Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 129
- Inicio
- Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer
- Capítulo 129 - 129 CAPÍTULO 129 Tranquilidad robada
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
129: CAPÍTULO 129 Tranquilidad robada 129: CAPÍTULO 129 Tranquilidad robada Bella
Mientras me muevo por la cocina, sirviendo la comida, no puedo evitar recordar la noche anterior.
Fue algo que no puedo expresar con palabras coherentes.
Fue hermoso, apasionado y se sintió bien, mejor que ninguna otra cosa en mucho tiempo.
Me lo pasé de maravilla.
Hicimos el amor hasta que ambos caímos rendidos.
Hablamos de muchas cosas, desde cómo me sentí cuando me di cuenta de que Ashley y su madre me habían tendido una trampa, hasta lo difícil que fue estar embarazada y sola, y lo mucho que me ha ayudado Calvin.
Se me revolvió el estómago cuando mencioné a Calvin, un sutil recordatorio de nuestro asunto pendiente.
Podía ver la culpa carcomiendo a Dean, así que cambié de tema, esperando que eso lo hiciera sentir mejor y, afortunadamente, así fue.
—Cenemos y veamos una película juntos —había sugerido él.
Las películas solían ser lo nuestro; habíamos prometido que los viernes serían nuestra noche de cita semanal.
Asiento con la cabeza y se me iluminan los ojos.
—Hagámoslo cuando regreses.
Nos despertamos esta mañana, abrazados.
Fue bastante difícil para él irse, pero el deber llama, por ambas partes.
Mientras dejo el plato de huevos revueltos en la mesa, suena el timbre.
Voy a abrir la puerta y me encuentro a Calvin allí de pie, con la cara mucho mejor que la de anoche.
Entonces levanta la vista y esboza una pequeña sonrisa.
—¿Puedo pasar?
—pregunta, y su voz me saca de mi aturdimiento.
Tartamudeo un poco.
—Uhm, sí…, sí, por favor —digo, haciéndome a un lado para dejarlo pasar.
—¡Tío Calvin!
—gritaron Javier y Jasmine, corriendo hacia él.
Él se puso en cuclillas a su altura y les alborotó el pelo con suavidad.
Los observo interactuar con una sonrisa y, después, los llevo al comedor para que desayunen mientras hablo con Calvin en el salón.
Nos sentamos y nos quedamos mirando en silencio durante un instante.
—Lo sien… —decimos los dos a la vez y las palabras se nos atascan en la boca.
Suelto una risa incómoda.
—Empieza tú —digo, sosteniéndole la mirada.
Él asiente.
—Siento cómo reaccioné anoche —dice, pero lo interrumpo.
—Soy yo la que debería disculparse, Calvin.
Tendría que habértelo dicho antes —digo con calma, sin apartar la vista de él.
—Aun así, fuiste sincera y eso es poco común.
Por mucho que me duela, lo entiendo y quiero que seas feliz.
Pero quiero que sepas que sigo aquí, y que siempre estaré aquí si me necesitas —dice en voz baja—.
¿Seguiremos siendo buenos amigos, verdad?
—levanta la vista interrogante, con una pequeña sonrisa dibujándose en la comisura de sus labios.
Dios, Calvin es un hombre muy bueno.
Lo ha vuelto a demostrar.
Le devuelvo la sonrisa y asiento.
—Por supuesto.
Esto no cambia nada.
Eres mi jefe y siempre serás mi amigo, Calvin, siempre —digo con firmeza, y siento cómo la tensión abandona mis hombros por completo.
Relaja los hombros y me mira.
—Y si es a Dean a quien amas, no pasa nada.
Lucha por ello.
Si tú eres feliz, yo también lo soy.
Cristo, Calvin es demasiado bueno.
Y yo… estoy agradecida de tenerlo de mi lado.
De verdad que sí.
Le dedico una sonrisa y digo: —Gracias, Calvin.
