Dominio: Antimateria - Capítulo 31
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Capítulo 31: Capitulo 31-Sin aire
Un pequeño círculo comenzó a formarse.
Participantes de distintas academias… se detenían.
Observaban.
—¿Qué está pasando ahí?
—¿Una apuesta?
—Ese es… Kazel Yoshino…
El murmullo crecía.
A lo lejos…
Teken observaba en silencio.
Sus ojos no se apartaban.
—…
Había algo distinto.
No era el mismo chico de hace dos meses.
Y quería comprobarlo.
En el centro…
Liz sonrió con desprecio.
—Bien…
Se inclinó ligeramente.
—¿Ya estás listo, asmático?
Silencio.
Kazel la miró.
No respondió de inmediato.
Pero en su mirada…
había algo claro.
Desprecio.
No hacia su fuerza…
Sino hacia todo lo que representaba.
—Cuando quieras.
Ambos se colocaron.
Sus manos se acercaron…
pero antes—
—Espera.
Liz habló.
Kazel no apartó la mirada.
—Dilo.
Liz ladeó la cabeza.
—¿Por qué?
Silencio.
—La acabas de conocer…
—No sabes quién es…
—No ha hecho nada por ti…
Sus ojos se afilaron.
—¿Qué te hace arriesgar tanto por ella?
Pausa.
—¿Eres un altruista compulsivo… o solo un idiota?
El aire se tensó.
Kazel cerró los ojos un segundo.
Y entonces…
Se quitó la mascarilla.
El sonido del seguro soltándose…
fue extrañamente fuerte.
Respiró.
Más pesado.
Más… inestable.
La sostuvo en su mano.
—…
—Simplemente…
Abrió los ojos.
—No pude ignorarlo.
Miró a Yuki.
—El miedo en sus ojos…
—El frío en sus manos…
—Las lágrimas…
Su voz bajó.
—Y el miedo que siente hacia ti…
Volvió a Liz.
—Me dio rabia.
Pausa.
—Y desprecio.
Silencio.
Por un instante…
Liz no respondió.
Algo en esas palabras…
rozó algo dentro de ella.
Pero desapareció igual de rápido.
—…
—Qué patético.
Apoyó el brazo.
—Entonces empieza.
Kazel se sentó frente a ella.
Ambos entrelazaron las manos.
El agarre fue firme.
Pesado.
Tenso.
Una gota de sudor recorrió la sien de Kazel…
bajó por su mejilla…
…y cayó.
Tick.
—¡YA!
El choque fue inmediato.
BOOM
Sus brazos se tensaron.
Las venas marcaron.
El suelo crujió levemente bajo la presión.
—Ggh…!!
Kazel apretó los dientes.
Desde el primer instante…
lo sintió.
Era abrumadora.
Liz no se movía.
Su brazo… era como acero.
—¿Eso es todo?
Su voz era fría.
—¿Esa es la fuerza de tus ideales?
Empujó.
Lento.
Imparable.
El brazo de Kazel descendió unos centímetros.
—Tch…!
Su respiración se desordenó.
Su pecho…
ardía.
—Ridículo.
Liz ni siquiera sudaba.
—¿De verdad creíste que esto bastaría?
Empujó más.
BOOM
El brazo de Kazel bajó bruscamente.
Quedó… a centímetros del suelo.
—¡PATÉTICO!
El mundo se comprimió.
El sonido… se distorsionó.
El aire…
no entraba bien.
—Dime…
La voz de Liz retumbaba.
—¿Tu fuerza viene de esa mascarilla?
—¿Eh?
—¿Sin ella no eres nada?
Cada palabra…
golpeaba.
Como una daga.
Kazel temblaba.
Su brazo… cediendo.
Su respiración… rota.
—Ngh…!
No podía…
No alcanzaba…
En ese instante—
Miró.
Yuki.
De pie.
Temblando.
Sus manos juntas…
como si rezara.
Lágrimas cayendo sin parar.
Pero…
mirándolo.
Creyendo.
—…
Algo…
se quebró dentro de Kazel.
No era rabia.
No era odio.
No era orgullo.
Era algo más simple.
Más profundo.
Una necesidad.
—…No…
Su voz salió débil.
—No esta vez…
Sus ojos…
brillaron.
Rojo.
Intenso.
La presión cambió.
Liz lo sintió.
—¿Qué…?
El temblor desapareció.
El brazo de Kazel…
se detuvo.
—…¿En serio?
Liz apretó.
—¡No te atrevas a…!
Pero ya era tarde.
