Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 20
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20: CAPÍTULO 20 Lo que hay que hacer 20: CAPÍTULO 20 Lo que hay que hacer Dean
Siento cómo se me ensanchan las fosas nasales con una ira y frustración intensas mientras Bella me ignora y vuelve a entrar en el salón.
Hay algo en su inconfundible determinación, un sutil recordatorio de lo mucho que me hirió, de lo mucho que jugó con mis sentimientos.
No lo siente, ni siquiera está arrepentida.
Eso me recuerda a sus lágrimas, a sus súplicas, pidiéndome que la escuchara.
Siento que se me oprime el pecho solo de pensarlo.
¿Fueron siquiera reales?
¿Ha habido algo real en Bella alguna vez?
Aprieto y suelto los puños a los costados, luchando por mantener el control.
Qué descaro el suyo de lanzarme indirectas, de restregarme en la cara cualquier relación que tenga con Calvin, de ignorarme.
No voy a dejarlo pasar.
Por supuesto que no.
Es decir, había enterrado todo lo que pasó, o al menos eso creía.
Dejé todo como estaba, incluso a pesar de que Ethan me insistía en que no lo hiciera, y acepté mi mala suerte en el amor.
Pero entonces aparece de la nada, impasible y actuando de forma bipolar de repente.
¡Eso es exactamente lo que no soporto!
Esto está lejos de terminar.
Entonces las palabras «Socia de negocios» resuenan repetidamente en mi mente, como si me dieran una pista de lo que debo hacer.
Bien.
Quiere hablar de negocios, ¿verdad?
Pues nos pondremos a ello.
—¿A qué ha venido eso, Dean?
—una voz familiar me saca de mi ensimismamiento.
Me giro y el rostro furioso de Ashley se encuentra con el mío mientras señala con un dedo tembloroso la dirección por la que se ha ido Bella.
Su presencia aviva la ira que amenaza con estallar dentro de mí, al igual que esa ridícula pregunta que acaba de hacer.
—No voy a entrar en esto contigo —dije sin expresión, manteniendo la cara seria.
Me lanza una mirada penetrante; su mandíbula está tensa de una forma que me dice que no va a dejarlo pasar.
—Oh, Dean.
Por supuesto que vamos a hablar de esto aquí mismo.
¿Por qué estabas con ella?
—se burla, con la voz aguda.
Siento que mi autocontrol se desvanece por completo y estallo.
—¡Maldita sea, Ashley!
¿No puedes interpretar el ambiente por una vez?
Se ríe un poco, una risa que no le llega a los ojos, y luego me clava una mirada penetrante.
—No en un sitio donde veo a mi novio a escondidas con su exmujer.
No creas que soy estúpida, Dean.
Miro a Ashley, con mi irritación a flor de piel.
—¿Tu novio?
—le lanzo la pregunta, sin que a mi voz le falte el toque de sarcasmo.
Veo un destello de algo en sus ojos, pero no la dejo responder.
Me acerco un paso más a ella y bajo la voz.
Ashley y sus berrinches no me preocupan.
Ahora mismo, tengo que preocuparme por la fiesta y los invitados.
Si me ausento demasiado tiempo, estoy seguro de que Ethan saldrá a buscarme en seguida.
Así que tengo que hacer esto lo más simple posible.
—Bueno, sobre eso…
Tendremos que hablar después de la fiesta —dije con voz firme, más firme que nunca.
Ashley se queda desconcertada por mis palabras, parece que los engranajes de su cabeza están girando, como si intentara digerir lo que eso significa.
No la espero.
Levanto la vista y diviso a Ethan caminando hacia la entrada.
Doy un paso atrás antes de alejarme de Ashley, dejándola con sus pensamientos.
—Oye, amigo.
¿Dónde has estado?
—exhala Ethan al verme llegar, con una expresión de preocupación grabada en su rostro.
Fuerzo una sonrisa.
—Por ahí, Ethan.
¿Ya has terminado de hablar con el Sr.
Oliver?
—intento cambiar de tema y apuesto a que lo conseguí, porque Ethan se limitó a asentir.
—Sí.
¿Y adivina qué?
—pregunta, y sus ojos se iluminan.
Ladeo la cabeza, un gesto que le indica que soy pésimo para las adivinanzas.
Capta la indirecta y procede a revelar de qué se trata.