Tu apoyo significa mucho —digo, exhalando aliviada.
Nos quedamos sentados en silencio una vez más.
Me muero de ganas por preguntarle por Rihanna, la pregunta está ahí, en la punta de la lengua, pero me parece que debería esperar a que esté listo para hablar del tema.
Pero, como si me leyera la mente, su pregunta me saca de mi ensimismamiento.
—¿Conoces a Rihanna?
—pregunta, intentando sonar despreocupado, pero se nota cierta tensión en su voz.
Asiento y le ofrezco una cálida sonrisa.
—Sí, es la prima de Dean.
Lo veo poner los ojos en blanco; sus dedos tiemblan como si a duras penas contuviera una pregunta.
Pero no la hace, simplemente se encoge de hombros y dice que vale.
Las ganas de preguntar aumentan y frunzo el ceño.
—¿Tú también la conoces?
—pregunto, estudiando su reacción.
No se inmuta.
—Es alguien a quien conocí —dice bruscamente, como si no fuera nada, con un tono displicente.
—Ah, ya veo —asiento, decidiendo no insistir.
Entonces, acalla mis dudas persistentes con una sonrisa.
—Ahora sí me voy a tomar ese desayuno —dice, y se levanta para reunirse con Javier y Jasmine.
No puedo evitar soltar una risita.
—Ni siquiera te lo he ofrecido —digo, negando con la cabeza mientras la tensión en la habitación se disipa.
—Me lo voy a tomar de todas formas.
He echado de menos tu comida —responde, sin volverse—.
Hola, pequeñines —le oigo decir a Javier y a Jasmine.
Una suave sonrisa se dibuja en mis labios mientras lo veo reunirse con ellos.
Pero, en serio, ¿qué pasa con Rihanna?
Mi felicidad duró el resto del día.
Es más, Ivy me escribió para decirme que estaría ocupada con el trabajo y no podría hablar tan a menudo como antes.
Tengo que contarle lo de Dean, pero puede esperar.
Supongo que mi emoción era bastante obvia, porque hasta Anne se dio cuenta; dijo que estoy más alegre y sonrío para mis adentros cuando nadie mira.
Bueno, no puedo evitarlo.
Pero a la mañana siguiente me desperté en medio de una pesadilla: ocho llamadas perdidas de Derrick y cinco de Calvin.
Fue un mensaje de Derrick el que casi me dejó sin aliento.
Con el corazón desbocado, miré las noticias, como me había dicho.
Me temblaban las manos.
Sentía que no podía expandir los pulmones, y cada respiración era demasiado superficial para ser suficiente.
Tuve que parpadear varias veces para que mis ojos se acostumbraran a la pantalla.
En cuanto lo hicieron, el corazón se me paró.
Aquellas fotos horribles mías con distintos hombres estaban por toda la prensa sensacionalista, acompañadas de comentarios condescendientes.
Titulares que me daban ganas de vomitar.
«La verdadera razón del divorcio de Dean Brennan: su esposa lo engañó».
«Dean Brennan y su promiscua exesposa ponen fin a su matrimonio…».
No pude ni terminar de leerlo.
Lancé el teléfono, y la cabeza empezó a darme vueltas.
Alguien había filtrado esas fotos a la prensa.
Estaba a punto de derrumbarme, pero no podía.
Esto es lo que pretendía quienquiera que estuviera detrás de esto, pero no le daré esa satisfacción.
Mis principales sospechosas son Ashley y Judy.
Son las únicas capaces de hacer algo así solo para desacreditarme.
Esto no es bueno, ni para mí ni para Dean.
Pero, de alguna manera, en el fondo de mi mente, sabía que algo así pasaría.
Quizá no exactamente esto, pero sabía que no debía fiarme del silencio de Ashley.
Cerré los ojos y exhalé profundamente.
Esto es lo que quieren: destrozarme, arruinarme la vida.
Pero no se lo permitiré.
Ni en esta vida, ni en la siguiente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com