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Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 18

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  4. Capítulo 18 - 18 Diagrama Hierro-Carbono La Verdad tras el Acero
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18: Diagrama Hierro-Carbono La Verdad tras el Acero 18: Diagrama Hierro-Carbono La Verdad tras el Acero Cuando desperté, Dalia aún dormía entre mis brazos.

Supongo que tendré que acostumbrarme al ruido de las ciudades.

Con los primeros rayos de sol colándose por la ventana, intenté deslizarme fuera de la cama sin despertarla.

Caminé de puntillas y cerré la puerta con sumo cuidado.

Sin embargo, mi sigilo fue en vano apenas giré hacia las escaleras, me topé con una montaña de músculos y barba.

Era Durman recién levantado.

Sin decir palabra, me agarró del hombro y me llevó al patio.

― Durman ― ¿Qué tal dormiste?

― ●― Bien ―respondí, tragando saliva.

Me puse nervioso al instante.

― Durman ― Supongo que ya no puedo hacer nada con eso de que estés durmiendo con Dalia ― ●― Todavía no ha pasado nada entre nosotros ― ― Durman ― Eso no me tranquiliza ― Ya despreocupado.

Mientras conversábamos sobre cómo me sentía después de haber usado todo mi maná, apareció Peter cargando un montón de leña en un solo brazo.

Poco después, Astrid salió del comedor a llamarnos para desayunar.

― Astrid ― Bueno, Neo, ¿qué planes tienes para hoy?

― ●― La verdad, ninguno en particular ― ― Astrid ― ¿Y si acompañas a Durman al gremio?

― Durante el desayuno, Durman me habló de lo que estaba viviendo.

Se sentía agotado, como si una chispa dentro de él se hubiera extinguido.

Me confesó que su pasión por la herrería parecía haberse desvanecido y que ya no sabía cómo avanzar.

Dijo que, al verme forjar aquella daga, capaz de mellar una espada santa, le hizo reflexionar.

Aquel simple diagrama de Hierro-Carbono había encendido algo en él.

Una pequeña luz en medio del agotamiento.

Al terminar de comer, Durman me explicó que, como su discípulo desde hace un par de días, debía cuidar la imagen que proyectábamos.

Ayer me había cubierto ante los demás herreros, diciendo que me había quedado en su casa estudiando y entrenando Estábamos a punto de salir cuando Astrid lo llamó.

Le dio un abrazo y un beso cariñoso en el cuello.

― Astrid ― No esperes lo mismo de Dalia, ella suele levantarse más tarde ― Dijo mirando escaleras arriba.

El trayecto hasta el gremio lo hicimos en silencio.

Cuando las chimeneas comenzaron a dibujarse a lo lejos, Durman rompió el silencio con consejos cómo comportarme, cómo dirigirme a los demás, cómo trabajar en equipo.

― Durman ― Si alguien pregunta por tu ausencia ayer, di que fue por asuntos personales.

Si es Ruki y te lo pregunta en privado, dile que estuviste entrenando el control del maná con Astrid.

― Asentí sin decir nada.

No pude evitar pensar en mi padre.

Cuando vivía en la Tierra, solíamos trabajar juntos en el campo, y él también me daba consejos durante el camino.

Si no fuera porque aún me duele dejar atrás a mi familia, diría que Durman está empezando a ocupar ese lugar paternal en este mundo.

Al entrar al gremio, un fuerte olor a hierro oxidado y otros metales me recibió.

El recibidor era muy similar al de otros gremios, como el de cazadores o comerciantes.

Había un gran tablero dividido en dos columnas: encargos personales y encargos de compañías.

Durman me pidió que esperara junto a la puerta, mientras él subía al segundo piso, probablemente a su despacho.

Mientras tanto, un joven llegó, revisó los encargos, escogió uno, y lo presentó a la recepcionista para que lo sellara.

Luego desapareció tras una puerta lateral, no sin antes dejarme ver fugazmente una enorme sala con decenas de hornos, cada uno compartido por cuatro puestos de trabajo.

Minutos después, Durman bajó con sus gafas de análisis puestas, acompañado de un hombre, Ruki, el administrador del gremio.

Durman me llamó con un gesto.

― Durman ― Ruki, te presento a Neo ― Le di un buen apretón de manos.

― Ruki ― Así que tú creaste esto.

―dijo, sacando de su bolsillo un diagrama de Hierro-Carbono mal dibujado.

― ¿Este dibujo es tuyo, ¿verdad?

― ●― No exactamente.

A mí también me lo enseñaron ― ― Ruki ― Pero fuiste tú quien se lo mostró a Durman, ¿cierto?

