Doctor Forense, Esposa Tierna - Capítulo 346
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Capítulo 346: Tu ‘abuela’ me está diciendo que me case en tu familia
Con Sheng Xiao y los demás lejos de Jianchuan, los miembros de la Familia Sheng sin duda tenían la cabeza despejada, en especial el Abuelo Sheng y Mamá Sheng.
Como Sheng Xiao no le había contado a Mamá Sheng sobre el origen de Jing Yun y no le había explicado por qué ni cuándo se había marchado con Mu Qiqi, Mamá Sheng simplemente no se atrevía a mediar palabra con el anciano, pues le faltaba seguridad.
¿Y qué tan furioso estaba el anciano?
Para la Familia Sheng, era más que evidente.
Ahora, los nombres de Jing Yun y Mu Qiqi eran como veneno para el anciano; nadie se atrevía ni a pronunciar una sola sílaba.
Los odiaba tanto que había sumido a toda la Familia Sheng en un caos absoluto, sin dejar que nadie tuviera un momento de paz…
Y ahora, él seguía montando en cólera en su estudio, mientras Mamá Sheng intentaba calmarlo. —Padre… Xiao’er sin duda lo explicará todo.
—¿¡Y tienes el descaro de decirme eso cuando a ti también te lo ocultó!? ¡¿Mmm?! —replicó el anciano—. Nunca antes había sido así. Nunca. Pero desde que apareció Mu Qiqi, no para de desafiar mi autoridad y de poner a prueba mis límites una y otra vez. ¿Tanta influencia tiene sobre él una simple Mu Qiqi?
A Mamá Sheng le temblaron los labios, pero no dijo nada.
—Y tú. ¿Pretendías que yo aguantara que se casaran?
—Padre, aunque ignores todo lo demás, tienes que tener consideración con la Familia Shen, ¿no? Siguen siendo amigos nuestros…
—Nuestro negocio en Huang Yao se está viniendo abajo. ¿Cómo puedo darme el lujo de preocuparme por ellos? —se mofó el anciano—. Xiao Qin, te lo dejaré bien claro: Mu Qiqi no entrará en la Familia Sheng mientras yo viva… No, incluso si muero, dejaré escrito en mi testamento que Sheng Xiao tiene prohibido estar con Mu Qiqi, o me revolveré en mi tumba.
Mamá Sheng sintió un escalofrío al oír sus palabras, y se sintió disgustada y preocupada a partes iguales.
¿Cómo era posible que todo este asunto acabara siendo culpa de Qiqi?
—Lo de la Cuarta Hermana y Jing Yun es mutuo. ¿Qué tiene que ver Qiqi en esto? Y perdona que sea sincera sobre Xiao’er, pero él es así. Nunca se doblegará ante ti, y eso ya ocurría antes de que apareciera Qiqi. ¿Por qué siempre acabas usándola de chivo expiatorio?
—¿Te parece justo, Padre?
El anciano se limitó a resoplar con rabia y a sacudirse las mangas. —No hay nada de injusto.
—Claro, no tienes por qué aceptar a Qiqi, pero así nunca te ganarás la obediencia de Xiao’er. ¿De verdad crees que él ansía Huang Yao y tu fortuna? Pues no. Puede marcharse de Huang Yao sin un céntimo, pero tú sabes muy bien que tiene la capacidad de resurgir y construir algo incluso más grande que Huang Yao. ¿Por qué iba a sentirse amenazado por ti?
—Deja de engañarte a ti mismo.
Dicho esto, Mamá Sheng se dio la vuelta. —No pienso seguir ocupándome de esta casa. Padre, pon a quien te plazca.
—Tú…
Mamá Sheng no dijo nada más y salió directamente del estudio del anciano.
Hablar con una persona tan radical solo generaría conflictos, sin esperanza de llegar a buen puerto.
***
Mientras tanto, Sheng Xiao también había supuesto que la paciencia del anciano estaba llegando a su límite, así que llamó a Mamá Sheng.
—¿Dónde os habéis metido? ¿No sabes que el anciano cree que los cuatro os habéis fugado juntos y lleva días montando en cólera en casa?
—Mamá, hemos descubierto la identidad de Jing Yun y hemos comprobado que es el hijo menor de la familia propietaria de Xu Holdings.
