Dominion Of Elements - Capítulo 42
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Capítulo 42: Episodio 39. La Herida Que Nunca Cicatrizó
Kaer´Marun, bosque entre Daxon y la frontera de Edria…
La mañana seguía su rumbo, pero el grupo aún no había dado un paso más después de la historia de Ryner. Lyra intercambiaba su mirada entre Ryner y Kael, ambos se mantenían en un silencio absoluto. Sus pensamientos comenzaron a invadirla:
“Ellos dos vivieron cosas muy diferentes. Kael vió como asesinaban a sus padres delante de sus ojos, pero Ryner vió morir a su madre por protegerlo, él tuvo el apoyo de la familia de su padre, vivió una vida normal. A diferencia de Kael, que tuvo que crecer para cuidar de su hemanita, sin embargo, se la arrebataron de las manos. Kael nunca tuvo a alguien en quien apoyarse. Tuvo una vida difícil. Ryner lo tuvo todo, pero aún así decidió huir.
Los que tenemos la suerte de tener a nuestras familias, escapamos, nos alejamos de ellos, incluso las maldecimos. Cuando hay personas que harían lo que fuera por poder verlas, aunque sea solo una vez.
Le pediré perdón a papá cuando lo vea. Es un padre ausente…pero es mi padre, y estaría devastada si algo malo le pudiera ocurrir. Y la próxima vez abrazaré con mayor fuerza a mi mamá, al igual que a mi Abu.”
Ryner permanecía callado, con la cabeza abajo y las manos dentro de los bolsillos, mientras golpeaba con el pie una piedra, se sentía más culpable después de recordar esos momentos. Hace tres años que no veía a su familia, apenas volvió a ver a Kara por caprichos del destino. Pero él quería volver ha ver a Camil y Millier, y sobretodo a Ranuz. Solo hablaban a través del Moniky, y siempre eran conversaciones cortas, no quería flaquear y decirle a él que lo venga a buscar. Quería permanecer firme en su propia decisión, aunque moría por poder ver de nuevo a su familia, menos a su padre que aún seguía odiando con todo su ser.
Kael, que hasta ahora permanecía en silencio, inconscientemente sintió celos de Ryner. Él si tenía una familia a la cual volver, quienes lo estaban esperando con los brazos abiertos, tenía un padre, una mujer que lo amaba como si fuera un hijo, hermanos, hasta una prima, y amigos…tenía un hogar, algo que él anhelaba en lo más profundo de su alma, deseaba tener de nuevo a su familia. Daría hasta su propia existencia solo por ellos.
Sus ojos se enfocan en un muy deprimido Ryner, que se mantenía cabizbajo. Suspira pesadamente, trata de forzar una sonrisa, mientras le da varias palmadas en la espalda.
––Tu hermano es alguien increíble, amigo. ––Kael finge estar animado. ––De seguro estará bastante feliz cuando te vea.
Ryner suspira buscando poder contralar sus emociones, una sonrisa corta se posa en sus labios: ––Sí, tienes razón, viejo. ––se rasca la nuca algo nervioso. ––Tendré que prepararme para la reprimenda de mi hermano, de seguro querrá arrastarme hasta Valyria. ––hace una breve pausa mirándose una mano. ––Y esta vez si pienso volver. ––aprieta el puño. ––Volveré para ver a mi tía Camil y a mi hermanita.
––Así se habla, viejo. ––Kael le da una fuerte palmada que casi provoca que Ryner pierda el equilibrio.
David aplaude pausadamente: ––Muy bien mocosos, fue una emotiva historia, pero ya tenemos que entrar a tierra de nadie. ––señala hacia la parte más oscura del bosque. ––Tengo que estar dentro de… ––mira el cielo pensativo con un dedo en el mentón con leve confusión. ––¿Cuántos días eran? ––luego mira a Daymond. ––Hey, ¿te acuerdas en cuantos días hay que estar donde esos viejos seniles?
––Cuatro días. ––responde Daymond con calma.
David se pasa una mano por el cabello, suspirando: ––Bueno, no creo que pueda llegar…la vieja se hará cargo de informarme que locura se les ocurrio a esos vejestorios…mi hermosa presencia no podrá estar entre ellos.
En ese momento el Moniky de Ryner empieza a sonar, con un tono tenebroso casi de velorio. Kael mira curioso con una ceja arqueada, Lyra rueda los ojos, mientra Brax ríe bajito por el tono. David tiembla dramáticamente conociendo quien era.
––Llamas al monstruo y se aparace para matarte. ––murmura.
La mano de Ryner tiembla levemente antes de apretar el botón, su voz sale algo nerviosa: ––¡Abuela Josie! ¡Buenos días! …
––¡Ryner! ¡Pequeño rufian! ––se escucha en la otra línea la voz de una señora mayor bastante molesta, tan molesta que se podía ver como salia su boca del Moniky, todos tiemblan de miedo de repente. ––¿Dónde rayos están ustedes dos? ¿Dónde esta el bueno para nada de David?
––Ay, cuanto amor. ––murmura David. ––Sabía que me amabas, pero no pensé que era para tanto.
––¡David! ¿Dónde rayos estás? ––la voz de ella iba en aumento de lo alterada que estaba. ––Han pasado muchas cosas desde que te fuiste…dentro de cuatro días tenemos una reunión con los idiotas vejestorios de Kiria…además, el muy imbécil de Deylux pidió nuestros servicios para encontrar a la Reina Negra. ––suspira cansada tratando de comportarse. ––Ese mocoso piensa que con unos cuantos Acrox nosotros vamos a tomar esa misión suicida.
––Me enteré de todo eso. ––él mantiene la calma mientras se va acercando hasta donde Ryner. ––Estaba en Daxon, ya hablé con ese usurero de Deylux…y mi buen amigo Keynath me informo lo de los ancianos.
––Eres muy inteligente cuando te lo propones, capitán. ––la voz de ella toma un matiz de burla divertida. ––Entonces, eso quiere decir que encontraste la manera de ir a Kiria, ¿cierto?
––Sí, tienes toda la razón. ––afirma. ––Mis pies me están llevando, ahora mismo estamos en tierra de nadie para llegar a Edria y después pasar a saludar a los ancianos.
––¡¿QUÉ?! ––grita ella. ––Apenas estas en el bosque, ni siguieras estas por la frontera de Edria… ¿Acaso te volviste loco, David? Porque no simplemente te quedaste en Daxon para que fueras con Keynath.
––Vas a tener más arrugas si te alteras de esa manera. ––él se golpea levemente la oreja. ––Ay, pero que agresiva, me dañaste un timpano…estoy de niñero cuidando de unos pequeños que se dirigen a Edria, y son tan amables que me van a llevar de regreso a casa. ––suspira. ––Si supieras lo que hizo ese niño mimado, me dejo beber hasta desfallecer… ¿Quién en su sano juicio permite algo como eso?
––¡Hey, David! ¿Pero qué demonios dices? ––protesta Ryner bastante furioso, mientras Kael lo sostiene de los brazos, a la vez que Lyra trata de calmarlo. ––¡Abuela Josie! Este hombre me dejo pobre en una noche, mi hermano me matará cuando se entere…pensará que estoy en malos pasos.
––Ay, pero que exagerado. ––se cruza de brazos, baja la mirada negando lentamente. ––Y yo que pensaba que eramos amigos.
La anciana suspira: ––Cuando lleguen a Edria me avisan para ir por ustedes…de Norvhal a Kiria es un día completo poder llegar en Caimun…hasta Edria son seis horas más, y luego otras seis horas para regresar a Kiria…me estas dando muchos dolores de cabeza David, prácticamente estaré haciendo un viaje de casi dos días…
––Sabía que no podías vivir sin mi. ––David pone una mano en el hombro de Ryner, quien lo fulmina con la mirada. ––Me amas demasido, tu vida sería muy aburrida sin esta deidad a tu lado.
Brax se cruza de brazos con una ceja arqueda, mirándolo con burla. Daymond rueda los ojos con un largo suspiro, ambos sabían que los jóvenes se lo van a tomar con humor. Pero una mente lo suficientemente inteligente y curiosa como la de Layne, esa simple palabra dicha con tanta inocencia no iba a pasar desapercibida. Ambos se miran de reojo compartiendo ese mismo pensamiento.
––Claro que te amo demasiado. ––la voz de ella comienza tornar en un leve sadismo. ––Te amo tanto para lanzarte con mis propias manos en aquella caverna siniestra que esta en Ressan, aquella que dicen que esta conectada con el mismo infierno, haber si ellos se atreven a quedarse contigo.
––Por lo irritante que es, de seguro lo devuelven entre lágrimas para que no lo vuelvan a lanzar. ––Kael se burla con una sonrisa juguetona mientras se cruza las manos detrás de la cabeza, los demás se ríen con ganas.
Ella se rie encantada, a grandes carcajadas: ––¿Quién es ese niño? Más te vale tráerlo sano y salvo, lo quiero conocer.
––Sí, si, si…te lo llevaré para que te encargues de él. ––miró de reojo a Kael, luego vuelve a ver el Moniky como si la estuviera viendo a ella. ––Por cierto, ¿Pavlin se puso en contacto contigo?
––Sí. ––afirma ella tratando de recomponerse. ––Luego te contaré, estarán feliz cuando les de la noticia, pero será después de la reunión con los viejos, quiero algo que me endulce el alma quitándome la amargura que tendremos al finalizar con esa estupidez.
––Bien, ¿Y Abigail? ¿Se esta portando bien?
––Esa niña es un ángel…esta ansiosa de que regreses para tomar esos tipos de misiones.
––Ay esa niña, ¿Por qué solo quiere matar y destruir cosas? Eso no es bueno para el alma. ––niega lentamente posando su brazo alrededor de los hombros de Ryner. ––¿Ves niño? Tu novia esta bien, bueno ambas lo están.
Ryner se pone rojo como un tomate bastante nervioso: ––¡Hey David! ¿Pero que dices?
Kael le lanza una mirada penetrante, su tono baja rozando lo amenazante: ––Así que tienes dos novias, y aún así estas detrás de la mocosa arrogante. ––pone una mano sobre su cabeza obligandolo a que lo vea directo a sus ojos afilados como cuchillas a punto de cortar su yugular. ––Hey amigo, si te gusta tu vida…será mejor que dejes a la mocosa fuera de ella.
