Domador Supremo de Bestias: ¡Puedo Copiar y Mejorar Habilidades 10x! - Capítulo 202
- Inicio
- Domador Supremo de Bestias: ¡Puedo Copiar y Mejorar Habilidades 10x!
- Capítulo 202 - 202 Amabilidad
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
202: Amabilidad 202: Amabilidad Luego invocó tres cristales relucientes, que flotaron frente a él, cada uno emitiendo su propia aura distintiva.
Dos de los cristales brillaban con una gélida luz azul, y su superficie crepitaba con una energía helada que parecía absorber el calor del aire a su alrededor.
El frío que emanaba de ellos era tan intenso que la temperatura de la habitación descendió notablemente, provocando que una fina capa de escarcha se formara sobre la cama y los muebles cercanos.
El tercer cristal era diferente.
Emitía un brillo profundo y sombrío, casi como si estuviera absorbiendo la luz de la habitación.
Las sombras de la estancia se alargaban hacia el cristal como si una fuerza invisible las atrajera.
Al mirar el cristal, que emitía una opresiva aura oscura, Nox no pudo evitar pensar que desprendía un aura similar a la de su maestra Eve.
Nox estudió los brillantes cristales durante un rato.
Había emprendido este viaje en busca de un cristal elemental para subir de nivel a una de sus mascotas; sin embargo, por un golpe de suerte, había conseguido tres cristales elementales de una vez.
Hay que tener en cuenta que un solo cristal elemental costaba una fortuna, y el hecho de que ahora poseyera tres solo significaba que era extremadamente rico.
Nox podría vivir cómodamente el resto de su vida si vendiera estos cristales y usara el dinero sabiamente.
Sin embargo, el dinero no era el objetivo final para Nox.
El objetivo era la fuerza; con fuerza en Eos, la riqueza vendría por añadidura.
Nox rozó la superficie del cristal, sintiendo el frío en sus dedos mientras reflexionaba con una expresión pensativa.
—Trece y Fluffington dijeron que estos cristales elementales se encontraron dentro de la cueva helada… Me pregunto por qué la bestia elemental los guardaba allí y qué quería hacer con ellos.
Aún quedaban muchas preguntas sin respuesta en su mente relacionadas con la bestia elemental…
había tantos misterios, y todavía estaba la situación de los tenderos.
Todo esto llevó a Nox a creer que había más que descubrir sobre la bestia elemental.
¿Acaso la bestia mató a otras bestias elementales y se apoderó de los cristales?
¿Pero con qué propósito?
Según los requisitos que había visto en aquel entonces, no había nada por el estilo.
¿Podría ser que existiera otra forma oculta de usar los cristales que Arthur desconociera?
Cuanto más pensaba en ello, más confuso parecía todo.
—Bueno, como he conseguido lo que quería, no hay por qué darle más vueltas —suspiró Nox, desechando la idea y centrándose en el objetivo que tenía entre manos.
Su mirada se posó en los cristales mientras adoptaba una expresión calculadora.
Había dos cristales elementales de hielo y un cristal elemental de sombra.
Por supuesto, Nox no quería que su ejército de bestias se llenara de criaturas con la misma afinidad elemental, por lo que inconscientemente estaba haciendo planes para cambiar el segundo cristal elemental de hielo por otro de un elemento distinto.
De esa forma, podría diversificar sus opciones y fortalecer su ejército con una gama de habilidades elementales.
La mente de Nox trabajaba a toda velocidad mientras sopesaba cómo intercambiar el cristal y, finalmente, decidió hablar con Eve al respecto, ya que ella parecía tener muchos más conocimientos sobre los cristales.
Ella fue quien incluso descubrió los cristales elementales…; sin duda, también sabría cómo intercambiarlo.
«Debo admitir que la Maestra es muy ingeniosa.
Es casi como si lo supiera todo», pensó Nox.
Nox sacó entonces el libro que su padre había dejado para futuros domadores de bestias y leyó brevemente el capítulo que contenía los detalles sobre cómo convertir bestias mágicas normales en bestias elementales.
Más tarde, salió de su habitación y fue al gran salón, justo a tiempo para ver a Wendy jugando con las bestias.
Incluso el gordo de Fluffington estaba de pie, corriendo en círculos.
Aunque Wendy no podía entenderlas, estaba muy claro que se lo estaban pasando bien, y Nox no quiso interrumpirlos, así que se marchó sigilosamente a buscar a Eve.
De camino a su encuentro con Eve, Nox se topó con la pareja, Ann y Bradford, quienes parecían absortos, mirando unas esculturas con fascinación en la mirada.
Sus dedos rozaban el mármol pulido, recorriendo los intrincados detalles grabados en la piedra.
Nunca habían imaginado estar en un lugar tan opulento, tan lleno de lujo que hasta las obras de arte parecían inalcanzables para gente como ellos.
—Este lugar…
es realmente hermoso —susurró Ann, con la voz llena de incredulidad.
Miró a Bradford, su marido, que asintió, igualmente abrumado por la grandiosidad.
—Nunca antes había oído que personas no Despertadas se alojaran en un lugar tan lujoso como este —añadió Bradford, con voz queda, en una mezcla de asombro y gratitud—.
Y pensar que nuestra buena acción de aquel día sería tan gratificante.
Ann se apoyó en Bradford, con los ojos empañados mientras contemplaba la araña de luces de arriba, cuyos cristales centelleaban bajo la luz tenue.
—¿Oye, cariño, deberíamos adoptar a algunos niños del orfanato para que se queden con nosotros?
Después de todo, esta casa es demasiado grande para nosotros solos.
—Sí, sí.
—Bradford asintió enérgicamente, con convicción y determinación.
Su voz, aunque tranquila, tenía un peso innegable—.
Debemos seguir ayudando a los demás, cueste lo que cueste.
Nox, que se había detenido a observarlos, no pudo evitar sentir una calidez que crecía en su pecho.
Wendy le había contado cómo esas personas la habían cuidado hasta que se recuperó sin pedir nada a cambio.
Sin ellos, Wendy de verdad podría haber muerto aquel día.
Eran buena gente y se merecían lo mejor.
Nox carraspeó suavemente para llamar su atención, sin querer asustarlos.
—Ann, Bradford —los saludó Nox con una amable sonrisa—, ¿están disfrutando de la mansión?
—¡Nox!
No…
eh…
no esperábamos verte —tartamudeó Ann, con las mejillas sonrojadas de vergüenza, como si los hubieran pillado cometiendo allanamiento.
—No tienen por qué ser tímidos —dijo Nox, haciendo un gesto con la mano para restarle importancia—.
Esta es su casa ahora también, al menos por el tiempo que quieran que lo sea.
—Lo sé.
—Bradford se rascó la cabeza, con una sonrisa pícara en su arrugado rostro—.
Es solo que es un poco…
¿cuál era la palabra?
—preguntó al final con expresión perdida.
—Abrumador.
—Ann frunció el ceño y pellizcó ligeramente a su marido—.
No eres tan viejo, Bradford, deja de olvidar las cosas.
—Ay, culpa mía…
—gimió él.
Nox observó a la pareja discutir un rato.
«Qué relación más sana», pensó, y su mente se desvió brevemente hacia cierto anciano huesudo.
Un destello de súbita comprensión brilló en sus ojos.
—Esto me recuerda que el Abuelo nunca nos contó nada sobre la Abuela…
¿dónde podrá estar?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com