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Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 Dia 4 Mes 4 H
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32: Dia 4 Mes 4 H 32: Dia 4 Mes 4 H No me lo podría creer, Emiliano y sus dos hijas, Sumi y Mia.

Ya estaban dentro del patio antes de que yo llegara.

■― No me lo puedo creer has venido de verdad.

― ― Emiliano ― Por supuesto señor, dijo que nos presentáramos hoy y aquí estamos.

― ― Pudiente ― Veo que al final no te has acobardado.

― ― Emiliano ― Esta vez no, creo que el Señor Hunt es diferente a otros comerciantes, sin ofender.

― ― Pudiente ― Mi padre era de todo menos buena persona… pero nunca me di cuenta hasta que conocí a este desgraciado.

― Dijo pillándome con un brazo, feliz.

■― Y… tienes lo que me has prometido.

― ― Emiliano ― Si, pero solo he podido hacer 30.

― ■― Suuu.

― Grite.

― Son más que suficientes.

― ― Emiliano ― Bueno… nos ponemos manos a la obra o esperamos a alguien más.

― ■― Ahora mismo, vamos, Pero antes tenemos que ir a firmar tu contrato.

― En el despacho que comparto con Neo y Pudiente, nuestras conversaciones se centraron en las condiciones laborales y como hacemos las cosas en la empresa.

Aunque un poco extrañado Emiliano quiso decir algo, pero su hija se lo prohibió varias veces.

― Pudiente ― Hunt, con ella que hacemos.

― Dijo mirando a Mia.

― La mayor puede ir a trabajar con las demás.

― ■― No, de hecho, no… he hablado con Neo y hay un cambio de planes.

― Le guiñe el ojo a Emiliano.

― Desde Mañana los hijos de todos nuestros trabajadores vendrán desde la mañana a estudiar, matemáticas, física, química conmigo y también lengua y literatura con una de las secretarias, creo que, con Marte, pero aun se lo tengo que preguntar.

― ― Pudiente ― ¿Física y química?… ― Dijo extrañado.

― Bueno, pero tú sabes lo caro que es eso para los trabajadores.

Les dejaremos sin una moneda.

Pese al aumento de sueldo.

― ■― Conque ese es el problema… mmm… ya veo, puesssss… que no paguen y ya.

― ― Pudiente ― Perrooerereo… como que no, tu no sabes nada de empresas, a este paso para el festivo de este mes nos quedaremos sin dinero, ya hemos gastado más de una moneda de oro para alimentar a esta gente…― ■― ¿Eres como tu padre?

― ― Pudiente ― Eso que tiene que ver ahora.

― ■― Te gusta apostar.

― ― Pudiente ― La última vez que aposte deje a todos sin ropa.

― ■― Vamos a hacer una apuesta.

Te devuelvo la empresa si tu ganas y si yo gano no vuelves a cuestionarme jamás.

― ― Pudiente ― Y que nos apostamos ― ■― Yo digo que al final de esta semana por lo menos tendremos 4 o incluso 5 lingotes de oro como los que le di a tu padre, en la caja fuerte.

― ― Pudiente ― Eso son por lo menos 350 monedas de oro.

― Llevándose las manos a la cabeza y replanteándose su vida.

Se decidió a aceptar la apuesta.

Y con un apretón de manos.

― La compañía volverá a ser de mi familia.

― Le devolví una sonrisa que no supo cómo tomársela porque nada más verme se le quitó la cara de felicidad.

Al rato mientras estaba con Emiliano acabando los termómetros.

Apareció el Hijo mayor de Varo.

― Damos ― Buenos Días.

― ■― Ya te ha echado Neo.

― ― Damos ― Dice que soy demasiado pequeño para trabajar.

― ■― Eso me suena a mí de algo.

― Dije mirando a Levi, que me devolvió una mirada.

(Tipo joder tío, que culpa tengo yo.).

― Vamos a hacer una cosa.

Espera aquí un momento mientras acabo yo esto y me acompañas, que tengo que hacer unos recados.

Qué opinas, te ves capaz de seguirme el ritmo.

― Damos ― Le prometo que trabajare más que cualquier otro, le haré todo lo que pueda mis huesos y de la mañana a la noche, y de la noche a la mañana.