Ryner iba a protestar, pero al ver esa intensidad asesina que emanaba de él, decidio hacer silencio. David se queda observando, sabía a quien se referia Kael, debido a sus relatos, pero no entendía porque el chico actuaba de esa manera tan protectora. Ni siguiera el mismo Kael se entendía, tenía tantas preguntas y pensamientos en su cabeza al respecto, que solo estaba esperando con ansias el poder encontrarse con Layne y poder salir de todas sus dudas.
––¿Qué ocurre contigo? ––pregunta Lyra rompiendo el silencio, mirándolo de manera inquisitiva. ––Desde la feria de Darlia has estado actuando muy raro cuando la mencionan…ya no tienes esa misma intención de matarla o hacerla comerse las palabras que nos dijo… ¿Qué pasa? ¿Ya no quieres vengarte de ella?
Él suelta la cabeza de Ryner, suspira rascándose la nuca con cierta incomodidad.
––Para ser sincero ni yo mismo me entiendo…solo te puedo decir que no me gusta la manera en que actua este niño mimado cuando la mencionan. ––sus ojos se vuelven filosos mirándolo. ––No sé por qué, pero eso es lo que siento…y no puedo evitarlo.
Ryner baja la cabeza algo aterrado ante esa expresión casi siniestra de Kael.
––¡Hey! ¿Qué esta ocurriendo ahí? Yo también quiero enterarme del chisme. ––protesta la anciana.
––No seas una vieja chismosa…procura venir por nosotros dentro de tres días…eso creo. ––David cuelga la llamada sin esperar respuesta, luego se enfoca en el grupo. ––Mantegan esa energía juvenil…vamos a entrar, y nada de meterse en problemas. –– rodea con su brazo el hombro de Brax, lo mira de reojo y gira con él sobre sus talones retomando el paso. ––Muevan esos pies niños…
Daymond se coloca al lado de ellos. Kael por su parte mantenía sus ojos puestos en Ryner que mantenía la cabeza abajo como un niño regañado por su padre. Lyra los mira a ambos y rueda los ojos, sin pedir permiso ni opiniones, se pone en medio de los dos y los abraza de ambos brazos, Kael ni se inmuta estaba tranquilo como si eso tan inusual en Lyra fuera algo normal, Ryner arquea una ceja algo sorprendido por ese comportamiento. Pero ella simplemente se encoge de hombros y comienza a caminar arrastrándolos.
Brax observa de reojo por encima del hombro aquella escena, luego con una sonrisa burlona se enfoca en David, y susurra: ––¿Qué ocurre? ¿Por qué me llevas así? ¿Hay algo más que quieras saber? ––luego sus ojos se enfocan levemente en Daymond, que caminaba a su lado. ––O ¿Acaso nuestro nuevo amigo te lo pidió?
––Ay, pero que parlanchín me saliste niño. ––lo mira de reojo sin perder el paso. ––Nuestro nuevo amigo y yo decidimos tenerte un poco vigilado…en menos de tres días estaremos en Edria, y de seguro querrás buscar la copa de Sakura.
––Vaya, con que también le contaste acerca de las copas. ––su tono se vuelve juguetón con un sutil sadismo. ––Supongo que ya le contaste todo acerca de nosotros…vaya Gran Patriarca, no te reservaste nada, ni para emocionarlo después…tienes que aprender en activar la curiosidad en los niños, así es más divertido.
––¿Cuáles son tus planes con Layne Virell? ––pregunta Daymond directo al grano, mirándolo con una intensidad penetrante.
––¿Eh? ––Brax lo mira desconcertado. ––¿A que viene la pregunta? Esa niña no es de tu familia…deberías de preocuparte más por Kael, que es de tu sangre, que por alguien que sí sabe cuidarse por si misma…y, además, que anda de curiosa averiguando mi plan…quizás ella esta más cerca que ustedes dos.
Los ojos de Daymond parecían dagas a punto de dispararse, mientras Brax lo miraba con cierta burla casi disfrutando ese momento, David los observa con atención, parecían dos leones a punto de desgarrarse el cuello.
––Tranquilos, no se maten delante de los niños. ––suspira, luego enfoca su mirada en Brax. ––Sabes que tengo que regresar las copas a Tierra Sagrada, no puedo regresar sin ellas. ––le da varias palmadas. ––Se un buen niño y entrégame las copas que tienes…y quédate tranquilito en la tierra hasta que Sagitario apague su brillo.
––Nop. ––niega divertido. ––Lo siento viejo, pero no daré marcha atrás. ––luego sus ojos se enfocan en Daymond. ––Y no te preocupes, pronto sabrás mis planes, después de todo tú también formas parte de ellos.
Daymond se inclina un poco más: ––Acaso Layne y yo somos los cuádruples en tu plan, ¿cierto?
––¿O eres inteligente? ¿O mi querido Gran Patriarca te habrá contado acerca del Gran Ritual? ––una sonrisa astuta pinta su rostro. ––Porque si es así, te puedo asegurar que ninguno me detendrá…la única manera de hacerlo es tomar todas las copas y llevárselas a Tierra Sagrada, así yo nunca las podré tener…o simplemente matándome y eso solo lo puede hacer otro Arcaneo o que Sagitario apague su brillo. ––luego mira a David. ––¿O acaso volverás tu alma impura solo para detenerme?
David lo mira de reojo: ––Tendré esas copas, y las regresaré a su debido lugar.
––Entonces, te deseo suerte, viejo. ––su voz estaba cargado de desafio mientras su mirada se volvía amenazante. ––Nunca tendrás mis copas, eso te lo puedo asegurar…tendrás que matarme para tenerlas. ––su voz baja una octava. ––Y muy pronto tendré las tuyas…aunque eso signifique destruir por completo Norvhal…que casualidad destruí el cuerpo de Dayrux y ahora pienso destruir su región.
Por primera vez el rostro de David se vuelve sombrío algo escalofriante, su voz se volvió muy amenazadora, rozando el peligro, cada palabra cargada con gran intención: ––Como si yo te fuera a dejar hacer eso…tu alma es impura…nada te detiene en matarme.
Él se ríe en seco: ––No soy estúpido David, conozco el peligro…y tú eres una persona o mejor dicho deidad, demasiado peligrosa para mi gusto. Prefiero jugar sucio con algo de estrategia para vencerte…aunque en estrategias eres mejor que yo, pero no en el juego sucio, en eso yo soy un experto.
––Al fin estas mostrando tu verdadero rostro, mocoso. ––su voz regresa a su típico tono. ––Será bastante emocionante ver hasta donde serás capaz de llegar…porque creéme que no llegaras muy lejos…no en mi guardia.
Ambos se sostienen de manera amenazante con cierto desafio la mirada, mientras Daymond solo observa en silencio, analizando la situación tratando de leer entre líneas. Sin embargo, sus pasos seguían avanzando por el camino.
Detrás de ellos, los jóvenes miraban con gran curiosidad aquella interacción entre esos tres, especialmente con Brax en el medio de ambos, no podían escuchar nada, debido a que hablaban entre murmuros solo audible entre ellos.
––¿Por qué hablaran tan bajo? ––pregunta Lyra, aun sosteniendo sus brazos. ––Brax me dijo que no conocía a David, pero actúan de una manera extraña.
Kael observaba con atención felina cada gesto, intentando interpretar la situación, permanecía sereno, su intento de asesinar a Ryner pasó a segundo plano, pero no por eso dejaba de lanzarle cierta mirada amenazante de vez en cuando.
––Estarán planeando algo. ––insunua Kael con calma. ––No conocemos realmente a esos tres. Aunque Brax te haya dicho eso, nada nos asegura que sea verdad. Desde que conocimos a David, esos dos han estado actuando muy extraño, siempre se alejan caminando entre ellos, mientras hablan como si estuvieran ocultando un secreto.
––Vaya, eres bastante perspicaz cuando te lo propones. ––murmura Ryner algo asombrado. ––Yo no me había percatado de eso.
Kael se encoge de hombros con indiferencia: ––Cuando te han traicionado tantas veces aprendes a leer ha las personas, para que no te vuelva ocurrir. ––una sonrisa amarga se dibuja en sus labios. ––Aunque yo nunca aprendo…pero tampoco es que me importe mucho.
Ryner baja la mirada algo incómodo, murmura para si mismo: ––Me gustaría saber tu historia después del secuestro de tu hermana…
Kael y Lyra lo miran, ellos pudieron escucharlo. Ryner al sentir aquellas miradas, se pone nervioso.
––No, lo siento, no quise decir eso… ––intenta excusarse agitando la mano libre con leves nervios. ––Es solo que…pareces alguien más interesante de lo que quieres aparentar.
Él ríe divertido: ––No soy tan interesante, viejo…solo soy un simple chico que anda por ahí sin saber nada del mundo en el que vive, tratando de buscar a alguien que parece no quiere ser encontrada y derrocar un sistema que tiene cien años en uso. ––mira el cielo. ––Y de paso ver si puedo vengar a mis padres, aunque muera en el intento.
––Pero después del secuestro de tu hermanita, ¿Qué hiciste? ––pregunta Lyra con suavidad, también interesada, ella no se atrevia a preguntar eso con miedo de abrir una herida.
––Luego habrá tiempo para eso. ––indica él más relajado, mirando los alrededores con cierta cautela. ––Ahora enfoquémonos de salir con vida de este lugar, siento como si nos estuvieran vigilando.
––No bajen la guardia. ––anuncia Daymond, su cuerpo estaba tenso listo en atacar en cualquier momento.
El aire en lo más profundo de aquel bosque se volvió más pesado casi imposible de respirarlo, los árboles tenían formas extrañas, terroríficas, el viento soplaba moviendo las ramas como si estuvieran tarareando una melodía siniestra, la temperatura iba bajando, podían sentir el frio calcomiendo sus huesos, mientras los bellos de sus brazos se erizaban. Lyra se sostuvo con mayor fuerza en los brazos de ambos, que al sentir ese agarre se activaron como dos guardianes ancestrales dispuestos en protegerla.
David había soltado a Brax, ambos caminaban más alertas, se podía sentir una presión bastante extraña y escalofriante.
De pronto…
Se escucharon unos silbidos fuertes por los alrededores. David se detuvo en seco, y todos se paralizaron.
––¿Qué fue eso? ––susurro Lyra apenas con voz.
Kael y Ryner se soltaron de su agarre, ambos la flanqueaban como muros protectores, Brax se acerca a ellos, dándole la espalda a ella como un guardian custodiando un tesoro preciado. Pero entonces…todo paso tan rápido sin darle algún tiempo de reacción…la tierra bajo sus pies empezó ablandarse, hasta que se convirtió en arena movediza, se endureció capturándolos hasta las rodillas.
