Dominion Of Elements - Capítulo 38
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Capítulo 38: Episodio 37. Lord Venaris Crutox
Valyria, Dominus Lux…
El atardecer le dio lugar a la noche, reflejando los hermosos destellos de las estrellas, sobre un imponente recinto compuesto por cinco edificios, de color blanco hueso, con enormes ventanales, en el frente bañado en oro estaba el emblema de Dominion, y sobre este con letras de ese mismo color decía “Hospital General de Dominion”. Por dentro, el blanco relucía impecable, el olor a medicinas y desinfectantes estaba impregnado en el ambiente. Los doctores lucían imponentes, llenos de sabiduría medica con sus impecables batas blancas, las enferemeras iban y venían con total eficiencia y amor por la profesión con actuendos de un azul oscuro.
Dentro de una amplia oficina, cubierta de mármol blanco, Layne estaba acostada sobre una camilla envuelta por completo en una gran burbuja de agua, mientras la Dra. Petra mantenía sus ojos cerrados mientras movia sus manos con gran agilidad, las muchas arrugas contaban con esmero todos sus años de servicios. Gina estaba de pie detrás de ella con los brazos cruzados mirando con atención cada movimiento de su madre sobre el cuerpo de la joven.
––Tiene varios vasos capilares rotos… ––susurra Petra con calma profesional. ––Tiene la Meninges inflamada…los vasos sanguíneos del cerebro están muy dilatados…está sufriendo una hipertermia. La trajiste a tiempo cariño, este calor extremo pudo causar daños en órganos vitales, como el corazón, los riñones, el cerebro ya estaba siendo afectado. Estoy enfriando todo su cuerpo para normalizar la temperatura del cuerpo. ––suspira. ––Esta vez Layne casi no la cuenta, podría haber muerto, si tardaban más en venir. ––mira de reojo por encima del hombro a Gina. ––¿Qué fue lo que ocurrió para que esta niña venga en este estado? ¿Arka lo sabe?
––Fue la energía elemental de una reliquia antigua de los tiempos de los arcaneos. ––explica Gina. ––Es demasiado poderosa, incluso cuando la fuimos a buscar despredía una gran energía. Y Layne dijo cuando la estaba poniendo en una caja de cristal reforzado que la copa tenía vida propia…su energía fue descomunal…le hice los primeros auxilios cuando me pude acercar a su lado. ––suspira. ––Le acabo de informar a la señora Arka…Layne no quería, pero no puedo traicionar de esta manera a la señora y menos cuando se trata de su hija.
––Hiciste bien, cariño. ––dice Petra retomando su atención en Layne. ––Cuando Arka venga, le diré las pautas a seguir…también su núcleo elemental se vio afectado, esta casi al borde del colapso. ––luego susurra casi sin pensar. ––Me gustaría sentir la energía de esa copa…
––¡No, madre! No lo voy a permitir. ––dice Gina autoritaria. ––Layne que es joven y siendo un cuádruple supremo casi muere, no me quiero imaginar lo que podría pasar contigo.
Petra ríe bajito, y dice: ––Tranquila mi amor, solo estaba bromeando. Pero si me gustaría verla.
Gina suspira exhausta, bajando la mirada. En ese momento, la puerta se abre casi de golpe mostrando a una agitada Arka con el rostro cargado de preocupación, miedo y dolor, con Nya a su lado. Se acerca a Petra, sus ojos se enfocan de inmediato en una Layne sumergida dentro de una burbuja con los ojos cerrados. El corazón de Arka casi se vuelca de manera violenta.
––¿Qué ocurrió aquí, Gina? ––pregunta Arka con una voz gélida, sus ojos estaban cargados de miedo.
––Tranquila, Arka. ––dice Gina con suavidad tratando de calmarla, solo la llamaba por su nombre cuando estaban en un ambiente de confianza. ––Fue la copa, contiene una energía elemental bastante poderosa. Cuando llegamos a Valyria, Layne se encerró con ella en un cubo de obsidiana para contener la energía y asi poder colocar la copa en la caja de cristal.
––¿Cómo está? ––pregunta Arka apurada mirando a la doctora.
––Gina la trajo a tiempo, querida. ––dice Petra aún trabajando con calma. ––Esta vez te aseguro que tu niña no la contaba, esta sufriendo una hipertermia, su cerebro ha sido el mayor afectado, estoy haciendo todo lo que pueda para normalizar su temperatura.
––¡Demonios! ––susurra Arka con leve furia, su rostro mostraba un temor indescriptible. ––Ella solo iba a investigar, le dije que si era muy peligroso no hiciera nada hasta crear un buen plan. Pero esta niña es muy idéntica a mi cuando algo le causa mucha curiosidad.
––Tranquila estará bien. ––dice Petra con suavidad. ––Te diré las pautas a seguir, no puede estar en un ambiente estresante, nada de entrenamiento por tres días, y con eso me refiero a ir a cualquier misión. Su núcleo elemental se vio muy afectado. Necesita completo reposo en estos días.
Arka suspira exhausta, tratando de recomponerse un poco, y dice: ––Decirlo es fácil…pero, poder lograrlo es otra cosa. Es difícil mantenerla tranquila, y más ahora con este asunto de la copa. Trataré de mantenerla calmada, hablaré con el Lord para que le de unos días libres. ––mira directo a su hija. ––¿Me la podré llevar hoy?
––Sí. ––afirma Petra abriendo los ojos. ––Ya estoy terminando, su temperatura ya se esta normalizando. ––mira levemente atrás y sus ojos se enfocan en una Nya muy asustada. ––¿Está es la niña de la que me hablaste?
––Sí, ella es Nya. ––dice Arka sin apartar su vista del cuerpo de Layne.
Petra saca sus manos de la burbuja, pero la mantiene firme para terminar el tratamiento. Se acerca a Nya, mirándola con suma curiosidad. Nya la mira con leve temor y por inercia da un paso atrás. Petra se pone de cuclillas frente a ella con una cálida sonrisa. Nya mira a donde Arka, pero ella estaba más pendiente en Layne.
––Tranquila, tesoro. ––dice Petra con voz suave. ––No te haré daño, ya me contaron todo acerca de ti. ––se acerca, su voz baja un poco. ––En ti habita el alma de un Arcaneo. ––le guiña un ojo.
Nya la mira perpleja, y dice: ––¿En serio lo sabe?
––Sí. ––afirma Arka sin despegar su vista de Layne. ––Petra es nuestra doctora, ella cierra nuestro círculo de personas de mayor confianza. No tengas miedo de ella, nos ha salvado a mi y a Layne incontables veces la vida. ––luego mira atrás sonriendo. ––Te debo mi vida completa y la de mi hija.
Petra mueve una mano restándole importancia, con una gran sonrisa mientras se acerca de nuevo a ella.
––Yo te debo mucho más, Arka. ––dice Petra, extiende una mano y la mueve con elegancia, disolviendo por completo la burbuja.
Layne va abriendo lentamente los ojos…se pone una mano en la cabeza, mientras se va levantando. De pronto sus ojos se encuentran con los ojos llenos de reproche y amor maternal de Arka.
––No te levantes tan rápido. ––dice Arka acercándose a ella, poniendo una mano sobre su hombro, luego frunce el ceño, molesta. –––¿No le dije a la señorita que si su vida iba a estar en riesgo ni siguiera lo intentará? ¿No te lo dije?
Layne le sonrie con ternura juguetona, tratando de suavizar los gestos de su madre. Pero Arka, permanecia imperturbable.
––Lo sé, me lo dijiste tantas veces que perdí la cuenta. ––dice ella suspirando, pero luego un brillo astuto cruza sus ojos. ––Pero no me pude resistir mamá, esa copa estaba ahí enfrente de mi…prácticamente me estaba llamando por mi nombre, sabes bien que no podía dejarla ahí. Además, no podía perder la oportunidad de tomarla, no iba a desperdiciar ese viaje a esa isla.
––Tú y ese afán tuyo de siempre tener lo más difícil y peligroso. ––suspira Arka con un toque divertido, luego su mirada se vuelve severa. ––Tienes tres días de descanso, y eso cuenta a esa copa.
––¡¿Qué?! ––Layne abre los ojos con asombro. ––Pero, mamá…
––Pero nada, Layne. ––la interrumpe Arka con una firmeza que no admite réplica alguna. ––Tres días, o si no…jamás volverás a ver esa copa, te lo puedo asegurar.
Layne se cruza de brazos haciendo leve puchero, completamente derrotada. Nya rie bajito alividad de que este bien. Gina suspira con una leve sonrisa.
––Veo que estas mucho mejor, mi cielo. ––dice Petra. ––Son tres días en completo descanso, después tienes que regresar de nuevo para ver como esta tu cerebro, que fue el más afectado.
––Lo sabía. ––susurra Layne poniéndose la mano en la cabeza.
Arka la mira confundida, y dice: ––¿Ocurre algo, cariño?
Layne niega despacio, luego su voz se vuelve un poco calculadora, y dice: ––Por cierto, ¿Y el Lord? Se ha comunicado contigo.
––Cierto, no tienes Moniky. ––dice Arka un poco más relajada. ––El Lord llegó junto con Ranuz esta misma tarde. ––luego rie bajito recordando. ––A los dos casi le da un infarto cuando vieron a Thanus al frente de Dominion. Lo bueno es que yo estaba cerca y les explique que realmente era yo la que estaba a cargo, y que tú estabas en una misión casi suicida en la Isla Sakura. Por cierto, tu nuevo Moniky ya está en casa.
Layne asiente, y dice: ––Y ¿Qué te dijo el Lord?
––Que mañana temprano tendremos una reunión solo entre los tres, y que dentro de cinco días iras con él a la reunión en Kiria.
––Vaya, que interesante se esta volviendo todo esto. ––dice Layne con un aire juguetón con leve peligro.
Petra pone una mano en la frente, tendando que no tuviera más fiebre, y dice: ––Muy bien, ya se pueden ir a casa. Tienes que ponerte una compresa fría en la frente antes de dormir.
Layne asiente obediente.
––Y otra cosa más. ––dice Petra antes de dejarla ir. ––¿Puedo ver esa copa?
Arka, Gina y Layne la miran confundidas con leve asombro.
