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Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 37

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  4. Capítulo 37 - 37 Dia 7 Reunión con la marquesa
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37: Dia 7 Reunión con la marquesa.

37: Dia 7 Reunión con la marquesa.

Hoy al despertar, Selene estaba dormida, (Jaja, por fin, me toca a mi).

La sacudí con ligereza, pero al no despertarse y al intentarlo nuevamente recitando su frase típica, enfadada me lanzó una almohada.

― Selene ― No uses mis palabras contra mí.

― Sali corriendo, escapando de su ira, a la subdimensión.

Al salir de la ducha, Selene me estaba esperando para lanzarme innumerables almohadas, no me quedo otra opción que volver al baño para cubrirme de su ataque.

Entonces recordé el truco de Neo, cuando en vez de ir a por jabón al almacén salió de la subdimensión y volvió a entrar.

Aplicando el truco, aparecí detrás de Selene, estaba a punto de abrir la puerta del baño con una almohada en la mano, preparada para lanzármela.

Pero la atrape por la cintura desde atrás.

■― ¿A dónde cree usted que va señorita?

― ― Selene ― Eso no se vale.

― Dijo haciendo pucheros.

Giro para abrazarme y darme un beso fugaz.

Tomo una toalla del sillón y entro a la ducha sin decir nada más.

Sali de la subdimensión y como ya era costumbre Levi, me estaba esperando delante de la puerta, de la habitación de Selene, preparado para seguirme como todos los días.

Desayunamos tranquilamente hasta que Sena se sobresaltó.

― Sena ― Pero hoy no vamos a ver a la marquesa.

― ■― Si por.

― ― Sena ― Me tengo que bañar, arregla… ― ■― Ve con Selene.― Le guiñe el ojo.

Levi y yo acabamos de desayunar y nos fuimos directos a la compañía.

De camino nos encontramos con las caravanas que iban a escoltarnos hasta el palacio de la marquesa.

Tal y como le pedí sobre las (7:00) en la puerta de la compañía nos esperaron cinco carruajes, igualitos a los que nos llevó el lunes al banquete de su hijo.

Como llegué antes que Neo y los artesanos, preparé todo.

Ropas nuevas para los carpinteros y herreros.

Neo llego al poco tiempo, aún tenía el pelo medio mojado por la ducha mañanera.

Le recité todo el plan otra vez (Por si acaso, con este no se sabe.) A medida que llegaban los artesanos, los chicos de servicios generales, entregaban las ropas nuevas.

― Paco ― Señor Hunt.

― Le mire feo 😛 ― Dijo Hunt cual es el porqué de todo esto.

― ■― No os lo había dicho Neo ayer, hoy vamos a ver a la marquesa y explicarle cómo funciona la imprenta.

― ― Jean ― Ayer hablamos de muchas cosas, pero no creo que se me podría olvidar ese detalle.

― ■― Bueno, no os preocupéis.

― Los mandamos a bañarse, en el taller de cristalería, que era la sala más pequeña y ya que Neo, se despistó, lo obligué que calentara el agua para los artesanos con magia y que reabasteciera de agua el barril.

Al final se tuvo que volver a duchar el también.

A los niños, los mandamos a casa, y les dijimos que los dos o tres últimos días de la semana no hay clase.

Alguno que otro se alegró, otros no tanto.

Bruno y István llegaron sobre las (7:15) para preparar todo, con ayuda de los guardias subieron la imprenta al carro de casi 3 metros.

Taparon todo con mantas blancas y aseguraron todo para que no se moviera en el camino.

Los artesanos se quedaron esperando, como niños recién bañaditos, parecían estar castigados.

Los carruajes son de 4 personas, por lo que, aunque extrañados los 10 artesanos, Marte y Otilia, los 3 hombres de administración, Bruno, Pudiente, Levi y Antón se repartieron en los 5 carruajes.

Dejamos a los guardias al cuidado de la compañía, y a los demás los mandamos a casa a descansar hasta el día 9 del mes.

Es decir, hasta el comienzo de la siguiente semana.

Neo tiraba del carro mientras yo empujaba desde atrás.

