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Doctor Forense, Esposa Tierna - Capítulo 429

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Capítulo 429: ¿Por qué siempre estás espiando?

—Puedes quedarte con lo que quieras. Solo devuélveme esa foto.

Era la posesión más preciada de Feng Shanshan. Incluso si el cabrón la rompía, ella querría los restos.

—Entonces ven aquí y arrodíllate como una buena chica.

El cabrón le hizo un gesto con el dedo para que se acercara.

—¿No puedes tenerme algo de consideración por lo de mi aborto espontáneo?

—Te dije que te fueras, pero te quedaste aquí dando la lata, así que he cambiado de opinión. —El cabrón enarcó una ceja y puso la foto en la mesa frente a él—. Acércate, arrodíllate y discúlpate…, y entonces te dejaré llevarte la foto.

Reprimiendo su temperamento y sin más opciones, Feng Shanshan se acercó al cabrón y se dejó caer de rodillas sobre el césped verde, y entonces el cabrón la pateó, haciéndola caer sobre la tierra.

—Maldita zorra. Avergonzarme en público… Te vas a enterar.

Tirada en el suelo, Feng Shanshan apretó los puños, pero no pudo defenderse.

Pero fue entonces cuando los padres del cabrón llegaron de repente en su coche a la mansión de su hijo.

Cuando vio el coche de sus padres fuera de la verja, ayudó rápidamente a Feng Shanshan a levantarse y preguntó con afectación: —¿Por qué te has caído, Shanshan?

Aun así, el padre del cabrón no se dejó engañar. Se bajó del coche y se dirigió furioso hacia el cabrón, cogió un taburete cercano y se lo estrelló en la espalda a su hijo.

El cabrón cayó al suelo de inmediato y se retorció de dolor.

—¡Entra!

La corpulenta figura del hombre exudaba un aire de superioridad absoluta mientras arrastraba al cabrón al salón, con este gritando durante todo el camino.

La verdad era que los padres habían llegado antes de que Feng Shanshan se pusiera a hurgar en el cubo de la basura.

La razón era que la gente de Zhongteng se había puesto en contacto con ellos para hablarles de una adquisición, lo que los dejó muy confundidos.

Hoy, les habían llamado para decirles que fueran a casa a ocuparse de su hijo.

Si el padre del cabrón no hubiera visto cómo esa bestia humillaba a la chica, de verdad habría pensado que su hijo era inocente.

Pero habiendo visto lo que hizo, el padre no pudo decir ni una palabra.

No sabía cómo se las había arreglado para criar a una bestia así.

Al mismo tiempo, la madre del cabrón ayudó a Feng Shanshan a levantarse y la llevó también al salón. Tanto ella como su marido estaban al tanto de la relación de Feng Shanshan con su hijo, aunque como ella provenía de una familia normal, nunca la habían conocido.

Ciertamente no esperaban que su primer encuentro fuera en esas circunstancias.

***

Feng Shanshan no tenía ni idea de lo que había ocurrido, y simplemente siguió a los demás al salón, donde el padre del cabrón encontró un palo de golf y lo descargó con fuerza sobre su propio hijo.

Solo se detuvo cuando el cabrón empezó a vomitar sangre.

—Papá, me estás matando.

—Eso sería salirte barato. Te habría hecho pedazos si no fuera ilegal —le dijo el padre del cabrón—. Aunque siempre hayas hecho el tonto, ¿no sabes que nunca debes insultar a la gente con la que no te conviene cruzarte? Si mi empresa quiebra, estarías mendigando en las calles, olvídate de ser un niño rico. ¿Y aun así haces que la chica se arrodille?

—Deja que te diga una cosa: a partir de hoy no te daré ni un céntimo. Ya veremos cómo te las apañas ahora para tus tonterías.

El cabrón gemía en el suelo; probablemente estaría hospitalizado más de medio mes después de esa paliza.

