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Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 28

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  4. Capítulo 28 - 28 Dia 2 Mes 4 H
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28: Dia 2 Mes 4 H 28: Dia 2 Mes 4 H Los últimos dos días fueron especialmente tensos.

Todo comenzó en la cena, cuando Tolmas nos reveló verdades difíciles de tragar.

A eso se sumó el agotador trabajo que realizamos para confeccionar los vestidos de las chicas y el traje de Durman.

Y luego vino el “castigo” de la marquesa.

Pese a haber levantado la mano contra la alta nobleza, a pesar de nuestra evidente falta de respeto y con todo lo que eso implicaba fuimos perdonados.

O, a medias.

Tras dictar la sentencia, sobre sus propios hijos, la marquesa se volvió hacia nosotros.

Su primera intención fue echarnos de la ciudad y prohibirnos el acceso a cualquier otra ciudad del reino.

Según Sena, esa medida es el paso previo a una sentencia de muerte, salir de las murallas y tratar de llegar a otro país por nuestra cuenta es casi un suicidio.

Pero justo cuando parecía que todo estaba perdido, Durman y Sena se alzaron en nuestra defensa.

Declararon, sin titubear, que, si nosotros nos marchábamos, ellos también lo harían.

Y, por lo que entiendo, para ellos dejar la ciudad es una pesadilla.

Aun así, su cariño hacia nosotros fue más fuerte que el miedo.

Selene, Astrid y Dalia no tardaron en unirse a esa promesa.

Pero el golpe definitivo vino cuando Ruki, que se mantenía al margen, también dijo que prefería seguirnos a quedarse en una ciudad sin nosotros.

En ese momento, la expresión de la marquesa era indescriptible.

Un retrato de puro desconcierto.

Y lo peor para ella aún estaba por llegar.

Justo y Tor, los maestros de los gremios de cazadores y aventureros, hablaron por primera vez con determinación y convicción.

Se posicionaron firmemente de nuestro lado y argumentaron que, si todos los demás se iban, ellos también lo harían.

Fue un silencio largo el que siguió.

La marquesa necesitó varios minutos para dar su veredicto final.

Nos permitió quedarnos, pero bajo condiciones estrictas.

A partir de ahora, no podemos salir de la ciudad sin autorización.

Debemos entregar un informe semanal detallando nuestras actividades, especialmente aquellas relacionadas con mi empresa.

A mí se me ha prohibido formar parte de la gestión o administración de cualquier gremio, lo que equivale a una revocación total de la posible influencia que podría llegar a tener alguna vez.

En cuanto a Neo, ya no puede ser oficialmente el discípulo de Durman.

Además, nos asignaron vigilancia permanente.

Dos jóvenes, Antón y Levi, esbeltos, fuertes, y según la marquesa, muy instruidos, nos seguirán a todas partes.

Su misión es observarnos, pero no intervenir… a menos que conspiremos contra la nobleza, los maestros o la ciudad misma.

Pese a todo, la marquesa concluyó con una frase que aún no sé cómo interpretar: Espero sinceramente escuchar buenas noticias sobre cómo habéis mejorado la vida de las personas en esta ciudad.

Hoy Selene me despertó como de costumbre.

Y al bajar a desayunar Levi ya estaba en el comedor de pie esperando.

■― Venga hombre siéntate.

― ― Levi ― Señor, mi misión es seguirle a donde sea que valla, no acompañarlo en su desayuno.

― ― Sena ― Hazle caso o le diré a tu madre o a tu mujer, que no quieres comer en mi casa.

― Levi se puso rojo por un momento por la humillación sencilla pero eficaz de Sena.

― Levi ― Que conste que me siento porque la señora Sena la maestra del gremio me lo ha ordenado.

― Tanto Hemer como yo soltamos una pequeña sonrisa mientras preparábamos algo para desayunar.

Tenia planeado hacer huevos fritos, pero como solo puedo comprar huevos como de avestruz no me quedo otra que hacer huevos rotos.

Cuando serví la mesa Sena estaba ablando con el chico como si fuera su amiga de toda la vida.

Por un instante me olvide que su trabajo era seguirme y decirle a la marquesa todo lo que hago.

Serví la mesa a todos con naturalidad, y pese a que parecía desconfiar, tomé un poco de su plato para enseñarle que no es venenoso.

(Aunque soy resistente a venenos.

No sé si eso cuenta.) Al terminar la comida, y despedirme de todas.

Tome el camino mas largo para llegar a la compañía y sin darme cuente pase por la casa de Durman, donde recogimos a Neo que tampoco tenía muchas cosas que hacer sobe todo ahora que ya no puede ir al gremio de herreros.

