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Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 26

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  4. Capítulo 26 - 26 El banquete
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26: El banquete 26: El banquete La puerta del carruaje se abrió sola, dándonos un primer vistazo.

Dos filas casi infinitas de caballeros esperando nuestra llegada.

Al fondo un Hombre distinguido con un pergamino, tomo aire para gritar.

― Serentin ― A todos los caballeros, Presten atención el mismísimo señor del acero, El discípulo del antiguo Gran Maestro del gremio de herreros, acompañante de la sobresaliente investigadora de la universidad de Anita, madama Astrid Blackforge, ante ustedes Durman Blackforge ― ― Durman ― Esperad a que os llamen.

― Nos dijo susurrando mientras salía de la caravana.

La puerta se volvió a cerrar y solo pudimos esperar al llamado de Serentin.

― Serentin ― Abrirá la puerta y dará paso a Astrid Blackforge, investigadora de la universidad de Anita, gran maga y talladora rúnica, hermana de Mia Blackforge, sin padres memorables.

― La puerta se volvió a abrir, tras unos momentos.

― Serentin ― A todos los caballeros, Presten atención, El discípulo del maestro del gremio de herreros y acompañante de la sobresaliente investigadora, de la universidad de Anita, la señorita Dalia Blackforge, ante ustedes Neo, sin nombre de familia.― Sali nervioso, vi a Durman y Astrid esperando de espaldas a nosotros.

Busqué con la mirada el otro carro y caminé de la forma más normal que pude hasta el otro carruaje.

― Serentin ― Abrirá la puerta y dará paso a Dalia Blackforge, investigadora y delegada de tallas rúnicas de la universidad de Anita, gran maga y talladora rúnica, Hija adoptiva de Durman y Astrid Blackforge, Hija verdadera de Mia Blackforge y Tomas Lusmanr.

― Abrí la puerta y ayudé a bajar a Dalia, no sé si fue por el momento o las formalidades, pero me recorrió un escalofrió, estaba guapísima.

Intente decírselo, pero me mandó callar de un silbido y nos pusimos en fila.

Con Durman y Astrid.

― Serentin ― A todos los caballeros, Presten atención el, Acompañante de la Administradora del gremio de comerciantes la inigualable señorita Selene , ante ustedes Hunt, sin nombre de familia.― Hunt se bajo del carro, y con paso firme se dirigió al otro carruaje.

― Serentin ― Abrirá la puerta y dará paso Selene Gaveil, poseedora de los conocimientos inigualables y procedente de Seritano y Hermanda de la despreciable Sena Gaveil, sin padres memorables.― Selene bajo del carro y un caballero cerró la puerta.

― Serentin ― También abrirá la puerta y dará paso Sena Gaveil, la vil traidora ladrona y maestra del gremio, sin padres memorables.― Se pusieron en fila detrás de nosotros y Durman, con un giro rápido de cabeza, comprobó nuestras posiciones antes de comenzar a avanzar entre las filas de guardias, hasta llegar a Serentin.

Él nos indicó que esperáramos en el vestíbulo hasta que se nos llamara.

El vestíbulo estaba vacío.

De camino a la gran puerta, un sirviente, un Nerint, se acercó a Durman para decirle algo que no alcancé a oír, pero luego él me lo conto, al parecer, nuestra vestimenta era inadecuada y la reprimenda sería severa.

Sobre todo, para las damas vestidas de negro, lo cual estaba prohibido.

Pero Durman respondió en voz alta.

—Durman —Yo mismo y mis zagales nos haremos responsables si sucede algo.

Se giró y me guiñó un ojo.

El sirviente no dijo nada más y desapareció tras una puerta lateral.

Poco después, su voz retumbó con fuerza al otro lado de la sala.

—Serentin —¡A todos los presentes, presten atención!

El mismísimo Señor del Acero, discípulo del antiguo Gran Maestro del gremio de herreros, Durman Blackforge, acompañará a este banquete a la sobresaliente investigadora de la Universidad de Anita, madama Astrid Blackforge.

—Serentin —¡A todos los presentes, presten atención!

El discípulo del maestro del gremio de herreros, Neo, sin nombre familiar, acompañará a la sobresaliente investigadora de la Universidad de Anita, la señorita Dalia Blackforge.

—Serentin —¡A todos los presentes, presten atención!

Hunt, sin nombre familiar, acompañará a la Administradora del gremio de comerciantes, la inigualable señorita Selene, y a Sena Gaveil, la vil traidora, ladrona y actual maestra del gremio.