––¿Por qué quieres verla, abuela? ––pregunta Layne con respeto, mirándola con interés, mientras se baja de la camilla con ayuda de Arka.
––Tengo setenta años de vida, y nunca he visto algo de un Arcaneo. ––dice Petra con leve nostalgia en la voz. ––Todas las personas que estaban en los tiempos de los arcaneos murieron, solo queda nuestro Lord y una persona que conozco desde hace un tiempo. ––se sienta detrás de su escritorio. ––Su nombre es Kianny Laucher, tiene 118 años…
––¿118 años? ––pregunta Arka perpleja. ––Eso quiere decir que vivió en la época de la Gran Ruptura.
––Sí. ––afirma Petra. ––Vive en Edria, la conocí hace unos años, su hija tenía un parto difícil, y Karmelia me pidió ayuda para asistirla, ambas lo dimo todo en ese parto hasta ahora ha sido el más complicado de mi vida, pero todo salió bien. Ese día me contó toda su historia durante los tiempos de los arcaneos. Ella vivía originalmente en Ressan, pero después de la Gran Ruptura se fue a Edria que en ese momento junto con Valyria se convirtieron en las regiones más seguras. ––suspira con una sonrisa recordando aquel relato. ––Me dijo tantas cosas maravillosas del Arcaneo que gobernaba en Ressan, me dijo que era muy apuesto y amable, y su energía elemental era la más cálida y pura entre los diez arcaneos. Ella estaba perdidamente enomorada de él, pero nunca paso nada entre ellos. ––se mira las manos. ––La pasión con la que me contó su historia me dejo conmovida. Tuve un fuerte deseo de vivir en esa época…mi abuela me contaba algunas cosas, pero no con la misma pasión y sentimiento con que ella lo hacía.
Layne la mira con atención, y dice: ––Quieres ver la copa para entender toda esa pasión, ¿cierto?
––Sí. ––afirma ella. ––Quiero ver aquello de la deidad que tanto ella amaba…mejor dicho… ––una sonrisa picara invade su rostro. ––Que aún sigue amando…en sus 118 años no habido un solo momento en que no dejará de pensar en él.
––Hablaré con el Lord primero para pedir su permiso, ahora mismo la copa ya esta bajo su custodia. ––dice Layne analizando la situación, pero con una sonrisa juguetona y suave hacia su doctora, aquien realmente consideraba su abuela. ––Dependiendo de lo que él me diga, te avisaré…de seguro aceptará por ser tú.
Petra asiente con una sonrisa, luego mira a Arka, y dice: ––Hiciste un gran trabajo criando a esta niña, te felicito.
Arka le sonríe en señal de agradecimiento. Pero, en la mente de Layne una idea surgió ante el relato de la doctora.
––Pero, que historia más interesante. ––piensa ella con una sonrisa astuta, y sus ojos tuvieron un brillo peligroso. ––Si el Lord no es capaz de decirme lo que quiero, tengo a otra persona que vivió en esa época. Y por lo que me contó la abuela, era alguien muy cerana a uno de ellos. Este tablero se esta poniendo a mi favor, poco a poco…tengo que ir a Edria, pero será después de estos tres días de descanso, para evitarme problemas con mamá.
Arka la mira con atención, conocía bastante bien esa expresión en ella. Layne notando esa mirada inquisitiva, sonríe fingiendo inocencia. Arka suspira divertida negando lentamente con la cabeza, sabía que algo malo estaba planeando.
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Valyria, Residencial Maracrox…
La casa de Kara irradiaba una energía sin igual. Como si la misma casa compartiera la felicidad de su dueña. La casa era pequeña de dos niveles, pero acogedora: la sala era amplia con varios muebles a juego, varios cuadros colgados adornaban la pared, en el techo descansaba una elegante lámpara; la cocina era elegante en un concepto abierto; la casa constaba con tres habitaciones, en cada una había un baño. Colores pasteles de lila, rosado y blanco bañaban todo el hogar, desde paredes, hasta la cosa más sencilla como las almohadas.
Kara estaba entre fogones en la cocina muy animada y risueña. Una sonrisa cargada de felicidad no quería abandonar su rostro. Preparaba la cena con mucho esmero, poniendo mucha dedicación en cada plato. Pavlin y ella no se separaron por horas, ninguna de las dos quería interrumpir el abrazo. No se pudieron contar nada, en ese momento. Kara le dijo que tomara un baño mientras ella hacía la cena, e iban platicar después.
Todos los peluches aún estaban descansando sobre el sofá. En ese momento, Pavlin bajaba las escaleras, más relajada y calmada, con ropa más ligera, un pantalón gris de algodón y una blusa holgada amarillo pastel, su cabello estaba húmedo y suelto. Se acerca al sofá contemplando los peluches con ojos curiosos.
––Hermana, ¿y todos estos peluches? ––pregunta Pavlin tomando uno en sus manos, una sonrisa se escapa de sus labios, aún no se podía creer que al fin pudiera decir esa palabra nuevamente.
Kara detiene lo que estaba haciendo, en ese momento toda su atención le pertenecía a Pavlin. Incluso si el mismo Ranuz estuviera declarando su amor hacía ella, lo ignoraría por completo. Una sonrisa genuina se forma en sus labios, un leve rubor rosado pinta sus mejillas.
––Me los regalo Layne, estábamos en la Feria de Darlia. ––dice ella juguetona. ––Puedes tomar los que quieras. Tengo más en mi habitación, puedes verlos. ––luego pensativa mira el techo. ––Hablando de Layne, tengo que llamarla para darles las gracias. ––luego la mira. ––Apenas si me dijiste que fue ella quien te encontró y trajo hasta aquí.
Pavlin se acerca a donde ella con un conejo de peluche que se llevó por completo su atención, se sienta en la silla de la encimera, donde Kara estaba cortando los vegetales.
––Sí, ella estaba en la Isla Sakura buscando una reliquia de la Arcanea Sakura. ––explica Pavlin con calma, mirando a su hermana con una cálida sonrisa. ––Despúes de la cena te explicaré qué hacia yo en ese lugar, no quisiera dañar el momento con esos temas.
––De acuerdo. ––dice Kara, echando los vegetales al caldo. ––Pero, si me puedes decir como te uniste a los Steel Howl. ––le señala el cuello con la cuchara de madera. ––Tienes su emblema.
––Fue hace ocho años. ––comienza a relatar Pavlin. ––Solo pude durar dos años en la casa de ese maldito doctor Laucher. Era un infierno tener que verlo, solo podía recordar la manera en que nos traicionó a las dos. ––baja la mirada. ––Pero, gracias a Lyra fue más sencillo vivir en esa casa. Aún así, no aguante más y me fui sin decirle a nadie…solo corrí, luego sin darme cuenta estaba llegando a la frontera con Kiria, en ese momento choque con una persona. Era una señora mayor, tenía este tatuaje en su cuello, junto a ella estaba una niña de siete años. Me miró, y no se por qué razón le insistió a esa señora que me llevará con ellas. ––sonríe con nostalgia recordando el momento. ––La señora ascedió, ni siguiera me preguntaron, solo me llevaron con ellas a Norvhal. Me presentaron con su capitán, y simplemente me dio la bienvenida. ––rie bajito. ––Fue muy extraño para mi, hermana.
Kara estaba asombrada por aquel relato de su hermana, estaba vagando sola a los ocho años. Una punzada de remordimiento y culpa invade su cuerpo. Pero, luego intenta estar un poco más animada para no afectarla.
––Por la señora mayor te refieres a Josie, la segunda al mando de los Steel Howl, ¿cierto? ––dice ella interesada en el tema, luego rie divertida. ––David no paraba de hablar mal de esa señora en estos días, y todas las cosas que ella le hace.
––Es muy divertido verlos pelear, parecen un matrimonio. ––dice Pavlin divertida. ––¿Estuviste con David?
––Sí, estaba también en la Feria de Darlia junto con Ryner. ––dice Kara. ––Nos acompaño hasta Daxon.
Pavlin baja la mirada con tristeza, y susurra: ––¿Ryner te llegó a contar algo? …Todos los días me insistía que me presentará a donde ti. El día en que nos conocimos y se dio cuenta que eramos hermanas, casi me saca a la fuerza del cuartel para venir aquí a Valyria.
––No, no me dijo nada. ––el rostro de Kara se va suavizando. ––Pero ahora entiendo, el por qué me miraba de esa manera, como si quisiera decirme algo y la culpa lo estuviera matando por dentro. ––se acerca un poco más ella. ––Fuiste tú, ¿verdad?
Pavlin baja la mirada avergonzada, ya sabía a lo que se refería.
––Tú fuiste quien me mando esa carta, ¿cierto? ––Kara sin perder la sonrisa, le levanta el rostro poniendo dos dedos sobre su mentón. ––Me dolio bastante. Por nada en el mundo quería admitir lo que habia escrito en ella “No se puede encontrar un fantasma”, mi corazón negaba que pudieras estar muerta. Pero, gracias a que Layne y Ranuz estuvieron conmigo esa semana dándome animos, y diciéndome que no me creyera ni una sola palabra hasta comprobarlo con mis propios ojos… ––suspira bajando levemente la mirada. ––Fue que pude mantener la calma, y la seguridad de que podría encontrarte algún día. ––la mira directo a los ojos. ––Quemé esa carta, y me obligué a mi misma a no creer ni una sola palabra de esas. Y que realmente tú si estabas viva. ––una pequeña risa risueña se escapaba de sus labios. ––Y mira que si tenía razón.
Pavlin sonrie, mientras las lágrimas se desbordaban. Kara con gran delicadeza las limpia.
––Ya no tienes por que llorar. ––dice con ternura. ––Tu tonta hermana mayor ya esta aquí, y esta vez no te pienso dejar sola jamás.
Pavlin solo asiente.
Kara le sonríe, y luego más animada, dice: ––Cierto, tengo que pedirle el día de mañana libre a Layne. Tengo que aprovechar que sigue al frente de Dominion. Pero, me gustaría poder darles las gracias en persona.
––¿Para qué quieres libre el dia de mañana, hermana? ––pregunta Pavlin limpiándose el rostro con las manos.