●― Sí, pero no soy su creador original ― ― Ruki ― No sé qué planes tengas hoy con Durman, pero si tienes un momento, también me gustaría que me explicaras esto ― Tras la aprobación de Durman, Ruki reunió a varios de los mejores herreros del gremio en una sala de reunión anexa al taller.

Entre ellos estaban Emordis, Thorn, Merric, Garran, Levos, Branik, Orlin, Derek, Vael, y Korim.

Todos nombres conocidos dentro del gremio.

Entre ellos reconocí a Emordis, el hombre mayor que había traído aquella extraña espada que ni siquiera mi falx dacia pudo cortar.

Su mirada era inquisitiva, como si esperara que yo revelara un secreto ancestral.

Durante las siguientes dos horas, me dediqué a explicar los fundamentos de la ingeniería de materiales, centrándome especialmente en los aceros.

Mostré cómo funciona el diagrama de Hierro-Carbono, y cómo las diferentes proporciones entre ambos elementos afectan la dureza, tenacidad y ductilidad del material.

Hablé del punto eutéctico, donde el hierro se transforma completamente en líquido a una composición específica de carbono (~4.3%), y cómo las fases pueden pasar de perlita a austenita según la temperatura, explicando que la perlita es más dura pero frágil, y la austenita es más dúctil y tenaz.

También abordé el recocido, donde el material pasa de una mezcla de perlita, ledeburita y cementita a austenita líquida si se calienta lo suficiente, explicando qué significa este cambio a nivel estructural.

Luego comenté lo que sucede si se sobrepasa el 6.67% de carbono, donde el hierro ya no puede absorber más carbono y se convierte en un compuesto casi inutilizable para herramientas, conocido como carburo de hierro puro.

Hablé del acero blanco, más duro y frágil, ideal para cortes finos y exactos, y del gris, más blando pero resistente, usado en bancadas de tornos y fresadoras y/o estructuras pesadas.

Al mencionar ” el torno”, varios de los herreros me miraron confundidos, como si no conocieran la palabra.

Algunos incluso susurraron preguntando qué era eso.

Entonces pasé a explicar la Ley de la Palanca para calcular proporciones dentro del diagrama.

Usé números como 123, 56 y 78, y alguien levantó la mano, Thorn, comentó con una risa leve: ― Thorn ― Eso de ponerle nombre a las cosas me gusta.

“Tenacidad”, “ductilidad”… hace que el trabajo se sienta más exacto, más nuestro.

― ― Branik ― Como dice mi hermano, si puedes nombrarlo, puedes entenderlo… Esa palabra “ductilidad” me parece perfecta.

Nunca habría imaginado llamarlo así, pero es justo lo que siempre sentí cuando el acero se estira sin romperse.

― Los demás asintieron entre murmullos y nuevos comentarios.

El ambiente se sentía más vivo, más curioso.

Por primera vez, vi en ellos no solo herreros, sino posibles estudiosos del acero.

― Durman ― ¡Vamos, Neo!

Es hora de descansar un poco y comer algo.

Ven conmigo, necesitamos hablar de algunas cosas.

― Los demás asintieron entre murmullos y nuevos comentarios.

El ambiente se sentía más vivo, más curioso.

Por primera vez, vi en ellos no solo herreros, sino posibles estudiosos del acero.

― Levos ― ¿Y cómo haces ese cálculo de proporciones?

― ●― Con la Regla de la Palanca se puede calcular cuánto de cada fase hay entre dos puntos del diagrama…

pero tranquilos, eso lo practicarán.

― Luego continué explicando cómo impurezas como el vanadio, molibdeno, tungsteno o cromo alteran profundamente las propiedades del acero, mejorando su resistencia al desgaste, su dureza o su capacidad para resistir altas temperaturas.

Hablé de cómo se crea el acero inoxidable añadiendo cromo en proporciones superiores al 10.5%, lo que forma una capa pasiva que lo protege de la corrosión.

También abordé las propiedades del cobre, su excelente conductividad térmica y eléctrica, y cómo se puede utilizar para fabricar candados resistentes a la temperatura.

Me entusiasmé hablando sobre la creación de termómetros y el principio de dilatación térmica de los metales, pero justo cuando comenzaba a explicar el funcionamiento interno de esos dispositivos, Ruki me interrumpió alzó una ceja con una sonrisa pícara.

― Ruki ― Todo eso está muy bien, chico…

pero no has dicho nada sobre cómo imbuir o inducir maná al acero.

¿No crees que eso podría hacer las espadas aún mejores?

― ― Durman ― Ruki, Neo posee un conocimiento excepcional, pero por razones que aún desconozco, en su tierra no se aplicaba el maná en la forja de espadas poderosas.

Esa es una parte que aún debe aprender, y que me corresponde enseñarle.