La gran puerta se abrió.

Durman caminó recto, con Astrid del brazo.

Esvelta e imponente, ella llevaba un vestido negro ceñido que se deslizaba como tinta sobre el mármol.

El cuello blanco contrastaba con elegancia, y una cintura también blanca remarcaba su figura con delicadeza.

Luego se apartó, dejando que Astrid avanzara sola hasta el centro de la sala.

Dio una vuelta sobre sí misma y finalizó con una reverencia impecable.

Los pasos de sus tacones resonaron con elegancia en el salón.

Las miradas se centraron en ella.

Muchas damas se tapaban la boca en señal de asombro; otras la miraban con desprecio, y algunas con una mezcla amarga de asco y decepción.

Pero las expresiones que predominaban eran de asombro y admiración.

Cuando Astrid se posicionó frente a Durman, Dalia apareció desafiante, como una chispa.

Su vestido parecía “normal” al principio, hasta que comenzó a caminar, y entonces las franjas blancas interiores se asomaban, vivas, como secretos que no podían esconderse.

Dalia avanzó con paso firme; algunas chicas de su edad la observaban con desdén, otras simplemente la ignoraban.

Pero ella caminaba con fuerza, sin igual, como si no le importara ninguna mirada.

Después fue el turno de Sena y Selene.

Sena llevaba un vestido que parecía una armadura de seda negra, con detalles blancos apenas visibles en los puños y una abertura sutil en el pecho, como un suspiro contenido.

Elegante.

Firme.

Bella.

Comenzaron a caminar al mismo ritmo, pero Selene se detuvo, dejando que Sena avanzara sola.

Selene, por su parte, vestía una mezcla entre la primera luz del amanecer y la noche que aún no se va.

Negro en la parte superior, blanco en la falda que caía como una promesa.

El ritmo de sus pasos, su peinado y el brillo de su vestido atrajeron la atención de todos, hombres y mujeres sin excepción.

Las reacciones de las damas fueron similares a las que provocó Astrid, pero esta vez, había pocas caras de admiración.

Cuando Selene y Hunt retomaron su avance juntos, el blanco del vestido de ella seguía capturando todas las miradas.

Entonces, Hunt hizo su jugada: le besó la mano antes de dejarla ir, provocando un murmullo de sorpresa entre los presentes.

Cuando estuvimos todos listos, el ambiente cambió radicalmente, la puerta se cerró, Durman se fue para un lado y Astrid para otro.

Yo seguí a Durman y nos encontramos con Mateo Oak y su esposa.

― Mateo ― Pero Durman que lleváis puesto.

― ― Durman ― Mateo, que sucede no te agrada este vestimenta mía.― Empezaron a hablar de manera pomposa y sobre actuada, por el fondo pude ver a Ruki y Miranda que parecían pasárselo bien.

Cuando iba a introducirme en la conversación de Durman, Dalia tiro de mí.

― Dalia ― Te importa si me acompañas, Quiero hablar con el Administrador del gremio de talla rúnica.

― ●― Claro.

― Me tomó de la mano y fuimos serpenteando entre las personas hasta la otra pared, una gran vidriera.

Donde nos encontramos con Camertestunos Morentumanis, el Camer, como le decía Dalia.

― Camer ― Como te encuentras pequeña.

― dijo intentando poner una mano sobre su cabeza, pero dalia lo esquivo.

― Dalia ― Hace mucho que no nos vemos, te quiero presentar a mi… mi novio.

― ― Camer ― Asique por fin un hombre ha conseguido entrar en eso frio corazón tuyo.

¿Con quién tengo el placer de hablar?

― ●― Neo, encantado.

― Le extendí la mano para saludarle y el hizo lo mismo y le aprete la mano tal y como nos enseñaron anterior mente.

― Camer ― Que manera más extraña de saludar, tienes joven.― Seguimos hablando de como en realidad nadie saluda de esa forma tan peculiar que nos enseñaron, al parecer el Teodoro ese se quería reír de nosotros (bueno que se le va a hacer.) Seguimos hablando de runas con el señor hasta que llegaron un grupo de chicas.

No me importa su nombre 1, Alumna de Dalia.

“Dalia cariño ¿ quién es este apuesto chico ?” dijo de la forma más asquerosa que pudo, una pordiosera sería más discreta.

No me importa su nombre 2, pero también Alumna de Dalia.

“Ven guapo, ven con nosotras y deja a esa cualquiera.” Dijo la pordiosera 2, tirándome de la manga.

No me importa su nombre 3 “Deja a esa que es una amargada, no se acuesta con nadie.” Dijo como si eso fuera malo.

No me importa su nombre 4 “Mira ese vestido pare echo por un manco.

Es asqueroso.” (●― Escribir putas o furcias, creo que esta feo no?

(■― Haber ― suspiro ― bro no, no está bien.

―) (●― Pues… queridísimas alumnas de Dalia.) Ante los comentarios de las “queridísimas alumnas de Dalia” Camer, no dijo nada más bien observaba impudente.

(pero este, no va a decir na’.

Que asquerosos son los comportamiento de los nobles.

) ●― Muchas gracias por vuestros desagradables consejos y peticiones, pero prefiero mil veces a Dalia que a cualquiera de vosotras.

― Dije con una cara de asco, para de seguido abrazar a Dalia con un brazo y darnos la vuelta.

― No me importa su nombre no se ni cual era ― Dijo el supuesto Herrero de pacotilla.

― ― Dalia ― Lo siento ― Dijo retraída y triste.

― no quería que las vieras.

Son hijas de algunos condes o vizcondes.

― ●― Ni-te, personas desagradables hay en todos lados.

― ― Dalia ― Ni-te?

― ●― Que no te preocupes, prefiero vivir el resto de mi vida solo, antes de cambiarte por cualquier otra.

― Seguí con piropos más quemados y típicos de las redes sociales, y paulatinamente Dalia se sonrojó y nos tuvimos que ir a nuestra mesa a sentarnos.

Donde le “ordene” que se sentara en mi regazo.

Para poder hablar más tranquila con ella.

― Astrid ― Cariño que te ha pasado.

― Dijo muy preocupada.

― ¿Otra vez te vas a quedar sentada?

Neo haz algo.

Venga.

― ― Dalia ― Estoy bien, solo que no me gusta estar entre tanta gente, ya sabes.

― ― Astrid ― No pasa nada, tu tiene…― El anuncio de otra pareja interrumpió a Astrid que se disculpó y fue a ver.

Mientras tanto Dalia casi se echa a llorar, se sentía insuficiente y sin ganas de estar aquí.

Pero poco a poco la animé como pude.

Al rato llego Astrid con una señora.

Miriam la directora de la universidad.

― Miriam ― Asique tu eres el muchacho que tanto he oído hablar ― ●― Supongo que soy yo, espero que no le hallan contado alguna barbaridad o mentira sobre mí.

― me reí forzosamente, provocando una risa en ella y en Astrid.

― Miriam ― No sé qué le has hecho a Dalia, pero estos últimos días no para de superarse, con el hornillo mágico y con la gafas analizadoras, estas nuevas se ha superado.

― Después de estar presumiendo los nuevos inventos de Dalia.

Comenzó a presumir sus propias investigaciones que parecían un juego de niños en comparación con las de Dalia.

Con el tiempo Astrid se la llevo a otro lado para hablar con más gente.

●― bua, ere impresiónate, has conseguido que la directora misma te felicite, eso es un gran logro.

Y además ha tenido que presumir sus minucias de invento para que no parecieras más que ella.

De hecho, creo que tu serías mejor directora que ella.

― ― Dalia ― No sé cómo lo haces, como puedes hablar con ellas con tanta naturalidad ― ●― Supongo que te acostumbras a hablar con personas y para que lo sepas a mí también me da “asco” hablar con las personas.

― ― Dalia ― Es que no me gusta sabes, es como.

― ●―Tranquila te entiendo yo también prefiero estar en el taller creando cosas.― Con la mano izquierda le tome las manos, que tenía una a pollada sobre la otra y con el brazo derecho la acerque a mí.

― Pero hay algo que me irita de ti desde que llegamos.

― Se apartó y me miro feo 🙁 ― ¿Como que eres investigadora y profesora de la universidad?

― ― Dalia ― puesss… No solo tú tienes secreto sabes… ― Le deje las manos para chincharla en las costillas intentando buscarle las cosquillas.

― Para, para ― Dijo entre risas.

●― Es esta sonrisa tuya la que me enamora de ti cada vez que la veo.

― Le dije apoyando mi frente contra la suya.

Buscándole un beso.

― Dalia ― No que estamos en público.

― Dijo apartándose.

●― No me importa, que vean y sientan envidia los que vean, porque tengo en mi regazo a la más bella de las chicas de Anita.

― ( Conseguí mi beso 🙂 ) Nos quedamos en nuestra mesa hablando y hablando solo nosotros dos, es la primera vez en mi vida que estoy en una celebración tipo banquete, donde estoy acompañado por una novia y es increíble.

Estar con Dalia mirando y chismeando de uno y del otro mientas, siento su cálida compañía, llenaba mi corazón poco a poco, no sé, pero este sentimiento que me provoca esta chica me paraliza.

( y me da miedo.

Pero no lo quiero rechazar.

) ==-+-+-H-+-+== Nuestro grupo se separó, natural mente seguía con Selene, me presentó a muchos barones, algún que otro vizconde y un par de condes.

Al parecer Anita es más impresionante de lo que pensaba, es la quinta ciudad más importante del reino, y solo el marques tiene poder para gobernar la ciudad solo, cuando otras ciudades conducidas por los condes necesitan a unos o dos vizcondes para gobernar la mitad de la ciudad.

Bueno otros usan a los barones para controlar ciudades y prescindir de los vizcondes.

Todo era como me lo imaginaba una manada de señoritos y señoritas, de alta cuna que presumían ser veganos, riéndose de las personas de la ciudad… Supongo el clasismo y las tonterías de clases sociales existen en todos lados.

Pero el momento llego, tras unas Horas de presentaciones y bailes, en las cuales llegue a ver a Dalia y Neo bailar, erráticamente, (que mal baila el cabrón) ,aunque a Dalia le hacía gracia como Neo se movía torpemente al ritmo de la música.

El marques Ignar Tervain salió a hablar, paulatinamente los presentes bajaron el tono hasta llegar a un pequeño murmullo que finalizo un brindis por su parte.

― Ignar Tervain ― Espero que se lo estén pasado bien, como ya saben mi hijo menor cumple su mayoría de edad.

Y como todos saben este año mi hijo mayor tomara las riendas de la casa Tervain.

― El hijo menor del marqués Amisair, tomo una copa de vino y se la bebió de un trago, mientras su hermano mayor ya estaba entre las personas caminando.

No tuve que esperar mucho para conocer al hijo mayor.

Alistair, en verdad se presentó amablemente, hablaba decentemente y parecía hacerse respetar.

Como es obvio saludó primero a Selene y después a mí, aunque de mala gana.

El desgraciado este no paraba de mirarle el pecho a Selene, si lo haces una vez lo puedo llegar a entender, dos veces es desagradable.

Pero quedarse mirando sin parar creo que ya es algo que sobre.

Selene no hacía nada, seguía hablando con tranquilidad, aunque de vez en cuando me apretaba de la mano, no sé qué quería decirme exactamente, pero, nos pudimos librar del degenerado ese cuando un tercero lo llamó desde atrás.

El chico paso entre nosotros obligándonos a soltarnos de la mano, y cuando su falta de respeto por nosotros no podía ir a más vi como pasaba una mano por el trasero de Selene.

Ella se sorprendió, sobresaltándose, pero no dijo nada.

Lo agarre de la mano, con la que cometió la falta de respeto, y la aprete con fuerza.

■― Disculpa, creo que lo que has hecho está mal.

― Selene me miro asustada, como diciendo que parara, pero esto no se iba a quedar así.

―Alistair ― Me puedes soltar sucio, plebeyo ― Dijo tirando de su mano.

― Esa sucia mujer se ha atrevido a venir así vestida al banquete de mi hermano, que más que tratarla como una fulana puedo hacer.

― Finalizo con una bofetada con el dorso de la mano.

(#●― Recuerda si alguien te da una bofetada en una mejilla, ofrécele también la otra mejilla.

―#) (#■― ¿Por qué?

―#) (#●― Tu hazlo.―#) (#■― Voy.

―) Tal y como me dijo Neo le ofrecí la otra mejilla y el enfado del chico aumento tanto que parecía está ladrándome.

― Alistair ― Como te atreves a siquiera pensar que somos iguales.

Sucio plebeyo…― Lo deje ladrando un rato más y me gire para ir con Selene para no darle más importancia, pero decidió que podía ser divertido tomar la mano de Selene y levantarla desde la muñeca, Selene despego los pies del suelo y estaba sufriendo, pero no dijo nada.

La violencia sé que no es una opción, pero en ese momento no pude no hacerlo, aprete el puño lo más fuerte que pude y me dispuse a darle un golpe en la cara, Selene me intentó agarrar el brazo y justo cuando mi puño iba a impactar hice contacto visual con Neo que me decía que no con la cabeza.

Pero no pude limitar del todo mi fuerza y acabé dándole igualmente, dejando caer a Selene y la atrapé entre mis brazos.