—AAAAAHHHHH!!!
Kazel empujó.
No de golpe.
No brutalmente.
Pero firme.
Imparable.
Liz frunció el ceño.
—Tch…!
Aumentó la fuerza.
Por primera vez…
su brazo tembló.
—¡¿Qué demonios…?!
El equilibrio… se rompió.
Centímetro a centímetro—
Kazel avanzaba.
—¡NO!
Liz empujó con todo.
Pero…
No bastaba.
—¡AAAAAGH!
CRACK
Un sonido seco.
—¡GH…!?!
La muñeca de Liz cedió.
Y en un último impulso—
BOOM
Su mano impactó contra el suelo.
Silencio.
…y luego—
—¡¡GANÓ!!
El grupo de Kazel estalló.
—¡LO LOGRASTE!
—¡KAZEL!
—¡IDIOTA, LO LOGRASTE!
Su respiración era caótica.
Sus ojos… volvieron a la normalidad.
Azules.
Cansados.
Pero vivos.
—…Hah…
Y entonces—
Un impacto suave.
Yuki.
Se lanzó hacia él.
Lo abrazó con fuerza.
—G-gracias…!!
Su voz se rompía.
—Gracias… gracias…!!
Kazel se quedó inmóvil un segundo.
Y luego…
sonrió.
Levemente.
—…Ya estás bien.
A lo lejos…
Teken observaba.
Y por primera vez…
sonrió.
—…Ya veo.
De vuelta en el centro—
Liz estaba en el suelo.
Sujetando su muñeca.
Temblando.
—Tch…
Su respiración era irregular.
Sus ojos… inestables.
—Esto…
Apretó los dientes.
—…no tiene sentido…
Silencio.
Había perdido.
No solo fuerza.
Algo más.
Algo que no entendía.
Y eso…
Era lo que más le dolía.
—
El murmullo no desaparecía.
—
—¿Viste eso…?
—Le ganó… sin esa cosa…
—¿Ese no era el “asmático”…?
—
Las miradas seguían clavadas en él.
—
En el centro…
Kazel apenas se mantenía en pie.
—
Su respiración… era irregular.
—
—…hah…
—
El aire entraba.
—
Sí…
—
Pero no como antes.
—
Había algo raro.
—
Un leve mareo.
—
Una presión extraña en el pecho.
—
Como si su cuerpo…
no supiera aún cómo funcionar sin aquello.
—
Yuki seguía abrazándolo con fuerza.
—
—G-gracias…!!
—Gracias…!!
—
Su voz temblaba.
—
Kazel bajó la mirada.
—
Y sonrió levemente.
—
—…Ya está.
—
Pero su equilibrio falló por un instante.
—
Un pequeño tambaleo.
—
Nada grave.
—
Pero suficiente para notarlo.
—
A unos metros…
Liz seguía en el suelo.
—
Apretando su muñeca.
—
Su respiración era pesada.
—
No solo por el dolor físico…
—
Sino por algo más.
—
Algo que no podía ignorar.
—
Levantó la mirada.
—
Sus ojos temblaban.
—
Y gritó—
—
—¡¡ERES UN MALDITO ASMÁTICO!!
—
El silencio cayó de golpe.
—
—¡ES IMPOSIBLE QUE ME GANES!
—¡ERES UN ERROR EN TODO SENTIDO!
—
Su voz…
no era firme.
—
Se quebraba.
—
Rabia…
sí.
—
Pero no hacia él.
—
Hacia sí misma.
—
Kazel la miró.
—
Sin enojo.
—
Sin desprecio.
—
Solo… entendiendo.
—
Había visto esa mirada antes.
—
No en otros.
—
En sí mismo.
—
Se acercó lentamente.
—
—…
—
—Es mejor…
—
Liz apretó los dientes.
—
—¿Qué dijiste…?
—
Kazel se detuvo frente a ella.
—
—Es mejor arrepentirse ahora…
—
Pausa.
—
—…que nunca.
—
Silencio.
—
—Y lo importante…
—
La miró directo.
—
—…es que ya te diste cuenta.
—
Liz se quedó inmóvil.
—
Sus ojos temblaron.
—
Algo dentro de ella…
cedió.
—
Algo que llevaba años…
cerrado.
—
Calidez.
—
Una sensación desconocida.
—
Incómoda…
pero real.
—
Como si alguien le dijera:
—
“Aún estás a tiempo.”
—
Sus labios temblaron.
—
Desvió la mirada.
—
Se puso de pie.