––Para pasar todo el día contigo, tonta. ––dice Kara como si eso fuera lo más obvio del mundo, mientras le pasa papel toalla para que se pudiera limpiar las lágrimas. ––No puedo ir a trabajar dejando aquí sola a mi hermanita después de haber estando buscándola todos estos años. Mañana será un día solo entre las dos.
Pavlin la mira con leve asombro, pero luego una sonrisa juguetona se posa en sus labios. Kara se dirige al teléfono que estaba en la cocina, mientras marcaba los números con mucho animó.
Después de tres pitidos, en la otra línea se escucha la voz calmada y juguetona de Layne: ––Pensé que ahora mismo no tendrías tiempo para nadie más que no sea tu hermana.
Kara rie divertida, y dice: ––Tonta, tu también eres mi hermana menor, Layne…realmente te quería darla las gracias en persona, pero no me pude resistir y te las daré ahora, luego te las daré en persona cuando nos veamos. ––hace una breve pausa. ––Muchas gracias por todo, nunca te diste por vencida y seguiste ayudándome, eres mi mejor amiga, me faltarían vidas para poder pagarte todo esto.
––No tienes porque darme las gracias, Kara. ––la voz de Layne se vuelve suave. ––Tu misma lo dijiste, somos hermanas, y por ti haría cualquier cosa sin dudarlo. ––con un toque juguetón cargado de picardía. ––Hasta si me pides que obligué a Ranuz a casarse contigo, sabes que lo haré.
Ambas estallan a carcajadas disfrutando el momento, Pavlin mira con aire divertido a su hermana mayor. Se veía tan libre, tan llena de vida, tan feliz…que eso la llenaba por completo.
––Bien, ahora vamos a la parte laboral. ––Kara se recompone un poco, pero sin perder la sonrisa. ––¿Me puedes dar libre el día de mañana, jefa? Ya tengo listo mi reporte al Lord. ¿Lo puedo dejar mañana en tu escritorio y que tú se lo entregues por mi, por favor? Esta muy bien detallado.
––De acuerdo, aunque el Lord y Ranuz regresaron esta tarde a Valyria, aún estoy a cargo de Dominion hasta mañana que entregue mi reporte de todo lo ocurrido hasta ahora. ––dice Layne con su habitual calma. ––Como hiciste un gran trabajo dándome mucha información te daré dos días. Entre Thanus y Ranuz se pueden encargar de todo, mientras tú y yo estamos ausentes.
––¿Te iras a Novhal por la misión? ––pregunta Kara mientras mueve el caldo.
––No, tengo tres días de descanso médico. ––dice ella.
––¿Qué? Pero ¿te paso algo malo? ––pregunta Kara con preocupación.
––No es nada grave, no te preocupes, estoy mejor. ––dice Layne serena. ––Por cierto, tengo tu Moniky, iré mañana temprano a tu casa a llevarlo y de paso me llevo el reporte.
Kara suspira con leve alivio, luego un poco más animada, dice: ––¿Y cómo lo conseguiste esta vez?
––Bueno, tuve un poco de ayuda. ––dice Layne divertida.
Flashback dos días atrás…
Valyria, Bosque Virell…
Era de tarde cuando Layne y Nya estaban entrenando en el claro del bosque. Arka estaba a varios metros de ellas acostada en una tumbona mientras bebia té helado y miraba una revista de moda.
Layne se pone de cuclillas frente a Nya, mientras miraba de reojo a Arka, y susurra: ––Muy bien Nya, necesito tu ayuda.
La pequeña asiente con gran determinación.
––Vamos a seguir entrenando, pero tienes que dirigir uno de tus ataques directo a mi muñeca izquirda. ––dice Layne mientras se va colocando un Moniky roto en esa muñeca. ––Este es uno de los tantos Monikys que ha dañado Kara, me quedé con este pensando que me serviría para alguna ocasión. ––una sonrisa arrogante pasa sobre su rostro. ––Y vaya que tenía razón. Tienes que darme directamente aquí, asi mamá me dará otro.
––Pero, ¿no será muy arriesgado? ¿Y si te lastimó? ––dice Nya preocupada.
––Tranquila, estaré bien. ––dice ella con una suave sonrisa para tranquilizar a la pequeña. ––Ya viste las tres bolsas de dulces que están escondidas en mi oficina. Te daré una de ellas, ¿de acuerdo?
El rostro de la pequeña se ilumina de felicidad, y dice emocionada: ––De acuerdo, lo haré.
Arka las mira de reojo con una ceja arqueada, su afilado y agudo instinto materno le decía que algo tramaban esas dos. Layne la miró y simplemente le sonríe calmada. Mientras se aleja varios metros de Nya.
Layne asíente en señal de que comience. Nya suspira, una chispa traviesa se planta en su mirada. Levanta ambas manos creando un muro de tierra de dos metros. Cierra los puños fragmentándolos en cincuenta pedazos, luego extiende ambas manos a los lados, formándolos en dagas afiladas, luego junta las manos lanzando las dagas en dirección a Layne.
Ella sonríe con picardía, mientras evade cada ataque con agilidad. Nya sabiendo que eso no era suficiente teatro, crea veinta esferas de tierra y las lanza con fuerza. Luego crea dos muros más de dos metros de tierra y los fragamenta en cien pedazos y los lanza. Layne abre los ojos con leve asombro, pero ambas sonríen cómplices. Esa escena montada era perfecta para despejar cualquier duda.
Layne invoca una espada de tierra. Comienza a evadir y bloquear ataques. Deliberadamente, deja que uno de los fragmentos impacte violentamente en su muñeca izquierda. Un grito ahogado de dolor sale de sus labios, realmente le dolió. Arka se levanta de golpe, corriendo a donde ella. Layne, con un movimiento rápido creó una ráfaga controlada de aire deteniendo todos los ataques de un golpe. Se sostiene la muñeca. Nya se acerca preocupada con miedo. Arka ya cerca de ella le toma con delicadeza la mano.
––Por hoy es más que suficiente, iremos a donde Petra. ––dice Arka con firmeza mientras revisa la mano de Layne.
––Lo siento mucho, no fue mi intención. ––dice Nya avergonzada.
Arka notando la preocupación y tristeza en la niña, suaviza su rostro, le acaricia la cabeza con ternura.
––No te preocupes, mi cielo. ––dice Arka, sonriendo con cálidez. ––Es normal en un entrenamiento resultar herido.
––Estoy bien, no me lastime tanto la muñeca, solo tengo que ponerme una compresa fría. ––dice Layne calmada.
––Pero, aún así iremos a donde Petra. ––dice Arka con seguridad, luego mira el Moniky destruido. ––Mañana te solicitaré uno. ––se lo quita con cuidado para no lastimarla y comienza a mirar con mayor detenimiento la muñeca. ––Deberían de hacer los Monikys más resistentes.
Layne y Nya se lanzan una mirada cómplice, con sonrisas traviesas.
Fin del flashback…
––En fin, mañana te lo llevaré. ––dice Layne. ––Por cierto, estuviste todo este tiempo con esos cachorritos, ¿pudiste notar algo en ellos que te causará curiosidad?
––¿Eh? No ¿Por qué? ––dice Kara confundida. ––Los dejé en Daxon de camino a Edria junto con David.
––¿David? El líder de los Steel Howl. ––dice Layne curiosa.
––Sí, también estaba en la feria junto con Ryner. ––explica Kara. ––Se unió a nosotros hasta Daxon. Pero, durante todo el camino se la paso hablando con Brax.
––¿Hablando con el cachorrito de cabello azul oscuro? ––dice Layne fingiendo confusión. ––¿Qué hablaban? ¿Acaso se conocen?
––No se conocían, pero actuaban como viejos conocidos. ––dice Kara tratando de recordar. ––Incluso caminaron más adelantados, y hablaban muy bajo, como si se estuvieran contando algún secreto.
––Ah ¿si? ––dice Layne pensativa, analizando cada palabra. ––Nos vemos mañana, Kara. Voy a colgar.
––¿Eh? Ok. ––dice Kara muy confundida. ––Hasta mañana, Layne.
Y se cuelga la llamada. Kara se queda mirando el teléfono, esa reacción en Layne le resultaba muy extraña.
Luego suspira, dejando el teléfono en su lugar, y dice con una leve sonrisa: ––Muy bien es hora de cenar.
Pavlin la mira de reojo intrigada, no pudo entender toda la conversación, pero la expresión de su hermana le causaba mucha curiosidad.
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Kaer´Marun, bosque de Daxon…
La noche se hacía vieja sobre el bosque que conectaba Daxon con la frontera con Edria. El bosque se extiende en la noche como un océano silencioso de sombras vivas, donde los troncos altos y delgados se alzan como columnas antiguas cubiertas de musgo húmedo, apenas visibles bajo la pálida luz de la luna que se filtra entre las hojas. El suelo, tapizado de verdes profundos y raíces retorcidas, desprende un aroma terroso y frío, y cada paso parece despertar susurros inivisibles entre la hojarasca. Las ramas se entrelazan sobre lo alto formando un techo irregular que cruje suavemente con el viento, mientras la oscuridad se espesa entre los árboles, dándole al bosque una presencia casi consciente, como si observara en silencio a quien se atreve a adentrarse en él.
El grupo de Kael decidió quedarse en un punto del bosque sin adentrase lo suficiente en él. Los seis estaban reunidos alrededor de una fogata mientras comían pescado.
––No entiendo por qué no seguimos caminando. ––dice Kael con leve enojo mientras tomaba otro pescado. ––Nos detuvimos cuando el sol aún seguía brillando, teníamos que haber seguido avanzando más.
––Hey muchacho, no sabes lo que dices. ––dice David apuntándolo con una rama. ––No podíamos seguir caminando. Más adentro de este bosque hay dementes sin igual. Son pandillas de forasteros que no le temen a nada, matan por placer. Si nos adentramos de noche, nos estuviéramos dirigiendo a nuestras muertes. De día podemos buscar mejores formas de pasar desapercibidos, por lo regular, ellos atacan a otras aldeas en la tarde. Muchos de ellos no estarán ahí cuando pasemos.
––¿Acaso el hombre fuerte tiene miedo? ––dice Kael con burla mirándolo de reojo. ––Pensé que esto sería un simple viaje para ti.
