Dominio Absoluto de Bestias - Capítulo 363
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Capítulo 363: Casa en Construcción
Capítulo 363: Casa en Construcción
—¿Asististe a las clases relacionadas con los talentos y su funcionamiento, y cómo otros talentos, después del de Domador de Bestias, comenzaron a originarse? —preguntó Brant.
—No… Todavía no lo he hecho.
—Asiste y entenderás por qué yo no puedo y tú sí puedes hacer ciertas cosas, y por qué somos diferentes. Y para facilitarte las cosas —para que puedas hacer una comparación más plausible—, el rango original de mi talento de Domador de Bestias era de 4 estrellas, y el de mi hermano Tarun era de 5 estrellas. En cuanto a Lu, el suyo también era igual que el mío. Ahora, no vayas difundiendo esta información por todas partes. Te lo he revelado para que tengas un punto concreto desde el que tantear el tuyo —dijo Brant, y tras recordar algo de repente, añadió—:
—Y para que lo sepas, mi verdadera fuerza personal es de Pico 5 estrellas.
—Te habría enseñado cosas yo mismo, pero supongo que no tenemos tiempo suficiente, ¿no? —dijo Brant, y Leo se dio cuenta de que ya habían llegado a su territorio.
Leo salió de la espiral de sus pensamientos y miró hacia abajo para ver a los miembros del territorio que los observaban, más concretamente, la esfera de agua de 50 metros de diámetro que había sobre el Águila.
Miró a su alrededor, y parecía que Virat y las 3 chicas se habían ido a otra parte, así que en ese momento solo Lily, Kaelion, Miho, Verónica y los elfos estaban en el territorio.
—Ve y crea un lugar donde pueda poner esto. Mientras tanto, me quedaré aquí arriba para sujetar a los peces.
Justo cuando Brant terminó de decir eso, Leo se encontró en el aire, descendiendo lentamente hacia el suelo. Al mirar hacia arriba, vio que Brant había usado algún tipo de magia de viento para crear un efecto de ascensor, y aterrizó suavemente en el suelo mientras el polvo se dispersaba al disiparse el viento.
—¡Leo! Has vuelto —lo recibió Lily alegremente.
—Tan rápido… Vamos, tienes que descansar ya —insistió ella, pero Leo la detuvo.
—Todavía tengo trabajo que hacer. ¿Ves esa esfera de agua que lleva el profesor Brant? Necesito hacerle un sitio para guardarla. Esto resolverá permanentemente los problemas de agua en nuestro territorio.
Lily miró hacia arriba con curiosidad y vio unas criaturas flotando dentro de la esfera.
—¡¿Son peces?! —preguntó Lily, emocionada.
—Sí —respondió Leo, mientras buscaba un buen lugar sobre la meseta para construir el estanque.
—No es justo, Leo, te divertiste tú solo —dijo Lily con mal humor.
—El lugar donde los capturaron es muy peligroso. Podrían matarnos en una fracción de segundo si fuéramos solos. Hagámonos fuertes y, después de eso, recorreremos el mundo entero juntos.
Cuando Leo terminó de hablar, Sylrael se le acercó con vacilación por un lado.
Llevaba un atuendo verde a juego con el color de su pelo y sus ojos, una armadura ligera por encima y una capa blanca que indicaba que tenía una autoridad especial sobre otros elfos de aspecto similar.
*pic*
—Señor… Para esos peces… ¿necesitamos construir tinas de madera? Pero para un volumen tan grande, podríamos necesitar varias, y tardaríamos algo más de 4 horas en terminarlas.
Al ver la expresión impasible de Leo, Sylrael se apresuró a añadir:
—También podemos construir una tina grande… pero tardaríamos más de un día en hacerlo. Lo siento…
Leo se quedó desconcertado.
«¿Esperan que se les haga trabajar hasta el agotamiento en su primer día?», pensó Leo, confundido.
Pero, en realidad, Sylrael solo quería ser útil lo antes posible para que Leo los viera con buenos ojos. Y hacer esto con regularidad evitaría que recibieran un mal trato, especialmente los elfos más débiles y los que Lily no había asignado ningún trabajo por el momento.
Leo miró a Lily, confundido, y ella simplemente negó con la cabeza, derrotada.
—Sylrael, céntrate en construir las casas que he dicho y no te preocupes innecesariamente por tener a unos cuantos elfos en espera. Ponlos en turnos para que los que trabajan tengan tiempo de descansar. Ahora, vete. Leo se encargará de todo lo relacionado con los peces.
Leo asintió.
—Sí, no te preocupes por eso. No soy tan impotente como podrías pensar.
—Ah, no… —dijo Sylrael, presa del pánico, pensando que Leo se había tomado su sugerencia como si creyera que no era lo bastante fuerte para encargarse de las cosas por su cuenta.
—Piensas demasiado. Te lo diré de nuevo: ni a ti ni a tus hermanas se os tratará mal solo por vuestra condición de esclavas. Puede que hayas visto muchas cosas en tus sueños, pero te prometo que Lily y yo no somos así en absoluto. Pero, sí… —Leo dedicó una sonrisa que provocó un ligero escalofrío en el cuerpo de Sylrael.
—Nunca puedo asegurar lo que les pasará a nuestros enemigos y a los que me traicionan.
Lily se acercó por detrás y le dio un suave golpe en el hombro.
—Para ya, no la asustes. —Se giró hacia Sylrael.
—Dijiste que la casa estaría lista para la noche, ¿verdad? Únete tú también y termínala antes, y en el tiempo que sobre, decórala. Eso es lo que harás hoy. Ahora vete y no pienses en cosas innecesarias —dijo Lily, con voz firme y autoritaria, pero lo suficientemente tranquila como para no presionar mucho a Sylrael.
Sylrael asintió y, tras una breve despedida, se marchó a su trabajo.
—Entonces, ¿dónde piensas construir lo que sea que tengas en mente? —preguntó Lily.
—Justo aquí, donde estamos.
Lily bajó la vista, confundida.
—¡Es el centro de todo nuestro territorio…! ¡Qué demo…! —de repente, Lily se vio elevada por una enredadera que se le había enrollado en la cintura y que la depositó con suavidad en la rama de un árbol a 60 metros de distancia.
—Quédate ahí y mira. —Dicho esto, Leo golpeó el suelo con la palma de la mano y este empezó a temblar.
¡Grrggrgrgrrr!
Los alrededores temblaron mientras los árboles y arbustos se desplazaban de sus sitios, apartándose hasta que se despejó una región entera de 60 metros. Bigfoot y los elfos se sobresaltaron y corrieron rápidamente hacia el lugar, pensando que un enemigo había atacado. Incluso Miho y Kaelion detuvieron su entrenamiento para ver qué estaba pasando.
Pero solo vieron a Leo agachado sobre una rodilla, con los ojos cerrados y la palma de la mano firmemente apoyada en el suelo.
Leo le ordenó a Howl que retirara la tierra y las rocas que él había desplazado. Y así comenzó la formación del estanque.
Ante los ojos de todos, una región circular de 60 metros de diámetro fue excavada con una profundidad inclinada de 4 metros que partía de los lados. Poco después, el suelo comenzó a pulirse a medida que la tierra se comprimía, endureciéndose y formando un mármol pulido.
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