––¡¿Pero que demonios?! ––murmura Kael con los dientes apretados mirando sus piernas atrapadas, tratándose de liberarse.
––Vaya…con que los niños salieron a jugar. ––David estaba calmado, luego mira de reojo a Daymond. ––Haz lo tuyo…niño mimado del Lord.
Daymond no dice nada, levanta una mano con firmeza…el cielo oscuro de ese bosque se parte en dos con una luz cegadora, de pronto baja rápidamente la mano y en ese mismo momento un rayo potente inrrumpe del cielo cayendo con violencia impactando en el suelo rompiéndolo en miles de pedazos creando un cráter, ellos se liberaron de aquella trampa, Kael y Lyra estaban perplejos ante ese poder, era la primera vez que lo veían. Ryner estaba igual que ellos, solo había visto ese poder en Ranuz, Layne y en la misma Abigail, pero cada vez que lo veía era más impresionante.
En ese momento un grupo de más de cincuenta pandilleros entre hombres y mujeres fornidos elementales de nivel intermedio y avanzado, comenzaron ha rodearlos por completo imposibilitando cualquier salida, con miradas siniestras y sádicas, muchos tenían miradas lascivas enfocadas en Lyra. Algunos tenían palos, otros ya estaban manipulando sus elementos; espadas de tierra, hielo, y fuego, dagas, látigos, hachas, guadañas…estaban listos para atacar, mirándolos como simples juguetes.
––Que linda casualidad…tenemos aquí a David de los Steel Howl. ––dice uno de ellos con sorna, parecía ser el líder de aquella pandilla, era más alto y musculoso, su porte mostraba gran seguridad. ––Y vino con algunos de sus niños. ––su voz baja una nota. ––Siempre he querido enfrentarme a uno de los lideres de las pandillas principales…se la creen tanto, que quería comprobar si realmente son tan buenos como dicen.
David voltea el cuerpo para mirarlo mejor mientras se cruza de brazos: ––Me gustaría darte esa satisfacción de enfrentarte a mí…pero, quiero ver de lo que son capaces de hacer mis niños…los adultos solo vamos a observar.
––Hasta que el juego de niños se vuelva peligroso. ––murmura Daymond con una sonrisa orgullosa. ––Entonces solo así vamos a poner orden.
––Que buena frase, ¿se te acaba de ocurrir? ––pregunta David, prácticamente ignorando a los sádicos que lo estaban rodeando.
––No, es una de las muchas frases de Arka. ––responde él con leve nostalgia.
––Hey, será mejor que no me ignoren. ––reclame el líder irritado, luego señala a los cuatro jóvenes. ––¿En serio piensas que esos niños podrán con nosotros? ––ríe seco. ––Amigo, estos niños se ven muy tiernos…a diferencia de nosotros que hemos visto y hecho cosas inhumanas…estos pequeños no serán la diferencia. ––se encoge de hombros. ––Acabaremos con el aperitivo, luego iremos por el plato fuerte…
––No me atrevería a subestimarlos si fuera tú. ––recta David con calma, luego mira a los chicos. ––Hey, mocosos no me defrauden, demuestren su valía aquí y ahora…este es el primer paso para aquella locura suicida que tienen en mente.
Los cuatro se ponen en posición de ataque, analizando con atención a los locos que lo estaban rodeando, pero aún así no permitieron que eso los detengan, tenían miedo…pero eso no iba a impedir que lo dieran todo de sí…para Kael era la oportunidad perfecta en poner en práctica todo su arduo entrenamiento de noches en velas, mientras su cuerpo le gritaba a todo pulmón por descanso.
Kael se estira el cuello con cierta arrogancia: ––¡Hey, niño mimado! Espero que te acuerdes de tus tiempos de gloria en Dominion.
Ryner se truena los dedos con una sonrisa ladeada: ––Lo que bien se aprendre jamás se olvida.
Lyra inhala profundamente contando hasta diez y luego exhala lentamente, tratando de controlar sus nervios, a su lado Brax la observaba con atención dispuesto a protegerla, aprieta sus puños, su cuerpo estaba tenso, listo para atacar.
Kael desenvaina su espada, pasa una mano cubriéndola con agua. Se para recto, con Ryner a su lado con un látigo de fuego en la mano, Brax se cubrió ambas manos con tierra, mientras Lyra solo observaba atenta.
El líder los vio con diversión y simplemente trono sus dedos en señal de que los suyos comiencen atacar. Una ráfaga potente de fuego fue en dirección a ellos cuatro, pero Lyra rápidamente levanto un muro de agua de tres metros, el impacto fue de inmediato provocando una cortina de vapor que se levanta por los aires, nublando la vista. Kael se lanza al ataque con su espada en mano usando como apoyo un látigo de agua en la otra, uno de ellos envió cincuentas dagas de tierra en dirección a donde él, que las evadió y bloqueó con gran agilidad, aunque algunas llegaban a herirlo en el brazo, pero no se inmutó aguantando el dolor.
Los pandilleros comenzaron a rodearlos en grupos de alrededor de quince personas. Brax miraba nervioso en dirección donde estaba Lyra siendo atacada por quince hombres que la miraban con ojos lujuriosos mientras la atacaban, ella evadia y bloqueaba con gracia usando látigos, muros y esferas, con una calma calculada.
––¡Mierda! esto es malo, no puedo usar todo mi poder…tengo que seguir fingiendo que soy nivel medio, no puedo hacer mucho…solo puedo crear un par de cosas y con ello la espada, pero no puedo usarlos con suficiente energía elemental, para no levantar sospechas. Tengo que ayudarla, acabaré con estos idiotas. ––piensa Brax mientras bloqueaba ataques. ––¡Malditos! Será mejor que no se atrevan a ponerle una mano encima.
Creó cincuenta dagas de tierra y las envió a sus atacantes, pero uno de ellos se las devolvió con mayor fuerza con una ráfaga de aire, Brax comenzó a esquivar, al mismo tiempo uno de ellos invoca veinte esferas de fuego, otro crea diez flechas de aire, mientras otro crea treinta dagas de tierra, esos ataques se dirigieron de manera simultánea con gran violencia a donde Brax que comienza a esquivar como puede, algunos de los ataques lo rozaban provocando líneas finas de sangre, otros lograron impactar en su hombro y piernas, provocando un grito ahogado. Pero ninguno de sus compañeros se percató, estaban absortos en sus propios combates.
Ryner estaba enfocado, levantando muros para poder cubrirse, tenía un látigo en ambas manos, tratando de esquivar y bloquear ataques, estaba siendo atacado de manera simultánea por ellos quince. En sus tiempos de Dominion era más fácil, siempre estaba siendo cubierto por Ginthar o por Juliet, pero ahora no podía bajar ni un solo momento la guardía, era su primera vez siendo atacado de esa manera. Por lo general, las pandillas que él había combatido tanto en Dominion como en los Steel Howl, eran desorganizadas, cada uno peleaba por su cuenta y era más fácil poder atacarlos mientras esquivaba los ataques, pero esta pandilla era muy diferente, todos atacaban simultáneamente, ninguno se estorbaba. Estaban en perfecta sincronía, y eso era lo más espeluznante.
Más de cien dagas de fuego, tierra, aire y agua fueron enviadas a él envueltas en una fuerte ráfaga de aire, no había ninguna escapatoria, el impacto venía, trato de levantar un muro de fuego, pero la ráfaga de aire lo disipó por completo, apretó los puños y comenzó a esquivar como podía con los látigos, haciendo algunas acrobacias, sin embargo, algunas lo estaban rozando, otras se estaban incrustando en sus piernas, provocando un grito sofocante. Los ataques seguían con mayor fuerza, no le estaban dando ningún respiro ni oportunidad de atacar.
Daymond y David contemplaban las escenas como simples expectadores al igual que el líder de aquella pandilla de forasteros. Ninguno hacía ademán de intervenir, estaban calmados…demasiado calmados…como si eso fuera un simple juego de niños y no una batalla donde los jóvenes estaban siendo heridos, pero aún así no se detenían, ni flaqueaban, ya no había miedo ni nervios en sus cuerpos, solo una ardua determinación de seguir avanzando y acabar con ellos.
Kael seguía firme evadiendo con el látigo al mismo tiempo que bloqueaba con su espada, sus atacantes se estaban burlando de él, reían como hienas acorralando a su presa. Los ataques eran simultáneos, él mantenía el ceño fruncido pero su rostro, mostraba una gran satisfacción frente aquel peligro, estaba extasiado, disfrutando aquel momento como un niño en una juguetería, sus ojos estaban inyectados en adrenalina, con una sonrisa de locura invadiendo su rostro. Sus movimientos se volvieron más locos…más frenéticos…pero al mismo tiempo eran más agiles, como si en aquella lucha estuviera creciendo, ajustando su cuerpo entre ataques, afinando sus posturas, estaba aprendiendo…ya no era un simple entrenamiento en la montaña Hollow…estaba enfrentando la vida real…y eso le encantaba.
––¿No vamos a intervenir? ––pregunta Daymond calmado cruzado de brazos, observando atentamente.
––Silencio mocoso…no ves que estoy viendo a los niños crecer. ––la voz de David estaba cargada de orgullo, sus ojos no se despegaban de Kael que, aunque tuviera varias heridas profundas, aún así mantenía esa sonrisa como si aquello no le importará en lo absoluto. ––Ese niño se parece mucho a mi hijo…es igual de terco y determinado.
El líder ríe en seco, su voz sale cargada de burla: ––Esos niños van a morir…solo defendiéndose no van a lograr nada… Sí saben que para ganar se necesita atacar, ¿cierto?
––Callate mocoso, deja que mis niños se desarrollen, aún tienen mucho que aprender.
Lyra trataba de mantener la calma actuando con mucha prudencia, invocaba esferas de dos metros tratando de atacar mientras levanta muros para cubrirse de los ataques, apretó los dientes, invocó una fuerte ráfaga de agua para hacerlos retroceder, pudo analizar que ellos no la atacaban directamente, solo mandaban sus ataques a cierta distancia. Ella en un movimiento rápido tomó la pequeña mochila que llevaba en su espalda y saco con agilidad sus cuchillas curvas, eran seis en total…en un movimiento rápido, creo seis látigos, tres en ambas manos, y con ellos tomó las seis cuchillas.
––Vamos Lyra, es ahora o nunca…te puedes permitir fallar las veces que sea, pero no morir. ––susurro para ella misma, dándose animo. ––Pondré en práctica algunos puntos que me enseño la General.
