Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 215
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Capítulo 215: CAPÍTULO 215: Demasiado intenso para olvidar
Calvin
Mientras el agua recorre mi cuerpo, la imagen de Rihanna se visualiza en mi cabeza, imaginándola debajo de mí, la emoción de sus labios contra los míos. Sus piernas envueltas a mi alrededor mientras me hundo profundamente en ella. ¿Con qué fuerza se contraería? ¿Cómo se vería corriéndose en mi cara?
—Basta ya, Calvin —me advierto.
Y con eso, salgo del baño, me seco el pelo y me pongo la ropa antes de coger el portátil para ocuparme de algo de trabajo.
A medio camino, llaman a mi puerta. Sabía que era Edith. —Entra —digo, clavando la mirada en la puerta.
Edith entra, me saluda con la cabeza mientras yo le lanzo una mirada cómplice. —Está en la última habitación del pasillo, pero ahora está dormida —me dice, y no se me escapa la sonrisa en su voz. Parecía que Rihanna le había encantado desde el segundo en que entró en esta casa.
Asiento. —Gracias.
Ella duda y yo vuelvo a mirarla. —Ehh… si hay algo que necesite que yo…—
La interrumpo antes de que pueda terminar. —Eso sería todo, Edith. Puedes retirarte por esta noche —digo y dejo escapar una sonrisa nerviosa.
—De acuerdo —responde, caminando hacia la puerta antes de que la detuviera.
—Ah, y una cosa más. Por favor, que el desayuno esté a tiempo, y necesitaré analgésicos también —le digo y su sonrisa se ensancha aún más.
—Claro, lo tendré listo para ella, a primera hora de la mañana —responde antes de salir de la habitación.
Vaya.
Una vez que termino con el trabajo, cierro el portátil antes de salir sigilosamente de la habitación hacia donde está Rihanna.
Abro la puerta corredera, con cuidado de no despertarla. Me acerco poco a poco a la cama y allí estaba ella, con un aspecto mucho más tranquilo ahora.
Una sonrisa se abre paso en mi rostro. Nunca he visto a nadie tan guapa ni siquiera durmiendo. Antes de poder contenerme, mi mano alcanza su cara para apartarle el pelo.
Fue necesario que se moviera un poco para que me diera cuenta de que estaba sentado a su lado, sonriendo, acariciándole el pelo y observándola dormir.
«Dios, ¿así de pillado estaba?»
Aparto la mano de su pelo, pero la observo dormir un poco más antes de acomodar las sábanas sobre su cuerpo y marcharme.
Pero una cosa queda clara al hacerlo. Quiero a Rihanna, voy a redimirme ante sus ojos, sé que probablemente me odia, he sido demasiado duro con ella, mierda, he sido un completo idiota.
Pero voy a borrar ese recuerdo de mí y a llenarlo de otros buenos.
Voy a hacer que me desee, voy a hacerla mía y ya no habrá marcha atrás.
Rihanna
Me muevo un poco, mis ojos se abren lentamente, adaptándose a la luz de la habitación.
Me duele la cabeza, pero recuerdo todo lo que pasó anoche, fue demasiado intenso para olvidarlo.
Recuerdo restregar mi cuerpo con fuerza contra Anthony, estuvimos a punto de besarnos. Pero Calvin apareció de la nada y me sacó a rastras.
Es tan cruel, ni siquiera me deja tener una noche de diversión.
Y… luego, me trajo a casa, recuerdo nuestra acalorada discusión, y… el beso, fue hambriento, desesperado e intenso.
Me pilló por sorpresa, pero no lo aparté… Me derretí bajo su contacto, como una gata hambrienta, queriendo más.
Mierda. No tenía ni idea de por qué mi cuerpo traicionero reaccionaba tanto a él. Lo deseaba de la manera más lasciva posible.
Si hubiera presionado más, tenía la intención de dejar que me follara hasta dejarme sin sentido y luego culpar al alcohol a la mañana siguiente.
No lo hizo, Edith rompió el hechizo. ¡Uf!
Estoy loca por desear a mi jefe, por imaginarlo haciéndome toda clase de cosas pecaminosas. Dios.
¿Qué coño me pasa?
No me di cuenta de que no estaba sola en la habitación hasta que alguien se aclaró la garganta.
Abro los ojos de par en par, solo para ver a Calvin, mirándome fijamente. —Por fin estás despierta. ¿Por fin?
¿Llevaba mucho tiempo aquí?
¿Y por qué su voz ronca va directa a mi entrepierna?
Yo… ni siquiera sé cómo sentirme, cómo reaccionar, al enfrentarme a él después de lo de anoche. ¿Debería fingir que no me acuerdo?
Abro la boca y la cierro de golpe mientras él me observa. —Bue-buenos días, señor —saludo y veo un pequeño ceño fruncido.
—Buenos días, Rihanna —respondió secamente—. Toma, deberías tomar esto para la resaca —dice y casi me estremezco.
¿Por qué vuelve a ser amable conmigo?
Asiento de todos modos, fuerzo una pequeña sonrisa y me deslizo fuera de las sábanas, dándome cuenta de que llevo una ropa diferente a la mía.
Debió de ver mi reacción porque se apresura a decir: —Yo no te he cambiado, lo hizo Edith. Por supuesto que lo sé, Edith estuvo literalmente hablando conmigo aunque yo estaba hecha una mierda de borracha y mis palabras apenas eran coherentes.
Trago saliva, cogiendo la taza que me ofrece. —Gracias —es todo lo que digo. ¿Debería preguntarle por qué me besó?
No, cada nervio de mi cuerpo me gritaba que no lo hiciera. Y no lo hice.
Esperaba que se fuera, pero no lo hizo. ¿Por qué actuaba tan raro? ¿No se enfadaría su novia porque me hubiera traído aquí?
Yo, por mi parte, no quiero problemas. Y esa mujer era un problema con patas.
Calvin me observa mientras sorbo el café y cojo el analgésico. Me lo tomo de un trago. Al levantar la vista, sigue mirándome fijamente y, la verdad, me está tocando las narices.
Abro la boca y las palabras salen disparadas. —Debería irme, gracias de nuevo por esto —digo, empezando a salir de la cama.
Niega con la cabeza en señal de desaprobación. —No, Rihanna. Deberías asearte y bajar a desayunar —dice con una sonrisa que casi hace que ponga los ojos en blanco.
¿Acabo de pillarlo sonriendo?
Esperé a que desapareciera para convertirse en un ceño fruncido, como todas las demás veces, pero no lo hizo. Estaba sonriendo de verdad.
¿Y se supone que a mí me tiene que parecer bien?
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