––No me gusta tentar contra mi vida. ––dice David. ––Conozco mis límites. Pero tranquilo, tenemos a este grandulón como refuerzo. ––le pone una mano en el hombro a Daymond. ––Este hombre vale más que cien soldados.
Daymond que no se había quitado la capucha en todo el día, se la ajusta más al rostro para que no lo pudieran ver bien. O, mejor dicho, para que Kael no pudiera reconocerlo. Daymond tenía un gran parecido a Jazziel. Y él no quería perturbar a Kael.
Pero, Kael sentía una gran curiosidad en ese sujeto, que lo miraba fijamente tratando de poder ver su rostro. Pero, Daymond siempre se ocultaba más.
Monólogo interno de Kael:
Ahora puedo asimilar un poco mejor mi energía elemental después del enfrentamiento que tuve con David. Incluso, pude crear una espada de agua, fue asombroso. He mejorado bastante en estos días. Pero hay algo que no me a dejado tranquilo, quise aprender a sentir la energía elemental en otras personas para ir praticando. Pero la energía de este grandulón tiene un cierto parecido a la mía. Según David, si tiene un poco de similitud podrían ser tios o sobrinos. Quizás, aún no la controlo bien y por eso me confundí. Aunque cuando sentí la de Brax y deliberadamente la comparé con la de David, eran muy parecidas, idénticas. Pero la de David, se siente más fuerte y abrumadora, incluso pude sentir como si ambos estuvieran reteniendo una energía mucho más fuerte.
La de Ryner y Lyra no tienen similitud alguna, ni siguiera con la mía. Esto es demasiado interesante. ¿Quiénes demonios son estas personas que andan conmigo? Me gustaría saber lo que realmente estarán planeando hacer. ¿Qué querrán conmigo? Hasta donde serán capaces de llegar con toda esta falsa. Incluido Brax, realmente no me importa que me traicioné o algo parecido, me da igual. Aunque tengo una gran curiosidad de saber más de ellos.
Sin embargo, si ese tipo es mi familia, y si sabe realmente quien soy, entonces eso quiere decir, que sabe lo que paso con mi familia. Primero, tengo que comprobar si somos familia.
Fin del monólogo.
Kael los mira a ellos tres con cierta sonrisa astuta en los labios, su mirada pasaba de Brax a David, y luego a Daymond.
Lyra y Ryner se mantenían absortos en sus propios pensamientos. Ajenos a todo lo que estaba pasando a su alrededor.
––¿Por qué no te quitas la capucha? ––pregunta Kael con tono provocador mirando atentamente a Daymond. ––¿Sabes? Aún no hemos visto tu cara, ¿Qué estas ocultando? ¿Acaso tu rostro esta deformado?
Daymond lo mira fijamente sin dejarse ver el rostro, y piensa: ––Es igual de molesto que Jazziel.
––¡Hey, mocoso! Déjalo en paz. ––dice David con un pescado en la mano. ––No ves que me lo pones nervioso, luego me dejarás sin guardaespaldas…y Ryner no me sirve mucho que digamos.
––¡Hey, David! ¡¿Pero qué demonios dices?! ––Ryner se levanta de su asiento molesto y ofendido, mientras Lyra lo sostiene del brazo para detenerlo. ––Te he cuidado mejor que a mí mismo, incluso me dejaste pobre en una noche.
––Ay, pero que exagerado me saliste mocoso. ––dice David, luego mira a Kael. ––Y tú, será mejor que no molestes al grandulón.
Kael lo mira con fingida inocencia, pero cada palabra estaba cargada de gran intención: ––Solo quiero saber, ¿Por qué nuestra energía elemental tiene cierto parecido? ––se levanta con tranquilidad poniéndose de frente a Daymond, se inclina un poco con una sonrisa astuta. ––¿Acaso será que somos familia?
Daymond se estremece, intentado ocultarse más detrás de la capucha. Pero, eso aumenta más la curiosidad en Kael, que se acerca un poco más a él. Los demás estaban expectantes, mirando toda la escena con sumo interés. David estaba cruzado de brazos, mientras Brax estaba muy divertido ante la situación.
––Sé que mi padre tenía un hermano menor. ––dice Kael sin perder la compostura. ––Nunca lo conocí, y si lo hice no me acuerdo. ––se encoge de hombros. ––No me importa si somos o no familia. Pero si realmente eres hermano de mi padre, mantén puesta tu capucha en tu rostro. ––su voz baja una octava. ––No quiero ver tu cara y recordar su rostro. No me quiero derrumbar. Tampoco quiero sentir odio hacia ti. Sé que tú si me conoces por eso ocultas tu rostro. Y quizás este viejo… ––señala a David. ––Sabes quién eres realmente, ¿O me equivoco?
––No eres tan estúpido como lo imaginé, mocoso. ––dice David. ––Eres bastante astuto cuando te lo propones. ––se encoge de hombros. ––Ya no hay que mentir, Daymond. Este niño descubrió la verdad. De hecho, duraste mucho para darte cuenta. Tu energía elemental ha crecido bastante.
Daymond suspira pesadamente, pero sin quitarse la capucha, dice: ––Solo te diré quién soy, no te contaré nada más. Tú mismo me lo dijiste, que no querías sentir algún odio hacia mí. Mi nombre completo es Daymond Lynspton, soy el hermano menor de Jazziel.
Lyra abre los ojos con asombro, y dice atónita: ––Entonces, ¿Eres el tío de Kael?
Daymond asiente. Kael, se queda mirándolo atentamente, su rostro poco a poco se vuelve sombrío. Se obliga a sí mismo a mantener la sonrisa para no mostrar debilidad ni miedo, aunque un leve temblor se nota en su labio inferior. Aprieta sus puños con fuerza. Miles de pensamientos y preguntas comienzan a invadir su mente en ese mismo instante. Comienza a rastrar los pies hasta sentarse de nuevo al lado de Lyra. Baja la mirada y se observa las manos, tratando de analizar mejor la situación.
––¿Cuál es tu elemento? ––pregunta Ryner ajeno al mar de emociones de Kael.
David se levanta con calma, se cruza de brazos, y dice: ––Es cuádruple supremo. Y ya no haremos más preguntas al respecto. ––corta la conversación de inmediato. ––Vayan a dormir mocosos, el día de mañana será muy largo, quizás nos enfrentemos a verdaderos monstruos. ––sus ojos se enfocan en Kael. ––Descansen, y reflexionen con la almohada. Esa cosa es una gran consejera en situaciones como estas. Vamos, los adultos tenemos cosas que hablar. ––luego mira a Daymond. ––Vámonos.
Daymond mira un momento más a un muy cabizbajo Kael. Se levanta acercándose a David. Lyra sin perder tiempo se acerca más a él poniendo una mano en su hombro dándole apoyo. Ryner se pone a su otro lado, empatizaba con él. Brax por su parte se puso detrás de él, poniendo una mano sobre su otro hombro.
David y Daymond, comenzaron a caminar alejándose de los jóvenes.
––Sabías que esto pronto iba a pasar. ––dice David.
––No imaginé que su núcleo elemental hubiera mejorado tanto. ––dice Daymond con la mirada abajo. ––Es igual de astuto que su padre.
––¿Qué piensas hacer ahora? ––pregunta David, mientras ambos se van acercando al río.
––Habrá tiempo más que suficiente para pensarlo. ––dice Daymond recuperando la calma. ––Pero, ahora quiero saber ¿Qué hacen ustedes dos aquí? ––lo mira de reojo. ––Me dijiste que me lo contarías en el camino, pero te mantuviste evadiendo el tema. ¿ahora si me lo contarás?
––Ay, pero que descarado eres. ––dice David deteniendo sus pasos. ––Si te iba a contar, lo que pasa es que tu mente se quedó en Daxon, pensando en cómo decirle a la niña Virell que van por su cabeza. No ibas a estar pendiente en nuestra linda conversación.
––Bien David, ahora tienes mi total atención. ––dice Daymond sentándose en un tronco. ––Cuéntame la historia por completo.
David también se sienta en un tronco frente a él, y dice: ––¿Toda la historia? ¿No te vas arrepentir?
––No, no me voy arrepentir. ––dice Daymond con firmeza. ––No pierdas detalles, cuéntamelo todo.
––Bien, si así lo quieres. Quien soy yo para cortar tu educación. ––dice David con los ojos cerrados, y los brazos cruzados. ––Fue hace más o menos 500 años…
––Hey David, no tienes por qué irte tan lejos. ––lo detiene Daymond con leves nervios. ––Con que me digan que hacen ustedes aquí en el presente en Elandar, con eso me basta…
––No, no, no, no… ––lo interrumpe moviendo un dedo en señal de negación. ––No puedes interrumpir al maestro, mocoso. Me pediste que te contará todo y eso haré…así que calladito y escuche con atención la clase de historias…esto nunca lo has leído en los libros de la historia de Elandar. Te contaré toda la verdad que fue oculta. ––mira al cielo. ––¿En dónde me quedé? Así, hace 500 años…
Flashback hace 500 años atrás…
En un muy lejano lugar de este mundo. Una ciudad se alza suspendida entre el cielo y el mundo, como un sueño hecho de oro líquido y luz eterna, emergiendo de un mar de nubes arremolinadas que brillan con tonos rosados, violetas y azules profundos, como si el firmamento mismo ardiera en un amanecer perpetuo. Murallas colosales, bañadas por un resplandor cálido y casi divino, protegen un entremando de palacios, templos y torres que se elevan en elegantes niveles, cada uno más majestuoso que el anterior, con cúpulas, arcos y columnas talladas con una perfección imposible para manos humanas. Caminos amplios y curvos serpentean entre las edificaciones, reflejando la luz como ríos dorados que guían la mirada hacia el corazón de la ciudad, donde la luminosidad se intensifica hasta volverse casi cegadora, como si allí latiera una fuente infinita de energía sagrada.
Desde las puertas abiertas de la muralla brota una cascada de luz pura que se derrama sobre las nubes inferiores, tocando el mundo lejano que apenas se insinúa abajo, verde y diminuto, recordando al observador la distancia abismal entre lo mortal y lo eterno. El aire parece vibrar con una calma solemne, cargado de promesas, silencio y grandeza, y cada rincón de esta Tierra Sagrada transmite la sensación de que el tiempo no gobierna aquí, que todo permanece suspendido en una perfección inmutable, esperando ser contemplada por aquellos lo bastante afortunados o dignos de alzar la vista.