—Papá, nuestra familia es muy rica. ¿A quién más se lo podrías dar si no es a mí?

—Antes lo dono que dártelo a ti.

Dicho esto, el padre del cabrón se levantó del sofá y se acercó a Feng Shanshan. —No sabía que esa bestia era así —le dijo—. He oído que hace dos días sufriste por su culpa, pero no tengo nada que darte en compensación. Lo único que puedo hacer es ofrecerte unas palabras amables y esperar que encuentres la felicidad en el futuro.

Feng Shanshan lo miró a él y al cheque que le ofrecía, pero no lo aceptó. —Nunca he usado su dinero en los años que llevo con él, por lo que ahora tampoco lo quiero. Ya he conducido bastante sus coches deportivos y demás, y la tarjeta de crédito que me dio la tiré hace tiempo. Lo único que quiero es la foto de mis padres.

Dicho esto, Feng Shanshan se dio la vuelta, con la intención de marcharse de la casa del cabrón.

Al oír sus palabras, el padre volvió a patear al cabrón unas cuantas veces más.

—Señorita Feng, espero que pueda hablar bien de nosotros con el jefe de Zhongteng cuando regrese. Sin duda, vigilaré de cerca a mi hijo.

Feng Shanshan no tenía ni idea de a qué se refería el hombre. Se limitó a recoger la foto de sus padres del jardín y se marchó de la casa del cabrón.

Al menos pudo ver con sus propios ojos cómo le daban una paliza al cabrón, lo que, en cierta medida, le sirvió de consuelo.

Aun así, no creía que la llegada de los padres del cabrón fuera una mera coincidencia, y a eso se sumaba lo que el padre había mencionado sobre interceder por ellos ante el jefe de Zhongteng.

Pero no tenía ni la más remota idea de quién era el jefe de Zhongteng.

Además, la única persona que podía meterse en sus asuntos era Mu Qiqi.

Espera.

Mu Qiqi… ¿y Zhongteng?

Aunque Feng Shanshan también había recibido una patada, no le dolió mucho, y era algo trivial en comparación con lo que sufrió el cabrón.

Poco después, al volver al laboratorio forense, buscó cinta adhesiva transparente, recompuso la foto y se la guardó en el bolsillo.

Mu Qiqi, que salía de realizar un experimento, la vio. —La verdad es que no te creía tan buena hija.

—¿Por qué siempre estás espiando a los demás?

—Mira a tu alrededor. Estás en un laboratorio forense, y todo está a la vista de todos. Podrías haber esperado a pegarla en casa.

Feng Shanshan no supo qué responder a eso, pero tras una breve pausa, volvió a hablar: —¿Me has ayudado antes?

—¿Qué tengo que ver yo con eso?

—A nadie en este mundo le importo —dijo Feng Shanshan—. Esta foto es la última que se hicieron mis padres juntos cuando yo tenía quince años, antes de divorciarse. Después, cada uno formó su propia familia, y no preguntan por mí más allá de transferirme la misma cantidad de dinero cada mes.

—Pero ¿por qué te cuento esto a ti? Tampoco es que tú estuvieras mucho mejor cuando vivías con la familia Mu, y todo el mundo no paraba de hablar de ello.

Mu Qiqi no dijo nada, y se limitó a lavar sus recipientes en silencio.

—¿Tu familia fundó Zhongteng, no? ¿O fue el Príncipe Heredero?

—¿Cómo lo has sabido?

—No se me ocurre ninguna otra razón por la que la gente de Zhongteng ayudaría a una persona tan detestable como yo, a quien ni siquiera conocen.

Al oír esas palabras, Mu Qiqi se giró para mirar a Feng Shanshan. —¿Así que se lo vas a contar a la familia Sheng?

Feng Shanshan sonrió, pero no dijo nada.

Sin embargo, Mu Qiqi estaba segura de que no lo haría; Feng Shanshan podía ser orgullosa, pero no era una ingrata.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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