Divinidad: Contra el Sistema Divino - Capítulo 538
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Capítulo 538: Capítulo 534: Atrapado en el medio
Fuera del Aeropuerto, trece SUVs negras esperaban al invitado recién llegado; la de en medio era la mejor de todas.
Aluren se subió a la de en medio. En cuanto al resto, estaban ocupadas por los demás Reyes, y los coches se pusieron en marcha.
…
—Ya están aquí y avanzan hacia su destino. Como esperaba, el dispositivo funciona de verdad.
Ryder estaba de pie en la azotea de un edificio cercano al aeropuerto, del que acababan de salir Aluren y los demás. Lo hizo para poder ver a sus enemigos con antelación.
No parecía difícil encontrar a los enemigos, ya que aquellas trece personas lo hacían demasiado obvio con la arrogancia visible en sus rostros y la sutil pero poderosa aura que los rodeaba.
Curiosamente, Gander también estaba allí para escoltar a los invitados.
En cuanto apareció Aluren, Gander salió de uno de los coches y lo saludó. Se mostraba visiblemente respetuoso y un poco temeroso.
«Supongo que debería haber esperado que Gander estuviera aquí. Después de todo, es un miembro de alto rango. Habrá un problema si decide revelar la verdad sobre mí después de que esta gente le diga a por quién han venido».
«Esta gente sabrá que algo anda mal, y sería un desastre para mí. Tomé precauciones para que Gander muriera si intentaba hablar, pero eso también sería malo delante de ellos».
«Su muerte lejos de ellos no tendría consecuencias, pero si intentara hablar y muriera delante de ellos, sería demasiado obvio que algo anda realmente mal», pensó Ryder mientras sonreía con ironía.
No se dio cuenta de que su precaución iba a convertirse en un problema para él.
«Debería haberlo matado antes y haberme librado del problema. Solo me queda esperar que no intente hablar de mí aquí».
Volvió a guardar los prismáticos en su inventario antes de actuar.
«En cualquier caso, supongo que ahora solo puedo intentar usarlo. Tomar medidas preventivas», decidió.
…
—Y bien, señor. ¿Qué lo trae por aquí exactamente?
Gander estaba sentado en el coche más alejado junto al Decimotercer Rey, quien también era el padre de Bastión.
Gander trabajaba para el Decimotercer Rey, que era básicamente su jefe en la zona. Por eso también sabía lo de Esmi. Y por eso mismo tenía acceso a tal información sobre la organización. Era el más cercano al padre de Bastión.
—Estamos aquí para atrapar a un cabrón que posiblemente sea el enemigo que buscamos. Él fue quien mató a un Rey y también quien me hirió y echó a perder muchas de nuestras misiones —explicó Renner, el padre de Bastión, con pereza.
—¿Mmm? ¿Se refiere a esa persona enmascarada? ¿Por fin tienen su ubicación? ¿Saben siquiera su identidad? ¿Quién es? —preguntó Gander.
—Un tal Ryder Flynn… No hemos confirmado que sea él, pero Aluren parece creer que sí, así que hay muchas posibilidades —respondió Renner.
—Cof… Cof… ¿Ryder Flynn?
Al oír el nombre, a Gander le dio un fuerte ataque de tos.
—Sí. ¿Lo conoces? —preguntó Renner, curioso.
—Ejem, no en persona. He oído hablar de él un par de veces. Es bastante joven y tiene mucho éxito por aquí —respondió Gander, mintiendo. Se dio cuenta de que no podía decir la verdad.
No solo había revelado todos los secretos de su organización a un desconocido, ¿sino que ese desconocido resultaba ser el mayor enemigo de la organización? ¿Cómo iba a decir la verdad? Decir la verdad en ese momento significaría su muerte segura.
No quería involucrarse en esto y deseaba mantenerse al margen.
Además, en el fondo se alegraba de haberle hecho caso a Ryder y no haber intentado luchar contra él la última vez. ¡Era, literalmente, el hombre que había matado a un Rey!
Era, como mínimo, comparable a un Rey, si no más fuerte. Para Gander, luchar contra él era como buscar la muerte. Estaba muy contento de no haber intentado arrebatarle el arma y de haber dicho la verdad.
Gander aún esperaba que, sin importar quién ganara en el enfrentamiento de los dos bandos, él estaría a salvo. Ryder había prometido no revelar que él había sido su fuente de información. Así que solo podía tener fe en que no lo descubrirían.
—¿Necesita que le busque su dirección? —le preguntó a Renner.
—No es necesario. Ya teníamos su dirección antes de venir. Hacia allí nos dirigimos —replicó Renner mientras el coche avanzaba.
Gander asintió, pero antes de que pudiera responder, su teléfono empezó a sonar.
Tomó el teléfono y vio que era de un número desconocido.