Del mismo modo, él tiene mucho que enseñarnos sobre el diagrama de hierro-carbono y cómo puede revolucionar nuestras técnicas de forja ― ― Emordis ― Se nota que has elegido bien.

Neo es un buen discípulo ― Dijo Susurrando a Durman, de fondo, con una gran sonrisa.

Miré a Ruki con calma y respondí con una leve sonrisa: ●― Eso todavía no lo sé, señor Ruki.

Pero si me dejan investigar, prometo que se lo explicaré de la mejor forma que pueda ― Durman, al ver mi respuesta, asintió con una ligera sonrisa y tras dispersar la asamblea, me dijo que lo acompañara a su puesto de trabajo.

Caminamos por un pasillo que parecía interminable hasta llegar a un área espaciosa, con techos altos y una gran cantidad de herramientas de todo tipo.

Este puesto de trabajo era muy diferente a los demás que había visto antes: bien equipado, con todas las herramientas necesarias al alcance y hasta un barril de agua en perfecto estado.

No faltaba absolutamente nada.

Mientras observaba la estación de trabajo de Durman, me sorprendió la organización y la cantidad de materiales que tenía a su disposición.

Era un lugar donde la forja se llevaba a cabo con verdadera maestría.

― Durman ― Aquí es donde vas a aprender.

Primero, ¿tienes todo tu maná disponible?

― ●― Sí, estoy listo para lo que sea ― respondí, intentando mantener la calma, aunque por dentro estaba ansioso.

― Durman ― Perfecto.

Ahora, alimenta el fuego del horno con tu maná, de manera constante, para que la temperatura suba por encima de los 1000 grados ― Obedecí, y mientras enviaba maná al horno, vi cómo Durman metía la espada en el fuego.

La llama comenzó a arder con una intensidad cegadora.

Entonces, Durman me ordenó que, mientras yo mantenía el flujo de maná, debía también enviar maná alrededor de la espada.

Mientras tanto, Durman, con una destreza impresionante, golpeaba la espada con un martillo, dándole forma.

El calor del ambiente era insoportable, y al intentar coordinar ambas acciones, me di cuenta de lo difícil que era.

(Joder, esto es mucho más difícil de lo que parecía.) ●― Durman y todo esto lo puedes hacer todo tu solo.

― ― Durman ― Sí, antes podía hacerlo con más facilidad.

Es un requisito mínimo para ser maestro forjador.

Tienes que ser capaz de manejar todo esto al mismo tiempo, con precisión.

― Pasaron unos minutos mientras la espada tomaba forma.

En ese momento, Ruki apareció en el puesto de trabajo, sosteniendo un cristal de Magiston en sus manos.

Lo colocó con cuidado en la empuñadura de la espada, justo en la base.

Durman cambió de martillo, uno especial para darle forma al acero que sujetaba el cristal de Magiston.

― Durman ― Ahora, Neo, alimenta el cristal con tu maná.

― ●― Tengo que usar maná de nivel 2.

Ya no me queda maná de nivel 1.

― le dije, sintiendo una ligera presión.

― Durman ― Adelante, usa lo que necesites.

― me respondió con calma.

De repente, un área de maná se creó alrededor mía.

Era como si el aire a mi alrededor se volviera denso.

Empecé a liberar mi maná de nivel 2, y en pocos segundos, el cristal comenzó a absorberlo.

De los 40 litros de maná que había liberado, el cristal absorbió 15 litros, dejando una cantidad considerable que todavía podría usar en caso de emergencia.

― Durman ― Muy bien, Neo.

Ahora, ayuda a los demás herreros.

No dejes que el maná que te queda se desperdicie.

― Pasaron tres horas más mientras ayudaba a otros herreros, cargando hornos y ajustando temperaturas con mi maná.

Durante ese tiempo, los herreros comenzaron a acercarse a mí, haciendo preguntas y comentando sobre lo que había compartido sobre el diagrama de hierro-carbono.

Uno de los más jóvenes se acercó con una expresión de asombro y me dijo: ― Merric ― ¡Es impresionante lo que haces con ese diagrama!

¿Cómo logras que el acero tenga esas propiedades tan específicas?

Estoy acostumbrado a forjar sin pensar en esos detalles… ¿Es algo que cualquiera puede aprender, o es necesario tener algún conocimiento especial?

Respondí con calma: ●― La base es entender cómo interactúan los materiales.

No se trata solo de forjar, sino de cómo controlar las fases del acero a través del calor y el carbono.

Si entiendes eso, puedes trabajar con cualquier tipo de material, y sí, cualquier herrero puede aprenderlo, pero requiere paciencia y práctica.