En medio de toda esa belleza que no podía ser admirada por ojos impuros, un inmenso salón se expandía por todo el lugar en lo más alto de la ciudad celestial. Estaba cubierto de un impecable mármol blanco con detalles dorados, altas columnas se levantaban majestuosas, no había techo, no era necesario opacar aquel hermoso firmamento lleno de estrellas y galaxias, las constelaciones terminaban de adornar aquel majestuoso marco imposible de pintar por las mejores manos del mundo, ellas se alzaban como grandes jueces observando con suma atención todo lo que pasaba en dicho lugar. Por el brillo de cada una de ellas dependía la vida y la muerte de cada Arcaneo que habita en Tierra Sagrada.
En el centro de ese salón se imponían millones de pantallas, cada una mostraba imágenes de lo que sucedía en cada parte del mundo a tiempo real: guerra, hambruna, muertes, delincuencia, terrorismo, terremotos, tsunamis, invasiones territoriales, escasez, deforestación, calentamiento global, las pandemias…
Las pantallas cambiaban constantemente con diferentes escenas. Los canales de noticias de la tierra también se transmitían simultáneamente.
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Alrededor de esas pantallas, diez figuras imponentes se alzaban vestidas con impecables mantos blancos con detalles dorados, su aura divina y su energía elemental eran demasiadas abrumadoras, una persona normal podría morir con tan solo poner un pie en ese lugar, por la presión y lo asfixiante que era el aire en ese momento.
Eran los Doce Arcaneos Principales, ellos nacieron a través del brillo de las doce principales constelaciones del Zodíaco, eran los que tenían toda autoridad sobre Tierra Sagrada. Por el momento eran diez, debido a que Piscis y Géminis aún mantenían sus brillos apagados, y no había nacido otro Arcaneo de sus constelaciones.
Pero incluso entre ellos mismos se notaba la jerarquía desde el más joven hasta el más mayor donde este era considerado el Gran Patriarca:
Arcaneo Brax Payler: Perteneciente a la constelación de Sagitario, elemento dominante fuego. Su cabello y ojos eran de un intenso carmesí. Era el más joven de todos ellos. Arcaneo Dayrux Deymer: Perteneciente a la constelación de Tauro, elemento dominante tierra. Su cabello y ojos eran de un fuerte color verde. Arcanea Meryz Firnet: Perteneciente a la constelación de Acuario, elemento dominante aire. Su cabello y ojos eran grises. Arcaneo Suylox Virnot: Perteneciente a la constelación de Cáncer, elemento dominante agua. Su cabello y ojos eran de un azul muy intenso. Arcanea Fernyz Lutar: Perteneciente a la constelación de Aries, elemento dominante fuego. Su cabello y ojos eran de un intenso carmesí. Arcanea Jylen Dorter: Perteneciente a la constelación de Escorpio, elemento dominante agua. Su cabello y ojos eran de un azul muy intenso. Arcaneo Juliux Renux: Perteneciente a la constelación de Leo, elemento dominante fuego. Su cabello y ojos eran de un carmesí muy intenso. Arcanea Exteilar Thurnor: Perteneciente a la constelación de Virgo, elemento dominante tierra. Su cabello y ojos eran de un verde muy intenso. Arcanea Sakura Pifot: Perteneciente a la constelación de Libra, elemento dominante aire. Su cabello y ojos eran de color gris. Arcaneo David Crutox, Gran Patriarca: Perteneciente a la constelación de Capricornio, elemento dominante tierra. Su cabello y ojos eran de un verde muy intenso.
––Los humanos son tan lamentables. ––dice Exteilar con desdén, mirando cada pantalla con ojo clínico. ––Ser capaces de crear tan maravillosa tecnología, y en lo único en que piensan es en matarse entre ellos.
––No saben apreciar el regalo más maravilloso del mundo, la vida. ––dice Sakura con ambas manos unidas en señal de oración. ––Si tan solo alguien los pudiera guiar por el buen camino como hermanos de la Madre Tierra.
––Deberían de aprender a cuidarse entre ellos mismos. ––murmura Dayrux con los brazos cruzados. ––Se matan entre sus mismos familiares. No hay nada mejor que la familia, cuidar a tus seres queridos debería ser una prioridad absoluta entre ellos.
––Las naciones más grandes pueden ayudar a las más pequeñas. ––dice Meryz con timidez, tenía la mirada abajo, mientras jugaba con sus manos con sutil nerviosismo. ––La guerra no es la mejor opción, no pueden tratar así a los más débiles.
––No existe ningún tipo de lealtad entre ellos. ––dice Suylox con energía en la voz. ––Entre los mismos esposos no hay signo de lealtad, son muy infieles. Abandonan a sus familias por otra o por una sola mujer.
––Esos tipos de relaciones son las más peligrosas e intensas. ––dice Jylen con voz sensual. ––Y esos científicos con sus muchos misterios acerca de virus y esas cosas que ellos mismos crean, son demasiado interesante ver como se salen siempre con las suyas.
––El mundo es interesante. ––dice Brax lleno de entusiasmo. ––Tiene lugares que nadie ha podido ver o explorar. En vez de estar en constante guerra, deberían de explorar toda la Tierra de principio a fin, muero por estar en ese lugar y vivir increíbles aventuras como lo muestran en las películas humanas.
––Aunque no todos los humanos son malos. ––dice Juliux con voz serena. ––Los más débiles e inocentes son los más afectados por esos monstruos de sus gobernantes, que solo están ahí sentados sin hacer nada, mientras se llenan los bolsillos con los recursos de su pueblo.
––Como deidades, deberíamos de hacer algo. ––dice Fernyz con firmeza. ––Tenemos que tomar el control. No podemos permitir que los humanos se extingan. Somos seres supremos, tenemos el poder de hacerlo, ¿cierto?
––¿Quieren que tomemos el control sobre los humanos? ––dice David con un tono sarcástico. ––Saben que no tenemos permitido interferir en el mundo humano. Tenemos reglas al respecto. Además, estaríamos interfiriendo en el destino del mundo, y eso solo puede hacerlo la anciana del destino. Y si ella no interfiere será por algo.
––¡Hey, David! ¿Aunque seamos deidades no podemos hacer nada? ––dice Brax con leve molestia. ––Tenemos poderes para hacer algo. Mira ahí. ––señala una pantalla donde los humanos estaban talando por completo un bosque. ––Hasta la misma Madre Naturaleza clama por ayuda.
––¡Oye Dayrux! ––dice David sin perder su tono. ––¿No te dije que educarás a este niño? Eres el noveno de nosotros, es tu deber guiar a este niño con nuestras normas y leyes. No solo lo mimes como lo estás haciendo. Lo vas echar a perder.
––Lo siento mucho, David. ––dice Dayrux con una sonrisa nerviosa. ––Pero es mi primera vez educando a alguien. Además, solo nos llevamos cien años de diferencia, es como mi hermanito menor. No tengo mano dura para educar.
David suspira resignado negando con la cabeza.
––Pero, nuestro pequeño Brax tiene toda la razón. ––dice Sakura serena. ––La Madre Naturaleza nos grita que la ayudemos. Tenemos que enseñarles a los humanos amar los elementos, que sientan esa conexión con ellos.
––¿Te refieres a darles núcleos elementales? ––dice Exteilar su mirada era intensamente calculadora. ––¿Crees que solo con eso bastará para evitar la extinción del mundo humano?
––Supongo que con eso respetarían mucho más la naturaleza. ––analiza Juliux con los brazos cruzados. ––Y quizás se respeten entre ellos mismos. Como nosotros lo hacemos. Conectar con nuestro núcleo elemental nos da una paz inigualable. Esa paz será buena para ellos.
––Entonces hagamos eso. ––dice Suylox muy animado. ––Digámosle a la vieja Destino que queremos cambiar el rumbo de la humanidad.
––Si saben a lo que nos estaremos enfrentando con esa vieja maniática, ¿no? ––dice David cruzado de brazos.
––¿A que le tienes miedo, David? –– dice Jylen con voz seductora, su mirada era coqueta. ––¿Acaso nuestro Gran Patriarca le tiene miedo a una tierna abuelita?
––Solo le tengo miedo a lo que esa demente se le ocurra pedirnos a cambio. ––dice David. ––Las reglas de esa vieja son iguales a la de nosotros, un deseo a cambio de algo.
––¿Qué nos podría pedir? ––dice Fernyz calmada. ––Nuestras almas pertenecen a nuestras constelaciones. Ella no nos puede pedir eso. Podemos intentarlo, no tenemos nada que perder, ¿no creen?
David suspira, y dice: ––Esta bien, pero lo pondremos a votación, ¿de acuerdo dementes?
Todos asienten al unísono.
––Levanten la manita los que están a favor de cambiar el destino de la humanidad…y los que no, pues la dejan abajo. ––dice David mirándolos a todos con suma atención.
Todos ellos levantan la mano sin dudar.
––Bien, veo nueve manos arriba. ––dice David. ––Entonces, llamaremos a la anciana.
––Entonces, ¿No estás de acuerdo, David? ––dice Exteilar. ––No levantaste la mano, eso quiere decir, que no estás de acuerdo con todo esto. ¿Sabes que tienes la última palabra por ser nuestro líder? ¿Cierto?
––No me parece buena idea interferir en el mundo humano. ––explica David. ––Ellos han estado así por años, desde antes y después de Cristo. Los humanos nunca cambiaran. Aunque nosotros intentemos algo, la naturaleza de ellos es estar siempre en guerra con ellos mismos. Estaríamos desperdiciando nuestro tiempo. ––mira a Exteilar. ––Sé que yo tengo la decisión final. Mi palabra es ley en este lugar. Pero de que nos sirve, ver las opiniones de los demás, si las mías son la única que cuentan. Tenemos democracia. Si la mayoría está de acuerdo, entonces lo hacemos.
Todos lo miran con gran respeto. David era un verdadero líder para ellos.