Nadie, desde nuestros trabajadores, guardias y los conductores de los carruajes entendían porque Neo y yo trasportamos la impresora solos.

(Cualquier descuido puede ser fatal, y todo porque no podemos llevarla en la subdimensión.) Seguimos los carruajes bajo la atenta mirada de media ciudad.

A medida que avanzábamos las miradas de los burgueses eran más inquietas, sorprendidas y también pude detectar cierto desprecio, por parte de algún que otro comerciante.

Al llegar al patio, del palacio de la marquesa, todo parecía tranquilo como si nada hubiese pasado.

De forma un poco caótica se bajaron todos.

Bajamos la imprenta entre Neo y yo, y mandamos a Bruno de vuelta con el carro, le dijimos que hoy le íbamos a pagar un día entero, que deje la carreta en la compañía, donde siempre, y después se fuera a casa.

No salió disparado porque estaba acojonado por los soldados de la marquesa, que lo acompañaron hasta casi la plaza de la ciudad.

En cuanto a nosotros, Neo y yo usamos magia para transportar la imprenta.

Las demás cajas, donde estaba los patrones, papel y tinta entre otros utensilios que necesitamos para usar la imprenta, las transportaron los artesanos.

En el palacio aún quedaban marcas de la lucha del lunes y alguna que otra mancha de bueno… pero la marquesa nos atendió en el amplio vestíbulo, para no entrar a la sala de reuniones, donde se produjeron las batallas.

Tal y como le pedí en una carta, el vestíbulo tenía sillas para todos.

Con su silla delante de las escaleras centrales con otra para su hija.

Luego casi en forma circular sillas para sus consejeros y maestros de gremio, enfrentadas a las nuestras.

La marquesa se hiso esperar, nosotros llegamos a eso de las (10:00) y eso que salimos sobre las (8:40) y ella no nos atendió si no que a las (12:00) unas horitas de espera, pero nosotros nos pusimos a hablar con los artesanos, maestros de gremio y con los guardias.

Los maestros de gremio de carpinteros, cazadores y aventureros llegaron a saludar primero.

Ante la atenta mirada de los demás maestros y consejeras de la marquesa.

Entablamos una leve conversación en la que nos intentaros sonsacar algo de información sobre el artefacto escondido bajo las telas.

Pero en medio de sus preguntas hostigadoras.

Llego Salvia abriendo se paso entre los corpulentos maestros.

― Salvia ― Hola, ¿Cómo estáis?

― ●― Vivo, y todo porque Samuel me curo.

Aun no he tenido la oportunidad de agradecérselo.

― ■― Disculpa a Neo a veces es un poco, así.

No se qué se dice en este país cuando buen… ya sabe, si necesita cualquier cosa solo avísenos.

― ●― Claro, disculpas.

Dumnezeu să-l ierte.

― ― Salvia ― No te he entendido.

― ●― Cierto, en mi pueblo de origen se dice esa frase cuando alguien muere, que literalmente significa Que Dios lo perdone.

Pero no se entiende solo así solo, sino que es una fórmula de respeto y recuerdo, muy común, parecida decir Que en paz descanse o Dios lo tenga en su gloria.

― ― Salvia ― Hablas como él.

― Dijo sonriendo con lagrimas en los ojos.

●― Disculpa no quería.

― Neo fue a abrazarla, pero ella se apartó limpiándose las lágrimas con la mano.

― Salvia ― Me acabo de acordar, Samuel recibió un libro, de su padre, en herencia y creo que ya se lo leyó todo y quiere hablar contigo sobre el libro.

― ●― ¿Conmigo?, No sé en qué le puedo ayudar, pero si necesita ayuda con algo, intentare ayudarle tanto como pueda.

― ― Salvia ― Te importa si te hace una visita.

― ●― Claro que no, por las mañanas estoy en la compañía y por la noche en casa de Durman asique cuando el quiera, yo no tengo ningún problema.

― ― Salvia ― Muchas gracias, se va a alegrar mucho cuando le diga que puedes.

― Dijo la mujer susurrando, mientras entraba la marquesa.

En lo alto de las escaleras la marquesa se presentó firme, interrumpiendo el bullicio de la sala.

Doina no dijo nada, pero su mera presencia opacaba la de su madre.