Otro herrero, de más edad y con un rostro lleno de cicatrices, se inclinó y observó el diagrama en mis manos.

― Orlin ― Yo he trabajado con acero toda mi vida, pero lo de la perlita, la cementita y la austenita me suena a algo de otro mundo.

¿Es eso algo que todos los herreros deberían conocer o solo los más avanzados?

¿Cómo sabes cuándo estás alcanzando esas fases con precisión?

●― Cada fase se alcanza en temperaturas específicas, pero hay que ser cuidadoso al calentar el acero.

La perlita se forma cuando se enfría lentamente, mientras que la austenita aparece a temperaturas más altas, entre los 727°C y 1,000°C.

Es cuestión de saber medir la temperatura, por eso usamos termómetros precisos.

En mi mundo, usamos un termómetro en grados centígrados para medir con exactitud.

A esa temperatura, si el acero se mantiene constante, alcanzas la austenita.

En ese momento, Durman, que había estado observando desde un rincón, me interrumpió con una sonrisa en el rostro.

― Durman ― ¡Ya basta de hablar de diagramas y temperaturas, Neo!

Es hora de comer, te lo mereces.

¡Vamos, acompáñame!

― Dijo camino a la puerta del taller.

Mientras Durman me llamaba, un tercer herrero, con una barba espesa y manos fuertes, me miró con curiosidad y me preguntó: ― Vael ― Eso de los números también me tiene intrigado, esos símbolos que usas… ¿Son solo una forma de escribir las cantidades, o hay algún otro propósito?

¿Cómo es que esos números te ayudan a crear el acero con mejores propiedades?

Los nuestros, en cambio, se basan más en la experiencia, no en números… pero esos símbolos se ven mucho más ordenados, más exactos.

●― Los números no son solo para escribir cantidades, son la clave para controlar la proporción de carbono en el acero.

En mi mundo, cada número tiene un propósito específico para poder realizar cálculos precisos, y eso ayuda a predecir el comportamiento del material.

Los herreros aquí podrían utilizarlo también si aprenden cómo aplicarlo.

Es solo una forma diferente de organizar la información.

Un cuarto herrero, de aspecto más jovial, se unió a la conversación: ― Korim ― Dices que eso de la perlita es más dura pero frágil, y la austenita es más tenaz.

Si quiero hacer una espada que sea fuerte y durable, ¿qué proporciones de carbono debería usar?

Y, ya que hablas de la cementita… ¿se podría usar en algo como la fundición de moldes, o es solo para espadas?

●― Para una espada fuerte y duradera, se recomienda una cantidad de carbono que sea cercana al 0.8%.

Eso dará como resultado una mezcla entre perlita y cementita que ofrece buena dureza y tenacidad.

La cementita es más dura, pero también más quebradiza, por lo que se debe usar con cuidado.

Y sí, puede usarse en la fundición de moldes, pero lo que se logra es más resistente a la abrasión, no tanto a los impactos.

Al ver que todos se interesaban, otro joven, con una mirada inquieta, me interrumpió: ― Branik ― ¿Y esos números que mencionas…

cómo los aprendiste?

Nosotros aquí nunca usamos ese tipo de matemáticas.

¿Quién te enseñó?

Yo he escuchado hablar de algunas personas que enseñan de ese modo en otras ciudades.

¿Es algo relacionado con magia o más con el estudio físico de los materiales?

●― Los números los aprendí en mi pueblo, son una forma de representar información de manera estructurada.

No tiene nada que ver con magia, aunque puede sonar extraño.

Son simplemente una forma de organizar los datos para entender mejor lo que sucede con los materiales.

El conocimiento físico de los materiales es universal, aunque los métodos para aplicarlo varían.

Por un momento, todo se detuvo.

Sentí una presión por la cantidad de preguntas, pero estaba emocionado por la oportunidad de compartir lo que había aprendido.

― Emordis ― Oye, chico, tu diagrama me tiene bastante intrigado.

¿Cómo lo aplicas cuando estás forjando?

Porque yo siempre he trabajado con el hierro sin pensar tanto en la teoría, pero veo que tú estás más enfocado en el conocimiento que en la técnica pura.

¿Cómo lo aplicas en tu propio trabajo de forja?

●― Para mí, la técnica pura es importante, pero el diagrama me ayuda a entender cómo las variables como la temperatura y el carbono afectan al material.

Al forjar, se debe calienta el acero hasta la temperatura adecuada y luego utilizo el diagrama para determinar cómo debo enfriarlo o qué proporciones de carbono debo mantener para obtener la fase correcta, para mí, sin ese conocimiento, el resultado es incierto.

― ― Durman ― ¡NEO!

― Grito de la otra punta del taller.

●― Los siento, si me disculpan me tengo que ir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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