Ella calcula rápidamente mientras esquiva varios ataques al mismo tiempo, a la vez que intenta usar los látigos con las cuchillas…nota que tanto Kael como Brax tenían sus armas, menos Ryner que estaba en aprietos, ella mira hacía su mochila y con firmeza mientras hacía una voltereta atrás toma la lanza de acero enviándola con fuerza y precisión con una ráfaga controlada de agua.
––¡RYNER! ––grita.
Él voltea la mirada…entonces sus ojos se iluminan al poder ver la lanza dirigirse a donde él, da un fuerte brinco y la sostiene con elegancia en el aire, era pequeña entre sus manos, pero aún así era perfecta para él, la comenzó a mover entre sus dedos con gracia con una enorme sonrisa astuta en sus labios. Sus atacantes lo miraron con mofa, uno de ellos le mando un muro de tierra de tres metros como si fuera una ola, él lanza una potente ráfaga rompiendo el muro en ciento de pedazos, uno de ellos envía una ráfaga de aire provocando que esos pedazos se dirijan con violencia, con la lanza en las manos comienza a girarla mientras la encendia en fuego, esquivando y bloqueando los pedazos con habilidad, rápidamente levanta un muro de fuego de tres metros de largo y tres metros de grosor lo envía con gran violencia y sin detenerse invoca cien dagas, y veinte esferas con una ráfaga poderosa la impacta simultáneamente con el muro y sin perder tiempo se lanza directo al ataque con la lanza.
Brax tenía en sus manos su hacha de doble hoja, sus ataques con su elemento eran inútil con esas personas, cada ataque que él daba era rápidamente bloqueado o devuelto con mayor violencia, además que los quince lo atacaban al mismo tiempo. Decidió usar la fuerza bruta, pero ellos eran bastante inteligentes, y lo atacaban con espadas de hielo, tierra, fuego y aire, incluso con hachas y lanzas. Él estaba en el medio de esa horda de maniáticos que se reían a grandes carcajadas disfrutando la desgracia ajena de aquel muchacho, que no podía apartar su vista de Lyra. Se estaba frustrando, entonces sus ojos comenzaron a tornar un fuerte color carmesí, aumentando más su fuerza en cada ataque, provocando que ellos vayan retrocediendo, mientras sus ataques se volvían más frenéticos y certeros.
Algunas estocadas que le daban estaban impactando en su brazo y piernas, produciéndoles cortes superficiales y profundos, pero él ignoraba por completo el dolor. Casimente estaba fuera de sí atacando con rabia, parecía un oso salvaje. David lo miraba sorprendido, y luego enfocaba sus ojos en Lyra, que ya había recibido algunos cortes. Ella ahogaba los gritos, pero eran perfectamente audibles para Brax que se movía con mayor rápidez cortando y recibiendo cortadas, bloqueaba ataques elementales con muros de tierra.
En un ataque de furia envió con violencia asesina veinte dagas filosas a las espaldas de cinco de los que atacaban a Lyra. Provocando que por ese descuido uno de sus atacantes se lanzará hacía él perforando su corazón con una espada, Brax escupió sangre, sostuvó con firmeza aquel filo.
Lo miró directamente a los ojos con una sonrisa cargada de sadismo, y con un susurro tenebroso que hizo erizar la piel del atacante: ––Yo no puedo morir a manos de sucios humanos.
Con fuerza rompe la espada, la parte que quedó dentro la funcionó con su cuerpo, ante los ojos cargados de terror de su atacante que estaba petrificado, al igual que sus compañeros, el resto no sabía que estaba ocurriendo, pero David y Daymond si pudieron verlo. Brax invocó con rápidez una espada de tierra, sin perder ni una pizca de tiempo con una estocada limpia le corto un brazo. Los catorce restantes estaban petrificados, ahora mismo Brax era la personificación misma de la maldad, él se lanzó hacía ellos con violencia cortando brazos y piernas, con estocadas rápidas y precisas, pero evitando matarlos.
Lyra seguía atacando y bloqueando con agilidad, muchos de sus ataques eran cortes profundos, intentaba apuntar a la yugular como le había indicado Kara, pero era difícil, siempre esos tipos de ataques eran bloqueados con gran velocidad. Ella estaba resultando muy mal herida, tenía cortes profundos en muchas partes de su cuerpo, la sangre emanaba lentamemente, el dolor era agudo casi insoportable, pero se mantenía firme, y atenta, no había vuelta atrás.
––A este paso moriré aquí. ––susurro para sí misma bloqueando un ataque, pero de pronto como si le estuvieran transmitiendo fuerza la imagen de Juliet cruzó por su mente, abre los ojos sorprendida, luego los entrecierra completamente decidida, intensifica sus ataques. ––No moriré aquí…le prometí que viviría con ella.
En ese momento uno de ellos aprovecho su flanco descubierto y se lanza a donde ella con una espada de tierra, ella apenas pudo reaccionar, pero el filo ya estaba a centímetros de rozar su cuello, todo en ese momento fue en cámara lenta para ella, toda su vida empezó aparecer delante de sus ojos…pero entonces…una espada de tierra atravesó el hombro de su atacante, ella quedó paralizada hasta que sus ojos se encontraron con la figura furiosa de un jadeante Brax que había caído prácticamente del cielo.
Él la miro de reojo, ella tenía muchos cortes por todo su cuerpo, la sangre la estaba cubriendo…entonces, él resopla fuertemente, aprieta con mayor firmeza su hacha, un aura asesina empieza a emanar de él, se voltea por completo dirigiéndose hacía ellos que sienten aquella presión devastadora que anunciaba una muerte dolorosa. Cada paso de Brax provocaba un leve temblor en la tierra, su rostro se volvió sombrío, apretó con fuerzas sus dientes.
––¡Malditos humanos! ––fue un susurró tan escalofriante que hasta el mismo David frunció el ceño sintiendo el peligro. ––¿Cómo se atrevieron a lastimarla? Acabaré con todos ustedes.
Él se lanzó hacia ellos con una profunda reacción visceral de ira. Su rostro estaba completamente distorcionado por la furia, sus venas se marcaban por todo su cuerpo. Ellos estaban petrificados, Brax se había convertido en un verdadero monstruo. Sin piedad ni remordiminto comenzó atacarlos sin matarlos solo usando su hacha. No podía usar su elemento, ahora mismo su cuerpo solo gritaba por el fuego y quemarlos a todo, pero su mente permanecía serena controlando aquel impulso destrutivo y poder mantener la fachada.
Lyra estaba impactada, el tranquilo Brax ahora mismo era la personificación de la ira. Solo podía observar aquella masacre sin poder parpadear. David estaba igual de sorprendido, en todos sus años conociéndolo jamás lo había visto perder de esa manera la compostura. El líder estaba furioso estaba viendo caer a los suyos por simples niños que apenas estaban viendo el mundo. Kael y Ryner cada uno en su propia lucha seguían avanzando con gran fuerza de convicción, provocando que ellos empezaran a retroceder.
Kael tenía el hombro derecho dislocado, a duras penas usaba la espada con su mano izquierda, mientras con la derecha aguantando el dolor solo podía usarla para levantar muros y defenderse, pero la sonrisa no se quería escapar de sus labios, se sentía más vivo que nunca. Mientras Ryner con el tobillo izquierdo fracturado ponía más agarre en cada ataque con una sonrisa cargada de satisfacción, en su mente solo podía ver la imagen de su madre, cuando ella luchó con una gran sonrisa contra aquella pandilla. Tanto él como Kael estaban disfrutando cada segundo de ese momento.
––Esos malditos, ¿Cómo se dejan vencer por unos niños? ––gruñe el líder, sus venas estaban marcadas en su frente y cuello, mientras apretaba sus puños llenos de furia contenida.
David le da varias palmadas en la espalda, que en vez de apoyo eran de amenaza.
––Parece ser que el aperitivo se volvió comensal. ––su sonrisa estaba cargada con una sutil burla. ––Imaginate, si así es el aperitivo… ––su voz baja una nota. ––No me quiero imaginar como será el plato fuerte. ––lo mira de reojo. ––¿O acaso tú quieres verlo? Como el plato fuerte se convierte en el crítico culinario…nosotros dos somos muy buenos para eso.
El líder mira de nuevo a los suyos, ya Brax había terminado de cortar piernas y brazos de los que se estaban atacando a Lyra. Mientras Kael había acabado con cinco de ellos, y ha Ryner solo le faltaba seis de ellos para terminar. Él frunce el ceño, aprieta con tal fuerza los dientes que se escucha como algunos se rompían.
––¡RETIRADA! ––grita para los pocos de los suyos que quedaban, lanza una ráfaga tan potente de aire que levanta polvo, todos se detuvieron de inmediato, miro de reojo a David con gran molestia. ––No saldrán vivos de este lugar, te lo puedo prometer…hay más dementes que nosotros…y tus niños no podrán con ellos.
––Gracias por preocuparte…pero a partir de ahora los adultos nos haremos cargo.
Él gruñe mientras se retira con los suyos no sin antes mandarle una mirada asesina a los chicos en especial a Brax, que se mantenía firme como un león protegiendo a Lyra. Kael y Ryner se mantuvieron en posición de ataque mientras ellos se retiraban para evitar alguna jugarreta o emboscada.
Cuando el último de ellos se retiro el ambiente cambia volviéndose superficialmente tranquilo. Kael y Ryner caen de rodillas completamente exhaustos y heridos con grandes muecas de dolor en su rostro, pero ambos se miran con gran complicidad y chocan los puños. Daymond y David se acercan a ellos, Daymond envuelve sus manos con agua pasándola sobre ellos dándoles los primeros auxilios.
David mira de reojo a donde aún estaban Brax y Lyra. Él permanecía de pie, furioso, dándole la espalda con el hacha sujetada con gran firmeza y agarre, ella estaba aún atónita mirándolo casi con temor. Suspira controlando sus nervios, se va acercando hacía él con lentitud, le sostiene con delicadeza la mano que agarraba el hacha.
––Ya se fueron…puedes calmarte. ––susurra ella con suavidad tratando de tranquilizarlo.
Él sintiendo ese agarre tan firme, pero a la vez tan delicado, entonces va cediendo, su cuerpo se va relajando poco a poco, mientras sus ojos se vuelven verdes. Suspira profundamente tratando de controlarse. La mira por encima del hombro, una oleada de culpa lo invaden de repente.
