Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Dominio: Antimateria - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. Dominio: Antimateria
  3. Capítulo 24 - Capítulo 24: Capitulo 24- Calidez de familia
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 24: Capitulo 24- Calidez de familia

—¡¡¡EEEEEEEEHHHHHHHHHHHHH!!!???

El grito de Aiko aún resonaba en toda la casa.

El ambiente quedó en silencio… pero uno bastante incómodo.

Aiko, completamente alterada, se acercó rápidamente a Celestine.

—P-pero para eso no necesitas pedirme permiso…

Le dijo, agitando levemente las manos.

—A-además eso tienes que decírselo a él, no a mí…

Señaló a Kazel sin siquiera mirarlo directamente.

—L-levántate, por favor… parece que me estás pidiendo otra cosa…

Silencio.

Celestine parpadeó.

Una vez.

Luego se levantó rápidamente.

—…Ahora que lo dice… tiene razón.

Dijo con total naturalidad.

—Solo creí que sería lo más apropiado… pero pensándolo mejor…

Sonrió levemente.

—Sí, debí decírselo directamente a él.

Aiko soltó un suspiro profundo.

—Ay Dios…

Se llevó una mano al pecho.

—Esto es demasiado para mi corazón…

La tensión… se rompió.

Celestine sonrió.

Pero esta vez…

No era su sonrisa habitual.

No era traviesa.

No era provocadora.

Era… genuina.

—Lamento nuevamente esta situación.

Intervino Aebal, inclinando levemente la cabeza.

—Debí prever que mi hiperactiva, extrovertida e inmadura hermanita…

—Se expresaría de ese modo.

Silencio.

Celestine giró lentamente hacia él.

Otra vez.

No sabía si sentirse halagada…

O profundamente ofendida.

Aiko dejó escapar una pequeña risa.

—No se preocupen…

Dijo con una sonrisa cálida.

—No hay necesidad de una petición así…

Miró a Celestine.

Luego a Aebal.

—Si ustedes son importantes para mi hijo…

—Entonces siempre serán bienvenidos en este hogar.

Una pausa.

—Mi casa… también es su casa.

Silencio.

Algo cambió.

No fue el ambiente.

No fue la situación.

Fue… el sentimiento.

Celestine abrió ligeramente los ojos.

Esa calidez…

Era diferente.

Demasiado pura.

Demasiado… familiar.

Y entonces—

Un recuerdo cruzó su mente.

Una figura.

Una voz.

Una sonrisa…

“Mamá…”

Sus ojos temblaron levemente.

Y sin poder evitarlo…

Una lágrima cayó por su mejilla.

Silencio.

Todos lo notaron.

—¡L-lo siento!

Dijo Aiko de inmediato, entrando en pánico.

—¿Dije algo inapropiado?

—¡Lo siento!

Agregó Kazel casi al mismo tiempo.

—Si fue por—

—N-no, no…

Respondió Celestine rápidamente.

Se limpió la lágrima.

Y sonrió.

Pero esta vez…

Era una sonrisa frágil.

—No se preocupen…

Su voz fue suave.

—Solo… recordé algo.

Bajó un poco la mirada.

—A mi madre.

Silencio.

Kazel no dijo nada.

Pero por alguna razón…

Esa pequeña lágrima…

Le pesó más de lo que esperaba.

Kyami y Kael estaban completamente en blanco.

No sabían cómo reaccionar.

Aeryn…

Observaba en silencio.

Esa chica…

Esa “rival”…

Estaba entrando cada vez más en la vida de Kazel.

Y no sabía exactamente qué sentir.

Aiko suavizó su expresión.

Pero entonces…

Notó algo más.

Aebal.

Por un breve instante…

Su mirada también había cambiado.

Como si…

Ese recuerdo…

No fuera solo de Celestine.

Aiko lo entendió.

Y decidió no profundizar.

—Bueno…

Dijo, cambiando el tono con una sonrisa.

—¿Qué les parece si cenan con nosotros esta noche?

Todos levantaron la mirada.

—Sería un honor para mí.

Kazel, Aeryn, Kyami y Kael intercambiaron miradas.

Y luego, casi al mismo tiempo—

Hicieron una leve reverencia.

—Para nosotros también.

Celestine y Aebal…

Se quedaron en silencio.

Esa calidez…

Ese ambiente…

No era algo a lo que estuvieran acostumbrados.

Pero…

No era incómodo.

Era…

agradable.

Celestine sonrió.

Esta vez, sin máscaras.

—Aceptamos…

Dijo suavemente.

Aebal asintió.

—Muchas gracias.

Aiko juntó sus manos, emocionada.

—Entonces será una larga noche…

Su sonrisa se amplió.

—Pero una muy agradable.

La casa Yoshino…

Esa noche…

Se sentía más viva que nunca.

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas