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Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 La mañana antes del Banquete
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25: La mañana antes del Banquete 25: La mañana antes del Banquete Los acontecimientos de la cena y el día siguiente fueron estresantes, emocionales e incluso reveladores, pero eso es una “aventura” para otro momento, qué tal si avanzamos un poco.

¿no?

Hoy sobre las 10 de la mañana (6:00) Astrid se despertó temprano como de costumbre, y como era típico en ella, revisó la habitación de su hija, que como ya sabrán normalmente estaba vacía.

Astrid estaba acostumbrada a encontrar a Dalia durmiendo en su despacho o en algún rincón del taller, pero esa mañana encontró la cama ocupada, verlos descansando tras el arduo trabajo de la noche anterior, le lleno el corazón de alegría, pese al estrés de ayer todo termino bien.

Bajo las escaleras para llegar al patio, donde se encontró con Peter, que ya estaba realizando los estiramientos antes de comenzar el día.

— Astrid — Buenos días, Peter, ¿Has podido descansar algo?

— — Peter — Buenos días, señora Astrid, así es estoy listo para empezar el día.

— Como no nuestro Durman se despertó a la hora casi sin energías, arrastrando los pies hasta el comedor.

Cansado y sin decir ninguna palabra se acomodó en su silla esperando a que alguien le preste atención.

Mirando la puerta de la cocina apareció Astrid como un reloj, siempre a la misma hora para servirle su desayuno.

― Durman ― Muchas gracias, cariño, ¿Qué sería de mi sin ti?

― ― Astrid ― No lo SÉ.

― grito apartando el flequillo de su rostro, con un movimiento de cabeza.

Durante el tranquilo desayuno de Durman, apareció Neo bostezando.

Siguiendo casi de manera exacta los movimientos de Durman se acomodó en una silla y espero a ser servido.

Pero él silencio desapareció con la llegada de Dalia abriendo la puerta de par en par.

― Dalia ― ¡Que hambre!

― ― Durman ― Por la barbas de Vasli, ¿tu ,despierta a esta hora?

― Dio un salto de la sorpresa.

― Neo, zagal, no sé qué le has hecho pero que siga así.

― Gritó de la alegría.

Astrid asomo por la puerta de la cocina.

― Astrid ― Pero como es esto posible.

No me lo puedo creer.

― ― Dalia ― Que yo también me puedo despertar temprano.

― ― Durman ― Tuvo que venir un enviado de Tolmas para que te despiertes temprano, mira que eres caprichosa.

― ― Dalia ― ¡Papaaaa!

― Grito la muchacha dándole varios golpes en el hombro.

― Neo, dile algo.

― ●― Yo, al mismísimo Durman, maestro del gremio de hierro, a mi maestro, a mi futuro suegro.

― Volvió la mirado al plato.

― No quiero morir joven.

― ― Dalia ― Eso no es justo.

― ― Astrid ― Anda, siéntate y desayuna que hoy va a ser un día largo.

― Dijo dejándole un plato lleno al lado de Neo.

― tenemos que prepararnos para el evento de hoy.

― Dijo mientras sacaba una silla para darle el paso a Dalia para sentase.

― A todo esto… Neo… ¿Nos dejarías usar esa duchar?

― ●― Claro.

― Se levantó, se acercó a una pared y con los nudillos toco la pared tres veces, donde apareció la puerta de las subdimensión.

― Astrid ― ¿Y qué hay de ese jabón que olía tan bien?

― ●― Hay el armario del baño, si no me dices y voy al almacén a por más.

― Astrid se alegró tanto que casi se olvidó de desayunar, fue directa a la subdimensión sin mirar atrás, pero Durman la atrapó casi al vuelo.

La pilló de una mano y la sentó sobre su regazo.

― Durman ― ¿Pero tú has desayunado?

― Pese a su edad, reacción como una joven, los pucheros y los comentarios de desagrado eran evidentes, pero Durman ya estaba más que acostumbrado, y con una pocas caricias con cariño y bonitas palabras logro calmar a su esposa.

Mientras tanto Hunt se despertaba a duras penas, zarandeado por Selene.

Pero ella no se rendía y lo volvía a intentar.

― Selene ― Dormilón, ya es de día.

Hay demasiada luz como para seguir acostado… y demasiados asuntos que atender.

― ■― Amor, por favor solo un rato más, estoy muy cansado.

― Dijo el ingeniero intentando escapar de las garras de su amada.

― Selene ― Nada de eso, quiero ir a la subdimensión darme una ducha de esas yo también.

― Hunt, complaciendo a su pareja dejo caer una mano desde la cama e hizo el gesto de llamar a la puerta en el suelo para que a los pocos instantes apareciera una puerta entre los tablones de madera.

Y de un solo manotazo abrió la puerta.

― Selene ― No sea vago y abre bien la puerta como pretendes que entre así.

― ■― ah ― Hunt se levantó poco a poco de la cama y camino erráticamente por la habitación hasta llegar a una pared, donde tras tropezarse se abrió una puerta a las subdimensión y cayendo sobre el pasto del jardín.

― Selene ― Ves como no ha sido para tanto.

― Dijo casi saltando por encima de él para entrar a la subdimensión.

El encontronazo parecía un duelo de pistoleros del medio oeste, Selene y Astrid se encontraron pasando las puertas a la vez.

― Astrid ― Selene ― ― Selene ― Astrid ― Ambas tenían en mente la misma idea, ser la primera en llegar al baño de la cabaña.

Selene sin previo aviso empezó a correr, pero su competencia tenía un as bajo de la manga.

Astrid no es una amade casa común y corriente es una de la más importante investigadora del maná de la universidad de Anita.

Con un pequeño conjuro despegó los pies del suelo y comenzó a volar a toda velocidad.

Pero toda su competencia fue en vano.

Sena ya se encontraba dentro de la cabaña, a punto de entrar primera a la ducha.

― Astrid ― Pero ¿cómo has llegado primera?

― Dijo medio enfadada.

― Sena ― No eres la única que sabe jugar un as bajo la manga.

― Poco a poco las damas fueron pasando.

Ducha tras ducha los jabones con olores a flores desaparecieron del baño.

Y cuando por fin le tocaba a Durman.

― Durman ― ¡NEO!, No hay jabón.

― ●― No puede ser.

Si había como 4.

― Neo se giró hacia ellas.

Que estaban descansando sobre los sofás.

― Haber, aquí había 4 jabones y veo a 4 posibles ladronas.

― Dijo enfadado con las cuatro.

― Astrid ― No sé qué nos estas ablando.

― Neo deslizo dos dedos sobre el aire, haciendo aparecer una pantalla de cristal.

Con el título: inventario de la subdimensión.

― Sena ― Eso es trampa, con eso ves todo lo que tenemos encima.

― ●― No me dejáis otro opción.

― ■― Déjaselo, las chicas quieren tener su propio jabón.

― Dijo medio dormido, tumbado al lado de Selene y haciendo el gesto de cerrar la pantalla de neo.

●― Si eso me da igual, pero que no roben o por lo menos que hubiesen avisado.

― Dijo neo antes de desaparecer en un portal que se abrió debajo de sus pies.

Pocos segundos apareció desde un portar en el techo.

■― Acabas de salir de la subdimensión y vuelto, solo para invocar un jabón, en vez de ir al almacén a por un jabón.― ●― Si algún problema.

Toma Astrid, dáselo a Durman.

― Dijo lanzándole el jabón.

― Toma tu.

― Dijo tirándole el jabón a Hunt con la buen puntería o la mala suerte de Hunt de impactar en su cabeza.

― Tira a la ducha del taller.

― La mañana trascurría con cierto caos, las damas se estresaban y se arreglaban, con un extravagante maquillaje que a ante los ojos de los ingenieros parecía un concurso de payasos, tras mandarlas a ducharse nuevamente, Neo y Hunt les sugirió usar un maquillaje menos.

“Pomposo” para tener un maquillaje que resaltara las caras y la belleza de cada una de ellas.

Durman estaba tranquilo, sentado en el sofá de la cabaña mirando los dibujos y las graficas de los archivos de ingeniería de materiales o ciencia de materiales.

Pese a las numerosas reprimendas de Astrid o Dalia, Durman no ceso con su entretenida lectura.

Sobre el medio día, las cuatro damas estaban preparadas, los ingeniero estaban listos y Durman estaba tan enganchado con los dibujos que se le paso por completo la situación.

― Durman ― Te veo un poco diferente, pero no sé por qué.

― Dijo mirando a su esposa.

― Ya sé, no llevas ese horrible maquillaje que te haces todo los años.

― Astrid no dudo, Durman lo tenía bien merecido, de una bofetada dejo a Durman con la cara roja.

■― No, si ya decía yo que no tienen muchas luces.

― ― Sena ― Calladito estabas más guapo.

― Peter asomo a la cabaña donde todo era caos, pero lo que más le sorprendió fue ver los nuevos peinados de las señoras.

Gracias a las capacidades de los ingenieros, pudieron improvisar varias planchas para el pelo, con dos chapas de acero y un tubo.

Dalia lucía dos moños altos, entrelazados con mechones finamente trenzados que bailaban con cada uno de sus movimientos, como si su cabello llevara consigo una coreografía silenciosa.

Cada trenza parecía contar una historia, tejida con paciencia y un leve toque de rebeldía, reflejo de su espíritu inquieto.

Selene, en cambio, optó por la sobriedad.

Llevaba el cabello recogido con precisión, aunque tenía dos mechones a ambos lados del rostro, enmarcando con suavidad la firmeza de su andar.

Aquellos cabellos sueltos no eran por descuido, sino que eran intencionados.

Sena tomó otro camino.

