los 10 años que sostenía una pelota de múltiples colores hecha con papel.
Este tipo de pelota la había visto durante su paseo por el mercado; su elaboración no era complicada, pero se vendió porque a los niños les gustaba.
Si hubiera sido otra persona, Bai Yingzu hubiera estado de mal humor, pero no importaba cómo fuera normalmente con otras personas, con los niños Bai Yingzu era una persona muy amable.
Bai Yingzu mostró una suave sonrisa.
—Hola, pequeña hermana.
¿Estás perdida o buscas a alguien?
La pequeña niña negó con la cabeza.
—Vi al hermano mayor, y me preguntaba…
—dudó en seguir, pareciendo tener un poco de pena.
Con su mano derecha la niña sostenía su pelota de papel y con la mano izquierda apretaba un extremo de la tela de su ropa, demostrando así un poco de nerviosismo.
Bai Yingzu no la apresuró para que hablara; aún con la sonrisa en su rostro, esperó que la niña continuara hablando por su cuenta.
Mirando la paciencia de Bai Yingzu, la niña tomó un respiro y continuó con sus palabras.
—Me preguntaba si el hermano mayor no tiene amigos y está aquí solo.
Bai Yingzu rio mientras se rascaba la parte de atrás de su cabeza.
—De hecho, una buena pregunta…
La verdad es que no tengo amigos, pero no me siento solo.
Algunas veces las personas quieren relajarse y vienen a un parque por su propia cuenta.
¿Necesitas algo, pequeña?
—Yo solo quería invitar al hermano mayor para que jugara conmigo —dijo la niña con su actitud nerviosa.
Tocándose la barbilla, Bai Yingzu pensó por un momento.
Entonces dijo: —Hermanita, ¿dónde están tus amigos?
—Bai Yingzu preguntó porque había pensado que la pequeña lo invitaba a jugar con sus amigos, pero Bai Yingzu no veía a ningún niño cerca.
El nerviosismo de la niña pareció empeorar; con una voz temblorosa dijo: —N-no tengo amigos.
Los demás niños me molestan porque dicen que soy demasiado pequeña para jugar con ellos.
Bai Yingzu supo que había cometido una equivocación al preguntar eso.
Trató de animarla.
—No tienes que sentirte mal.
Es cierto que pareces un poco más pequeña que otros niños, pero eso no importa; al final todos los niños crecen para volverse adultos.
Solo mírame, soy más bajo y más delgado que otros niños, pero nada de eso me ha impedido hacer lo que yo quiera; eventualmente creceré y me volveré tan fuerte que no habrá nadie que se atreva a intimidarme.
La niña pareció animarse con las palabras de Bai Yingzu.
Sus ojos se iluminaron con emoción.
—¿Entonces el hermano mayor se hará tan fuerte como los inmortales?
—preguntó con evidente emoción.
Bai Yingzu sabía que la niña se refería a los cultivadores; inmortales era otra palabra para referirse a ellos, aunque en palabras de los mismos cultivadores no merecían ser nombrados de esa forma, no hasta alcanzar el camino superior a la inmortalidad.
Bai Yingzu pareció estar de buen humor.
—Así es.
Los inmortales que sean soberbios en mi presencia estarán bajo mis pies.
Ja, ja.
Muy bien, pequeña hermana, dejemos esta charla y vayamos a jugar —Bai Yingzu dijo esto mientras se ponía de pie.
Bai Yingzu dedicó un poco de su tiempo para jugar con la niña.
Después de eso, la llevó a comprar caramelos hasta que volvieron al parque y se despidieron.
Antes de irse, la niña volteó hacia donde estaba Bai Yingzu y le preguntó: —Hermano mayor, he escuchado que los inmortales están siempre acompañados de mujeres hermosas y que eventualmente las toman como esposas.
¿El hermano mayor también hará lo mismo?
Bai Yingzu se sorprendió por la pregunta, pero lo tomó como una pregunta inocente.
Tocándose la barbilla, respondió después de pensar un poco.
—No creo ser exactamente como ellos; esas mujeres solo persiguen la fama que podrían ganar al ir con figuras poderosas.
No podría soportar estar junto a una mujer interesada en la influencia de mi propio poder; de ser así, yo mismo las apartaría de mi lado sin dudar, sería ridículo terminar casándome con alguna de ellas.
La niña pareció pensativa.
—¿Pero si en verdad amaran al hermano mayor?
—preguntó de forma valiente.
Otra pregunta que sorprendió a Bai Yingzu.
Pero esta vez respondió con una sonrisa.
—Entonces estaré muy feliz de encontrar a una buena mujer que se dedique completamente a mí.
Las mejillas de la niña se pusieron ligeramente rojas.
Dándose la vuelta, se despidió de Bai Yingzu.
Bai Yingzu la despidió con una sonrisa mientras pensaba en las extrañas preguntas de la niña.
—Es comprensible el pensamiento simple de los niños —murmuró sintiéndose de muy buen humor.
Bai Yingzu regresó al asiento de piedra para comenzar a escribir algunas ideas que se le habían ocurrido.
Miró que la pelota de colores hecha con papel había sido olvidada cuando la niña se había ido con prisa.
—Bueno.
La guardaré para la próxima vez que la vea —dijo tomando la pelota para guardarla dentro de su anillo de almacenamiento.
Se sentó y sacó su libro, pluma y tintero.
Abriéndolo en la página donde se había quedado anteriormente, comenzó a escribir.
Bai Yingzu sintió una presencia a su espalda, pero lo ignoró al pensar que era alguna persona que pasaba por el parque; después de todo, era un parque público.
Sin embargo, se sintió extraño conforme se acercaba esa persona.
Bai Yingzu pensó que este era algún tipo de presagio de este mundo, tal vez un sexto sentido.
Antes de que pudiera decidir lo que debía hacer, una voz enojada habló a su espalda.
—Así que tú eres el bastardo que golpeó a mi hermano menor.
¡Da la vuelta y enfréntate a mí como un verdadero hombre!
Bai Yingzu sabía que le estaban hablando a él porque no parecía haber nadie más pasando por el parque.
Se levantó y dio la vuelta para mirar a la persona.
Este parecía ser un joven de alrededor de los 17 años, con una complexión normal, cabello largo de color negro y una tez blanca muy saludable.
Esta era la primera vez que Bai Yingzu lo había visto.
Pensó en la razón por la que había venido, y al tratar de darse una idea le vino a la mente el joven regordete y el pequeño bebé de piel lechosa.
Mirando el parecido de la persona, pensó que tal vez se trataba del hermano mayor del pequeño niño, pero Bai Yingzu no esperó que este lo viniera a buscar tan rápido.
Había pensado que si Bai Feng quisiera vengarse, debía pedirle ayuda a algún hermano o conocido, pero que este solo lo encontraría después de una o dos semanas, el mismo tiempo que habían tardado para encontrarse después de lo sucedido con Bai Hui.
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