David extiende su mano derecha al centro, luego la baja con lentitud, para después subirla de golpe. Surgiendo una gran mesa redonda de obsidiana, en ella estaban incrustada diez copas de obsidiana cada una tenía un diamante rojo en el centro, dentro de él se podía ver un humo rojo, y un relámpago furioso, un humo rojo denso emanaba de ellas. David es el primero en ponerse de frente en una de esas copas, seguido de Sakura y Exteilar cada una a ambos lados de él. Ellas dos eran las siguientes en línea para el puesto del Gran Patriarca una vez que Capricornio dejará de brillar llevándose consigo la vida de David.
Cada uno fue tomando su puesto al frente de las copas. Todos menos Brax, que miraba las copas desconcertado. Era la primera vez que las veía físicamente, solo las había visto en los libros que le mostraba Dayrux.
––Son magníficas… ––apenas alcanza a susurrar muy impactado. ––Sus energías elementales son demasiado poderosas…
––Sí, son estupendas. ––dice Dayruz poniendo una mano sobre su hombro, y le sonríe cálidamente. ––Vamos hermano, tu lugar es al lado del mío.
Brax solo asiente aún impactado, y se acerca a la mesa tomando su posición al lado de Dayrux.
––Ahora, todos coloquen su mano derecha encima de las copas sin tocarlas. ––dice David, mientras ponía su mano derecha sobre su copa. ––Muestren su núcleo elemental.
Todos lo hacen, y en sus manos se puede apreciar, un círculo perfecto de un verde neón intenso y dentro estaban en perfecta sincronía los cuatro elementos.
––Coloquen dentro de sus copas solo su elemento dominante, llenándola hasta el borde. ––dice David, luego mira Brax. ––Antes de que preguntes como lo harás por ser de fuego, solo has una esfera, niño, tan grande que pueda ocupar todo el interior.
Brax asiente, y crea una esfera de fuego ocupando toda la copa, los demás de ese mismo elemento incluso el de aire hacen lo mismo. Mientras los de agua y tierra, la llenan sin complicaciones. De pronto, las copas empiezan a cambiar; las de Dayrux, Exteilar y David, los diamantes y el humo cambiaron a un verde intenso. Las de Meryz y Sakura, aún poderoso gris. Las de Jylen y Suylox en azul profundo. Pero las de Juliux, Fernyz y Brax, permanecieron igual.
––¿Por qué la de los demás cambiaron menos las nuestras? ––preguntas Brax confundido.
––Por nuestros elementos. ––explica Exteilar. ––Se mantienen rojas debido al diamante de Zircorx, que originalmente es rojo debido a que es un diamante que solo se puede conseguir en lo más profundo del Sol. Con ustedes se mantiene rojo, ya que ustedes son de fuego y ese es su color. Pero con nosotros debe de cambiar al color de nuestros elementos. Y no acepta otro elemento que no sea el de su portador.
––¿Y cómo sabes cuál es tu copa? Todas son iguales. ––dice Brax aún confundido.
––Sencillo. ––dice Sakura con los ojos cerrados. ––Si viertes otro elemento en la mía que no sea aire, entonces lo que vertiste se transforma en lava. Así sabrás a que elemento pertenece cada copa, fueron diseñadas por los primeros arcaneos en función de eso.
––Vaya…es interesante. ––murmura Brax lleno de asombro, mientras mira su copa y el fuego que vertió dentro de ella se sentía mucho más poderoso.
––Incremente su energía elemental. ––dice David con voz autoritaria.
Todos incrementan su energía. Y de ellos emanaba un denso humo con los colores de sus elementos. De pronto sus núcleos elementales que estaban en sus manos, empezaron a brillar con gran intensidad. Entonces, una gran ráfaga de aire los envolvió a todos ellos, y de repente los diez núcleos elementales se unieron en uno solo que abarcaba por completo el inmenso salón, más grande, más poderoso, su energía era demasiado abrumadora que ellos mismos sintieron como el aire se escapaba de sus pulmones. El gigantesco núcleo empezó a vibrar con mayor fuerza, un brillo intenso emanaba de él como si el mismo Sol estuviera dentro de ese salón.
Todos permanecían tranquilos, menos Brax que miraba todo entre asombrado y temeroso. De pronto…del gigantesco núcleo comenzó a emerger una imponente figura alta y elegante; su cabello tan blanco como la nieve era tan largo que llegaba a los pies, sus ojos dorados mostraban una intensidad como si fueran dos soles, su rostro arrugado mostraba la historia misma detrás de cada una de ellas, un mantón dorado cubría su cuerpo. Todos la miran con respeto, incluso el mismo David. Ella estaba en los tiempos más allá del antes de Cristo. Ella era quien gobernaba en el destino del Universo mismo. Brax estaba completamente boquiabierto, su lengua le impedía gesticular alguna palabra, ni siguiera una vocal. Estaba completamente enmudecido, ante la presencia tan abrumadora de aquella figura.
––¡Hey David, mocoso! ¿Para qué me invocaron? ––dice ella con voz burlona, y una sonrisa ladeada. ––Se un caballero y bájame de aquí, pequeño rufián.
David suspira cansado, y extiende su mano para ayudarla a bajar, y dice: ––Tú y tus grandes entradas.
––Es raro, ustedes nunca me habían invocado. ––dice ella sin perder el tono mientras bajaba de la mesa de obsidiana. ––Solo vengo a verlos cada mil años. Pero estos años he estado muy ocupada, esos humanos son un verdadero caos. Ya no sé qué esperar de ellos, sus destinos cambian frecuentemente. Y esos malditos científicos ahora están creando una máquina de tiempo. ––se acaricia la sien. ––Me darán más problemas, ¿Por qué hicieron a los humanos tan curiosos y peligrosos? ––luego murmura. ––Me gustaría que un meteorito destruyera por completo la Tierra. ––suspira pesadamente. ––No tengo ni un día de descanso desde que se fueron desarrollando.
––No seas tan exagerada. ––dice David rodando los ojos.
––¡Mocoso, insolente! ––dice ella señalándolo con un dedo inquisidor, mientras frunce el ceño. ––Si estuvieras en mi lugar no dirías eso. ––suspira dejándose caer dramáticamente en una silla que Juliux había acercado a ella. ––Soy demasiado vieja para estas cosas. Y no puedo dejar mi puesto hasta que nuestro Alto Mando de la orden de dejarme descansar plácidamente en paz. ––luego mira a Brax y dice. ––¿Y este niño? Se ve nuevecito de paquete.
––Su nombre es Brax. ––dice Jylen señalándolo con una mano. ––Sagitario se apagó hace más de dos mil años llevándose al bueno de Byner, y luego brilló con fuerza dejándonos a este pequeño. ––luego mira a un muy confuso Brax, y señala a la anciana. ––Ella es la vieja Destino, quien controla el destino del universo mismo.
Brax hace una reverencia respetuosa en señal de saludo, la anciana también hace lo mismo, pero más leve con aire juguetón.
––Que joven más apuesto, aunque ninguno de ustedes es feo. ––dice ella divertida, luego mira a David. ––Y bien, ¿Qué hago yo aquí?
––Queríamos hablar precisamente de los humanos que tanto te tienen alterada. ––dice David cruzados de brazos. ––Estos dementes de mis hermanos piensan que nosotros debemos de interferir y ayudarlos a mejorar. Dándole paz a través de núcleos elementales.
––Vaya eso nunca lo había escuchado. ––dice ella con sumo interés. ––Pero, ¿eso no será peor? Si controlan los cuatro elementos habrá más guerra y caos entre ellos mismos. Estaríamos igual o peor que antes.
David suspira, y dice: ––Eso mismo le dije a estos tarados, pero aun así quiere intervenir.
––No podemos dejar que los humanos se terminen de destruir entre ellos. ––dice Fernyz. ––Somos deidades debemos de hacer algo para evitarlo.
––Pensamos que tú tal vez podrías hacer algo, abuela. ––dice Suylox con una sonrisa tierna. ––Estamos dispuestos a entregarte lo que quieras si nos ayudas.
––Lo que quiera, ¿eh? ––dice ella pensativa. ––No puedo tener sus almas porque pertenecen a sus constelaciones y al Alto Mando no le gustaría que yo las tuviera. ––sus labios se curvan en una sonrisa astuta. ––Tengo una idea, y ustedes formaran parte de ella…todos ustedes…
––¿Qué se te ocurrió, abuela? ––dice Meryz con timidez.
––Alteraré por completo el destino de los humanos. ––comienza a explicar. ––Cada uno de ellos tendrá un núcleo elemental completo, y ustedes serán los nuevos gobernantes de la Tierra.
Todos la miran con asombro, sin llegar a comprender el plan.
––Explícate mejor, abuela. ––dice Dayrux. ––No estamos entendiendo a que te refieres.
––Bien Dayrux querido, es simple en teoría. ––dice ella con calma. ––Hay alrededor de 195 países en el mundo, y cada país tiene sus propias regiones, son muchas…algunos tienen 50, otros 30 y así sucesivamente. Aproximadamente hay más de 500 arcaneos, las constelaciones que no sean las doce del Zodíaco, pueden dar la vida a más de cinco o diez arcaneos al mismo tiempo, eso provoca que su energía elemental no sea tan poderosa como las de ustedes, que solo puede haber uno por constelación. Entonces cada uno de ustedes gobernaran una de esas regiones. ––su mira se vuelve más pícara. ––Pero, ustedes diez queridos estarán en un lugar en específico seleccionado por mí. Los demás serán aleatorios, pero ustedes no.
Hace una breve pausa, dejando que ellos asimilaran un poco la propuesta.
––Estarán en Elandar. ––prosigue ella. ––Hay diez regiones y ustedes gobernaran en cada una de ellas. ––su voz se vuelve más firme. ––Este es mi pacto con ustedes, yo cambio el destino de los humanos, cero guerras, cero caos, solo paz dándole un núcleo elemental. Pero ustedes no pueden regresar a Tierra Sagrada, tienen que guiar a los humanos por el sendero del bien y la paz. A no ser que uno de ellos pida un deseo de que regresen a Tierra Sagrada. Solo así podrán regresar, pero el humano tiene que pedirlo desde el alma. ––los mira a cada uno con atención. ––Ustedes pueden aceptar o rechazar cualquier deseo, aunque no aquellos que se piden desde el alma, esos tienen que concederlo, aunque no quieran. ––se encoge de hombros. ––Con los humanos nunca se sabe que pueda pasar realmente, esa es su verdadera naturaleza. ¿Qué dicen, queridos? ¿Entran a esta locura?
