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Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 124

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124: CAPÍTULO 124 Soltándolo todo 124: CAPÍTULO 124 Soltándolo todo Bella
Son las nueve y pocos minutos de la noche.

No es muy tarde, pero no suelo recibir a nadie a estas horas.

Dejo el vaso sobre la mesa y voy arrastrando los pies hasta la puerta.

Cuando la abro, me sobresalto al ver a Dean allí de pie, con el rostro pálido.

No esperaba que estuviera aquí, sobre todo después de recibir su mensaje diciendo que tenía una reunión hasta tarde y que no podría pasarse.

Sus ojos me desnudaron por completo y entonces murmuró.

—Hola —su voz entrecortada alborotó cada nervio de mi cuerpo.

Incluso con ese rostro sombrío, no era menos sexi.

Pase lo que pase, siempre habrá una parte de mí que se sienta atraída por él.

Trago saliva con dificultad, sintiendo cómo se me aprieta el nudo del estómago.

—¿Por qué…

por qué estás aquí?

O sea, recibí tu mensaje —mis palabras salen a trompicones, pero mi voz está tranquila—.

Y los niños ya están en la cama —añado.

Inspira bruscamente y se pasa una mano por la cara.

—Lo sé.

Pero no he venido a ver a los niños —murmura y luego me mira directamente—.

He venido a verte a ti —su expresión se suaviza mientras clava sus ojos en mí.

Mis labios se separaron, pero no salió ninguna palabra.

Ay, no.

¿Será por lo de la otra noche?

Mi corazón se acelera.

—Por favor, ¿podemos hablar?

¿Hablar de verdad?

—su tono es suplicante.

Pongo en orden mis pensamientos y me enderezo.

—No creo que haya nada de qué hablar, Dean.

Es tarde, deberías irte a casa —afirmo con voz ronca.

Quise cerrar la puerta y marcharme, pero sus siguientes palabras me dejaron clavada en el sitio.

—Estoy cansado de fingir que estoy bien, estoy cansado de forzar una sonrisa —sostiene mi mirada y siento que se me forma un nudo en la garganta—.

Me he estado mintiendo a mí mismo todos estos años, empecé una relación con Ashley solo porque quería demostrarme a mí y a todo el mundo que había pasado página, pero la verdad es…

—hace una pausa, con el rostro lleno de emoción pura—.

Nunca he sido capaz de olvidarte —exhala de una forma que hace que mi corazón se desboque.

Y cuando lo miro, hay algo en sus ojos, una vulnerabilidad que nunca había visto antes, y eso hizo que apartara la vista por un momento.

No podía seguir mirándolo.

—¿Por qué me dices esto?

—logré decir con la voz ahogada, las palabras atascadas en mi garganta.

—Porque quiero que sepas que nunca fue mi intención hacerte daño.

He estado viviendo con este arrepentimiento y me está matando lentamente.

Sus palabras me irritaron y me giré para encararlo.

—¿Que no lo fue?

—pregunto, soltando una risa hueca, y luego empiezo a caminar hacia el salón con él pisándome los talones.

Lo oigo cerrar la puerta a su espalda y solo entonces me doy la vuelta y le espeto, dejándome llevar por mis emociones.

—Me dejaste con el corazón roto y embarazada.

¿Sabes siquiera cuántas noches pasé en vela, preguntándome si lo que compartimos no significó nada?

Y ahora, después de todo este tiempo, ¿simplemente pides perdón y esperas que yo…

qué?

¿Que lo olvide todo?

—escupo, con la voz temblando de ira y dolor.

Se queda en silencio un segundo y, cuando levanta la vista hacia mí, veo un arrepentimiento sincero en sus ojos y en su rostro.

Abre la boca y la vuelve a cerrar.

Tarda otro segundo en hablar.

—Asumo toda la culpa.

Debería haber confiado en ti y, créeme, si pudiera retroceder en el tiempo, no te habría hecho eso.

Se me corta la respiración mientras sus palabras calan en mí.

Siento que mi determinación se desmorona un poco, pero el dolor del pasado sigue ahí, como una herida abierta que se niega a sanar.

Pero ver a Dean, con la voz cargada de emoción pura, sin filtros, hace que mi pecho se oprima aún más.

Intento controlar las abrumadoras emociones que amenazan con consumirme.

Dean da un paso cauteloso hacia delante y continúa.

—Necesito que sepas que mis sentimientos nunca cambiaron.

Te amo, siempre lo he hecho y eso nunca cambiará.

Siento un aleteo dentro de mí, un zumbido alegre que no parece que pueda detener.

Cierro los ojos rápidamente, intentando bloquear la intensidad de su confesión.

—Dean…

—susurro, con la voz quebrándose ligeramente—.

No puedo confiar en ti, y la confianza lo es todo.

Me has hecho más daño que nadie.

Su expresión flaquea con profundo arrepentimiento.

Entonces, me tiende la mano y dejo que la tome.

—Sé que lo hice.

Lo lamentaré siempre.

Pero si hay la más mínima posibilidad…

—se le quiebra la voz y lo veo tragar saliva con dificultad—.

Si me das la más mínima oportunidad, reconstruiré lo que teníamos, lo haré aún más fuerte, haré que vuelvas a confiar en mí.

Lucharé por ti, por nosotros, por nuestro amor.

Me tiemblan los labios y lucho por contener las lágrimas.

Quería creerle, dejar que sus palabras curaran el dolor que había arrastrado durante tanto tiempo.

Mi cabeza me dice que siga levantando muros, que me proteja; mi corazón susurra lentamente que está bien dejarlo entrar, que lo que tuvimos merece una segunda oportunidad.

Pero el miedo a que me volviera a herir y a decepcionarme de nuevo era inmenso.

Lo miro y ya no puedo contener las lágrimas, que resbalan por mi mejilla.

—No lo sé, Dean.

Tu madre no quiere que estemos juntos, siempre conspirará en mi contra.

La mano de Dean se dirige a mi cara y me seca suavemente las lágrimas, mientras su otra mano sigue entrelazada con la mía.

—Tengo una orden de alejamiento contra ella, Ashley incluida.

He cortado los lazos con mi madre.

No volverá a molestarte, me aseguraré de que no lo haga.

Me quedo de piedra.

¿Ha cortado con su madre?

Trago saliva con dificultad.

Eso es…

intenso.

Pero entonces la duda se cuela, como un rastro de agujas de hielo en mi nuca.

¿Servirá eso para mantenerlos alejados, para que dejen de intentarlo?

Ashley es peligrosa, más peligrosa de lo que nadie podría imaginar.

¿Está bien amar a Dean, sabiendo todo lo que eso conllevará?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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