Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 186
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Capítulo 186: CAPÍTULO 186: Ella explota
Rihanna
A juzgar por el desagrado que se dibujaba en la expresión de Calvin, supuse que él y Anthony no tenían la mejor de las relaciones.
—Podría decir lo mismo de ti —responde Calvin, contraatacando con veneno y una sonrisa falsa—. Aparecer en una fiesta sin ser invitado, listo y a punto de meterte en las bragas de una mujer…
Espera, ¿qué?
No acaba de decir eso, ¿o sí?
Puse los ojos en blanco. ¡No estaba haciendo nada, joder, nosotros… nosotros solo estábamos hablando!
Anthony enarca una ceja y sonríe con suficiencia. —Esta no —dice, con los ojos puestos en mí, y luego su expresión se suaviza—. Ella es especial.
Eso fue todo lo que hizo falta para enfurecer a Calvin, pero de verdad. Aprieta el puño y se acerca poco a poco, deteniéndose justo delante de Anthony, con el rostro encendido de rabia.
Suelto un grito ahogado. La tensión me oprime el pecho y siento los pies anclados al suelo mientras observo la escena desarrollarse ante mí, incapaz de moverme o hablar.
—Aléjate de lo que es mío. Puede que en el pasado te dejara escapar fácilmente, pero esta vez no —brama, manteniendo la voz baja.
Anthony apenas reprime una risa hueca. —¿Lo que es tuyo? —repite, devolviéndole a Calvin una mirada desafiante—. Por favor. No es de tu propiedad, no es más que tu asistente.
Él aprieta la mandíbula. —¡Exacto, mi asistente, no la tuya! ¿Pero qué coño está pasando?
¿Por qué se comportan como niños de cinco años peleando por un caramelo?
Lo absurdo de la situación me saca de mi estado de shock. Odio estar en el centro de esta mierda.
Y… era solo cuestión de tiempo que atrajeran la atención de los demás, esto no da una buena imagen.
Antes de que pudiera reaccionar, aparece Christian, interponiéndose rápidamente entre ellos, mira a Calvin y asiente, transmitiéndole claramente un mensaje silencioso.
Calvin echa un vistazo a la sala y, por suerte, todo el mundo parece ajeno a la situación. Vuelve a mirar a Anthony, que tiene una inquietante sonrisa de suficiencia en el rostro y parece impasible. —Acércate y estás muerto —escupe en un gruñido ahogado.
Y con eso, da un paso atrás y sus ojos se encuentran con los míos. Veo la rabia en ellos y no me atrevo a decir ni una palabra.
Me agarra de la mano y me saca a rastras de la sala, no sin antes lanzarle una mirada a Anthony, una mirada casi suplicante.
Lo estábamos pasando bien, gracias a él no me sentía fuera de lugar, pero Calvin tenía que venir a buscarle las cosquillas y arruinarlo todo.
Sé que no le gusto ni un pelo, ya que no ha parado de tratarme como una mierda, pero ¿por qué tiene que demostrar su aversión tan a menudo?
Su fuerte agarre en la mano hace que me estremezca de dolor. —Me… me está haciendo daño, señor —digo, pero me ignora y sigue arrastrándome por el pasillo.
Entonces se detiene al final del pasillo, un poco fuera del alcance de los oídos de los demás, y brama contra mí. —¿Eso es todo lo que tienes que decir? —suelta, con la voz cargada de ira.
Me froto la mano con suavidad y me estremezco un poco, luego lo miro lentamente, tartamudeando. —Yo… yo no…
Me interrumpe bruscamente. —Solo tenías un trabajo, sentar tu puto culo y esperar instrucciones, pero no, preferiste lanzarte como una zorra a sus brazos, cómo…
No le dejé terminar antes de estallar. —¡Yo no hice nada! —digo, casi gritando, olvidando que es mi jefe.
Al diablo, ahora mismo me importa un bledo, ya me arrepentiré luego.
Puedo tolerar cualquier tipo de maltrato por su parte, los insultos, el exceso de trabajo, pero desde luego no este tipo de falta de respeto.
¿Una zorra? ¿En serio?
Me mira y por un segundo veo algo brillar en sus ojos; quizá no está acostumbrado a que le respondan.
Se ríe entre dientes y niega con la cabeza. —¿En serio sigues queriendo hacerte la desafiante después de lo que acabo de presenciar? —es todo lo que dice, fulminándome con la mirada.
¿En serio?
Lo fulmino con la mirada, furiosa. —¡Quizá si hubieras mirado más de cerca y hubieras dejado de ser un capullo por un segundo, habrías visto que solo estábamos hablando! —suelto de golpe, y solo entonces recupero la cordura.
Me arrepentí de mis mordaces palabras en cuanto salieron de mi boca.
Se queda en silencio, observándome atentamente. Veo una clara pizca de asombro en su rostro, lo que hace que me regañe mentalmente.
Joder, Rihanna. ¡No deberías haberlo provocado así, sigue siendo tu jefe!
Tragando saliva, intervengo. —Lo… lo siento por haber dicho eso —digo, como si eso fuera a cambiar algo—. Es solo que… de verdad que no estaba haciendo nada —añado, encontrándome con la mirada de Calvin.
Pero su rostro es inexpresivo y no puedo descifrar lo que está pensando.
—Joel te llevará a casa —es todo lo que dice antes de darme la espalda.
Mi corazón se hunde un poco más en la desesperación mientras lo veo marcharse, y la culpa por mis palabras empieza a consumirme lentamente.
«Mierda, eso estuvo un poco fuera de lugar. ¡Debería haberme callado la puta boca!», gimo para mis adentros.
Respirando de forma entrecortada, empiezo a salir de la mansión para buscar a Joel. Sin embargo, algo me carcome por dentro: Calvin no ha dicho que estuviera despedida.
¿O es que está esperando hasta el lunes para hacerlo de una forma más hiriente y vergonzosa?
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