––¡Maldición! ¿Por qué no elegí ser dual como David? ¿Por qué rayos no elegí también el agua? La hubiese curado…esta completamente herida…y ese idiota de David… ¿Por qué el maldito fuego? ¿Acaso fue por Veni? Ese maldito, la hubiera ayudado…ahora mismo Daymond solo puede darle los primeros auxlios…no la pude curar por completo. ¡Demonios! ––sus pensamientos eran un martirio.
––Estas completamente herido. ––anuncia ella completamente preocupada mientras lo inspecciona con la mirada. ––Te curaré, aprendí algo de mi padre…no podré hacer nucho, pero lo intentaré…daré mi mayor esfuerzo.
Él suaviza por completo su expresión solo para ella: ––No te preocupes por mí…tú estas más herida que yo…vamos con Daymond, quizás te pueda dar los primeros auxilios, hasta que encontremos ha alguien que nos pueda ayudar.
Ella iba a protestar, pero David la interrumpe.
––Tranquilos, por aquí tengo una loca conocida que nos puede ayudar…esta cerca de este lugar, pero por ahora Daymond dará los primeros auxilios…y entre nosotros dos nos encargaremos de cuidarlos. ––sus ojos se enfocan en Kael y Ryner. ––Vaya, barrieron el piso con ustedes…no sirven ahora mismo ni para escudo ni como carnada. ––pincha a Kael con un dedo en la cabeza. ––Ni la huesuda los quiere…no se atrevió a llevárselos.
––¿Podrías dejar de hacer eso? ––Kael estaba levemente irritado con el ceño fruncido, luego mira de reojo a Daymond que iba pasando la mano por su espalda, sin embargo, se mantenía cubierto con la capucha, pero eso no impidió que pudiera notar la cicatriz de una gran quemadura en el cuello. ––Por cierto, no es que me interese, pero ¿Qué te paso ahí? Se ve muy mal, aunque no parece reciente.
Daymond no se detuvó, ni se incómodo por la pregunta, simplemente la respondió casi con indeferencia: ––Me borré el tatuaje de mi pandilla hace unos años atrás, usé al máximo mi fuego para que se pudiera borrar.
––¿Cuál era su pandilla señor? Sí se puede saber, por favor. ––la voz de Ryner estaba cargada de un gran respeto tan parecida a la de Ranuz, mientras intentaba sujetarse el tobillo para poder amortiguar un poco el dolor.
––Dominion. ––responde él a secas.
––¿¡DOMINION!? ––exclaman ambos al unísono.
Lyra ya cerca del grupo se sorprende, Brax la ayudaba a sentarse para que pudiera ser atendida por Daymond. David observaba con gran curiosidad los gestos casi delicados que tenía él con ella, como si fuera un tesoro muy valioso y frágil.
––Era el Segundo General. ––prosigue Daymond sin perder el tono.
Ambos chicos seguían atónitos…Ryner baja la mirada con cierta melancolía, si aquel hombre ya no formaba parte de Dominion solo había una respuesta…lo acusaron de traición y ejecutaron a su familia.
––¿Fuiste un traidor? ––pregunta Ryner apenas audible con cierto temor en la respuesta.
Kael aprieta los dientes y los puños, todos sus pensamientos solo llegaban a una sola conclusión, en un tono muy amenazante, escupe las palabras: ––¿Fue por tu maldita culpa que mataron a mis padres? Sabía que mi padre nunca pudo ser un traidor. ––voltea el rostro, había una intensa furia en sus ojos.
Daymond le sostiene la mirada, no había hostilidad, ni furia, solo comprensión…suspira pesadamente tratando de organizar sus pensamientos y darle una respuesta adecuada, pero todo solo a puntaba una sola dirección…la verdad.
––Escucha con atención, Kael. ––él deja lo que estaba haciendo, sosteniéndole la mirada, su voz era clara, cargada de firmeza. ––Yo no fui el causante de la muerte de tus padres…Jazziel realmente estaba haciendo un complot dentro del Ejército Negro…estaba cansado de este sistema…cansado de matar y destruir familias…él vio a la familia de muchos compañeros ser ejecutadas delante de sus ojos…el Lord no le perdonó eso, dijo que fue algo nunca antes visto en todos sus años…entonces decidió cortar la raíz, era la primera vez en Dominion que se mataba también al traidor…solo se ejecutaban a las familias para que sintieran el dolor intenso y la culpa, con eso venia el arrepentimiento de no haberlo querido siguiera intentarlo, y eso servía para los demás miembros como una advertencia…intenta algo y tu familia será la siguiente.
Ryner sabía aquello y baja la mirada, una sombra cargada de tristeza cubre su rostro, Lyra aprieta los dientes imaginándose a su madre mirando esas ejecuciones sin poder hacer nada. Kael aprieta con fuerza los puños comprendiendo al fin la gran dimensión de peligro que significaba formar parte de Dominion…en su mente una imagen fugaz de Layne pasa sin permiso.
––Yo soy un desertor. ––anuncia con calma.
––¿Qué? Pero, a los desertores se les trata como traidores. ––explica Ryner confundido. ––También matan a su familia.
––Su caso es diferente. ––interviene David, para dar fe a las explicaciones de Daymond, y que todo quede claro. ––Él era el niño mimado del Lord, su mayor orgullo, fue su primer cuádruple supremo…no ha habido otro como él…su dominio de elementos superaba a cualquiera, incluso, los cuatro generales juntos no se acercan ni a la sombra de este tipo.
––¿Estás diciendo que este tipo es más fuerte que mi hermano y Layne juntos? ––pregunta Ryner completamente indignado.
––Sí. ––afirma cruzándose de brazos. ––Él tiene técnicas poderosas que te hacen pensar solo una vez antes de meterte con él. Su sola presencia provocaba que el enemigo se rindiera. No era sádico, mataba rápido sin darte tiempo de ver quien era tu ejecutor.
––Si eres tan fuerte… ––el susurro de Kael estaba cargado de cólera. ––¿Por qué demonios dejaste que mataran a mis padres? ¿Por qué no hiciste nada para impedirlo? ¿Por qué nos dejaste a nuestra suerte a mi hermana y a mí? ––se levanta furioso sin importarle el dolor en su cuerpo, su rostro se distorsiona por la ira, aprieta sus puños con fuerza, clavando sus uñas en sus manos. ––¿Dónde demonios estabas cuando yo era abusado? ¿Dónde estabas cuando esos malditos se llevaron a mi hermana? ––en un arrebato de rabia, lo sostiene del cuello con una sola mano apretándolo con fuerza. ––¡Maldito inhumano! ¿De qué te sirve tanto poder si no pudiste hacer nada para ayudar a las personas que más te necesitaban?
Brax y Ryner iban a detenerlo, pero David los detuvo levantando una mano.
––No se metan en problemas familiares. ––indica él con calma, observando la escena. ––Esos dos tienen que resolver su disputa familiar por ellos mismos.
Kael más furioso sostiene su cuello con ambas manos manteniendo una gran presión, Daymond empieza a ponerse rojo, tratando de buscar oxígeno, pero se mantenía calmado, sabiendo que se merecía eso y mucho más. Kael aprieta más su agarre estaba fuera de sí, todos los recuerdos empezaron azotarlo con fuerza, cada uno más doloroso que el anterior. No le importaba matar quizás al único familiar que le quedaba, estaba furioso…no soportaba ni siguiera la presencia de aquel hombre, le daba naúseas. David sintió el instinto asesino de Kael, sabía que el muchacho mataría a Daymond en ese mismo instante. Con un leve movimiento con la mano completamente imperceptible, provoca una ligera ráfaga de aire directamente a donde Daymond, quitándole la capucha…dejando ver su rostro.
La reacción fue de impacto inmediato, Kael abrió los ojos como platos…
Ese rostro…esos ojos…Kael quedó petrificado…los recuerdos de su padre vinieron de golpe…aquellos recuerdos que creía que habían desaparecido, llegaron a él de manera lúcida…su sonrisa…la manera tan orgullosa en como lo miraba…su risa…la última vez que lo vio…aquel rostro que solo se presentaba de manera borrosa estaba ahí frente a él…
Todo su cuerpo empezó a temblar de manera violenta…su agarre fue cediendo…se abrieron más sus ojos y comenzaron a moverse de manera frenética…estaba en completo estado de shock…negó lentamente con la cabeza mientras caminaba hacía atrás sin poder dejar de verlo…cae sentado al suelo…todo el dolor que sentía hace un momento en todo su cuerpo se intensifico de manera devastadora en su pecho, sintió como el oxígeno se desvaneció por completo de sus pulmones…se cubrió el rostro con ambas manos…Lyra se acerca de inmediato a donde él, poniéndose de cuclillas mientras lo rodeaba con sus brazos, tratando de protegerlo del mundo en ese mismo instante…era la primera vez que veía a Kael tan vulnerable y pequeño.
Sin importarle sus propias heridas profundas, ni el dolor de su cuerpo, ni la sangre que aún seguía brotando…ella lo sostuvo con fuerza, si con ese simple abrazo pudiera transmitirle seguridad y protección. Sintió como él estaba temblando de manera violenta debajo de su cuerpo, como estaba tratando de reprimir las lágrimas…como se estaba sofocando por el impacto de aquel momento…estaba sollozando, cubriéndose con rabia el rostro.
––Tranquilo…esta vez no estarás solo…yo estaré aquí…y no me pienso ir… ––la voz de ella era la calma misma en medio de una cruel tormenta, un arrulló materno que podía calmar cualquier tempestad, tan suave y cálida como una brisa fresca de primavera, le acariciaba la espalda tratando de calmarlo, como una madre cuidando a su hijo de la crueldad del mundo.
Kael no pudo seguir resistiendo lo inevitable…algo dentro de él se quebró por completo…aquel instinto de supervivencia que ha estado forjando a través de los años…aquella coraza que no permitía que nada lo afectará…aquellas emociones que por años ha reprimido en lo más profundo de su alma, se lanzaron hacía él como una completa avalancha…entonces…se rompió…sin vergüenza…sin miedo…lloró…lloró como nunca lo había hecho…todos esos años comenzaron a derramarse en aquellas lágrimas…se aferró con fuerza al abrazo de Lyra…hundió su rostro en su cuello…como un pequeño niño aferrándose a su madre…ella se mantuvo firme, sosteniéndolo con mayor fuerza…si con ese simple gesto pudiera calmar su alma.