—
Se secó las lágrimas con brusquedad.
—
Y entonces—
—
Hizo una leve reverencia.
—
Silencio total.
—
—…Gracias.
—
Una sola palabra.
—
Pero cargada.
—
Demasiado.
—
—Y…
—
Dudó un segundo.
—
—Yuki…
—
No la miró directamente.
—
—…si me lo permites… me gustaría hablar contigo luego.
—
Kazel sonrió apenas.
—
Y giró la mirada hacia Yuki.
—
Pero no tuvo tiempo de decir nada.
—
—¡¡KAZEL!!
—
BOOM
—
Kael, Kyami y Aeryn se le lanzaron encima.
—
—¡LO HICISTE, IDIOTA!
—¡ESTÁS COMPLETAMENTE LOCO!
—¡CASI NOS MATAS DEL SUSTO!
—
Kazel apenas reaccionó.
—
—O-oye… esperen…
—
Aeryn lo miró, aún agitada.
—
—De verdad estás loco…
—
Pero sonrió.
—
—…pero lo hiciste.
—
Kael resopló.
—
—Definitivamente estás mal de la cabeza, hermano.
—
Kyami le dio un pequeño golpe en el hombro.
—
—Idiota… deja de arriesgar todo así.
—
Bajó la voz.
—
—Tenemos mucho por delante.
—
Yuki observaba.
—
En silencio.
—
Ese grupo…
—
Esa calidez.
—
Era real.
—
No era algo que miraba desde lejos.
—
No esta vez.
—
Sus manos temblaron.
—
Pero no de miedo.
—
—…
—
Sonrió.
—
Aún con lágrimas cayendo.
—
—Por favor…
—
Todos la miraron.
—
—Déjame… unirme a tu grupo.
—
Silencio.
—
El ambiente cambió.
—
No era una petición ligera.
—
Kazel la miró fijamente.
—
—¿Estás segura…?
—
Su tono era suave.
—
—Puedes salir del torneo si quieres.
—
Yuki negó.
—
Sus ojos…
firmes.
—
—Ahora…
—
Respiró.
—
—Ahora quiero ayudar.
—
Sus manos se apretaron.
—
—No porque tenga que hacerlo…
—
Pausa.
—
—Sino porque quiero ser fuerte.
—
Levantó la mirada.
—
—Y… ayudar a otros…
—
Sonrió débilmente.
—
—…como tú.
—
Kazel sintió algo detenerse dentro de él.
—
No era orgullo.
—
No era satisfacción.
—
Era más pesado.
—
Más profundo.
—
Algo que…
sabía que no olvidaría.
—
Kyami sonrió de inmediato.
—
—Claro que sí, pequeña.
—
Kael se encogió de hombros.
—
—Si es tu decisión… y todos están de acuerdo… adelante.
—
—¡¡AWW!!
—
Aeryn se lanzó a abrazarla.
—
—¡Eres demasiado adorable!
—
Yuki se tensó un segundo.
—
—J-jeje…
—
—Por cierto—añadió Aeryn—¿qué edad tienes?
—
—Tengo 17 ^_^
—
Silencio.
—
Total.
—
—…
—
—¿…Eh?
—
—¿QUÉEEEEEEEEE?!!
—
El grupo explotó.
—
—¡¿CÓMO QUE 17?!
—¡PERO SI PARECES DE 12!
—¡¿ERES MAYOR QUE NOSOTROS?!
—
Yuki parpadeó.
—
—Eh… sí…
—
Inclinó la cabeza.
—
—Creo que ustedes son menores…
—
Aeryn se quedó congelada.
—
Miró a Kazel.
—
Luego a Yuki.
—
Luego otra vez a Kazel.
—
—…
—
Su abrazo se apretó un poco más.
—
—…entiendo.
—
Una nueva chispa apareció en su mirada.
—
Una peligrosa.
—
Muy peligrosa.
—
A lo lejos…
Teken soltó una pequeña risa.
—
—Heh…
—
Y desvió la mirada.
—
—Esto… se va a poner interesante.
—
Mientras tanto…
—
Kazel llevó una mano a su pecho.
—
—…
—
Por un instante…
—
El aire volvió a fallar.
—
Un pequeño mareo.
—
Breve.
—
Pero real.
—
Frunció ligeramente el ceño.
—
—¿Qué fue eso…?
—
Miró su mano.
—
Luego…
su mascarilla.
—
Silencio.
—
—…
—
Por un instante…
—
no la necesitó.
—
Pero su cuerpo…
—
aún no estaba listo.
—
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