― Sorina ― Veo que siguen aquí.

― ■― Teniendo en cuenta que nos obligas a reunirnos contigo, que menos que llegar a la hora no cree Usted.

― ― Sorina ― Que descarado, pero creo que esta vez tienes razón, pero cierta descendencia mía no sabía que prendas portar.

― Doina le dijo algo, a la oreja de su madre, seguramente una queja o algo parecido.

■― Empezamos ya o tenemos que esperar a alguien más.

― ― Sorina ― Levi, Antón contarme que han hecho esto dos esta semana y porque hay tanta gente hoy aquí.

― Dijo mientras se acomodaba en su silla.

■― Si me permite.

― ― Sorina ― Adelante.

― ■― Como ven ante ustedes, hay algo tapado por una tela, espero que siga siendo una sorpresa, simplemente les pediría si no es mucha molestia a estos dos maravillosos caballeros.

Que no revelaran secretos empresariales, es decir, el cómo hemos hecho este artefacto llamémoslo así de momento.

― ― Sorina ― Entiendo.

Supongo que me lo contaras tú mismo después, en la reunión privada.

― ■― Así es, usted más que nadie, disculpe y este chico.

― Señale a Pudiente, que se recoloco en la silla.

― Saben lo que las malas lenguas pueden hacer.

Con información digamos delicada.

― Tras mis intervención Levi y Antón contaron toda nuestra semana, desde como cambiamos el horario laborar, subimos el sueldo, alimentamos con verduras a los trabajadores, de cómo creamos el artefacto, eso si no revelaron el proceso ni para que sirve.

Contaron nuestras vidas privadas ante más de 40 personas como si eso fuera una telenovela.

(No me hacía falta saber que tanto ama Neo a Dalia u otras peculiaridades de sus relación.) ― Sorina ― Veo que ente vosotros hay mujeres, me podéis decir como os tratan estos hombres.

― Marte y Otilia se quedaron de piedra como si las petrificaran no sabían que hacer.

Supongo que su preocupación, bien por la nueva forma de gobierno formado únicamente por mujeres, ya que sus esposos y todo hombre de la nobleza mayor a 12 años ha sido arrestado o está muerto.

O bien por la miedo a que seamos machistas, pude ser justificada.

(Solo como recordatorio, los ayudantes enmascarados del hijo menor de la marquesa, fuero los que pusieron fin a la vida de sus propios padres y de Solomon.

Por lo que de momento están encerrados y sus madres han tomado el control de cada casa.

Por cierto, descubrimos que en este mundo pese a ser edad media y ser una cultura machista, el primer hijo es sacrificado indiferentemente si es niño o niña, de igual manera el segundo indiferentemente del género hereda todo de sus padres.

Pero aun así se ve mal que una mujer domine y normalmente ceden el control a sus maridos.

) ― Sorina ― Tanto miedo os da hablar que no me vais a responder.

En voz alta.― ― Otilia ― Todo lo que han dicho los caballeros Levi y Antón es cierto en esta semana ha sido maravillosa.

― Dijo después de casi saltar de la silla.

― Marte ― No tengo queja alguna, me han tratado mejor que a los hombres, tanto uno como el otro.

Nos han pedido consejo muchas veces, nuestras ideas se han visto reflejadas en sus decisiones.

Nos toman a nosotras como iguales y nos solo eso.

― ■― No les digas aún.

― La intente callar.

― Sorina ― Que sucede, porque la mandas callar.

― ●― Creo que te ha salido el tiro por la culata.

― ■― Tú te callas.

― Le dije dándole una mini colleja.

― Sorina ― Señorita continue.

― ― Marte ― Tal y como han comentado los caballeros.

Los señores dan educación gratuita a todos los hijos mayores de 12 años y menores de 18.

Pero no es solo eso.

El señor Hunt no permite comportamiento de desigualdad entre niños y niñas, cualquier comentario o acción es castigado.

A los niños los mantiene de pie, como castigo o los saca a la pizarra, pese a que los niños apenas saben leer o escribir.

― ― Sorina ― Según me estas con tanto tratan como iguales a hombres y mujeres.