Ryner y Brax se mantuvieron de pie, en silencio respetando aquel momento, como si fuera algo sagrado y único que merecía un silencio absoluto. Daymond bajo la mirada por completo, cayó sentado al suelo, cubriendo su rostro con una mano, estaba destruido al escuchar los gritos devastadores de Kael, todo era su culpa…todo…teniendo la fuerza…teniendo el poder, no pudo hacer nada para salvar aquellos que amaba. David se mantuvo sereno observando ambas escenas, no había burla, ni diversión en su postura…solo comprensión y empatía, sabía que ese momento era necesario para que ambos pudieran soltar aquellos sentimientos que por años ambos han mantenido reprimidos.
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Valyria, Dominus Lux…
El sol de la mañana se iba intensificando por todo el lugar, derramando aquella luz dorada que se posaba con cálidez en los rostros de las personas. En el cuartel general de Dominion, dentro de la impecable y sofisticada oficina de Arka, Nya estaba sentada de rodillas frente a la pequeña mesa moviendo piezas de ajedrez como le indicaba el libro que Layne le había prestado, este era otro con jugadas y estrategias más avanzadas. Se había mantenido tranquila toda la mañana sin moverse del lugar como Arka le había pedido.
Layne también estaba en esa oficina sentada con calma frente al escritorio de caoba, mirando un punto fijo, completamente absorta en sus pensamientos. Su mente aún no podía dejar de hacer preguntas, el Lord no había contestado todas…y había algunas que ella no podía hacerle sin que fueran directamente relacionadas con Brax o la misma Nya. Tenía unas ganas inmensas de ir a Edria en ese mismo momento y hablar con aquella mujer. Necesitaba respuesta…quería saber más acerca de las copas.
Arka estaba detrás de su escritorio analizando unos documentos mientras escribia en su computadora, pero sus ojos siempre se enfocaban en ella. Sabía que algo estaba tramando, y tenía que estar lista para cubrir sus flancos. El silencio era absoluto, solo roto por los delicados movimientos de las piezas de ajedrez y el teclado. Pero otro sonido hizo presencia en aquel lugar…
Arka miró su Moniky con calma, conocía bien ese tono, era el de sus chicos de las sombras que la mantenían informada de todo lo que ocurria en el mercado negro donde ella tenía el control absoluto.
––¿Qué ocurre? ––la voz de ella era calma absoluta esperando la respuesta del otro lado de la línea.
––Jefa. ––una voz masculina y respetuosa se escucha con claridad. ––Hay algo que tengo que informarle que involucra directamente a la señorita.
Layne levanta la mirada ligeramente atenta, pero Arka activa todos sus sentidos, su instinto materno comenzó a trabajar frenéticamente.
––Di absolutamente todo lo que sabes, no pierdas ningún detalle. ––su voz se vuelve algo gélida y demandante, algo dentro de ella le gritaba que era algo grave.
––Fue hace unos días, yo estaba en tierra de nadie entregando algunos de nuestros productos a Pandora. ––comienza a explicar él. ––Ella me dijo que uno de sus chicos le dio una información muy jugosa…alguien pago treinta mil Acrox a Keynath por la cabeza de la señorita.
Todo se congelo de inmediato, el aire bajo unos grados…Layne estaba tranquila, pero observó como el rostro de su madre se volvió sombrío, un gran glacial se detuvo en sus ojos, apretó con fuerza un lápiz que sostenía sin romperlo, su cuerpo se tenso de inmediato.
––Vaya… ¿treinta mil Acrox? Pensé que mi cabeza valia más que eso. ––intenta bromear Layne para relajar la expresión en su madre, quitándole un poco de importancia al asunto. ––¿Cuánto piensas que realmente valgo, mamá?
Arka no respondió de inmediato, su mente se convirtió en un campo de batalla, analizando estrategias, eliminando variables y piezas, ahora mismo estaba haciendo toda una estrategia para ir en contra de los Shadows Of Death, arrasando con todo el lugar sin dejar ni una pizca de cenizas. Layne la observó sabía que su madre ya tenía listo todo un plan para matar a Keynath.
––¿Qué tan verídico es esa información? ––pregunta Layne calmada, como si no le afectará en lo absoluto que alguien este detrás de su cabeza. ––¿Keynath lo acepto?
––Señorita. ––continua él con respeto. ––Decidí averiguar por mi propia cuenta, duré estos días en el bar de Daxon, apreveche que un grupo de los Shadows Of Death estaban completamente entregados al alcohol…me acerque a ellos y comenzamos a tener una conversación, y lance la pregunta…les dije si eran ciertos los rumores acerca de qué alguien pago por la cabeza de Layne Virell. ––hace una breve pausa. ––Y ellos me lo confirmaron…me dijeron que una persona completamente cubierta de los pies a la cabeza se acerco a su capitán solicitando sus servicios para matarla…Keynath se rehúso al principio dijo que era un suicidio, pero cuando le entregó los treinta mil en efectivo acepto sin dudarlo…usted sabe que los servicios de ellos no pasan de los diez mil, y siempre es a través de transferencia por los Monikys, nunca en efectivo.
––¿Averiguaste quien era? ––la voz de Arka podría haber helado el infierno.
––Lo siento, jefa. ––informa él. ––Pero no pude obtener información al respecto. Nadie la pudo ver bien…aunque una de ellos me dijo que podría ser mujer, tenía una figura esbelta envidiable, y pudo notar un ligero mechon lila.
Arka aprita con más fuerza el puño rompiendo en el lápiz…golpea con fuerza la madera con las manos levantándose de golpe…estremeciendo a Nya, que la observa con miedo, era la primera vez que veía a Arka perder la compostura…pero Layne permanecía calmada, ella si había visto varias veces a su madre en ese estado y siempre era por la misma persona…o mejor dicho mujer…
––¡Esa maldita! ––gruñe Arka entre dientes su rostro estaba distorsionado por la furia. ––Tuve que haberla matado cuando tenía la oportunidad…tuve que acabar con ella…contratar a ese maldito mercenario, para que te mate…Quiero que busquen a Persia, y la maten antes de tres días…quiero su cabeza sobre mi escritorio, es una orden.
––¡Sí, jefa! ––dice él con respeto cortando la llamada.
Layne estaba calmada…muy calmada…demasiado…analizando cada palabra, había algo que despertó su curiosidad. Arka en cambio se imaginaba, las miles de formas de hacer sufrir a esa mujer…y más a Keynath si se atrevía a ponerle una sola mano a su hija. La rabia la estaba invadiendo por dentro. Nya estaba algo asustada, temblaba levemente. Layne se percató, voltea su mirada a donde ella y le sonríe cálidamente tratando de tranquilizarla.
––Tranquila, Nya. ––su voz es suave. ––Es normal que mi madre se ponga de esta manera cuando se trata de mí.
Nya solo asiente tratando de volver su concentración al tablero, pero sus ojos no se apartaban de aquel escritorio. Layne suspira, sus ojos se enfocan en su madre que aún permanecía en la misma posición, con los puños apretados. Ella se levanta con calma, y camina hacía ella…pone una mano sobre su hombro y con la otra toma su muñeca con firmeza, pero con delicadeza.
––Mamá… ––su voz era suave cargada de amor. ––Tranquila, no me pasara nada…estaré bien…ha Keynath se le tiene que ocurrir un plan demente si acaso quiere acercarse a mí…y aunque mande a todos sus hombres estaré bien, sabes que puedo con ellos y mucho más. ––una sonrisa tierna ilumina su rostro. ––Después de todo, tu eres mi maestra…me enseñaste como hacer mío al mundo…y como darle una buena paliza a la vida…
Arka la mira aún mantenía su misma expresión…pero la sonrisa tierna de Layne, y la forma en que la miraba con tanto amor, provocó que Arka se desarmara por completo, su expresión se suavizó, bajo la mirada lanzando un largo y profundo suspiro, controlando sus impulsos de querer salir y acabar con todos ellos. Sus ojos se enfocan en los de ella, pone una mano con delicadeza en su mejilla. Layne sintió el suave tacto de aquella cálida mano.
––Tienes razón mi amor. ––su tono fue tan suave como un arrullo y tan firme como una montaña. ––Nadie te podrá hacer nada, porque yo no lo permitiré.
Ella ríe bajito, y dice: ––Lo sé…pobre Keynath, deseara haber pedido más por mi cabeza…treinta mil Acrox, eso es demasiado barato…yo valgo más, ¿cierto?
––El mundo y hasta el mismo universo son pequeños para lo que realmente vales. ––una sonrisa cargada del más puro amor maternal adorna el rostro de Arka.
Nya que hasta ahora observaba en silencio aquella escena, suspira aliviada, esas dos volvían hacer las mismas que ella conocía. Arka se queda un momento más mirando a su hija, luego suspira mientras se sentaba lentamente tratando de relajarse. Layne sonríe volviendo a su asiento. Su mirada tierna se transforma en calculadora, descifrando aquella situación en la que estaba involucrada.
––Esta manera de actuar de Persia es extraña, ¿no te parece? ––insinua ella, mirando un punto fijo en la pared como si en ella estuviera organizando sus pensamientos.
Arka levanta la mirada, algo confundida: ––¿A que te refieres?
––Cuando me contaste aquella vez acerca de la historia de ambas, me puse analizar entendiendo que ella realmente quiere tener la satisfacción de matarme con sus propias manos delante de tus ojos. ––empieza a explicar ella sosteniéndole la mirada. ––Ella misma puede junto con sus dementes matarme, solo es hacer una emboscada, arrinconándome en un punto donde yo no tenga ninguna oportunidad de escapatoria, debilitando mi energía, llevando al colapso mi núcleo…
––Layne…detente. ––pide Arka casi en un ruego.
––Espera mamá, casi llego al punto. ––prosigue ella con un aire juguetón disfrutando de algo que ya su mente estaba gestionando. ––Para no hacerte sufrir más imaginándote como me podrían matar, te diré esto… ––se inclina un poco más a delante. ––¿Y si ella no puede matarme por qué él se lo pidió?
––¿Él? ––pregunta confundida. ––¿Te refieres al Arcaneo?
Layne asiente como si hubiera descubierto un gran tesoro: ––Él mismo me dijo que yo formaba parte de sus planes…y no creo que sea por mi inteligencia, más bien diría que es por mi núcleo elemental.
––¿Tu núcleo? ––murmura Arka pensativa. ––Según los que nos dijo el Lord cada copa se activa de acuerdo con su elemento…si son diez copas…entonces…
––Necesitará diez núcleos elementales. ––termina ella la frase, luego toma un lápiz moviéndolo entre sus dedos. ––Por lo que pude sentir en esa copa, su energía es bastante poderosa…supongamos que él y el Arcaneo de Nya son los únicos en la Tierra, pero aún no sabemos si uno solo puede activar todas las copas, entonces ¿Quién tiene una energía un poco similar a la de un Arcaneo?