Los diez se miran, reflexionando cada palabra.
––¿Por qué ese lugar? ––pregunta David con brillo curioso en la mirada.
––Porque me da la gana. ––el tono de ella era juguetón con una mezcla desafiante. ––Son mis reglas, yo hago lo que quiera.
Hubo un breve silencio…
––Gobernaríamos a los humanos, y no podríamos regresar a nuestro hogar. ––murmura Juliux analizando fríamente la situación.
––Eso es estupendo. ––dice Suylox muy animado. ––No hacemos nada en Tierra Sagrada después de todo. Haremos más si ayudamos a los humanos. Podremos enseñarles nuestras costumbres y al mismo tiempo aprenderemos más de ellos al estar tan cerca.
––No me parece mala idea. ––dice Sakura con los ojos cerrados, mientras se toma el mentón. ––Así podré enseñarles lo hermosa que es la vida, y que cada amanecer es una bendición para seguir estando vivos.
––Yo podré estudiarlos más y entender su manera de crear e inventar tantas cosas maravillosas. ––dice Exteilar con una sonrisa llena de astucia.
––Suena increíble. ––dice Jylen. ––Al fin podremos controlar a esas criaturas y evitar su exterminio.
––Les mostraré lo increíble que es explorar nuevos lugares. ––dice Brax muy animado con los puños cerrados.
––Menos mal. ––suspira Fernyz aliviada. ––Por fin ayudaremos a los humanos a mejorar para bien.
––Yo…yo estoy muy feliz de poder ayudarlos. ––dice Meryz con labios temblorosos y un suave rubor en sus mejillas.
––No tengo problemas. ––dice Dayrux. ––Les voy a enseñar a estar en familia y a cuidarse los uno a los otros.
David suspira, y los mira a cada uno con atención, y dice: ––Parece que todos están de acuerdo, ¿cierto?
Todos asienten al unísono con leves sonrisas aprobatorias.
––Ahí tienes tu respuesta, abuela. ––dice David, mirándola directamente a los ojos.
La anciana asiente mientras se levanta, se pone en el medio de todos ellos.
––Les haré todo más sencillo. ––dice ella divertida. ––Llegarán al mundo humano ya como los gobernantes de los lugares que les serán asignados. Habrá paz, y todos los respetaran. No tendrán muchos inconvenientes. Será como si siempre hubieran estado entre ellos, así que no tengan miedo si los llaman por sus nombres. Traten de llevarlos por el mejor camino posible. Lo dejo todo en sus manos.
Todos aceptan el trato. Ella sonríe muy divertida. Entonces… con un simple roce de su dedo pulgar con el indice…
¡CHASQUIDO! Tan estruendoso se escucha en todo el lugar…
Un brillo enceguecedor invade toda Tierra Sagrada…
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Cada Arcaneo fue enviado a las diferentes regiones de todos los paises del mundo. En ese momento dejaron de existir reyes, dictadores, emperadores, sultanes y presidentes, solo los arcaneos eran los que tenían todo el control sobre su región designada, ellos hacían las leyes, ellos eran los jueces, de ellos dependían los humanos, quienes los recibieron como las deidades que eran, el respeto y la veneración fue de impacto inmediato. El mundo cambio drásticamente, dejaron de existir las guerras, las hambrunas, las catástrofes climáticas, etc. Habia paz entre ellos, cada humano poseía un núcleo elemental completo, podían controlar los cuatro elementos como lo hacen los mismo arcaneos. Ellos empezaron a enseñarles todas sus costumbres, normas y leyes. Incluso los ideales que cada uno creía correcto.
Los diez arcaneos principales fueron esparcidos por toda Elandar: David en Valyria; Sakura en Edria; Exteilar en Kiria; Juliux en Kaer´Marun; Jylen en Regonex; Fernyz en Jayloz; Suylox en Koupez; Meryz en Gunogar; Dayrux en Norvhal; Brax en Ressan.
Los humanos empezaron aprender cosas nuevas con sus elementos, crearon técnicas nuevas que ni los mismo arcaneos sabían que se podía hacer. Comezaron a crear golems, esferas, dagas, lanzas, espadas, lobos, boomerang, flechas, la sinfonía carmesí, látigos, etc…cada una técnica de ataques.
Empezaron a practicar con ellas en combate entre ellos mismos. Los arcaneos no estaban de acuerdo con esas practicas, pero al ver que los humanos solo lo hacían por diversión, lo dejaron pasar, debido a que los humanos estaban más unidos entre ellos. La paz reinaba en toda la Tierra.
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371 años después…
Elandar, Valyria…
Dentro de uno de los bosques frondosos de Valyria, el cual estaba lleno de una amplia vegetación, su flora y su fauna no tenía nada que envidiarles a las mejores del mundo. Dos figuras caminaban con parsimonia. Brax vestia un pantalón deportivo gris con una sudadera azul celeste, a su lado, David vestia un pantalón de mezclilla azul con una camiseta de cuadros negros y rojos.
––Hace más de trecientos años que estamos con los humanos. ––murmura Brax mirando al cielo, sus manos estaban dentro de sus bolsillos. ––En todos estos años no habiado ninguna guerra. Todo esta en absoluta paz.
David suspira, y dice: ––Tienes razón, no pensé que realmente esto fuera a funcionar, pero ustedes tenían razón. Los humanos están en paz. Aunque están creando muchas técnicas de combate. Mis mocosos estaban luchando contra sus golems, no sabia que esas cosas podrían ser tan grandes y poderosas. Cada dia mejoran más.
––Los humanos son increíbles. ––dice Brax con total diversión. ––Hasta yo he comenzado a practicar con ellos, estoy mejorando bastante. ––sus ojos brillan como un niño viendo por primera vez fuego artificiales. ––Ayer pude crear un hacha de doble hoja, fue hermosa, lo mejor que he visto en toda mi vida.
David suspira con leve diversión. Pero entonces, un llanto de un bebé los detiene en seco a los dos. A tres metros de ellos, envuelto en una manta azul estaba un recién nacido. El cuerpo de David reaccionó primero que su mente y se acerca a la pequeña criatura. Se pone de cuclillas mirándolo atentamente, Brax se coloca a su lado inclinándose un poco para ver mejor.
––Pero, ¿Qué hace un bebé en este lugar? ––pregunta Brax con asombro.
––Aunque evitamos las guerras entre los humanos, aun no podemos controlar su naturaleza. ––la voz de David toma un tono triste. ––Quizás los padres de este niño sintieron miedo al tenerlo…no hay hambruna…así que debió ser por irresponsabilidad.
––¿Qué haremos? No podemos dejarlo aquí solo. ––dice Brax cruzado de brazos. ––Estamos en tu región, David, debes de hacerte responsable de él.
––¡Hey, mocoso! No tienes que decirme algo que ya sé. ––dice él con leve molestia.
El bebé seguía llorando con mayor fuerza, David lo toma con suma delicadeza casi reverente, y lo sostiene con firmeza entre sus brazos, le aparta un poco la manta del rostro,
mostrando la pequeña cabecita de una cabellera marron, sus ojitos de igual color estaban llenos de lágrimas. Le dio varias palmaditas suaves en la espalda tratando de calmarlo.
––Shhhh…tranquilo. ––el susurró de David era suave casi paternal, mientras lo mecía levemente. ––Ya estas en buenas manos mocoso.
Y como si esas palabras fueran más que suficiente, el pequeño dejo de llorar, y se fue calmando lentamente, un pequeño balbuceo tierno se escapa de sus labios, provocando un gran asombro en David, que sintió un leve estremecimiento en su cuerpo.
––¿Te quedarás con el bebé? ––pregunta Brax mirándolo con diversión. ––Aunque puedes dárselo algunas de esas familias de Valyria. Si tú se lo pides de seguro que aceptarían.
––¿Y si se atreven abandonarlo de nuevo? ––susurra él, acunándolo más. ––Este pequeño no merece eso. No sé como lo haré, pero me haré cargo de este niño.
––¿Cómo sabes que es niño? ––pregunta Brax jugando con el pequeño, con un dedo que esté le sostenía con fuerza.
––Su núcleo y energía elemental me lo dicen. ––explica él. ––Tiene solo cinco días de nacido. Pobre niño.
––¿Qué nombre le pondrás? ––la voz de Brax era juguetona.
David mira bien al pequeño, y dice: ––Humm…no sé…Thorkis…Rancor…Venaris…
El pequeño ríe tiernamente, David queda perplejo y parpadea varias veces, al igual que Brax.
––Vaya, parace que le gusta ese nombre. ––dice Brax con una sonrisa divertida.
––Venaris…Venaris… ––repite David pensativo probando el nombre. ––Venaris Crutox…no suena nada mal.
––¿Eh? ¿Lo adoptarás como tu hjo? ––dice Brax confundido.
––Si estará bajo mi cuidado lo haremos bien. ––su voz salió segura sin ninguna duda, luego volvió a su típico tono sarcástico. ––¡Ay! Pero nunca he cuidado un niño, apenas si lo se cargar y es gracias a las mujeres de Valyria que siempre quieren que cargue a sus hijos, para darles la bendición y una vida prospera, y esas cosas.
––Bueno amigo, aprenderás sobre la marcha. ––Brax le da varias palmadas en la espalda. ––Puedes decirle alguna de esas mujeres que te ayuden, incluso a la misma Sakura, ella es muy buena para estas cosas, menos Jylen o Exteilar, esas dos están sumergidas en sus propios mundos. Exteilar no sale de Kiria, y mucho menos de su laboratorio, esos científicos y ellas trabajan día y noche en nuevos inventos. Y Jylen solo le gusta ser el centro de atención.
––Lo pensaré. ––dice él mientras comienza a caminar con el bebé entre sus brazos que lo miraba con curiosidad.
Brax comienza a caminar a su lado con calma, ambos van saliendo del bosque.
