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Domador Supremo de Bestias: ¡Puedo Copiar y Mejorar Habilidades 10x! - Capítulo 219

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  3. Capítulo 219 - 219 El ataque de Armstrong
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219: El ataque de Armstrong 219: El ataque de Armstrong —Los veo —sonrió el segundo hermano.

Con su vista mejorada, pudo divisar cinco figuras que se dirigían hacia ellos.

Al principio no habían estado seguros acerca del grupo, pero al verlo con más claridad, era sin duda la Baronía de Cromwell.

—Si no me equivoco, el que lidera el equipo debe de ser ese al que llaman Nox, ¿verdad?

—preguntó el primer hermano, con un brillo en los ojos como el de un halcón que ha avistado a una presa inofensiva.

—Sí, Kron dijo que eran los gemelos —dijo la tercera hermana, apartándose el pelo blanco detrás de la oreja—.

Nox y Nyx Cromwell.

El chico es conocido por ser extremadamente tonto y estúpido, pero tras su encuentro con el quinto hermano hace cinco años, de algún modo se volvió tranquilo y calculador.

La chica, por otro lado, es orgullosa, impredecible y feroz.

Debemos tener cuidado con ambos.

El primer hermano solía ser un poco impulsivo, pero escuchó lo que decía su hermana pequeña.

Por algo Nox era el segundo favorito para ganar este torneo, y también por algo Hendrix estaba obsesionado con vencerlo.

Desde luego, no se podía tomar a la ligera a alguien así.

—Mmm, la chica de pelo blanco —murmuró el segundo hermano, con la mirada fija en Wendy—.

Me resulta familiar.

—Bueno, eso es porque es una estudiante de nuestra academia —respondió la tercera hermana, caminando hacia el borde y señalando—.

Aunque no sé su puesto exacto, sé que está entre los cien mejores.

—Lo que la hace más fuerte que un estudiante promedio —se frotó la barbilla el cuarto hermano, pensativo, mientras una sonrisa pícara se dibujaba en sus labios—.

¿Una estudiante de entre los cien mejores viajando con los gemelos Cromwell?

Este grupo no es uno cualquiera.

La mirada del primer hermano se desvió hacia la ladera de la montaña.

—No perdamos el tiempo.

Si son tan buenos como creemos, no deberíamos darles vía libre.

Los pondremos en desventaja…, pero antes que nada.

—Hizo una pausa y miró al cuarto hermano.

Sus miradas se cruzaron y, en ese breve instante, se entendieron sin palabras.

—Me encargo —asintió el cuarto hermano e hizo señales con las manos en el aire.

Un instante después, un glifo brillante apareció bajo sus pies, envolviéndolo a él y al primer hermano en una luz cegadora.

Entonces, se desvanecieron.

Un momento después, el cuarto hermano apareció de nuevo, esta vez solo.

Le hizo un gesto de asentimiento al segundo hermano, que era un mago especializado en magia de tierra.

El segundo hermano se hizo crujir los nudillos con una sonrisa; ya lo habían planeado todo de antemano.

El segundo hermano se plantó con firmeza en el suelo, sus manos brillaban débilmente mientras invocaba su habilidad del elemento tierra.

El suelo bajo él retumbó, y unas grietas se extendieron por la ladera compacta como venas irregulares.

Entonces, con un brusco impulso de sus brazos, le dio un puñetazo a la montaña.

¡PUM!

¡¡BUUUM!!

Un estruendo atronador resonó mientras toneladas de roca y escombros empezaban a desplomarse montaña abajo.

La avalancha avanzó como una perversa marea blanca, decidida a sepultar al grupo de cinco que se encontraba debajo.

—¡Jajajajajajajaja!

—se rio la tercera hermana como una desquiciada, con los ojos brillantes de cruel expectación.

Con un fuerte estruendo, saltó de la montaña, arrancando un enorme trozo de tierra a su paso.

Aterrizó con pericia sobre una losa de roca plana, usándola como si fuera una tabla de surf.

Surfeó sobre la avalancha, cabalgando la ola de rocas y escombros con una mirada salvaje.

