Doctora Emperatriz Divina - Capítulo 323
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Capítulo 323: ¿Tanto te gusto?
—¡Cállate la boca! —Dama Wang se puso escarlata y su rostro se contrajo de rabia—. ¡¿Qué es lo que quieres?!
—Muy simple. —Mientras jugaba con la taza de té, Feng Wu le sonrió radiante—. Quiero que dejes de tomarme como objetivo, pero sé que eso no va a pasar, ¿verdad?
Dama Wang quiso mentir y decir que podía hacerlo, pero no fue capaz de emitir ni un sonido al ver los brillantes y perspicaces ojos de Feng Wu.
—Así que lo que pido es muy sencillo. —Feng Wu seguía sonriendo, con los ojos chispeantes. Sin embargo, había algo intimidante en ella—. Puedes seguir haciéndome lo que quieras, pero deja a mi familia al margen. Atrévete y hablaré. Sabes que soy capaz de hacerlo.
Dama Wang apretó los puños dentro de sus mangas. —¿Por qué debería creerte?
—¿Acaso tienes otra opción? —dijo Feng Wu, totalmente despreocupada.
Dama Wang se levantó bruscamente. —¡Más te vale que cumplas tu promesa!
Tras aquello, se marchó con paso airado.
—Qiuling, acompaña a mi tía a la salida.
—Sí.
Una vez que Dama Wang se fue, Qiuling le preguntó a Feng Wu con curiosidad: —¿Señorita Wu, qué le dijo a Dama Wang? Estaba tan enfadada que casi se choca contra un árbol.
Feng Wu se limitó a sonreír.
Fue un gran comienzo.
No se preocupaba demasiado por su propia seguridad, pero sí por su familia. Solo después de asegurarse de que los dejaran en paz podría irse a hacer lo que tenía que hacer sin preocupaciones.
Solo que, con el temperamento de Dama Wang, aquel trato no duraría mucho.
Así pues, Feng Wu tenía ahora dos prioridades.
En primer lugar, necesitaba acelerar su cultivación. Solo cuando fuera lo suficientemente fuerte podría hacer que otros la escucharan y proteger a su propia familia.
En segundo lugar, necesitaba crear una red de contactos y conocer a gente más influyente. Cuando tuviera suficientes amigos poderosos, Dama Wang le temería, lo que le daría a Feng Wu una seguridad temporal.
Hablando de gente poderosa, nadie en la capital imperial encajaba mejor con esa descripción que el príncipe heredero.
Con la barbilla apoyada en las manos, Feng Wu recordó lo que había pasado en aquel lago el otro día.
—Feng Wu, ¿de verdad te gusto tanto?
—Feng Wu, eres muy atractiva, ¡pero te pasas de la raya!
—No impediré que te enamores de mí, ¡pero, por favor, contrólate y no te entrometas en mi vida!
Feng Wu entrecerró sus bonitos ojos. Aquellas palabras todavía la irritaban.
«¡Jun Linyuan, ese bastardo egocéntrico! ¡No volveré a acercarme a él nunca más! ¡Solo me traerá más humillación!». Cuanto más pensaba Feng Wu en ello, más se enfadaba.
—Auuuu… —Un adorable cachorro asomó la cabeza por la manga de Feng Wu y la miró con ojos relucientes. Parecía preocupado.
—No sabes nada, cosita. —Feng Wu le acarició la cabeza a Feng Tutu. Entonces recordó que a Feng Tutu se le estaba acabando la comida.
Al ver que había dejado de llover, Feng Wu metió al cachorro en el bolsillo de su pecho, le dejó unas instrucciones a Qiuling y luego saltó el muro.
Lo bueno del Patio de la Estrella Caída era que estaba muy apartado, lo que significaba que Feng Wu no tenía que usar la puerta principal de la mansión. Además, a ella le resultaba muy conveniente.
Sin embargo, tan pronto como Feng Wu aterrizó al otro lado del muro, ¡diez guardias de aspecto muy competente le bloquearon el paso!
¡Cada uno de ellos era más capaz que Feng Wu!
—Señorita Wu, mi señor le envía su invitación…
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