—¿Te refieres al grupo que vende equipos médicos? —Mamá Sheng también había oído hablar de ellos.
—Sí.
—¿Eso no significa que Jing Yun también proviene de una familia adinerada? —Mamá Sheng captó rápidamente el quid de la cuestión en la respuesta de Sheng Xiao.
—Interesante, ¿no crees?
—Por supuesto que lo es. El anciano va a recibir otra bofetada que le va a hinchar la cara. ¿No sabes cómo tu abuelo no ha parado de maldecir a Jing Yun, diciendo que es un perro de nuestra familia? ¿Cuánto más tiempo necesitáis?
—Unos dos días.
—Está bien, intentaré contener la situación hasta entonces. Volved lo antes posible.
Aunque no hubiera logrado nada, la contribución de Jing Yun por sí sola merecía ser recordada, después de tantos años trabajando para la Familia Sheng. Pero, ¿acaso alguien en la familia lo recordaba? Lo daban todo por sentado, sin mencionar que la única persona a la que Jing Yun en realidad le debía gratitud era a la Cuarta Hermana. ¿Qué tenían que ver los demás en eso?
Además, había trabajado para la Familia Sheng desde que era joven. Cierto, ellos le habían brindado la oportunidad, pero él también había demostrado su valía con resultados, y aun así el anciano lo menospreciaba.
¿Un perro?
Si de verdad lo fuera, sería mucho mejor que los parásitos de la Familia Sheng.
—Gracias, Mamá.
—Hay otra cosa. ¿Sabes que tu abuelo ha culpado a Qiqi de toda tu rebeldía y también de lo de Jing Yun y la Cuarta Hermana?
Sheng Xiao no dijo nada, pero la llama en sus ojos se agudizó sobremanera. —El anciano no tardará en perder el control e intentar algo. Es imposible saber qué intentará esta vez.
—Lo que quiero decir es que deberías dejar la Familia Sheng y entrar en la Familia Shen. No me interpondré, hagas lo que hagas, con tal de que no tengas que quedarte en este lugar que te asfixia.
—Mamá, estoy preparado para lo que sea. Tranquila —respondió Sheng Xiao—. Siento haberte causado problemas.
—¿Qué problemas ni qué nada? Ya he vivido la mayor parte de mi vida, y no es como si no pudiera sobrevivir sin la Familia Sheng. En fin, no me enrollo más. Haced lo que tengáis que hacer y volved lo antes posible.
Sheng Xiao colgó y se volvió hacia Mu Qiqi. —¿Has oído? Tu «suegra» me está pidiendo que entre en tu familia.
—¿Eh? —Mu Qiqi se quedó sorprendida—. ¿Lo harías? Si es así, la Familia Shen por supuesto que te recibirá con los brazos abiertos.
—Pequeña —le pellizcó Sheng Xiao la nariz y luego se enfrascó en su trabajo.
Naturalmente, también era plenamente consciente de que el anciano había relevado a Jing Yun de todas sus funciones.
***
Al día siguiente.
La pareja Xu llevó a Xu Yihong al hotel para una presentación formal entre Jing Yun y su supuesto hermano mayor.
Sheng Xiao no apareció y se quedó con Mu Qiqi en la habitación, mientras Sheng Minglan acompañaba a Jing Yun mientras la familia comía en un elegante comedor.
Xu Yihong estaba sentado junto a su padre, estudiando a su hermano menor, que se encontraba frente a él.
«Pensar que ese joven, que aparentaba ser más de lo que se veía a simple vista, era su hermano pequeño».
Era completamente diferente del impostor. Con esa compostura, impropia de un joven de su edad, debía de tener cierta vitalidad.
—Yifeng, el asunto del impostor fue culpa mía… No tuve en cuenta tus sentimientos, así que permíteme disculparme aquí.
—Tu hermano lo hizo por mi enfermedad —se apresuró a explicar Mamá Xu por él.
—En realidad, no estoy ofendido —replicó Jing Yun.
—Entonces… ¿cómo te ha ido fuera todos estos años? Te buscamos sin descanso, pero no pudimos encontrarte.
Era una pregunta con trampa, y Jing Yun lo sabía.
Sin embargo, respondió con sinceridad y naturalidad. —La Familia Sheng me salvó. He vivido bien con ellos.
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