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Dominus Lux…
David llegó con el bebé en brazos al lugar que dentro de unos años se convertiría en el cuartel general de Dominion. Brax se despidió de él y regreso de nuevo a Ressan. El bebé estaba acostado sobre un sofá, mientras una de las señoras mayores del lugar le enseñaba a David como cambiar el pañal y como preparar la leche. Él atendía perfectamente, tratando de grabar cada enseñanza en su mente.
La anciana se sienta tomando el niño sobre su regazo, mientras sostiene un biberón en la mano, acomoda con delicadeza al bebé, poniendo el biberón con leche en la pequeña boquita.
––Ve mi señor que fácil es. ––dice ella con suavidad, mientras una sonrisa tierna se escapa de sus labios al mirar al pequeño. ––Con un poco de práctica lo hará muy bien.
David asiente con los brazos cruzados mientras la observa con atención, y dice: ––Me gustaría que me ayudaras con él, por lo menos solo de tarde hasta que me acostumbre a esta nueva vida de la paternidad.
––Esta bien, señor mio. ––dice ella entre risa. ––Tengo experiencia de sobra, cuatro hijos y nueve nietos. El pequeño Veni esta en buenas manos.
––Veni, ¿eh? ––dice él pensativo con una mano en el mentón. ––Es un buen sobrenombre…aunque a este mocoso le pega mejor zorro astuto, mira su rostro, y esa mirada, solo refleja astucia.
––Señor, Veni no es un sobrenombre, es un diminutivo para decir más tiernamente su nombre. Venaris es muy fuerte para una criatura. ––dice ella con diversión, mientras le da palmaditas suaves al bebé en la espalda para que eructe los gases.
El pequeño se duerme en los brazos de la señora. Ella se levanta con suavidad para no despertarlo.
––Este pequeño ya se durmió. ––anuncia ella bajando la voz para no despertarlo. ––¿A dónde lo llevó?
––Este lugar es enorme, uno de los edificios realmente es una casa de tres niveles. ––comenta él con calma, mientras la guía por todo el lugar. ––Se convirtió en mi hogar, tiene varias habitaciones, les pedí a mis dementes que la arreglaran con todo lo que necesita un bebé.
Cruzaron pasillos…bajaron escaleras…cruzaron amplios jardines…hasta llegar a una casa de tres niveles, con un amplio jardín perfectamente cuidado. Los dos entraron con calma, al subir las escalares, llegaron a la segunda planta. Ahí el abrió una puerta, y dentro se pudo contemplar una cuna de bebé, con varios juguetes, y una mecedora de caoba, la habitación era completamente blanca.
––Vaya… ––dice ella asombrada mientras entra, mirando todo el lugar con los ojos abiertos. ––Hicieron un buen trabajo, además de hacerlo rápido.
––Solo tengo que pedirlo, ellos lo hacen con esmero y eficiencia. ––dice él calmado. ––Aunque solo es una cuna con varios juguetes, no es la gran cosa.
––Bueno, para un bebé todo es nuevo y asombroso. ––dice ella mientras coloca con suavidad al pequeño cuerpo en la cuna. ––Los bebés duermen mucho en la tarde, pero no de noche señor. ––una sonrisa burlona se escapa de sus labios. ––Le deseo suerte, no podrá dormir en toda la noche, mantenga siempre un biberón preparado.
––Te soy muy agradecido. ––dice él con una sonrisa. ––No sabría que hacer sin ti.
––Señor mio, para eso estamos. ––ella toma su mano y la coloca entre las suyas. ––Usted nos enseñó a cuidarnos entre nosotros y siempre estar ahí en momentos de necesidad.
Él asiente en señal de agradecimiento, ella se despide prometiendo que regresaría mañana a cuidar al niño. Él se acerca a la cuna, el bebé dormía plácidamente. Con la yema del dedo acaricia con suavidad la pequeña mejilla, una sonrisa tierna se escapa de sus labios. Aquel niño sin proponérselo se estaba robando el corazón de aquella deidad.
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Cuatro años después…
Cuatro años habían pasado después de que David encontrará al bebé y lo adoptara como su hijo. Estuvo presente en cada etapa, la primera vez que gateo…su primera palabra fue ‘‘papá’’…la primera vez que camino…su primera fiebre y esas noches que no pudo dormir cuidándolo…su primer cumpleaños…él estuvo en cada momento de la vida del niño.
David estaba sentado en un banco de madera en el jardín de su casa bebiendo sake con Juliux. Ambos estaban relajados, hablando animadamente bajo el intenso sol de la tarde.
––Con que le dejaste tu copa a esa familia de Darlia. ––dice David con su típico tono mientras le servía más sake a Juliux. ––Además de que te quedaste a vivir en ese pueblo. Solo tú y Sakura decidieron vivir fuera de las ciudades principales de su región.
––La dejé bajo su protección hace más de cien años, esta en buenas manos. ––dice él muy animado tomando un sorbo. ––Nadie pensaría que una simple familia tenga tal reliquia, incluso me atreví a quitarle la protección. ––suspira con calma contemplando el cielo. ––Me gusta mucho vivir en Darlia, es más tranquilo y relajado gobernar desde ese lugar. Sakura decidió vivir en esa isla por el aura espiritual que posee.
––Ustedes nunca cambiaran. ––murmura David con una sonrisa ladeada mientras ambos hacen un brindis.
––¿Y tú? ¿Dejaste la protección? ––pregunta Juliux.
––No. ––niega él. ––Tuve que quitarla, mi mocoso es muy curioso…no quiero imaginar lo que hubiera pasado si pondría la mano a la copa con la protección. Es muy energíco, no se mantiene tranquilo, tengo que tener ojos en la espalda…
Juluix ríe a carcajadas desenfrenadas, disfutando la nueva vida de su amigo.
Pero de pronto…
Un llanto los hace voltear la mirada al mismo tiempo.
––¡¿PAPÁ?! ––un niño de cuatro años corría hacia ellos llorando. Su cabello marrón estaba revuelto, y su ropa estaba sucia. Venía frotándose sus ojitos que estaban llenos de lágrimas, su rostro estaba rojo de furia.
El niño se acerca a David, que se inclina un poco poniendo su mano sobre la cabeza del niño.
––¿Qué ocurrió, mocoso? ––pregunta David, la preocupación creciendo. ––¿Por qué vienes asi, Veni?
––Papá… ––dice el pequeño entre sollozos. ––Esos niños no me creen que tu eres mi padre…dicen que no nos parecemos y que yo no puedo ser hijo de una deidad…
David se enoja levemente, y baja la cabeza del niño, y dice entre dientes: ––¡Ay esos mocosos! ¡Acaso sus padres no le enseñan modales! ––su cabello y sus ojos verdes intensos van cambiando lentamente a marron. ––¡¿Cómo se atreven a decir que no nos parecemos?!
El niño levanta la cabeza, abre los ojos con asombro y curiosidad, parpadea varias veces incrédulo, lo mira atentamente, mientra Juliux ríe bajito.
––Papá, ¿tu cabello y ojos no eran verdes? ––pregunta el niño escudriñando su rostro.
––¿Eh? ¿pero que dices niño? ––David le revuelve con aire juguetón el cabello. ––Mis ojos y cabello siempre han sido de este color, ¿A quién crees que saliste así?
Venaris lo mira un momento más, luego sus ojos se enfocan en Juliux, buscando confirmación.
––Es cierto, Veni. ––dice Juluix recomponiéndose, brindándole una sonrisa cálida. ––Desde que lo conozco tu padre a tenido ese color.
––¿Eh? Pero… ––el pequeño estaba muy confundido. –– … ––
––Ya…ya, Veni. ––lo interrumpe David, dándole una palmadita en la espalda. ––Vete a jugar con esos mocosos y diles que vengan a verme, les demostraré que si soy tu padre… anda a jugar mocoso, pronto será la hora de la cena…
El niño lo mira, pero entonces una sonrisa radiante ilumina su rostro como un sol, su voz sale llena de animo: ––¡Sí, papá! ––y se marcha corriendo entre risas.
David suspira aliviado, pero mantiene el color tanto en los ojos como en el cabello. Juliux no puede evitar reírse, pero sin menospreciar el esfuerzo de su amigo.
––Eres increíble, David. ––dice Juliux muy animado. ––Te has vuelto en un asombroso padre. Mira que usar tus poderes para cambiar el color de tu cabello y ojos para parecerte a Veni. ––lo mira con orgullo. ––La paternidad te ha cambiado, le das absolutamente todo lo que ese niño te pida. Ese pequeño se ha vuelto tu mundo.
––Que te puedo decir. ––David se queda observando el lugar por donde se habia ido el pequeño. ––Supongo que esto fue obra de la anciana.
––¿Crees que la abuela Destino hizo esto? ––pregunta Juliux lleno de curiosidad. ––Bueno, tendrá sus razones para hacerlo. ––suspira divertido. ––Aunque ella siempre hace este tipo de cosas. La abuela nunca se aburre.
––Esa anciana. ––dice David. ––Debe de estar muy divertida mirándonos.
––Por cierto, hay rumores acerca de un levantamiento. ––informa Juliux su temple se vuelve más serio. ––Los humanos están pensando en volver a la guerra, y según escuche es en contra de nosotros. ¿Cómo deberíamos actuar, Gran Patriarca?
––Como bien dijiste, son solo rumores. ––dice David. ––No tenemos que alarmarnos. Pero, tampoco debemos bajar la guardia, vamos a mantener la calma. Además, los humanos no tienen armas.
––No, pero si controlan los elementos mejor que nosotros. ––replica él. ––Eso es más peligroso que cualquier arma. David, tenemos que tener un plan de resguardo…no podemos regresar por nuestra propia cuenta a Tierra Sagrada, ni siguiera tú ahora mismo podrías, nosotros no sabemos luchar. Somos seres pacifistas.
––Tranquilo, viejo. ––dice David mirándolo de reojo. ––Tenemos más de trecientos años en la Tierra, y hasta ahora no ha pasado nada…además, el tiempo de vida de los humanos es de setenta a ochenta años, actualmente no pasan de esa edad. ––le da varias palmadas. ––Relajáte, no nos volvamos locos por algo que no es seguro que ocurra.
––Si tú lo dices, supongo que podemos estar tranquilos. ––suspira Juliux mientras se sirve más sake.
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