Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 209

  1. Inicio
  2. Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer
  3. Capítulo 209 - Capítulo 209: CAPÍTULO 209 Posesivamente suya
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 209: CAPÍTULO 209 Posesivamente suya

Rihanna

Ver a Calvin besarla había encendido algo dentro de mí, algo denso y feroz, a punto de explotar.

Fingí que no me había afectado en su despacho, pero ahora me siento como una auténtica imbécil por dejar que me afecte tanto.

Todavía no entiendo por qué no puedo controlar mis emociones cuando se trata de Calvin.

Ni siquiera recuerdo la última vez que me sentí así. Y él no es que ayude mucho; en un momento es dulce y atento, y al siguiente es frío y cruel. Me está confundiendo.

Quizás soy yo la que se está confundiendo a sí misma. Imaginar cualquier cosa con Calvin es como prepararme para salir herida.

Y, pase lo que pase, no lo permitiré.

Después de terminar de trabajar, apenas le dije adiós a Calvin antes de salir disparada de su despacho.

Decidí hacer una parada rápida en el centro comercial para comprar algunas cosas y pedí un taxi.

—Tenga, gracias. —Pagué al taxista y empecé a alejarme, pero entonces oí mi nombre; no con claridad al principio, pero sí lo bastante alto la segunda vez.

Me detuve y me giré, solo para ver a Anthony, el primo de Calvin, acercándose a mí con una amplia sonrisa en el rostro…

—Hola, Anthony —exhalé, mientras una sonrisa se dibujaba en mi cara.

—Al principio no creía que fueras tú, pero sí que lo eres —dice, deteniéndose justo delante de mí—. ¿Qué te trae por aquí?

Le lanzo una mirada obvia. —¿El centro comercial? Aquí no venimos a recoger grava, ¿o sí? —bromeo con una risa leve.

Él niega ligeramente con la cabeza. —Culpa mía. Lo que quiero decir es que es difícil verte por ahí, pensaba que estarías encerrada en Cleins para siempre.

—Es justo, pero en realidad no es tan malo como lo pintas —digo, intentando convencerme a mí misma de mis propias palabras. Luego bajo la voz e inclino la cabeza. —Parece que alguien me ha estado esperando.

Apenas reprime una risita. —Culpable —suelta—. Esperaba volver a verte, invitarte a salir, fuera del trabajo, por supuesto. Así tu jefe no se pondrá tan posesivo.

Le dedico una sonrisa irónica. —No es lo que parece, simplemente no tolera mezclar el trabajo con otras cosas —le digo, sin estar segura de por qué me pongo tan a la defensiva.

Bueno, no puedo dejar que asuma cosas que ni siquiera son reales.

No estoy segura de que se lo crea, pero asiente de todos modos. —¿Qué te parece si te invito a salir esta noche?

—Yo… no creo que…

Me interrumpe, con una sonrisa presente. —Eres una mujer hermosa, Rihanna. Si hay algo que el mundo necesite ver, es a ti. Solo vive un poco, nena —insistió.

Pienso en ello y no podría tener más razón. Ha pasado casi un año y no he salido nunca: de casa a Cleins, como mucho a casa de Calvin, y de vuelta a casa. El círculo vicioso continúa.

Y… he estado bastante estresada últimamente, por cosas que parece que no puedo controlar. Me vendría bien una noche de fiesta para relajarme y despejar la cabeza.

—¿Sabes qué? Tienes razón, me apunto —digo, sacando mi móvil—. Mándame la dirección por mensaje y allí estaré sin falta —añado mientras intercambiamos los contactos.

De vuelta en casa, me arreglé después de descansar unas horas. Anthony tenía razón, soy una cosita bastante irresistible y necesito presumir de ello, aunque solo sea por esta noche.

Esta noche, me divertiré y no pensaré en mi estúpido jefe y en lo que hace. Ya he tenido suficiente de que me vuelva loca.

No me van los rollos de una noche, pero si ocurre, no me arrepentiré. ¡Voy a darlo todo!

Con esta noche en mente, me había comprado un vestido corto, brillante, palabra de honor y de color rosa pálido, y tengo accesorios a juego.

Mis piernas, sexis de cojones, quedaban a la vista; mis tetas, en plena exhibición. Quizás era un poco excesivo, pero ¿a quién le importa?

Cojo mi bolso y salgo corriendo de casa.

—A Rock Night, por favor —le digo al conductor la dirección que Anthony me ha enviado.

Entré en la discoteca y, efectivamente, era un lugar salvaje. Desfilo por la entrada, con todos los ojos puestos en mí; todos los hombres y la mitad de las mujeres me miran boquiabiertos.

Un sentimiento de vacío se instala en mi pecho y no sé por qué. Ignorando las miradas, sigo adentrándome.

—Ahí estás, preciosa —dice Anthony, recorriéndome con la mirada—. Ven —dice, llevándome con él.

Supe que la había cagado mientras me bebía el décimo chupito de martini con Anthony animándome.

Anthony se acerca, con su aliento caliente contra mi oreja. —Baila conmigo, Rihanna —susurró con una voz ronca que me provocó un hormigueo en todo el cuerpo.

Se retira, con una sonrisa de suficiencia en los labios.

Abro la boca y la cierro de golpe. —Yo… no sé bailar —exhalé.

—Yo te enseñaré. Todo lo que tienes que hacer es seguirme el ritmo, preciosa —reflexionó. Inmediatamente me rodeó la cintura con el brazo, guiándome a la pista de baile.

—Sí, así es —dice Anthony con una respiración agitada mientras me adapto al ritmo de la música, moviendo mi cuerpo con fuerza contra el suyo.

Seguro que era el alcohol que empezaba a hacer efecto, porque un segundo después, estaba por todo su cuerpo, nuestros rostros apenas a centímetros de distancia. Estábamos tan cerca que todo lo que tenía que hacer era ponerme de puntillas y nos estaríamos besando.

Pero justo cuando ese pensamiento cruzó por mi mente, murió en el segundo en que sentí el fuerte agarre de alguien en mi brazo.

—Aléjate de ella, imbécil —gruñó una voz familiar e inconfundible, arrancándome a la fuerza de Anthony.

Mi corazón dio un vuelco y se me cortó la respiración cuando mis ojos se encontraron con la mirada asesina de Calvin.

Anthony contraataca, acercándose a él, con el rostro tenso por la desaprobación. —El que está siendo un capullo ahora mismo eres tú. Esto no es Cleins y ella no es de tu propiedad —espeta.

Apretando la mandíbula, Calvin le lanza una mirada fría, con las manos hechas puños, como si luchara por no lanzarle un puñetazo.

Ignoró a Anthony y posó sus ojos en mí. —Y tú… vienes conmigo. —Y sin perder un segundo, me agarró de la muñeca, prácticamente arrastrándome fuera de la discoteca.

Lo dejé hacer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo