Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer - Capítulo 6
- Inicio
- Divorcio por error: Reconquistando a mi exmujer
- Capítulo 6 - 6 CAPÍTULO 6 Me lo quedo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: CAPÍTULO 6 Me lo quedo 6: CAPÍTULO 6 Me lo quedo Bella.
Ha pasado una semana desde el divorcio y no ha habido ni una llamada ni un mensaje de texto de Dean.
Y cada vez que pienso en la facilidad con la que renunció a nuestro amor, me duele aún más.
He intentado llamarlo y siempre salta el buzón de voz.
El número de Ethan tampoco ha estado localizable.
Vamos a tener un bebé, uno que siempre hemos querido, y él ni siquiera lo sabe.
Nunca imaginé criar a nuestro hijo sola, nunca tuve que pensar en ello y ahora parece que esa se está convirtiendo en mi realidad.
Dean no aparece por ninguna parte, no se ha puesto en contacto.
Parece que soy la única que aún alberga la esperanza de arreglar las cosas de alguna manera.
He estado vigilando nuestra casa durante los últimos días, esperando para hablar con Dean, pero la verja ha estado cerrada.
Siento como si me hubieran excluido de la vida de Dean para siempre.
Después de todo, Judy no iba de farol con lo de vender la casa.
Mi vida se ha convertido en una pesadilla.
Instintivamente, me froto el vientre.
Tengo un ser humano creciendo dentro de mí, un bebé que me amará y al que yo amaré.
Ni siquiera tengo que pensarlo.
Voy a tener a este bebé.
No sé cómo lo haré, pero lo quiero, sea niño o niña.
—No estás comiendo otra vez, Bella —la voz de Derrick me devuelve a la realidad.
Alzo los ojos para encontrar su mirada y tiene una expresión de preocupación grabada en su rostro.
—Sabes que tienes que cuidarte, ¿verdad?
—pregunta, sentándose a mi lado—.
Estás embarazada, hermanita.
Tienes que pensar en el bebé.
Le dedico una sonrisa forzada y le cojo la mano.
—Lo sé, estoy intentando…
—trato de tranquilizarlo, pero de repente siento náuseas y mareos.
Me tapo la boca con la mano y corro hacia el baño.
Mis náuseas han empeorado mucho últimamente, llevo así dos días.
Apenas puedo comer y todo me da ganas de vomitar.
No sé si es por el estrés, pero esperar a Dean fuera de nuestra casa me agota y la mayoría de las veces vuelvo a casa realmente exhausta.
Quizá Derrick tenga razón.
Necesito cuidarme.
Ya no se trata solo de mí, tengo un bebé en camino del que debo preocuparme.
Derrick espera al otro lado de la puerta del baño mientras yo echo hasta la primera papilla.
Oigo un suave golpe en la puerta.
—¿Necesitas ayuda?
Puedo sujetarte el pelo si quieres —ofrece Derrick.
—No, Rick.
Estoy bien, te lo prometo —consigo decir.
Cuando termino, me echo agua fría en la cara, respiro hondo, cojo una toalla, me seco y me miro en el espejo.
Estoy muy pálida, he perdido mucho peso en una semana.
Esto no tiene buena pinta.
Salgo del baño y Derrick sigue ahí esperando, con los brazos cruzados.
—¿Cómo te encuentras, Bella?
—dice, acercándose a mí y tocándome la cara y el cuello con suavidad.
Le dedico una sonrisa tranquilizadora.
—Estoy bien, Derrick —respondo.
Él retrocede, guardando silencio por un segundo, con los ojos fijos en mí.
—¿Cuál es tu decisión?
—pregunta.
Le sostengo la mirada, mientras una pequeña sonrisa se dibuja en mi cara.
—Voy a quedarme con este angelito que me ha elegido para ser su mamá —respondo con firmeza.
Una gran sonrisa se extiende por el rostro de Derrick, se acerca más y me envuelve en un cálido abrazo.
Se aparta, aún con la sonrisa en su sitio.
—Pareces muy feliz —digo, lanzándole una mirada escéptica.
—Claro que estoy feliz de que lo tengas, voy a ser uno de los tíos más jóvenes que existen —responde con orgullo.
—O podrías casarte y tener un hijo, ¿qué te parece?
—le provoco.
Él se ríe brevemente.
—No estaría mal, en cuanto des a luz —responde, y yo me río.
Hacía tiempo que no me reía.
Gracias a Derrick.
En cuanto mi risa se apaga, alzo la vista hacia la mirada de Derrick.
—¿Qué?
Él se encoge de hombros.
—Solo estoy preocupado por ti, Bella.
¿Vas a contarle a Dean lo del bebé?
Sinceramente, es algo que he tenido en mente.
Por supuesto, Dean es la primera persona con la que siempre quise compartir la noticia de mi embarazo.
—Quiero, de verdad —le digo a Derrick, luchando por no llorar—.
Él se merece saberlo.
Pero no quiere saber nada de mí.
¿Y qué me garantiza que no dudará de la paternidad de este niño?
Es decir, ya cree que le fui infiel.
Derrick respira hondo.
—Tienes razón.
Pero no se pierde nada por intentarlo; al final del día te arrepentirás de no haberlo hecho.
Le sostengo la mirada a Derrick por un momento.
Es como si me hubiera leído la mente.
Si Dean no está localizable, seguro que no evitará su empresa.
Tengo que encontrar la manera de ir a su oficina.
Necesita saber que esperamos un hijo.
No quiero ocultárselo.
Pero, por otro lado, Judy me aterra hasta cierto punto.
No tendrá piedad de mí si se entera de lo de este bebé.
Y será aún peor si Dean sigue dudando.
Pero, tal como dijo Derrick, puede que me arrepienta más tarde si no lo intento.
Me vuelvo hacia Derrick.
—Dean siempre ha querido un bebé.
No sé qué esperar, pero se merece saber que va a ser padre.
Iré a su oficina.
Tengo que intentarlo.
Derrick asiente.
—Pase lo que pase, estoy aquí para ti, no lo olvides.
Me descubro sonriendo de nuevo.
No sé qué habría hecho sin él.
—¿Qué habría hecho sin ti?
—le digo.
—No tienes por qué averiguarlo —me devuelve la sonrisa—.
Ahora, ven y siéntate mientras te traigo un vaso de leche.
Asiento mientras me guía hasta mi asiento.
Se va a la cocina y yo vuelvo a quedarme mirando el teléfono.
Esperando que, de alguna manera, reciba una llamada de Dean.
Una llamada que he estado anhelando desde el día en que Dean salió furioso de casa, aquel fatídico día.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com