Domando a mi Harén de Chicas Monstruo desde Cero - Capítulo 198
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Capítulo 198: El paradero de Gun
—Agg…
Lo primero que pensé al despertar fue que había demasiada luz. Sentía que la cara y todo el cuerpo se me quemaban bajo el sol abrasador, lo que me hacía sentir extremadamente incómodo.
—Espera… ¿El sol?
Mientras me incorporaba y empezaba a despejarme, de repente dudé y miré hacia arriba. Sin lugar a dudas, era un sol grande y brillante. Inspeccioné los alrededores y descubrí que estaba cerca de una playa, con un vasto océano azul extendiéndose ante mí y una densa selva tropical justo a mi espalda.
—¡Igni!
Mientras contemplaba la hermosa vista, me percaté de una figura a cierta distancia. Era Igni, a quien el oleaje golpeaba ligeramente. Su brazo amputado todavía sangraba y me di cuenta de que su rostro estaba pálido, como si se estuviera desangrando.
Sin perder un segundo, corrí a su lado, abrí mi [Almacenamiento Espacial] y saqué una poción poderosa. Coloqué el cuerpo de Igni sobre mi regazo, la giré para que quedara boca arriba y deslicé suavemente la boca de la botella entre sus labios.
Pude ver cómo se movía ligeramente su garganta mientras tragaba lentamente el contenido de la poción.
—Bien. Eso es… Buena chica…
Le di unas palmaditas en la cabeza mientras esperaba a que la poción hiciera efecto.
Pocos segundos después, su brazo empezó a crecer de nuevo. En un instante, se curó por completo, sin el más mínimo indicio de que antes hubiera perdido el brazo. Al ver esto, suspiré aliviado.
Su rostro seguía pálido, probablemente por la pérdida de sangre, así que la levanté y la llevé a una sombra cercana. Allí, dejé que su cabeza descansara en mi regazo mientras seguía analizando el entorno.
—¿Dónde estamos…?
Esa era la verdadera pregunta que me había hecho antes.
Aunque recordaba vagamente haber sido tragado por el tiburón demonio que nadaba en el espacio, no sé cómo se relaciona eso con que acabáramos en una playa.
—Espera… ¿Acaso esto es…?
Un pensamiento inquietante cruzó mi mente. Esparcí mi energía a mi alrededor para confirmarlo, y me sorprendió ver que se disipaba rápidamente en cuanto abandonaba mi cuerpo.
—¡Maldición! Este lugar… ¿¡Es el Territorio Divino de esa cosa!?
¡Estas eran, sin duda, malas noticias!
Dentro de un Territorio Divino, no solo eres incapaz de usar tu energía…
—… ¡Mi sistema de doma de verdad que no funciona!
También quedas desconectado del sistema.
Aunque las habilidades pasivas, como el aumento de la capacidad mental y las demás, permanecen, las activas, como la valoración y el halo, no se pueden usar en absoluto. Además, incluso el vínculo con mis bestias domadas, monstruos e incluso los Sirvientes Contratados está completamente cortado.
—…
Aunque sabía que era algo temporal, no podía evitar preocuparme por las chicas. Ellas debían de estar aún más preocupadas, ya que, desde su perspectiva, parecería que había muerto o algo por el estilo.
El contrato, sin embargo, seguía vigente, y no se darían cuenta de ello a menos que intentaran firmar un nuevo contrato y fallaran. Me rasqué la cabeza, me quedé mirando a Igni, que seguía durmiendo, y suspiré.
—Por ahora, digamos que me quedan 12 horas para volver.
Los Sirvientes Contratados necesitan estar en mi presencia una hora cada día. No sé cuánto tiempo estuvimos inconscientes, pero dudo que fuera más de medio día. Supongo que la presión del tiempo nos motivará para encontrar la salida más rápido.
—Mmm… ¿Eh…?
Igni se removió mientras se despertaba. Sus ojos rojos y adormilados me miraron fijamente a la cara con una leve sonrisa.
—… Mi Señor…
Levantó las manos hasta mis mejillas y las sujetó. Luego, tiró lentamente de ellas, causándome una ligera molestia.
—…auf (Ay)…
—¿Estoy soñando…?
—… enonsh pejícate uh popiah mejiah, noah míah (Entonces pellízcate tus propias mejillas, no las mías)…
Como venganza, le hice lo mismo. Sin embargo, a diferencia de las mías, su mejilla era firme y difícil de pellizcar. Tuve que usar más fuerza solo para poder tirar de ella, y ni hablar de hacer lo mismo que ella había hecho con las mías.
—¡…!
Como si el ligero dolor de mi pellizco la hubiera despertado, soltó inmediatamente mis mejillas y se arrodilló ante mí.
—¡P-Perdone mi rudeza, Mi Señor!
—Está bien, está bien. No le des importancia.
Le resté importancia mientras me masajeaba las mejillas, que aún me escocían. Aunque no dolía tanto, lo tendré en cuenta por ahora. Fu, fu, fu, te haré sentir el mismo dolor en un futuro próximo.
Bueno, bromas aparte, me giré hacia el centro del bosque, donde podía sentir una presencia familiar que había estado sintiendo desde hacía un rato.
Al verme mirar en una dirección concreta, Igni me imitó y miró hacia el centro del bosque. El desconocido halo sobre su cabeza empezó a girar rápidamente, como un motor revolucionándose. Entrecerró los ojos y se concentró, antes de abrirlos de par en par con grata sorpresa.
—¡Mi Señor! ¡Puedo sentir rastros de su Gun por allí!
Sonrió radiante mientras señalaba hacia donde yo miraba.
—¿Tú también? Entonces no deben de ser imaginaciones mías.
Aunque ahora que hemos encontrado el Gun, no es tan sencillo ir a por él. Por todo el bosque podía sentir la presencia de varios demonios peligrosos. ¡Como mínimo estaban en la etapa 7, y algunos incluso en la 9ª etapa!
—Pero eso no es todo…
La peor noticia era que, justo al lado de la presencia del Gun, se podía sentir la de un poderoso demonio. Estaba claramente por encima de la 9ª etapa, ¡probablemente alcanzando el límite habitual de los demonios, la etapa semidiós!
—Igni, de ahora en adelante, luchar será nuestro último recurso.
Con lo fuertes que eran los demonios de los alrededores, y dado que parecía haber un número infinito de ellos por todas partes, no podíamos ir a la ubicación del Gun a la ligera.
Al ver que el pálido rostro de Igni palidecía aún más, supuse que sus sentidos por fin habían detectado las incontables presencias ocultas a nuestro alrededor. Me miró con expresión de horror, como si no pudiera dar crédito a sus propios sentidos.
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