― Alistair ― Como te atreves.

― Dijo secándose la sangre de la nariz.

― ¿Acaso no sabes quién es mi padre?

― ■― Que pasa, no te lo ha dicho todavía tu madre, vas a ir a llorarle.

― Dije dejando a Selene de pie.

No me di cuenta pero un corro se formó a nuestro alrededor, nos dejó solos en medio de la sala, Selene aún estaba sosteniendo mi brazo.

― Alistair ― Como te atreves a decir eso­.

―escupió la sangre enfrente mía.

― te reto a un duelo aquí y ahora.

― ■― Que patético, has escuchado Cariño este se cree que me puede ganar.

― Selene no podía casi hablar, pero su expresión me lo dijo todo.

Pero en ese momento mi cabreo me cegaba.

El chico desenvainó su espada y se rio de mi públicamente, entre calumnias y otros insultos, decía que soy poco hombre por no tener una espada.

■― No necesito llevar mi espada a todos lados para que me tengan miedo.

― EL chico se enfadó y se lanzó a atacarme, blandió su espada desde arriba, se imaginaba que me podía dar un golpe directo en la cabeza, di un paso lateral en el último segundo, (Dichoso pensamiento rápido.) Y la espada del chico choco contra el suelo resonando por toda la sala.

■― jaja, Creo que no me has dado, ¿lo volvemos a intentar?

― ― Alistair ― ¡BASTARDO!

― Grito de manera patética como si fuera a poder hacerme algo, esta vez agarro la espada con las dos manos, estaba preparando un ataque desde abajo.

Le di una patada a la espada, y su equilibrio se fue como su dignidad.

Y se calló de culo.

Alguna risas aparecieron entre el público.

Algo reconocible, segura mente de Neo.

Después se volvió a levantar.

Intento atacarme de frente con una estocada.

Me aparte en el momento apropiado y el chico se fue al infinito, solo para recibir una colleja.

― Alistair ― ¡BASTARDO!

― ■― No te ha enseñado tu padre otra palabra, oh… lo siento se me olvidaba que no lo conoces y vas por ahí preguntando.

― En chico enfureció.

Desplegó maná de nivel 1 su aura era notoria, embulló la espada en mana y la convirtió en una espada de fuego.

Y atacó desde arriba la derecha con fuerza.

(#●― Eso no lo vas a poder parar con la mano, es una espada reforzada, pero nuestras espadas son mejores.

―#) (#■― 👍 ―#) Me mantuve de pie delante de él, inmóvil, esperando a que este lo suficientemente cerca como para darme, saque mi espada de la subdimensión como su fuera una catana, y mande a volar la espada del chico, que se quedó incrustada en la piedra del techo.

■― huy donde esta tu espada.

― El chico estaba arrodillado a mis pies indefenso.

Yo no lo iba a matar, obviamente.

(●― No sé yo, he―) (■― tú te me callas.) Los presentes estaban sorprendidos o boquiabiertos por lo que acababa de pasar.

No se podían creer lo que acaba de pasar.

Y entonces un grito, rompió el silencio.

― Ignar Tervain ― Guardia apresarlo.

― Un grupo de guardias.

Me rodearon, con las espadas en alto, pero recibí el mensaje de neo.

(#●― Gira pi radianes, y busca al marques con la mirada y quédate mirándolo fijamente.

― #) (#■― Pi radiantes…, 180 grados subnormal.

―#) (#●― mi ridiintis, 180 gridis sibnirmil.

―#) Tal y como me indico Neo, gire y cruce miradas con el marqués y un peso repentino se apoyó sobre mi espalda, Era neo que salía de la subdimensión por un portal.

Tenía la espada en alto, el marques estaba tan centrado en mí, que ni se dio cuenta que Neo estaba cubriéndome las espaldas.

― Ignar Tervain ― Guardias,maná de nivel 2 permitida, matarlos o apresarlos.

― Dijo al darse cuenta de que Neo estaba detrás mía.

Un aura extraño comenzó a salir de entre los caballeros, estaban desplegando su mana, el proceso era lento asique decidimos esperar, levante la mirada al techo y al bajar la cabeza unas gafas aparecieron delante de mis ojos.

(Eran las gafas de escamas de serpiente Noin), todo por el show.

Neo se preparaba para desplegar su mana, seguir su instinto y despeje yo también poco a poco el maná.

Pero un flujo de mana externo nos desvió la atención tanto a los caballeros como la nuestra.

Eran todos los maestros de gremio que estaban furiosos.