––Un cuádruple supremo. ––indica Arka sus ojos volviéndose afilados comprendiendo la situación. ––Pero, ¿no necesitaría diez cuádruples supremos para eso? Por lo que sabemos hasta ahora gracias a Kara y su hermana, es que hay uno en Kaer´Marun, Edria y Norvhal.
––Y gracias al tío Lester sabemos que en Kiria también hay uno.
––Entonces si te contamos a ti, al cachorrito de Ronter y a Ranuz…en total serían siete.
––Algo no me cuadra. ––entrecierra los ojos. ––Faltarían tres para completar…entonces, acaso él estaría contando con él mismo, el Arcaneo de Nya… ––abre los ojos con asombro. ––Hay otro Arcaneo… ––fue un susurro casi inaudible.
––¿Otro? ––Arka se sorprende, mirándola con atención. ––Será difícil descubrir quien es, tuviste mucha suerte encontrando a Nya y a ese chico… ¿crees que podrás encontrar al otro?
Layne sonrie con astucia, su temple se vuelve sereno: ––Si no lo encuentro, entonces tendré las copas, y con eso detendré por un momento los planes de esa deidad…hasta que tenga a mi alfil y dama poniendo en aprietos a su rey, mientras mi cabello espera con ansias el momento adecuado para dar la última cabalgata.
Arka se inclina un poco hacia delante, con una mirada cómplice: ––Entonces cariño, tienes que evitar que él capture tus piezas favoritas.
––No te preocupes, mientras tenga a mi reina todo saldrá bien. ––indica ella con un guiño travieso.
Arka ríe divertida olvidando por un momento aquel balde de agua fría: ––De acuerdo, mientras se resuelve este asunto de Persia, iré con ustedes ha Kiria.
––¿Qué? ––Layne arquea una ceja.
––Si mis chicos no la matan antes de ese día, iré contigo. ––explica ella calmada. ––No puedo dejar sola a mi corderito con esa jauría de lobos hambrientos…además, tengo que ir después de todo a Kiria a solicitar los nuevos inventos…sabes que no lo puedo hacer por la computadora, aún no están en el catálogo, hay que ir personalmente a solicitarlos…aprovecharé esto para cuidarte.
––Pero… ––Layne voltea la mirada en dirección a Nya que estaba calmada leyendo el libro bastante concentrada.
––No te preocupes. ––la interrumpe sabiendo a que se referia. ––La dejaré con Petra, estará más segura con ella que con nosotras en Kiria…además necesito mantenerme concentrada por si algo fuera de lo común ocurre y tenga que intervenir.
––Mamá, Kiria es una región neutral. ––comentó con calma. ––No me pueden hacer nada, sabes que esta prohibido, esta en muchos de sus tantos convenios. No se puede comenzar una lucha en Kiria.
––Lo sé. ––afirma, mirándola directamente. ––Pero como siempre te he dicho, no podemos bajar la guardia…y cuando se trata de ti, es cuando tengo más activado todos mis instintos y sentidos.
Layne ríe bajito asintiendo, mientras Arka con una sonrisa vuelve su atención a la computadora.
––Por cierto, no he visto a Joshk últimamente. ––confesó Layne con cierta picardía. ––Me ha estado evadiendo, ¿acaso sabrá que yo ya lo sé todo?
––Puede ser. ––indico Arka con aire juguetón. ––También tenemos que mantenernos alerta con él, no sabemos que puede estar planeando…nos vamos a mover con sumo cuidado…Joshk es muy peligroso cuando se lo propone.
Layne asiente, aunque su mente ya estaba trabajando como un perfecto reloj suizo. Nya con suavidad se acerca a donde ella. Layne la mira con curiosidad.
––Layne, ¿Podrías jugar conmigo? Quiero ver si ya puedo hacer esa estrategia. ––la sonrisa de Nya era tan dulce que podría derretir un iceberg.
Layne sonrie, levantándose con calma: ––De acuerdo, después de todo debería de estar en casa cumpliendo mis días de reposo…pero últimamente el trabajo se ha vuelto tan divertido…que no puedo salir del cuartel.
Arka ríe bajito…luego como si se hubiera acordado de algo, dice: ––Por cierto, cariño ¿Qué crees que estará pasando en la isla Sakura? ––entrecierra los ojos con una sonrisa astuta. ––Después de todo ya no tienen su preciada copa.
––Eso mismo me pregunto yo. ––su voz sale juguetona mientras se sienta de rodillas frente a la mesa tomando las piezas negras dejando que Nya iniciará la partida. ––Quizás se estarán volviendo locos, acusando a los de Edria…se llevan tan mal que no lo dudaría.
Arka sonríe mientras ve a las dos niñas iniciar la partida. Nya estaba altamente concentrada, analizando con atención cada casilla, cada pieza, recordando los movimientos antes de hacer la primera jugada. Layne estaba calmada sus ojos brillaban con orgullo por la pequeña que estaba creciendo poco a poco bajo su tutela.
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Edria, Isla Sakura…
La predica matutina había dado su fin…los feligreses se habían ido bajo la cobertura de la gracia de la Arcanea Sakura…pero la pasividad de aquella mañana era un cristal frágil a punto de romperse dentro de la iglesia. El Sumo Sacerdote Constantino estaba reunido con dos de sus más fieles feligreses. Un hombre de unos cincuenta años, de estatura promedio, de complexión delgada y cabello negro, y una mujer de unos sesenta años, de estatura baja, complexión robusta y cabello verde. Estaban reunidos alrededor donde antes estaba la copa.
––Por el momento, nuestros hermanos se han creído nuestra pequeña mentira acerca de la copa. ––indicó el Sumo Sacerdote con los brazos cruzados, su ceño estaba fruncido.
––Fue buena idea decirles que la movimos a un lugar más seguro para evitar que los edrianos vengan por ella. ––continuo la mujer, con una expresión más serena y pacifica.
––Estoy seguro que fueron ellos… ––murmura molesto el hombre con los brazos cruzados. ––Ellos estaban celosos de que nosotros tuviéramos la copa de nuestra diosa…buscaron la manera de llevársela…tenemos que buscarla…Shauryn y sus chicos fueron atrapados y ejecutados por Dominion por petición de esos sucios inhumanos de los Siete Grandes Concejales.
––¿Qué podemos hacer? Aún tenemos al grupo de Luyno. ––informa ella. ––Son nuestra mayor fuerza, podemos enviarlos a Edria a buscarla, de seguro debe de estar en Pykron o en Winex con el Gran Concejal.
––¿Atacar a esos seres que dicen ser nuestros hermanos? ––pregunta el Sacerdote con una mano en el mentón, analizando la situación. ––De seguro la tiene ese idiota de Laoxius…ese viejo senil, era el más molesto de que nosotros aún tuviéramos la copa. Él dice que debe de estar bajo su supervisión, por ser el Gran Concejal de Edria…esos idiotas que han profanado los sagrados núcleos elementales que nos dieron nuestros dioses, uniéndose entre distintos elementales.
––¿Qué ordenas que hagamos Constantino? ––pregunta el hombre.
––Manden a Luyno junto con los suyos a Winex hacerle una pequeña visita a ese viejo profano. ––la voz del Sumo se vuelve gélida, rozando a lo amenazante.
––Les tomará al menos tres días en prepararse. ––indica ella. ––¿Con que intención quieres que vayan?
––Solo a saludar. ––ordena, mirando con suma atención el punto donde debería de estar la copa, su expresión se vuelve más sombría. ––Pero, si las cosas se salen de control…no nos quedaría de otra que matarlos.
––¿Y las demás copas? ––pregunta el hombre casi irritado. ––No podemos dejar que esos imbéciles de las demás regiones tengan en su custodia reliquias tan sagradas, ¿Qué haremos al respecto?
––Tranquilo. ––el tono del Sacerdote era más calculador y frío. ––Primero enfoquémonos en recuperar nuestra propia copa, luego iremos por las demás.
––¿Seguiremos intentando recuperar la de Kiria? –-pregunta ella serena.
––Sí, no podemos seguir dejándola con ellos…esos idiotas de seguro estarán haciendo con ella muchos de sus inmunos experimentos. ––indico mientras comenzaba a caminar dirigiéndose a la salida, ellos lo siguieron. ––Tenemos que tener otra fuerza a parte del grupo de Luyno para poder conseguir las demás copas.
Ambos asienten con sumo respeto, mientras salían de la iglesia en completa calma para evitar ojos curiosos o preguntas incomodas.
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Kaer´Marun, tierra de nadie…
El sol rugia con todas sus fuerzas en el imponente cielo, pero incluso sus rayos no se atrevían en penetrar aquel siniestro bosque. El grupo seguía avanzando con pasos ligeros, Daymond apenas pudo hacerle los primeros auxilios a Lyra y Ryner. Aunque ella estaba reacia a recibir su ayuda por respeto a Kael, pero Brax tuvo que insistirle para que pudiera aceptar a regañadientes, incluso el mismo Ryner no quería, pero la mirada penetrante de David lo hizo cambiar de opinión. Kael fue el único que no lo completo, estaba sumergido en una depresión tan intensa que David tuvó que cauterizar sus heridas más profundas, para evitar por el momento todo contacto con Daymond.
Daymond se había vuelto a colocar la capucha, caminaba al frente manteniéndose al lado de David, ambos estaban atentos al más minímo ruido para proteger a los chicos. Ryner caminaba detrás de ellos, apoyándose en Brax para poder caminar. Detrás de ellos un poco más apartados venían Kael y Lyra. Ella se mantuvo al lado de él, no se atrevió a dejarlo solo en ningún momento, él estaba cabizbajo, su rostro estaba completamente inexpresivo. Ella lo miraba con tristeza, pero no decía nada respetando aquel silencio. Brax por su parte miraba de vez en cuando atrás, verificando que ella estuviera bien.
David observaba de reojo por encima del hombro a Brax, y piensa: “Este pequeño no esta enamorado de esa niña…es algo más protector, como si tuviera esa necesidad de cuidarla, pero no es amor…no siento nada romántico en él hacía ella”
––¿Por qué lo hiciste? ––susurra Daymond solo audible para ambos.
––¿Eh? ––David lo mira confundido. ––¿A que te refieres? He hecho muchas cosas en mi tan larga vida.