Durante el paseo hasta la compañía, hablé con Neo y le conté todo, mis decisiones y que camino quería seguir de ahora en adelante.

Al momento de llega a la compañía Pudiente nos esperaba en la puerta como perro que esperaba a sus dueños, me pareció gracioso la cara de preocupación que tenía.

― Pudiente ― Gracias a la amabilidad de Tolmas que aún están vivos, escuche que la marquesa los había juzgado.

― ■― Pudiente, estos son Levi y Antón, desde hoy nos van a seguir a todas partes.

― Pudiente se presentó de la mejor manera ante los dos chicos y pese a que parecían recelosos de darle la mano a cavaron dándose un buen apretón de manos.

●― Bueno pues empezamos ya o que.

― Pudiente nos dirigió al patio a los cuatro donde nos esperaban todos los trabajadores.

Antón y Levi parecían sorprendidos, pero no dijeron nada simplemente acomodaron apoyándose contra una pared.

Esperando a cualquier conspiración.

― Ayer Pudiente tomo el mando, lo siento no pudimos venir.

Teníamos algo entre manos, pero tal y como prometí, hoy vamos a firmar el nuevo contrato, espero que tuvieran el tiempo necesario para pensar en si seguir o dejarlo.― Después de mi discursillo tomamos camino a la oficina donde, gracias al detalle de Pudiente, Levi y Antón se pudieron sentar, en las esquinas de la oficina.

Poco a poco pasaron los miembros de la compañía, todos firmaban sin decir nada, como si estuvieran castigados, no me dirigían la palabra y tampoco me contestaban con grandes respuesta a las preguntas típicas de cómo está la familia… Tuvimos una pequeña reunión con Pudiente en privado, en privado de los trabajadores, Levi y Antón no nos dejaban solos.

Donde nos dividimos el trabajo y decidimos empezar a crear la imprenta.

Y finalmente salimos al patio para dividir a las personas y comenzar a trabajar.

Yo me lleve al grupo de finanzas… mi intención era comenzar con los borradores de los libros educativos básicos, matemáticas y gramática.

Pese a sus escepticismos no me negaron nada y tampoco parecían extrañados del todo.

Aunque ponerlos a crear un libro si que me comentaron que era extraño.

Eventualmente tomaron la palabra ellos y decidieron como y por donde comenzar con la gramática mientas yo seguía solo con el libro de matemáticas.

Pudiente interrumpió en la sala, con dos chicas, que eran las encargadas de hacer la comida.

Sali de la sala dejando la puerta abierta esperando a que Levi llegara.

Mientras hablaba con Pudiente y las chicas, Levi me espero dentro de la sala, pero al final salió el también, cerrando la puerta tas de él.

― Pudiente ― Ellas dos son las encargadas de la comida.

― ■― Muy bien, Vuestros nombre ¿son?

― La mayor se llamaba Sora mientras que la menor Anaïs.

Al parecer son hermanas, y trabajan en la compañía en la parte de servicio general.

■― Atento.

― Le di una palmadita en la espalda a Pudiente.

― Yo voy a seguir con lo que estaba haciendo, mientras vosotras y Pudiente vais a preguntar a todos, quien quiere comer hoy aquí y que familiar va a venir, Pudiente me haces una tabla, nombre, Comer solo o familia en caso de familia número.

― ― Pudiente ― Entendido, a le manos a la obra.

― Se acerco a susurrarme, pero Levi nos separó.

―Te importa.― dijo a Levi que se enfadó.

― Pudiente al parecer Levi tiene que escuchar todo.

― Se acercó a mi oído y le dijo a Levi que escuchara el también.

― Pudiente ― Pero Hunt tu estas seguro de dar de comer a todos.

― ■― Que si, hombre tu hazme caso, ya vera, ves y ayuda a Sora y Anaïs.

― No dijo nada más y se fue preocupado.

― Levi ― Señor Hunt se me permite una pregunta.

― ■― Dime.

― Levi se preocupo por lo que acababa de escuchar le parecía extraño que el dueño de una empresa le diera de comer a las personas.

Se preocupo si les iba a cobrar mucho por comer… Pero le explique que es parte de su salario, la parte de dietas.

Como con los comerciantes que hasta ahora seles proporcionaba una comida diaria por día que van fuera de las murallas.

Iba a hacer lo mismo con los demás.

Seguí trabajando una hora más en el libro de matemáticas, mientras los demás del grupo de administración y las secretarias seguían con el libro de gramática.

― Pudiente ― Señor Hunt ― Dijo entrando por la puerta.

― Solo faltan ustedes.

― De los presentes ninguna de las secretarias y ninguno del grupo de administración se quería quedar a comer.

■― ¿Cuantos somos en total?

― ― Pudiente ― Son todos los artesanos y sus familias, y de los guardas, Además de los repartidores y el grupo de servicio general, en total somo 150 personas.

― ■― Bueno es algo más de lo que esperaba, pero no pasa nada, le has preguntado a Neo y Antón, Porque tu Levi ¿ quieres comer aquí con nosotros?

― ― Levi ― Si cocina usted no me quejo.

― ■― Pues no me queda otra.

― Me levanté y tomé a Pudiente bajo el brazo.

Y antes de irme.

― Vosotros que horario tenis al final.

― Luciano ― Yo me quisiera queda a trabajar como hasta ahora las (12) horas Señor.

― ― Rafa ― Yo igual.

― ― Edgar ― Si es posible yo también quisiera quedarme las (12) horas.

― ■― Y vosotras ― ― Marte ― Si es posible quisiera quedarme un poco menos para pasar más tiempo con mi hijo… ― ― Otillia ― Si no es mucha molestia yo también quisiera.

― ■― Como queráis, pero recodar que sobre las (12:00) vamos a parar todos para ira a comer como una hora o así, ¿Con una hora es suficiente para vosotros?

― ― Luciano ― Si, para mi es mas que suficiente para ir a comer con la mujer y los hijos.

― Los de mas no se quejaron, pero Marte y Otillia parecían preocupadas.

■― Que les sucede no les es suficiente una hora.

― ― Marte ― No Señor ― Dijo algo triste.

■― Supongo que tendrás tus razones, vamos a buscar una solución si, que para eso estamos ¿no?

― Al final les dije que se fueran sobre las (12:30) y que volvieran cuando terminaran de comer y que luego se quedaran hasta que cumplieran con sus horas.

(■―Tu Neo tenemos que ver lo de los horarios de los trabajadores, crees que es posible hacer una máquina de fichar―) (●― ¿Quieres traer la tortura de los horarios estrictos a este mundo también?

―) (■― Viendo lo así… ya se nos ocurrirá algo.―) Al final fui de compras, con casi todos los del grupo de tareas generales y Neo, donde gracias a los conocimientos de granja de Neo compramos las mejores verduras legumbres y patatas.

Al decirle la cantidad de personas que iba a venir a comer Neo se asustó, se paró un segundo y tomo aire y con calma se mentalizó.

Salimos casi corriendo, en el mercado central de la ciudad, compramos muchos, pero muchos kilos de patatas, cebollas, tomate, ajos, sal… Y más verduras que no se ni como se llaman en este mundo.

Además, fuimos a 5 panaderías diferentes a comprar pan para todos.

Neo y compañía cocinaron el mejor rancho, que he comido en mi vida.

La receta es secreta según conta Neo, pero yo estoy seguro de que le faltaban algunos ingredientes, sobre todo especias.

Pero mi parte favorita fue llegar al gremio de cazadores donde nos encontramos con Justo, donde nos trato como a sus hijos, sobre todo después de lo de ayer.

Compramos la mitad de una especie de conejo gigante con cuernos como de ciervo.

Como estaba recién cazado tuvimos que esperar a que estuviera listo, y pese a todas las advertencias de nuestros trabajadores de que es poco carne que, hemos comprado muchas verduras.

Para ellos comer carne es fácil, es el alimento principal, supongo que ver como compramos poca carne les parecerá extraño tanto como a nosotros alimentarnos únicamente a base de carne.

A nuestros guardias les parecía raro lo que estábamos haciendo, pero pese a ello no nos interrumpieron.

Después de la comida, aún quedaban cinco horas de trabajo.

Y vi una escena desgarradora: las familias no se despedían entre sí, se estaban agradeciendo por la comida.

■―¿Adónde creéis que vais?

―dije, alzando la voz.

Las madres y los hijos se giraron, asustados.― ¿Os parece normal lo que hacéis, iros sin agradecer?

Las esposas de nuestros trabajadores tomaron a los pequeños en brazos, mientras los hombres se acercaban, de la mano de sus hijos, para darnos las gracias.

■―¡Así no!

―Suspiré fuerte para que todos me escucharan.― Tenéis que dar las gracias a vuestros padres por trabajar, y vosotros a vuestras familias por confiar en vosotros.

La familia es lo más importante.

No a nosotros.

Está bien si queréis agradecernos, pero no es necesario.