― ●― Ante los ojos de Dios todos somos iguales hombre y mujeres.

― ― Doina ― Como, dices, si en las tablillas… ― ■― Creo que ese es otro tema que vamos a hablar en privado.― ― Marte ― No solo tratan igual a hombres y mujeres, ellos pese a ser los dueños de la compañía nos tratan como iguales y no nos menosprecian y tampoco nos castigan o nos pegan al errar, sino que buscan el porque del error y buscan como solucionar lo de la mejor manera que pueden.

y no solo a nosotros, sino que a los artesanos también… ― ― Sorina ― Vale ya te puedes sentar, ya veo lo que os han hecho decir… ― Todos nuestros trabajadores se levantaron casi a la vez para hablar a la vez dando testimonio que no les hemos obligado a decir eso y que es la realidad.

Que, si discutimos, pero no les pegamos, y no nos ponemos por encima de ellos, Varo fue el que más habló, contando como Neo lo trata y como pese a todo le pide consejo… Neo se tapo la cara de la vergüenza.

Yo ya lo conozco y se que no le gusta que lo presuman o que hablen de él.

― Sorina ― Espero que todos estos testimonios sean verdaderos y no una farsa.

― ― Levi ― Le puedo asegurar y jurar por mi primer hijo que lo que ha contado esta mujer es cierto.

― ― Antón ― Marquesa Sorina dueña mía, solo usted sabe mi pasado y le juro que todos estos testimonios son verdaderos.

― ― Sorina ― Si tu lo dices Antón será verdad.

¿Alguien tiene algo que opinar?

Sea maestro de gremio o empleado.

― Nadie dijo nada, Durman estaba mirando mal a Neo al igual que los maestros de los gremios de carpintería, leñadores, cazadores y aventureros.

Supongo porque aun se estaba tapando la cara de la vergüenza.

■― Esta máquina.

― Interrumpí.

― Es decir este artefacto necesita de un operario o varios, para manejar u operarla, para que funcione.

― Le indique a Neo que se levante y que se fuera al otro lado de la imprenta.

― Se sorprenderá por la simpleza, pero lo poderosa que es esta máquina, asique a la cuenta de 3, Por favor Neo ayúdame a destaparla.

1 2 3… ― Neo tiro hacia delante y yo tire hacia atrás de la tela, haciendo un bonito espectáculo de super coordinación entre los dos.

(Más tonto y no nace.) (#■― Pedazo de anormal como se te ocurre tirar ahí delante.

―#) (#●― yo que se tío no me cuentas nuca na’ que más quieres.

#―) Neo tiro también de la manda hacia tras dándole la primera vista a la marquesa de la imprenta.

Su expresión no cambio ni un segundo.

Llamamos a Varo y a Mateo, para que hicieran varias copia del texto que estaba ya preparado.

Mientras yo explicaba cómo funcionaba Neo y los dos artesanos estaban pendientes de los papeles, todos los maestros de gremio y las consejeras y la propia marquesa, así como los guardias estaban mirando al grupo de Neo y casi sin prestarme atención a la explicación.

Neo coloco cuidadosamente cada patrón en la imprenta para formar el poema de amor del otro día, y debajo los numero del 1 al 10.

Neo y compañía sacaron copias que repartieron poco a poco a todos.

Avisándolos que la tinta aún estaba fresca y que no hicieran movimiento bruscos con él papel.

Por último, llame a Pudiente.

■― Pudiente me haces el favor de acercar estos dos papeles a la marquesa y a su hija.

― Lo que no sabe el pobre Pudiente es que le hice un cambio de hojas donde en cada una de ellas había un poema diferente.

Uno para la marquesa y otro para su hija.

― Así no me acerco yo y estamos todos más tranquilos verdad.

― La marquesa y su hija leyeron los poemas, el de la marquesa, era un poema que pone a Pudiente en apuro, ya que la llamaba queridísima suegra.

Y a Doina era un poema de amor supero empalagoso con dedicatoria.

Los intercambiaron y hablaron un momento entre ellas.

Pudiente entrego las hojas sin mirar y volvió a sentase en su sitio sin percatarse, sin saber la que le espera.

― Sorina ― Señor Hunt veo que su empleado.

