Domador Supremo de Bestias: ¡Puedo Copiar y Mejorar Habilidades 10x! - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 ¿Llave Dimensional
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28: ¿Llave Dimensional???
28: ¿Llave Dimensional???
Sentados en la espalda del Portador de la Perdición, Nox, Serena, Nyx y Nathan volaban de regreso en completo silencio.
Llevaban así ya algunos minutos y, poco a poco, la situación comenzaba a volverse incómoda.
«Deben de estar decepcionados de mí», pensó Nathan, agarrando con fuerza las riendas del guiverno mientras una vena le palpitaba con furia en la frente.
«¡Perdí mi oportunidad de demostrar que soy un abuelo fiable, y todo porque ese estúpido rey tenía que arruinarlo!».
Era de conocimiento popular que a los niños les gusta alardear de sus padres y se sienten orgullosos de sus logros como si los hubieran conseguido ellos mismos.
Nathan quería ser esa fuente de orgullo para los niños: alguien en quien pudieran confiar en momentos de apuro.
Pero por lo que había pasado hacía unos momentos…, estaba lejos de ser fiable.
«Vergonzoso.
¿Están ahora avergonzados de mí?».
—Abuelo.
Mientras estaba sumido en sus pensamientos, Nathan oyó hablar a Nyx.
Se giró hacia ella, abriendo la boca para responder, pero la niña se le adelantó.
—Entendemos perfectamente el porqué de tus acciones —dijo ella, mirándolo con un adorable ceño fruncido en su rostro indiferente—.
Por tu expresión, sé que querías demostrarnos lo poderoso que eres… Lo entendemos.
—Pero también nos alegra que no te enfrentaras al Rey sin pensar.
Eso habría escalado la situación a niveles que no nos gustaría ver.
Así que deja de estar de morros; hiciste lo correcto.
—Sí, mi hermana tiene razón.
De todas formas, tus viejos huesos no habrían aguantado contra ese hombre.
Además, por lo que he oído, el Rey es uno de los magos más poderosos del reino e incluso de todo el continente humano —intervino Nox.
—Sí, tío Nathan, Nox y Nyx tienen razón.
Hiciste lo correcto —expresó Serena.
—Esto… esto… —Nathan se quedó sin palabras.
¿Cuándo se habían vuelto tan listos estos paletos?
Todo este tiempo, había estado de morros sin motivo, cuando los niños entendían perfectamente la razón de sus actos.
Una sonrisa se extendió por el rostro de Nathan sin que se diera cuenta.
«No solo tengo un hijo y una nuera maravillosos, sino que también he sido bendecido con los nietos más increíbles».
Justo cuando se deleitaba en su satisfacción, sintió una abrumadora oleada de instinto asesino que emanaba de detrás de él.
—Por supuesto, esto no significa que vayamos a dejar que ese canalla se salga con la suya —habló Nox, con sus ojos oscuros pareciendo aún más oscuros de lo habitual y su boca ensanchándose en una sonrisa maliciosa.
Nathan se quedó un poco desconcertado por esa mirada sombría en el rostro de su nieto.
«No me digas que este niño ha heredado la personalidad de su padre.
Si es así…».
Nathan le dedicó una mirada inconsciente a Nyx mientras curvaba los labios.
—Definitivamente.
En efecto, Nathan tenía razón.
Nox había heredado la naturaleza vengativa de su padre, que además se veía amplificada por la bendición del Rey Escorpión en el Panteón de Bestias Míticas: un linaje conocido por su rencor y su sed de venganza.
Si alguien los hería a ellos o a sus seres queridos, irían hasta el fin del mundo para darles caza.
Ese rasgo lo había heredado ahora Nox.
***
En el Panteón de Bestias Míticas.
—Valtor, tengo la sensación de que esta bendición tuya traerá más mal que bien —dijo Terra distraídamente mientras le echaba un vistazo al escorpión gigante de duro caparazón rojo y ojos igualmente aterradores del mismo color.
—Solo el tiempo lo dirá —replicó Valtor con su voz profunda y regia.
El temible escorpión sonrió—.
Conociendo a los de mi especie, si yo fuera esos insignificantes humanos, nunca lo provocaría.
Aunque los miembros del Panteón no pueden interferir directamente en las vidas humanas, tienen la capacidad de observar los acontecimientos del mundo concentrando su atención en áreas específicas.
Desde el principio, se decía que esta ley fue establecida por el Padre Supremo.
Sin embargo, ese mismo Padre Supremo había eliminado la restricción y dado permiso a los otros dioses para descender al mundo inferior y destruir a Gustavo.
«Unos hipócritas de mierda», no pudo evitar pensar Terra con desdén al recordar a aquel hombre de pelo dorado.
***
La Mansión Cromwell.
Para cuando llegaron a la ciudad amurallada, ya era tarde y muchos de los residentes ya estaban profundamente dormidos.
Sin embargo, Aina, Camila y Celine, la sanadora, seguían despiertas, cotilleando entre ellas.
Como sabían que los niños estaban con su abuelo Nathan, no estaban preocupadas por su seguridad y, al poco tiempo, el familiar guiverno apareció sobre sus cabezas.
Cuando los niños desembarcaron, intercambiaron breves saludos con las tres mujeres antes de correr a sus habitaciones, dejando que Serena se quedara con su madre.
Aina y Camila entrecerraron los ojos, encontrando el comportamiento de los niños bastante extraño, pero no comentaron nada al respecto.
Lo que no sabían era que su abuelo Nathan les había dicho deliberadamente a los niños que no dijeran nada.
—Señoras, me encantaría charlar, pero este viejo necesita dormir.
Adiós —dijo Nathan, excusándose rápidamente.
«¿A quién engaña?
Todas sabemos que en realidad no duerme».
Ese fue el pensamiento tácito que compartieron todas las mujeres.
Camila se giró entonces hacia Serena, haciendo que la pequeña tragara saliva nerviosamente.
—¿A dónde fueron?
¿Por qué actúan todos tan raro?
—A n-ningún sitio —tartamudeó Serena.
—Mmm, ya sabes que fui yo quien te dio a luz.
—Sí —respondió Serena.
Camila esbozó una sonrisa.
—Entonces deberías saber que para mí es fácil saber cuándo mientes.
****
En la habitación de Nox
—¡Uf, ya pueden salir!
—dijo Nox, y tanto Trece como Fluffington emergieron.
Trece lo miró con entusiasmo, apenas capaz de contenerse para no saltarle encima, mientras que Fluffington se dirigió lentamente a la cama y se quedó dormido con una expresión apacible.
«Qué mono se ve durmiendo», pensó Nox, acariciando suavemente la cabeza de Trece.
—¿Quieres dormir en la cama también?
El panda asintió con la cabeza.
Aunque el espacio de domesticación era muy cómodo, Trece seguía prefiriendo dormir cerca de Nox…; se sentía seguro de esa manera.
«Como quieras, entonces.
En cuanto a mí, todavía tengo algo que hacer», pensó Nox mientras un cierto mensaje que había guardado durante bastante tiempo aparecía ante él.
[Misión completada]
[¡Has subido de nivel!]
[Capacidad de Mimetismo +1]
[Capacidad de Domesticación +1]
[Has sido recompensado con la Llave Dimensional]
Con ese último mensaje, una llave apareció en la mano de Nox.
La llave no tenía ninguna decoración ornamentada que pudiera insinuar su valor, pero la descripción que apareció ante Nox casi hizo que su corazón se le saliera del pecho.
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