Lo hemos visto en vuestras caras: estabais disfrutando la comida.

Eso ya es el mejor regalo que podíais hacernos.― La esposa de un carpintero se nos acercó.

Nos contó que su marido llevaba semanas sin comer verduras, solo para dárselas a sus tres hijos.

Uno de los trabajadores de general vino después.

Aún no podía creerse que hubiera visto a toda su familia comer junta.

Nos dijo que, muchas veces, tenía que decidir quién comía ese día él o su esposa, solo para que los niños tuvieran un plato al día.

Otra chica del grupo de general se sumó.

Nos confesó que era la primera vez en meses que veía a su marido comer estofado.

Ella casi nunca podía permitirse hacer uno ya que eran carísimos.

A Neo y a mí se nos rompió el alma.

Es raro que alguien te agradezca por darle de comer.

Y más raro aún que algo tan sencillo, un rancho con verduras signifique tanto.

Nunca hablamos de esto, pero sé que ambos sentimos lo mismo no queríamos volver a escuchar historias así.

Y saber que probablemente la mitad de la ciudad vivía igual… nos destrozó por dentro.

Levi se acercó a agradecerme también por la comida, conmovido por las declaraciones de nuestros trabajadores y mi reprimenda anterior.

― Levi ― No debería de decir esto, pero muchas gracias, lo que acabo de ver y comido aquí.

Me ha dicho suficiente para entender que tipo de personas sois, y no creo que nunca la marquesa os dirá que no a vuestros planes.

― ■― Entiendes lo que acabas de decir, verdad.

― ― Levi ― Así es señor, le juro por el nombre de mi casa y todo su honor que le seré fiel, le obedeceré y le serviré como sea posible, siempre y cuando no valla contra la marquesa.

― Al finalizar por fin la comida y todos saciados, decidimos retomar el trabajo y sobe la media hora después llegaron las dos secretarias, parecían apuradas.

Yo seguí con mi libro de matemática mientras los demás seguían con el de gramática.Todo en calma a veces venia Pudiente a preguntar tontería.

Su intención sobre todo era confirmar si estoy de acuerdo con sus decisiones.

Hable con él para que le quedase claro que tanto confió en él y que no me tiene que preguntar por todas las decisiones que tome, le dije que sea más independiente con sus tareas de comerciante y que si algo le preocupase me preguntase.

Pero casi al terminar las horas de trabajado llego Neo cabreadísimo.

Entre Pudiente y yo lo pudimos calmas.

Poco después por fin me pude ir a casa.

Donde Selene me esperaba en el portón de la casa sentada al fresco con lisa mientras hablaban con las vecinas.

Llegar a casa y ver a Selene hablando y chismeando con las vecinas me lleno de tranquilidad, no podía esperar a contarle mi día y tampoco poda esperar a que ella me contra el suyo.

Pero todo cambio repentinamente, cuando un dolor en las costillas me detuvo, era Sena que me había clavado los dedos índices en las costillas, estaba acompañada por Hemer que al parecer fueron a comparar.

El grito que di le puso los pelos de punta a Levi que hasta saco la espada como acto reflejo.

― Sena ― Tranquilo que no te lo voy a matar.

― Levi suspiro de alivio y envaino la espada.

― Levi ― Por favor, señor Hunt, no grite así.

― ■― Pero tu sabes que susto me he pegado.

― ― Selene ― Estas bien.

― Dijo desde detrás mía.

Asustando me aún más.

■― Joder, que susto pero que os pasa hoy a las dos.

― Las dos comenzaron a reírse a carcajadas de mí, casi hasta llegar a la puerta de la casa donde las vecinas las retuvieron un rato más.

Me fui a duchar, pero como no me podía ir muy lejos de Levi.

■― Te importa si me baños solo.

Eso lo poder hacer solo no.

― ― Levi ― La marquesa me ordeno, que quitando su sueño y sus qué haceres en la letrina en los demás lo vigile.

― A mala gana fui con él a la sala del baños de las casa, donde saque de las subdimensión el primer prototipo de ducha y al igual que Neo con Durman me duche con Levi.

Durante la cena, Selene presumía del increíble examen que le hizo un nuevo mercader, donde en leyes iba muy bien, pero en matemáticas no tanto, Sena me reclamo más clases en el gremio pero Levi rechazo la propuesta.

Hemer se cabreo con el por hablar, al parecer no se llevan bien porque los dos me quieren y me odian por igual.

Al final pude irme a dormir con Selene con la mente tranquila de haber hecho un bien día de trabajo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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