Confió su apariencia en los ingenieros, una elección curiosa, pero para ella era una elección lógica que le cambio el corte de pelo completamente.

Su nuevo estilo, (shaggy bob), no solo era moderno, parecía gritar renovación, como si con cada mechón hubiera dejado atrás algo viejo, innecesario.

Su nueva imagen hablaba por sí solo.

(@― No tengo ni idea de peinados, ni de mujeres ni de hombres.

Espero que se entienda.

;( @) Astrid, fiel a una estética más pulida, decidió alisarse el cabello hasta dejarlo perfectamente recto.

Su melena caía como una cascada de obsidiana, lacia y disciplinada, reflejando la luz con cada paso, como una armadura silenciosa.

Y mientras todas mostraban nuevas formas de reflejar su identidad, Durman mantenía su peinado típico, sin cambios, fiel a sí mismo, como si el tiempo no tuviera prisa con él.

Al igual que Hunt y Neo, que jamás alteraron un solo cabello de la imagen que habían elegido mucho antes de cambiar de mundo.

― Peter ― Disculpar, pero el carruaje de la familia Blackforge está esperando en la puerta.

― ●― Peter, no estamos listos del todo, díles que vallan a la casa de las Gaveil, que los señores Blackforge están ahí.― Neo gano el suficiente tiempo como para finalizar los últimos preparativos.

Cuando llego Hemer a dar el aviso, los siete estaban listos.

― Hemer ― Señora Sena, se ve increíble, el pelo corto le queda maravilloso.

― ― Sena ― Gracias.

―Dijo saliendo de la subdimensión.

Dos llamativos carruajes descansaban en el patio y con sus dos cocheros esperando a los maestros de gremios y sus familias.

De manera discreta las vistas de ambos coincidieron entre asombro y sorpresa al ver los vestidos y los trajes.

Los hombre se subieron al primer carruajes y la mujeres al segundo.

Como era costumbre en la ciudad.

Durante el viajes las cortinas de los carruajes apenas se movían, la sorpresa y el misterio estaba presente.

El paseo por la ciudad hasta el palacio del marqués provocó alguna que otra mirada entre los ciudadanos.

― Durman ― Neo, Hunt, prestar atención.

Nosotros vamos a bajarnos primero del coraje.

Entonces.

Vamos a ir al carruaje de las mujeres y las vamos a acompañarlas y ayudad a que bajen.

¿Entendido?

― Los dos asintieron con la cabeza.

― Aunque bueno, si vamos vestido así no se si nuestra etiqueta cuente.

― ■― Durman, no te preocupes, si es así como se hace, lo hacemos así y punto.

― ― Durman ― Por cierto, Neo tu desde ahora eres “El discípulo de Durman y acompañante de la Señorita Dalia Hija de la Artesana Rúnica Mia Blackforge ”y tu Hunt tú vas a ser.

“El acompañante de la Administradora del gremio de comerciantes y dueño del …”― ■― No, solo acompañante de Selene y punto.

No quiero que se sepan que soy dueño de ninguna compañía y en todo caso tiene que nombrar a Neo como dueño también.

― ― Duramen ― Vale, como quieras, pues desde ahora eres “El acompañante de la Administradora del gremio de comerciantes Selene.” pero olvidaros de vuestro nombre, eso ya no importa ahora sino a quien acompañáis ― Durman escribió en un papelito nuestros nombres y a través de la ventanilla se la pasó al conductor.

Durante el viaje les aviso de cómo se deberían de comportar, de cómo tendrían que aguantar insultos de algún que otro noble o incluso del marqués o de sus hijos.

― Durman ― Por cierto, el marque se llama Ignar Tervain y su hijo el cumpleañero Amisair Tervain y el hijo mayor se llama Alistair Tervain, se supone que Ignar es sobrino del abuelo del Rey, por parte de madre, hijo del tío del padre de la madre del Rey por parte de la madre y la marquesa se llama Irina.

― ■― Entendido.

― ●― ¿El para que cosa de quién?

― (La corta risa de Hunt dejo a Durman fuera del entendimiento del meme.) ― Durman ― A ver cómo te lo explico.

― Resoplo con la mirada centrada en el vacío.

―Mejor no digas nada y no te alejes de Dalia.

― De repente se quedó en silencio y un escalofrió le recorrió todo el cuerpo.

― ¿Sabéis bailar, ¿verdad?

― ■― Si es como me imagino, si tranqui, una vez para el cumpleaños de mis hermanitas Neo y yo tomamos clases de bailes para hacerlas sentir como princesas.

― ●― Aunque luego incendiamos un pajar.

― ■― Detalles sin importancia.

― ― Durman ― Ni sus ocurra usar magia ofensiva o cualquier otra cosa rara.

¿Entendido?

― Dijo señalando con un dedo a los dos.

A los minutos el caro se detuvo y Durman se puso en pie como pudo, ya que es más alto que el interior del mismo, por otro lado, Neo y Hunt no tuvieron ese problema.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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