― (Jajaja a Neo le dijo lo mismo.) A la hora y media más o menos ya teníamos los termómetros acabados, faltaba hacer las marcas y las divisiones.

Deje a Emiliano encargado de acabar el trabajo, le deje a varios hombres de general y a un guardia por si las moscas.

Revise una duda que tenia del trabajo de neo antes de seguir mi día.

Luego me fui con las hijas de Emiliano y Damos, a una de las salas del edificio, eran una habitación bastante grande con un montón de armaduras y armas… Mande llamar a Pudiente, que con ayuda de sus “lacayos”, es decir los comerciantes, le ordene vender todo que eso ya no nos sirve y lo mande comprar mesas y bancos.

Aunque me consiguió la pizarra no adapto la sala.

(Creo que le mando demasiadas cosas a este hombre.).

Retiradas las armas… me dediqué a limpiar la sala y cuando Claudia y Elena (Servicios generales), nos vieron me echaron.

Que yo no tenía que hacer eso… Al final volví a mi despacho con los tres niños y me puse a hablar con ellos sobre esta ciudad.

La perspectiva que tienen ellos, es totalmente diferente de la que tiene Selene.

La familia de Damos vive en un cuarto piso, (Sin ascensor), me conto como en invierno es difícil subir el agua.

O sacar las aguas sucias.

Me conto como a veces su padre volví a casa a dormir y volver a trabajar sin cenar o desayunar.

Me conto como su madre es costurera y que le pegan en el trabajo, (lo normal según Sumi), cuando tardas mucho.

Entre otras cosas me conto que su hermana pequeña de 13 años está aprendiendo a coser, como su madre y que a veces mancha con sangre las ropas y luego le pegan a su madre.

Por otro lado, Sumi me conto como los amos de los campos sobre explotan a sus trabajadores, pero ella lo explicaba como si fuera lo más normal de mundo.

Me conto que el año pasado después de cumplir los 16 años fue al campo a cosechar.

Que unos desgraciados la intentaron violar, pero un gran lobo apareció y todos corrieron dejándola sola.

Pero a su suerte unos aventureros lo estaban persiguiendo desde hace mucho y el lobo ni siquiera la miro.

Me conto que ese tipo de situaciones con sus compañeros de trabajo son parte del oficio y aprendió a las malas a llevar cuchillos escondidos por si acaso.

Su padre no lo sabía… Nos narró varias historias de cómo se escondía de algún monstruo cuando estaba por caer la noche y como más de una vez paso la noche fuera de la ciudad.

Mia participando nos contó como cuida a su padre, que simpe se quemaba las manos y como muchos venían a reírse de él y verlo trabajar.

Pero no la dejaron seguir nos llamaron a ver como quedo la sala recién ordenada y limpia.

Fui con Ayuda de Hugo y René para poner la pizarra.

Fui al despacho de los administradores para tomar prestado, unas sillas y unas mesas.

Estaban en reunión con Pudiente sobre algo de las cuentas, pero apareció neo y realizamos las pruebas de impresión.

Para la comida decidimos hacer albóndigas, así que elegimos una carne lo más parecida posible a la de vaca.

Como Levi y Antón nunca hacen nada y solo miran, los pusimos a picar la carne con cuchillos.

Hubo algunas quejas, pero no las suficientes como para que se detuvieran.

La salsa de tomate fue fácil, tomates cortados finamente y hervidos.

Con algunas especias.

(Creo, No sé porque lo ha hecho Neo y me obliga a mi escribir como cocinamos.

Si es que.) Durante la comida.

Varo soltó la bomba dijo que esta misma noche al salir de trabajar iría a sacrificar… al templo de Tolmas.

Nosotros molestos por esa “tradición”.

●― Todos atentos.

― Grito Neo.

― Jesús, es decir Dios echo hombre dijo una vez: no vine a este mundo para que me sirvan sino para servir, vine para dar mi vida por la salvación de muchos.

Es decir, Dios echo hombre Jesús fue el último “sacrificio”, EL Dios verdadero no pide sangre como ese Tolmas.

― ■― Dejad de matar por matar eso está mal.

― Nadie dijo nada y para romper la situación extraña, trajimos los pastelitos para Damos y después de que soplara las velas lo pusimos de pie encima del banco.

Delante de su “amada”le tiramos de las orejas, yo de una y neo de otra.

