Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - 36 Los pensamientos de Varo
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36: Los pensamientos de Varo 36: Los pensamientos de Varo {{Este mini capítulo hay una reflexión que pueden incomodar a algunas personas, incluso a quienes comparten mi punto de vista.}} Aun siento el martillo en las manos pesado, duro.
Toda mi vida he seguido las leyes de Tolmas.
Ojo por ojo.
Dureza.
Sacrificio.
He creído que así es como se forja un hombre de verdad, un herrero, una vida digna.
Y lo he enseñado a mis hijos, y lo he visto en todos.
Pero hoy le he preguntado por esa bienaventuranza, una palabra que me parecía extraña solo quería saber que significa y ahora no puedo dormir.
Me ha abierto una puerta a un mundo que me da miedo y a la vez me atrae.
¿Bienaventurados los que lloran?
¿Cómo que le tenga envidia a los que lloran, que ellos son felices y no débiles?
¿Los que son humildes de corazón?
Para que sirve ser humilde si luego te desprecian.
¿Los que tienen hambre y sed de justicia?
Como su Dios los va a saciar.
¿Bienaventurados los que son compasivos?
Para que si no voy a recibir nada a cambio.
No lo entiendo que tipo de reglas son esas, ¿esto viviendo de manera correcta.?
Y luego, lo del sacrificio.
He entregado a mi primer hijo, como lo exige Tolmas, este año tendría unos 20 años ya.
He seguido las reglas, he creído que así aseguraba la prosperidad para los siguientes hijos.
¿Y Neo dice que su Dios no pide eso?
Que su Dios se hizo hombre, murió y resucitó por nosotros.
¿Qué clase de dios es ese que se sacrifica por la gente, en lugar de exigir sacrificios de ellos?
¿La idea de me pegas te pego no es justicia?
me retuerce el estómago.
Siempre he creído que era lo justo.
Si alguien te hace daño, le devuelves el daño.
Es la única forma para hacerse respetar.
Pero Neo, que nos paga el doble, nos da de comer no solo a nosotros sino a nuestras familias también.
Que la justicia de su Dios es otra.
Vencer el mal con el bien.
Es algo que no puedo entender, pero que me duele en el alma, porque entonces siempre he sido el malo, el que aplica el mal.
Me duelen las palabras que nos ha dicho hoy, tan mala persona soy.
He sido duro, he sido rudo, y he pensádo que así se debía vivir.
Pero Neo es bueno y justo y nos trata con respeto.
Nos mira a la cara, me pide consejo a mí un simple herrero, dice que yo se más que él, como va a ser que yo sepa más que él, y luego crea una maquina increíble en unos días, nos pregunta por nuestra familia.
A mi hijo, no lo quiso dejar trabajar, sino que lo obliga estudiar, que tipo de jefe hace eso, a mi hija, que ella también tiene que aprender pese a ser mujer, les enseña, les da papel y tinta.
Y veo cómo mis hijos se pelean por sus números, por entender lo que él enseña.
Por que cuando mis hijos me cuentan lo que han aprendido en el colegio me duele tanto.
Porque.
Cuando dice que no hay que hacer sacrificios, cuando dice que su Dios bajó al mundo y murió por nosotros, cuando dice que su justicia no es el ojo por ojo, siento un vacío en el pecho.
¿He vivido de la manera equivocada?
¿He sido una mala persona?
Lo último que dijo Neo antes de que nos volviéramos a centrar en el trabajo fue lo que más me golpeó el alma.
¿Por qué su Dios nos invita?
Como era “Vengan a mí, los que están cansados, y yo les daré descanso.
Mi yugo es fácil y mi carga es ligera”.
He cargado con el yugo de Tolmas toda mi vida, un peso inmenso que me ha hecho duro, desconfiado, y siempre a la defensiva.
Pero Neo, con sus palabras, me ofrece algo que nunca supe que necesitaba: descanso.
La idea de que existe un camino más sencillo, más amable, me deja aturdido.
Un yugo fácil…
una carga ligera…
¿Qué significa eso, solo soy un herrero que ha vivido de la dureza de su oficio y su carácter?
¿Puede mi alma, tan curtida por la vida, encontrar de verdad ese descanso?
¿Cómo rezo a un dios que ya sabe lo que le voy a decir?
¿Un dios que me escucha, que me da descanso?
Neo dijo que es fácil, que solo tengo que encerrarme en mi cuarto.
Quizás, solo quizás, lo intente.
¿Qué me queda por perder?
Ya he vivido toda mi vida como si fuera a morirme al día siguiente.
Y a este Neo, este hombre, no me atrevería a pegarle jamás después de todo lo que nos ha dado.
Quizás, por primera vez, me siento… ¿ligero?
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