—Ha aceptado firmar el contrato de Jeed, el que propuse hace un mes, ¿te acuerdas?
Le dedico una pequeña sonrisa, sinceramente feliz por él.
—Claro que me acuerdo.
Felicidades, amigo.
Hablaré bien de ti.
—Te lo agradecería mucho —responde, dándome un codazo en el hombro.
Ethan sigue y sigue hablando de lo importante que es el contrato mientras yo escucho.
Su conversación es una bienvenida distracción para la rabia que arde en mi interior.
Pero me descubro instintivamente lanzando miradas a Bella mientras está inmersa en una conversación con Calvin.
No sé cómo me hizo sentir eso.
Estoy seguro de que no me molesta, es solo la actitud que me mostró lo que me ha desconcertado.
Y cuando miro a mamá y a la tía Elena, no parece que se estén tomando muy bien la presencia de Bella.
Pero para Judy Brennan, los negocios van antes que los asuntos personales y estoy seguro de que esa es la única razón por la que ha mantenido la calma.
Porque si hubiera perdido los estribos y se hubiera enfrentado a Bella desafiante…
Créeme, eso sería noticia de primera plana mañana por la mañana; gente como Eric Scott no se perdería nada que pudiera empañar la imagen de Brenco, solo para estar en la cima.
—¡¡¡Dean, Dean, Dean!!!
—me llama Ashley mientras entramos en casa.
Ha estado montando berrinches desde que nos fuimos de la fiesta, pero me he negado a que se sume a mi enfado.
Después de esta noche, me gustaría pensar que será el fin de Ashley y de su imponente presencia.
Ha sido un día agotador con la fiesta y todo lo demás.
Pero esta conversación con Ashley es crucial.
Así que dejé a un lado mi irritación, me detuve y me giré para mirarla.
La miro con expresión de aburrimiento.
—¿No sabes cuándo parar, verdad?
—digo, con la voz más cortante de lo que pretendía.
—¡Exijo respuestas, Dean!
—espeta ella, furiosa.
Podía sentir el estrés acumulándose en mis sienes.
Vale, tengo que acabar con esto de una vez por todas.
—Bien —solté, manteniendo la voz lo más firme que pude mientras me acercaba unos pasos a ella—.
Esto —digo, señalando entre ella y yo—.
Sea lo que sea esto.
Se acabó —suelto las palabras.
Veo cómo se le descompone el rostro, mis palabras la golpean con la fuerza de una tonelada de ladrillos.
Pensé que ya se lo habría imaginado, pero resulta que no.
—No lo dices en serio, ¿verdad?
—responde, en voz baja.
Me meto las manos en los bolsillos y la miro con dureza, un gesto que demuestra que voy totalmente en serio.
—¿Tú qué crees?
Se queda en silencio un segundo, como si intentara procesar lo que acabo de decir, pero entonces sus ojos arden de ira.
—¿Quieres volver con ella, verdad?
—bufa.
Me río entre dientes.
Ashley es increíble.
¿Qué tiene que ver esto con Bella?
Lo nuestro estaba acabado incluso antes de empezar, tardé demasiado en decirlo.
Me culpo a mí mismo por eso.
Me froto las sienes brevemente, mostrando lo harto que estoy de esta conversación.
—¿Así que crees que estoy rompiendo contigo por Bella?
—Si no es por eso, ¿entonces por qué ahora?
—me devuelve la pregunta.
Tomo una respiración profunda.
—Esto debería haber pasado hace mucho tiempo, Ashley.
Pensé que te darías cuenta por ti misma, pero está claro que no.
Doy por terminada esta relación ahora mismo.
Raymond te llevará a casa —digo con desdén, pero Ashley parece estar lejos de haber terminado.
—No voy a romper contigo, Dean —replica ella, con voz firme.
—Vete a casa, Ashley.
Estoy seguro de que necesitas descansar para procesar esto más rápido —digo, dándole la espalda una vez más.
No lo siento ni un poco.
Ashley es…
Bueno, es lo que hay.
—No creas que te librarás de mí tan fácilmente, Dean —me grita mientras me alejo.
—Esto está lejos de terminar —continúa con su pataleta, pero no me molesto en detenerme.
No podría importarme menos.
Y estoy seguro de que sabe que no iba de farol.
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