Durman estaba al frente, con Justo (Maestro del gremio de Cazadores) y Tor (Maestro del gremio de aventureros) detrás estaban los demás maestros todos ellos emitían maná, como protesta por las declaraciones del marqués.

(■― Potísimo neo como analiza a todos en un momento.) Comerciantes: 👩 Sena Gaveil y 👩 Selene Gaveil Herreros: 👨 Durman Blackforge y 👨 Ruki Emerbrand Trabajo Público: 👩 Myrla Crestell y 👩 Nira Dalven Carpinteros: 👨 Mateo Oak y 👨 Cedor Fixlin Leñadores: 👨 Tharn Axebright y 👨 Rulgar Treekrend Cazadores: 👨 Justo Varnhelm y 👨 Luthen Bowrune Médicos: 👨 Solomon Virsten y 👩 Salvia Nurmena Agricultores: 👩 Brachas Verdural y 👨 Vundar Mapthorn Aventureros: 👨 Tor Gravestep y 👨 Meldric Steeltrail Construcción: 👨 Tony Brickforge y 👨 Rumek Mortline Alimentación y Hostelería: 👩 Savian Hearthmor y 👩 Breena Tavrun Magos: 👩 Zeythur Arkamant y 👩 Rybelm Cindravein Artesanos Rúnicos: 👩 Camerestunos Morentumanis y 👩 Kelpler Glypharn Mineros: 👨 Drovak Pickmar y 👨 Narvek Stonestak Sastres: 👩 Lioren Stitchvale y 👨 Tarnis Hemcut Durman se abrió paso entre los guardias para entrar al corro, mientras los nobles y demás invitados y sirvientes abandonaban las sala, rápidamente.

― Durman ― Marqués Ignar.

La mano que ofende una mujer en público no es digna de portar una espada, ni de gobernar una ciudad.

Alistar ha traído deshonra al acero que porta.

― ― Sena — Selene Gaveil no es solo mi hermana.

Es mi administradora, y de la misma sangre que yo, y la dignidad de mi gremio.

¿Tocar a una mujer así en público?

¿Crees que no tendremos memoria?

― ― Zeythur — Tu hijo ha roto los pactos de convivencia.

Y ahora buscas castigar a quienes defendieron el honor.

¿Acaso tu linaje se ha vuelto ciego ante la justicia?

― ― Camer — Los gremios no responderán con silencio.

Si ignoras este crimen, te encontrarás gobernando sobre huesos y ceniza.

Sin gremios, no hay ciudad.

― ― Ignar —¡Él es mi hijo!

¡Vosotros sois trabajadores, no nobles!

― ― Durman — ¡Y sin nosotros, tu hijo moriría en la primera escaramuza fuera de estos muros!

Fue mi martillo el que forjó la espada que hoy portas.

El mismo martillo que puede deshacerla.

― Dijo mirándolo con furia.

― Myrla — Tenemos que llegar a un acuerdo.

― ― Ignar ― NO ME IMPORTA VUESTAS….

― Una espada atravesó el pecho de Ignar, desde su espalda.

Su hijo menor Amisair.

Que aprovechó el mínimo despiste de su padre para matarlo a sangre fría.

Con un simple movimiento desechó el cuerpo de su padre para ponerse delante de todos.

Los pocos nobles que quedaban en la sala se quedaron aterrorizados ante el hecho.

Los guardias parecían igual de sorprendidos que todos.

― Amisair ― No puedo dejar que dos hombres como vosotros caigan en la estupidez de un viejo.

― Dijo mirándonos a Neo y a mí.

Mientras nosotros mirábamos como acabo su padre.

― Venga no me lo tengas en cuenta ya saben como es la nobleza.

― Dijo mirando a su hermano mayor que no sabía que decir o hacer.

― Bueno Neo discípulo y maestro de Durman, y tu Hunt profesor de matemáticas y nuevo dueño de la compañía de Orlan.

― Tomo aire y grito.

― Desde hoy os declaro mis ayudantes, como nuevo marques necesitare ayuda.

― ●■― No gracias.

― Alistar furioso le tomo la espada a uno de los caballeros y cargo contra nosotros.

Mientras que el hijo pequeño vino también hacia nosotros.

― Alistar ― Hijos de puta como os atrevéis a matar a mi padre.

― ― Amisair ― Si no queréis os esclavizare y aréis mi voluntad.

― Neo giro sobre mi espalda y me encaro con Alistar.

Mientras que el se ocupaba con Amisair.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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