Curioso por saber quién podía ser, contestó la llamada.
—¿Hola? ¿Quién es? —preguntó.
—Mi querido Gander, ¿ya has olvidado mi voz? Me siento ofendido.
—¿T-tú?
Lejos de la comitiva de coches, Ryder estaba sentado en una azotea, hablando con Gander.
—Oye, no te muestres tan sorprendido. La persona que está sentada a tu lado sospechará. En esta llamada, solo soy un cliente tuyo. Invéntate un nombre.
—Ah.
Gander se dio cuenta de que Ryder tenía razón. Iba a levantar sospechas, ya que no podía decir la verdad.
Tal y como esperaba, Renner miraba su rostro estupefacto con sorpresa.
—Es un cliente mío. No me esperaba su llamada después de que nuestro acuerdo se cancelara. Me ha pillado demasiado por sorpresa —le dijo Gander a Renner.
—Ah, disculpe por la espera, señor Mickey. Estaba en una reunión. Tuve que salir para poder hablar con usted con más calma —le dijo a Ryder.
—Jajaja, ¿Mickey? Bueno, como sea. Escúchame con atención. Quiero que hagas algo por mí.
—Por supuesto, señor Mickey. Claro que quiero que el trato siga adelante. La expansión de mi negocio crecerá con su ayuda.
Aunque quería decirle algo completamente distinto a Ryder, tenía que mantener la farsa de que hablaba con un cliente.
—Bien. Escúchame con atención. Quiero que hagas algo muy específico, y no puede haber ningún error —le dijo Ryder a Gander.
—De acuerdo.
—Bien. Estás en un coche con el padre de Bastión, Renner. Quiero que lo lleves a otro lugar. Llévalo a tu oficina o a donde sea y usa la excusa que quieras. Lo quiero allí, cueste lo que cueste. Os esperaré a los dos —dijo Ryder.
—¿Eh? ¿Quiere que nos reunamos ahora mismo? Pero estoy un poco ocupado —replicó Gander.
—Sé en qué estás ocupado. Vais todos a la finca donde vivo. No te preocupes; sé más cosas de todos vosotros de las que imaginas. No estoy allí. Cuando no me encuentren, podrás usar fácilmente cualquier excusa para llevarte a Renner —respondió Ryder.
—Y si no lo haces, recuerda mis palabras: te mataré antes de que ellos puedan. Y créeme cuando te digo esto —añadió.
«¡Dios, por supuesto que sé que puedes hacerlo! ¡Mataste a un Rey, después de todo! ¿Pero por qué me metes en un lío entre tú y un Rey?»
Gander no pudo evitar maldecir a Ryder en sus pensamientos, pero no dijo nada en voz alta. Era demasiado débil para enfrentarse a nadie allí. Estaba entre la espada y la pared, y su supervivencia dependía de hacer de intermediario.
Quería mantenerse al margen de todo, pero Ryder lo había metido de lleno. Podía convertirse en enemigo de Ryder si no le hacía caso, o hacerle caso, ir en contra de un Rey y llevarlo a donde Ryder le había pedido.
Si hacía lo primero, no solo se ganaría como enemigo a Ryder, quien podría matarlo en cualquier lugar, sino que también corría el riesgo de que Ryder les dijera la verdad a los Reyes y rompiera su promesa. En cualquier caso, se convertiría en el enemigo de ambos bandos si no le hacía caso a Ryder.
Y si hacía lo segundo, significaba que se ponía del lado de Ryder. Pero si los Reyes sobrevivían a Ryder, sin duda matarían a Gander por haberse puesto de su parte.
¡Quería gritar a pleno pulmón por haber caído en este lío! Quería darse una paliza a sí mismo por haber invitado a Ryder a tomar el té y por ser tan bocazas como para revelar que conocía a los Reyes.
Si tan solo no se hubiera mostrado tan interesado o si hubiera mantenido la boca cerrada, todo esto podría haberse evitado.
—Entonces, ¿lo harás o no? —le preguntó Ryder al no recibir respuesta durante un buen rato.
—De acuerdo. Estará aquí por poco tiempo. Supongo que no puedo perderme la reunión. Terminaré lo que tengo que hacer aquí e intentaré llegar. Espéreme —respondió Gander antes de colgar la llamada y guardar el teléfono.
—Ay, estos asuntos de negocios son un verdadero estorbo a veces. En fin, ¿dónde está la casa de Ryder Flynn? —le preguntó a Renner.
…
En la Mansión Maxwell reinaba la paz, ya que Shu y las demás personas importantes de la Mansión estaban ausentes. Ryder y Alice también se habían marchado, con la excusa de que se iban de vacaciones.
Pero ese silencio no duró mucho, pues varios coches de lujo se detuvieron frente a la mansión.
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