Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - 36 CAPÍTULO 36 La ira de Judy
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36: CAPÍTULO 36 La ira de Judy 36: CAPÍTULO 36 La ira de Judy Judy
—¡Esa zorra buscaproblemas!
—escupí, paseándome por el salón con un ataque de nervios, mientras la rabia me bullía por dentro.
Odio tanto que haya vuelto.
¿Cómo se atreve?
Y pensar que aparece tan descaradamente después de todos estos años, ¡menudo pendón!
Hice todo lo posible para mantenerla alejada de la vida de Dean, y funcionó.
No se merece a mi hijo, no es digna de ser una Brennan.
¡No sé por qué Dean no puede verlo!
Me volví loca, vaya que sí.
En el momento en que Dean me presentó a una chica corriente como su futura esposa.
Todavía recuerdo ese día.
Fue aquí mismo, en este salón; casi me atraganto con la bebida.
Y lo que es peor, es una estríper, una bailarina exótica.
¿Cómo pudo Dean cometer semejante error?
De entre todas las mujeres que podía presentarme, eligió a una zorra despreciable que no tiene cabida en nuestro mundo, ¡una don nadie!
Entré en pánico.
Dean está a punto de arruinar la reputación impecable que mi difunto marido construyó, a punto de darle a la prensa un motivo para hablar de los Brennan.
Esto, sin duda, arrastraría nuestro nombre por el fango.
Me imaginé los titulares que aparecerían en cuanto esto saliera a la luz.
«El CEO de Brenco, Dean Brennan, contrae matrimonio con una simple estríper».
¡Qué patético!
¿Qué dirían mis iguales si esto saliera a la luz?
Se reirían de mí.
Esto arruinará la reputación de nuestra familia.
Pero a Dean no le importaba nada de esto, ni siquiera pensó en cómo afectaría a la familia; decía que era amor.
Un amor por el que estaba dispuesto a renunciar a todo.
Estaba tan enfadada, tan furiosa, y no era con mi hijo, sino con esa zorra que quería meterse en nuestra vida de abundancia a base de confundir a mi hijo, engañándolo para que se casara con ella.
Estoy segura de que Dean no pensaba con claridad.
De lo contrario, ¿por qué fijarse en ella?
Era pura lujuria.
Lo tenía obnubilado con ese cuerpo, lo sedujo para que se casara con ella.
Conozco a mi hijo, no se impresiona fácilmente con las mujeres, su vida siempre ha girado en torno a dirigir la empresa.
Ser un gran CEO, tal y como lo crie.
Todas sus admiradoras despotricaban contra él, lo tachaban de ser demasiado frío, demasiado mezquino, de no dedicarle nunca una segunda mirada a ninguna chica.
Incluso llegué a presentarle a las hijas de algunas de mis amigas.
Pero Dean jamás se fijó en ninguna de ellas.
Pero entonces, ella entró en su vida y todo cambió.
Mi hijo cambió por completo.
De ser el CEO frío que todos pintaban, empezó a relajarse, a abrirse a ella.
Parecía más feliz, pero esa no era la cuestión; ella no tiene clase, no es el tipo de nuera que yo había soñado tener.
Y, lo más importante, no es digna de estar al lado de Dean como su esposa.
¡Jamás!
Tenía que actuar rápido.
Intenté disuadirlo, dándole razones por las que debía dejar de verla.
Pero Dean nunca se ha dejado mangonear.
Dijo que era ella o ninguna.
Se negó a hacerme caso, y a Elena tampoco.
Después de todos mis esfuerzos por detenerlo, él siguió adelante y se casó con ella.
Incluso amenazó con apartar de su vida a cualquier cosa o persona que se interpusiera en su camino hacia la felicidad, y eso nos incluía a Elena y a mí.
En ese momento supe que, si no quería perder a mi hijo a manos de esa escoria, tenía que pasar desapercibida durante un tiempo y esperar la oportunidad perfecta para atacar.
Y entonces ocurrió: descubrí que la hija de Eunice, Ashley, estaba obsesivamente enamorada de Dean y que haría cualquier cosa por conseguirlo.
Podía usar esa obsesión a mi favor, utilizarla para obtener lo que siempre había querido.
Y eso era mantener a esa zorra fuera de la vida de mi hijo para siempre.
Esa basura insignificante.
Dean no era para ella, no sé por qué mi hijo no es capaz de ver más allá de su culazo.
Pero, a fin de cuentas, mi único deseo es que Ashley esté al lado de Dean como su esposa.
Ella es mucho mejor, más merecedora de mi hijo y, sobre todo, más decente, a diferencia de esa desvergonzada.
Pero Ashley no ha logrado conquistarlo, ni siquiera después de todos estos años.
Y para colmo, él rompió con ella en cuanto esa estúpida reapareció, e incluso la echó de su dormitorio la otra noche.
—¿Qué esperas?
Una buscona cazafortunas como ella puede hacer y deshacer a su antojo.
Es un problema andante —la voz de Elena me saca de mi ensimismamiento, como si me hubiera leído la mente.
Cuando la miro, está claro que está tan furiosa como yo.
En cuanto Elena dice eso, acude a mi mente la imagen de Bella en la fiesta, con sus sonrisas burlonas, su paso seguro y su sonrisa.
Conozco esa mirada de sobra.
Está claro que busca algo, es evidente que se trae algo entre manos.
Pero si cree que me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo se abre camino de vuelta a la vida de Dean, está muy equivocada.
¡Eso no pasará jamás!
De repente, se me ocurre una idea; o mejor dicho, dos.
Necesito ir un paso por delante de esa estúpida.
Aunque a Dean no le interese Ashley, y nunca le ha interesado, estoy segura de que si nos esforzamos más, cederá.
Al fin y al cabo, no es más que un hombre.
Y en segundo lugar, aquí es donde entra Jack.
Necesito todos y cada uno de los detalles sobre esa zorra, qué ha estado haciendo durante los últimos cuatro años.
Soy Judy Brennan, y nadie se mete conmigo.
Ya verá de lo que soy capaz.
Desvío la mirada hacia Elena.
—Es una amenaza, una de la que debemos cuidarnos.
Voy a contactar con Jack —digo, esbozando una sonrisa de superioridad—.
Y vamos a revisar las tácticas de Ashley.
Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos.
Elena me lanza una mirada de complicidad y asiente, visiblemente complacida.
Vuelvo a sonreír con superioridad, más para mí que para Elena, mientras me acerco a un sofá y me siento.
Una cosa es segura.
Haría cualquier cosa por mantener a Bella fuera de la vida de Dean.
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