― Varo ― ¿Eso que ha sido?

― ¬¬■― Es una tonta costumbre de nuestro pueblo.

― ― Damos ― Pero no estamos en vuestro pueblo.― Dijo con las orejas doloridas.

●― Y qué más da.

Igual con el meneo de lado a lado, entiendes de una vez que eres un niño y no un adulto, por lo menos ante nuestros ojos.

― Después de recoger Neo siguió sacando patrones, yo volví con Emiliano.

Estuvimos hablando de cómo hacer botellas de cristal.

Nos comentó que es difícil ya que no todas suelen salir iguales, que depende de cómo las hace y de cómo le salen.

(#■― Me puedes hacer algún tipo de molde para hacer botellitas de cristal.

― #) (#●― Si no te importa lo hago mañana, para la tarde lo tienes seguro.―#) Le encargue la tarea de preparar lo necesario para mañana ya que nos pondríamos a hacer muchos botes, luego por la tarde Hable con Marte que con un aumento de sueldo solucione el tema de las clases de literatura.

Y al escuchar que yo daría las demás clases me pidió que pudieran venir sus hijos también.

No se lo negué, es era el plan del inicio.

Por la tarde seguí preparando el aula, con mesas y bancos, con la esperanza de ser capaz de abarcar a tantos niños como fuera posible.

Pudiente escéptico como siempre me soltaba alguna que otra pullita sobre que deberíamos cobrar… pero como no le contesté dejo de hacerlo.

Por la tarde antes de irnos hable con casi todos los trabajadores menos con los artesanos sobre dar clase a sus hijos, a todos los mayores de 12 años, (No sé qué hacer si me traen a uno de 6 y a otro de 15), al escuchar que eran gratis las clases ninguno se negó.

Además, comencé a preguntar como el que no quiere la cosa sobre el trabajo de sus parejas, sobre todo de las esposas de los trabajadores, casi todas ellas eran costureras o algo relacionado con la ropa.

Ω ― Ω ― Ω Por la noche me reuní con Neo en la subdimensión, donde hablamos de hacer un telar de pie para atraer a las esposas de los trabajadores.

Le conté las historias que me compartieron los niños hoy.

Con la historia de Sumi, vi cómo a Neo le hervía la sangre, pero no dijo nada.

Me dejó a solas con Selene y Dalia, hablando de la vida, mientras él se puso a dibujar los planos del telar.

Tanto Selene como Dalia estaban preocupadas por el festival de la tercera semana del mes, porque vendría mucha gente y eso suele aumentar la violencia en la ciudad.

Durante este festival es más fácil viajar entre ciudades porque hay muchos aventureros cuidando los caminos, además de soldados de los nobles.

Dalia me contó cómo muchos de los chicos mayores de edad que iban a la universidad están ahora presos por culpa del hijo menor del marqués.

Que la universidad parece solo de chicas y que se nota el silencio.

También me hablaron de cómo las mujeres de la nobleza alta, es decir, las otras cuatro marquesas tomaron el control de sus respectivas ciudades, y cómo la duquesa de otra ciudad se volvió medio loca (una dictadora en toda regla, según me contaron).

En contraposición, la nobleza baja, es decir, las condesas, vizcondesas y baronesas dejaron a sus hijos varones gobernar, aunque fueran muy pequeños.

Que algunas siguen mandando por encima del niño, pero a escondidas.

(A escondidas a escondidas, pero yo me he enterado, ¿sabes?).

Los funerales fueron numerosos y se sacrificaron muchos infantes por la vida de los nobles.

Pregunté por Salvia y su situación actual, pero me dijeron que aún no salé de casa, y que enterraron a Solomón esa misma noche.

Me contaron que su hijo, Samuel, tampoco salé de casa, que está encerrado en su habitación y no quiere hablar con nadie.

Que fue la mismísima marquesa a visitar a su familia, pero él no salió a saludarla.

(Un acto tan malvado solo pudo hacerlo alguien que sigue a Tolmas.

Este mundo se está yendo a la mierda solo, y aún no podemos hacer nada.

Nada que no sea por la fuerza.

Pero nosotros, que somos ingenieros… no.

Claro está que, si ganamos la “guerra”, somos los ganadores y la escribimos como queremos, ¿no?)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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