― ■― Pudiente no es empleado es también dueño de la compañía.

― ― Sorina ― Aun así, veo que tienen mucho coraje, pero creo que la propuesta no se podrá realizar creo que mi hija merece más que un simple comerciante.

― ― Doina ― Madre, no.

― Sorina se giró sorprendida.

― Señor Pudiente si logra impresionarme en una lucha de cálculo, me puedo llegar a pensar si aceptar tu propuesta de matrimonio.

― Pudiente me miro asustado y luego miro a Neo.

(●―👍😁👍―), nos devolvió una cara maravillosa, estaba rojo avergonzado y no le salían las palabras.

― Pudiente ― Le aseguro que mis cálculos encajan siempre a la perfección, puedo pasar toda la noche resolviendo hasta el último detalle, y nunca he dejado una cuenta mal.

― ― Doina ― Supongo que tendré que acostumbrarme a tus encajes, aunque me dejen sin aliento.

― ●― Creo que hay boda.

― Dijo tosiendo.

― Sorina ― Me estoy perdiendo de algo.

― ― Doina ― Madre, os preocupáis demasiado, ya me encargare yo de ese mal educado.

― Dijo echándole esa mirada a Pudiente y después lamiéndose el sabio superior.

(Bro lo siento, pero ya te toca sentar cabeza.

Te van a secar vivo.

Joder, que le hemos hecho al pobre Pudiente, bueno tal y como dice su nombre espero que sea pudiente.

) Tras el momento “romántico” de Pudiente.

La marquesa pidió ver las hojas de los demás.

Los maestros de los gremios ya se las habían intercambiado y estaban cuchicheando entre ellos ante la escena de Pudiente.

― Sorina ― Me has dejado sin palabras, veo que tu maquina permite copiar un texto de manera rápida y eficiente sin errores.

― ■― Si al colocar los patrones se comete un error, se crean muchas hojas con el mismo error.

― ― Myrla ― Esto es maravilloso.

― ●― Por supuesto doña Myrla, imagínese hacer un contrato, tipo, es decir un contrato genérico, donde los trabajadores o las compañías solo tienen que rellenar datos y no escribir lo mismo una y otra vez.

― Myrla ― Eso ahorraría mucho tiempo con los tramites.

― (Maestra del gremio de trabajo) ― Sena ― Esto se puede aplicar para nuestro gremio también, querido.

― ■― Claro que si, imagínate, hacer una, hoja tipo, y los comerciantes solo tienen que rellenar sus datos personales.

― ― Mateo ― Si pero para mi gremio para que puede servir.

― (Maestro del gremio de carpinteros) ●― Por ejemplo, para los pedidos, de los clientes.

Un papel que rellena el cliente o un dependiente o dependienta donde por ejemplo comenzaría con Nombre del solicitante, lugar de entrega…― Estuvimos dando ejemplos de documentos tipo, para cada uno de los gremios, mientras hablábamos, la marquesa noto algo.

Y se impacientó dejándolo notar con el movimiento de su pie.

■― Tiene algo que añadir Marquesa Sorina.

― ― Sorina ― Si quisiera una de esas máquinas tuyas.

― ■― Solo tenemos una, y es muy difícil de hacer por ahora, esta tiene todo nuestro empeño y nuestro trabajo.

― ― Sorina ― Y si te digo que me la entregues.

― Neo que estaba hablando con los maestros.

Se giró hacia ella.

Y sin miedo alguno dijo.

●― Hunt creo que nos quieren robar, vámonos antes de que nos quiten la imprenta, seguro que hay otra ciudad donde nos aprecian más.

― Nos quedamos todos de piedra no me esperaba esa respuesta de Neo.

Durman se quedo mirando a Neo con los ojos como platos.

(Esa no me la esperaba.) ― Doina ― Esperad siento que mi madre ha elegido mal las palabras.

― ― Sorina ― No hija no, soy la marquesa, todo lo que hay en esta ciudad me pertenece, por lo que esa imprenta también.

Porque no voy a reclamar lo que es mío.

― ●― Ya entiendo el problema.

― Dijo caminando hasta la imprenta.

Y colocando una mano sobre ella.