Su largo pelo blanco ondeaba tras ella mientras la losa se deslizaba sobre la caótica marea, ganando velocidad a cada segundo.

Mientras tanto, en el suelo, la expresión de Rab se ensombreció ligeramente al ver la avalancha que se les venía encima.

Los únicos que mantenían la calma eran Nox, Wendy y Nyx.

Por supuesto, no creyeron que se tratara de un fenómeno natural.

¡Era una emboscada!

—¡Retirada!

—retumbó la potente voz de Nox al ver la ola de rocas y escombros que se abalanzaba sobre ellos.

Pero su grito apenas fue necesario; los demás ya estaban corriendo en dirección contraria.

Sin embargo, se detuvieron en seco, con los ojos desorbitados por el horror al ver otra avalancha desde el lado opuesto, que los dejaba atrapados en medio.

Quienes surfeaban sobre la avalancha no eran otros que el segundo y el cuarto hermano.

—¡Maldita sea, es una emboscada planeada meticulosamente!

—gritó Rab con una expresión sombría al ver la mirada desquiciada en las caras de los dos hermanos.

—Parece que los Cromwell han quedado acorralados.

¿Será este el final de su camino?

—resonó la voz de Klein, poniendo en vilo a los ciudadanos de Cromwell.

Aunque al principio el duque no aprobaba lo que sus hijos habían planeado, tras presenciar su emboscada meticulosamente organizada, un destello de orgullo cruzó por su rostro.

Ver la inquietud de la Baronía de Cromwell solo le añadió un plus de satisfacción.

En las gradas, se podía ver a los ciudadanos de la Baronía de Cromwell apretar los puños, con los ojos inyectados en sangre mientras observaban la avalancha acercarse a sus jóvenes.

Algunos incluso rezaban en silencio, mientras que otros estaban al borde de las lágrimas.

—¡Maldita sea, esto es injusto!

—maldijo entre dientes un ciudadano de Cromwell.

—En la guerra todo se vale, amigo mío —replicó alguien del Ducado de Armstrong—.

Si quieres culpar a alguien, culpa a tu equipo por ser tan débil.

—¡Bastardo, a ver si se atreven a enfrentarse a nuestro equipo en un uno contra uno!

—gritó otro ciudadano de Cromwell.

El ciudadano del Ducado de Armstrong tenía razón, pero la sola idea de perder después de haber llegado tan lejos le dejaba un mal sabor de boca, volviéndolo un poco irracional.

—¡Damas y caballeros, parece que este es de verdad el fin de la Baronía de Cromwell!

—dijo Kelen con voz sombría.

Después de presenciar el Oblivión de Sombra de Nox, las expectativas eran muy altas, pero en una situación tan precaria, ni siquiera el Oblivión de Sombra podía cambiar su destino.

De vuelta en la Baronía de Cromwell, los espectadores permanecían en un silencio sepulcral mientras contemplaban el desastre inminente.

Las lágrimas llenaban sus ojos, y muchos apartaban la vista, incapaces de soportar la imagen de sus campeones enfrentándose a un destino tan adverso.

El ambiente era tenso, lleno de murmullos de preocupación que se propagaban rápidamente entre la multitud.

—Supongo que las cosas volverán a ser como antes —suspiró un hombre, con la voz reducida a un susurro mientras el atisbo de esperanza desaparecía de su mirada.

—Maldita sea, la sola idea de dar el cincuenta por ciento de nuestros ingresos a esos bastardos codiciosos me duele en el alma —añadió otro, con la voz llena de amargura.

En la arena, los ondeantes estandartes de la Baronía de Cromwell comenzaron a caer uno tras otro a medida que la avalancha se acercaba más y más, extinguiendo el pequeño atisbo de esperanza en sus corazones.

Sin embargo, de repente…

—¡Esperen!

—gritó Klein, con la voz temblorosa.

Su repentino exabrupto hizo que la atención de todos se centrara de nuevo en la gran pantalla.

Con los ojos como platos, Klein señaló la pantalla y balbuceó: —¡P-pa…, parece que Nox va a hacer un movimiento!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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