––Sé que fuiste tú quien lanzó esa ráfaga de aire, ¿Por qué lo hiciste? ––iniste él casi sin animo en la voz.
David mira el cielo, que realmente eran los mismos árboles que cubrían todo ese espacio.
––Tú y ese niño necesitan resolver de una vez por todas sus diferencias. ––suspira mirándolo de reojo. ––Son familia, solo se tienen el uno al otro…no es bueno que sigas ignorando tus responsabilidades, es tu sobrino, el hijo de tu hermano mayor…cuando mueres que caras le pondrás cuando le digas que no pudiste hacer nada por el muchacho. ––le da un leve puñetazo en el hombro. ––Vamos hombre, en tus mejores tiempos no le tenías miedo a nada…no te puede dar miedo darle la cara como realmente se debe a ese niño.
Daymond suspira agotado, pone sus manos dentro de los bolsillos y mantiene la mirado abajo analizando aquella situación. David pone una mano firme sobre su hombro transmitiéndole apoyo.
De pronto…
Un edificio se alza frente a ellos como una reliquia cansada del tiempo, con su fachada desconchada en tonos verdes y ocres que parecen guardar siglos de historias silenciosas. Las paredes, agrietadas y desiguales, muestran cicatrices de abandono, mientras las ventanas de marcos gastados miran al exterior como ojos cansados que ya han visto demasiado. El balcón de hierro oxidado y la madera carcomida del tejado refuerzan la sensación de fragilidad, como si cada rincón resistiera por pura terquedad al paso de los años. Es una construcción que no presume belleza, pero impone presencia: un testigo mudo de las transacciones del mercado negro con el mundo exterior.
––Bien ya llegamos donde la loca. ––anuncia David, luego enfoca su mirada atrás. ––No hagan nada imprudente, pórtense bien…estas personas son muy peligrosas…pero son los únicos que nos pueden ayudar con sus heridas en este lugar.
––¿Qué es este lugar, David? ––pregunta Ryner con leves nervios.
––Es donde opera realmente el mercado negro. ––explica él, mientras camina en dirección al edificio. ––Son los intermediarios entre la Isla Maldita y las pandillas e incluso los nobles.
––Pensé que eso lo hacía la Reina Negra. ––Ryner estaba bastante confundido.
––Ellos trabajan para ella. ––prosigue David. ––Para poder tener algún producto del mercado negro debes primero poner en contacto con los chicos de las sombras…ellos hacen toda la diligencia de ir a la Isla Maldita a buscar esos productos, luego los traen aquí…y ya después ellos se ponen en contacto directo contigo para gestionar el lugar de la entrega…realmente son el courier de la Reina Negra.
––¿Y la Reina Negra esta en ese lugar? ––pregunta Brax más interesado en el tema.
––Nop. ––niega él. ––Nadie conoce a esa personalidad…es un verdadero fantasma…ni siguiera los suyos saben quien es…lo único que les importa es tener cada quince días su sueldo.
Ryner asintió, mientras seguían caminando directo a ese lugar. Todos quedan observando aquel edificio, todos excepto Kael que mantenía la cabeza baja, arrastrando los pies, en completo silencio. David puso su mano en el pomo de la puerta…
––¡Hey, David! –-lo detuvo Ryner nervioso sujetándole la mano. ––¿Estás seguro que podemos entrar así sin más como perros por su casa?
––Pero que miedoso me saliste niño. ––David gira el pomo con calma, y abrió la puerta. ––Puedes entrar así sin más en este lugar…nadie en su sano juicio se atrevería a meterse con estos psicópatas…ni siguiera los Abysswalkers ni Dominion…así que relájate.
Al entrar todos quedaron atónitos…el lugar era más limpio y refinado, estaba pulcro e impecable…estaba repleto de cajas, pero de manera organizada…había muchas personas entre hombre y mujeres, incluso adolescentes, todos vestían ropa de camuflajes de color negro. Muchos sostenían cajas, mientras otros buscaban entre ellas, algunos miraban unos documentos, y otros hablaban por sus Monikys…todo era bastante organizado. En el centro de todo eso había un enorme y alto escritorio de caoba refinada. Sentada detrás de el, estaba una mujer de unos treinta y seis años de presencia encantadora, su cabello fucsia estaba peinado en un perfecto moño alto, sus ojos verdes estaban detrás de unas elegantes gafas leyendo con suma atención unos documentos en sus manos, vestía un elegante traje de oficina gris. A simple vista parecía la jefa del lugar.
––¡Buenas…! ––David se detiene pensativo. ––¿Qué buenas son? Se pierde con facilidad la noción del tiempo en este lugar…
––¡Buenas tardes, David! Esas son las buenas. ––dice la mujer mirándolo de reojo sin levantar de todo la vista, con cierta sonrisa cargada de picardía. ––¿Qué te trae por mis dominios, querido?
––Pandora, siempre es bueno verte. ––David se acerca más a donde ella con los demás caminando detrás de él.
––Sea lo que sea no te daré precio. ––indica ella con aire juguetón, prestándole mayor atención. ––La última vez te dí un precio muy bueno, y aún así te atreviste a comprarlo en Kiria.
––Que te puedo decir. ––se encoge de hombros. ––Los viejos me aman mucho, y me ofrecieron un precio más bajo para comprar mi lealtad hacía ellos. Pero ahora necesito que me ayudes con estos niños que están como trapos de limpieza.
Ella los mira desde su posición mirándolos a cada uno de manera calculadora.
––Bien, serían mil Acrox por cada uno. ––anuncia ella sin perder la sonrisa apoyando un lápiz en su labio inferior.
––Ay, pero que usurera. ––él rueda los ojos. ––Pensé que eramos amigos…eres mi favorita de todo este lugar.
––Porque soy la única que conoces. ––su voz era sensual cargada de intención. ––Además estos niños están bastante destruidos…se toparon con los dementes de Gyltron, ¿cierto?
––Nos dio una cálida bienvenida. ––él se cruza de brazos. ––Y mis pequeños mostraron toda su valía…creo que por esa proeza se merecen un precio muy bueno, ¿no?
Ella se queda observándolo de manera penetrante, pero él permanecía sereno, en sus aguas, mientras los demás observaban aquella interacción con cierto interés. Lyra observa a Kael que permanecía en su misma posición. Sin siquiera levantar la vista.
––Esto es más grave de lo que creí. ––murmura ella para sí misma. ––Al frente de él hay una hermosa mujer, pero aún así… ––suspira con leve tristeza.
Kael estaba sumergido en sus propios pensamientos, ahora mismo nada le importaba. El rostro de Daymond seguía con mayor fuerza en su mente, y con ello venían los recuerdos de su padre. Una herida que pensó que estaba cerrada se volvió abrir con fuerza.
––Bien, te daré un buen precio. ––dice Pandora sin apartar su vista de David. ––Ochocientos Acrox por cada uno, es buen precio. Mis chicos los dejaran como nuevos.
––De acuerdo. ––David asiente, luego mira por encima del hombro enfocando sus ojos en Ryner. ––Bien, niño mimado, ve a pagar.
––¡¿QUÉ?! ––exclama Ryner con los ojos abiertos como platos. ––David eso es demasiado, son tres mil docientos Acrox. ––señala su Moniky de manera dramática con lágrimas en los ojos. ––Apenas tengo mil Acrox…me dejaste pobre en una sola noche.
––Ay, pero que pobre eres. ––David niega levemente con los brazos cruzados.
––Yo lo tengo. ––anuncia Daymond con firmeza.
––Yo no quiero nada de ese hombre. ––murmura Kael sumido en la tristeza.
Lyra lo observa, luego mira su Moniky, y piensa: “Este dinero es de mi mamá…ella me dijo que podía usarlo para lo que necesite, pero…no quisiera hacerlo…pero tampoco puedo dejar solo a Kael de esta manera. Luego se lo repondré.”
––Yo pagaré el mio y el de Kael. ––la voz de Lyra estaba cargada de firmeza y seguridad.
Todos la miran sorprendidos, menos David.
––Pero, ¿Cómo? ––pregunta Brax confundido. ––¿Tienes dinero?
––Bueno… -–intenta decir ella, le daba un poco de miedo decir que Juliet era su madre, con temor a lo que le pudiera pasar a ella…con todo lo que había escuchado en tampoco tiempo acerca de Dominion, temía por la seguridad de su madre.
––Su madre le dio dinero. ––explica David con calma.
––¿Qué? ––ella estaba perpleja, completamente confundida.
––Tranquila niña, estos mocosos ya saben que esa mujer es tu madre. ––comenta David. ––Sentí la energía elemental de ambas y se los dije a ellos. ––mueve una mano restándole importancia. ––En fin, vengan a pagar…Pandora no hace nada sin dinero en sus manos.
––Me conoces muy bien, querido. ––su voz era coqueta, mientras lo miraba con picardía. ––Me gustaría que solo una vez aceptarás mis invitaciones para salir. ––le quiña un ojo.
––Lo siento, pero soy un hombre muy ocupado. ––él le devuelve la sonrisa con cierta complicidad. ––No puedo dejar solos ni por un segundo a mis dementes.
Ella ríe bajito muy encantada. Brax los mira a ambos con cierto interés, había una conexión bastante inusual entre ellos dos. Una de las personas de ella se acerca a ellos con un aparato, Daymond es el primero pasando su Moniky, Lyra entendiendo pasa el suyo.
––Las transacciones fueron aprobadas, jefa. ––indica él con calma.
Ella asiente sin despegar sus ojos de David.
––Clarisse…Eliot…ayuden a los niños de David, por favor. ––ordena ella con absoluta calma.
Un chico y una chica se acercan a ellos. El chico se acerca ayudar primero a Lyra (las damas siempre van primero), y la chica se dirige directo a donde Brax que era él que tenía mayores heridas.
––No por favor. ––la detiene, luego enfoca su mirada en Kael. ––Por favor, atiéndelo a él primero.
Ella lo mira luego asiente dirigiéndose a donde Kael. Era una chica muy linda, pero él ni se inmuta.
––Por favor acuéstese en el piso. ––indica ella con calma.
Él solo asiente obedeciendo. Ella comienza a envolverlo en una burbuja de agua. Lyra estaba acostada a su lado mientras ella iba siendo envuelta en otra burbuja, sin poder despegar sus ojos del rostro apagado de él. Ryner y Brax también lo observaban con gran preocupación, mientras Daymond aparto su vista de él, apretando sus puños sintiéndose completamente culpable. David observaba toda la escena, por su parte Pandora no podía apartar su vista de él.
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