― Esta imprenta dice.

― ― Sorina ― Te pediría que no toques mi imprenta.

― En un parpadeo de ojos la imprenta desapareció a la subdimensión.

●― Bueno, ya no hay imprente en tu ciudad.

Hunt, Chicos creo que nos tenemos que ir.

― Dijo camino a la puerta.

Dando una señar, a los empleados para que se levantaran.

― Sorina ― Neo que acabas de hacer.

― ●― No he sido claro, lo repetiré me voy de esta ciudad y pienso llevarme conmigo a toda persona que me es querida.

Y ni tu ni nadie puede impedírmelo.

― Los guardias rodearon a Neo apuntando lo con sus lanzas.

●― Varo, recuerdas lo que te conté ayer de intentar vivir en paz con todos, este es uno de esos momentos en los que no tengo escapatoria.

― Neo desplego maná de nivel 3, el problema está, en la velocidad de despliegue, ya que Neo puede hacerlo en un segundo, cuando lo normal es tardar varios minutos.

Su aura estaba en medio de los guardias y yo ya no sabia que hacer.

Asique no me quedo de otra que aplicar el mismo truco que él, el lunes.

Entre en la subdimensión en un segundo.

Neo se giro mirando hacia la puerta, al girar aparecí yo desde su espalda.

■― Si no hay de otra.

No voy a dejar que… ― ― Durman ― Ya vasta.

― Grito tan fuerte que algunos guardias temblaron.

― Marquesa Sorina, si sus guardia no se retiran ahora mismo.

Tal y como le dije yo me iré con ellos.

― Otros maestros de gremio afirmaron lo mismo.

Neo absorbió todo el maná de golpe dejándole las manos frías.

Y lo mande sacer la imprenta y dejarla en medio de la sala.

■― Bueno que tal si continuamos donde lo dejamos, que le preocupa Marquesa Sorina.

― Se quedo callada un buen rato, se levantó y se llevó a su hija escaleras arriba donde intentaron discutir susurrando.

― Sorina ― Que nadie se mueva o hable ahora regresamos.

― Entraron en una habitación de la cual salieron dos sirvientas apresuradas.

No se podía entender lo que se decían, pero si se podía escuchar como Doina le gritaba a su madre.

Y como ella apenas le podía responder.

Se escucho el comienzo de un llanto, como si una de las dos estuviera llorando.

Pasaron 5, 10, 20 minutos y mas o menos a la media hora.

Regresaron las dos como si nada y se sentaron tranquilamente.

― Sorina ― Te doy 1000 monedas de oro por esta imprenta.

― ( 1000 monedas de oro.

:O ) ― Quiero 2 imprentas para cada gremio, que te las voy a pagar a 100 monedas de oro por cada una.

― (#●― Bro acaba de decir 1000 o me lo ha parecido.

―) (#■― Si ―) ■― Heee… bueno… ― me falto el aliento un segundo.

― Vale.

― ●― Señora Marquesa Serina, yo le propongo otro trato.

10.000 monedas de oro por esta imprenta y le doy los planos, pudiendo Usted, mandar a producir al gremio de herreros y al gremio de carpinteros, las imprentas que usted dese, y más que eso.

Le prometo que yo mismo montare cada imprenta para los gremios y enseñare a los miembros de los gremios como usarla.

― (#■― Bro, según la propuesta de la marquesa ganaríamos 2500 monedas de oro y con la tuya 10.000.

―) (#●― a.

―) ― Sorina ― Eso es mucho oro.

― ●― Cuanto oro puede ganar usted si vende libros como estos.

― Neo dejo caer sobre la imprenta los libros de matemática y lengua.

(#■― Pero tu desde cuando eres tan astuto.

―) (#●― Bro coje tú el mando que me he pasado 5 pueblos, que me acabo de dar cuenta lo que he pedido.

―) ― Doina ― Permíteme ver esos libros.

― Neo dio unos pasos al frente, pero Antón se paró delante de él.

Neo no dudó y se los dio a él.

Antón entrego los libros y la marquesa y Doina estuvieron revisando página por página, se quedaron una copia de cada libro y las repartieron a los maestros de gremio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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