Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 40
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40: Dia 9 Mes 4 H 40: Dia 9 Mes 4 H Ayer fue el octavo día de la semana, y como es costumbre en este mundo las personas van al templo de Tolmas a rezarle y a realizar algún que otro sacrificio… Neo decidió ir en contra de la corriente y nos invitó a los cinco, es decir, a Selene, Sena, Hemer, Lisa y a mi a pasar el día la casa de los Blackforge.
El día transcurrió con normalidad sin nada destacable, más que un bonito día familiar.
Dalia y Neo estuvieron casi todo el día pegados uno al otro.
Con la libertad de estar por casa sin ninguna vigilancia, se han relajado, pero siempre ante la atenta mirada de Durman y Astrid.
Las conversaciones de los próximos inventos o futuros planes familiares entre otros eran el tema principal.
Cada tanto Neo como yo estábamos soñando con una nueva vida.
Una que jamás nos hubiéramos imaginado.
(Pasar este tipo de momentos con la familia me recuerdan a mis padres y a mis hermanas.
No sé si los podre volver a ver, a veces creo, que estar aquí es un premio, por la nueva oportunidad, pero a la vez es un castigo, no poder estar con las personas que me quieren por ser ese niño, aunque a veces mimado, me duele mucho.
Echo mucho de menos discutir con mi padre y la sobreprotección de mi madre.
En este mundo, tengo a muchas personas que me quieren, pero no es lo mismo, no sé…
espero que no me echen mucho de menos.) Primer día de la segunda semana del mes, y Neo ya la está liando en los gremios.
(Supongo que esta es su naturaleza).
Hoy al llegar a la compañía una poderosa avalancha de niños comenzaron a hacer preguntas sobre las clases.
Al parecer la marquesa anunció la escolarización de todos los niños, durante la celebración del culto de Tolmas ayer.
Pero para ello, poder comenzar el día, los redirigí con Marte a las clases de Lenguaje.
Teniendo tiempo para comenzar con los quehaceres de la compañía.
Como Neo estaba por ahí, haciendo de las suyas.
No me quedo de otra que tomar el control del taller y ponerme manos a la obra con los artesanos.
Con los once presentes, los 5 carpinteros, los 5 hereros y nuestro cristalero, plantee la idea de crear botes de cristal de manera rápida y sencilla.
Quería hacer botes de 250ml, 500ml, 750ml, 1000ml , 1500ml, 2000ml, para la mayonesa o quien sabe para que otros usos se nos puede ocurrir, seguro que Neo quiere encurtir pepinillos u otros vegetales.
Casi por error saqué de la subdimensión un calibre o pie de rey, pero lo cambié en el último segundo para tomar una regla de 20 cm.
La regla era de metal, con pequeñas marcas echas con un diamante, en la fresa, pese a su curiosidad los artesanos no preguntaron por la regla, siguieron atentos a la explicación, aunque alguna mirada se desviaba a la pletina de metal.
En un papel dibuje los diámetros exactos de los botes, 4,5 cm, 7 cm, 8 cm, 9 cm, 10 cm y 11 cm, para ello tome un clavo y un hilo ante la falta de compás, que al parecer son caros.
Luego debajo de cada uno dibuje el diámetro de la boca de cada tarro o bote, que depende del diámetro de la base.
Pero es algo menos.
Y luego dibuje las dimensiones de altura, siendo 6.5 cm, 12 cm, 14,5 cm, 17 cm, 20 cm y 23 cm.
Luego deje a los carpinteros, creando un modelo en madera, para cada uno de los tarros.
Tenemos 2 tornos de pedal para madera, este mundo esta retrasado tecnológicamente hablando, pero no tanto como creía, por lo menos tiene el torno de pedal.
Antes si quiera de poder darles órdenes a los herreros, llego una chica de servicio general, para indicarme que me toca dar clase a mí.
Asique hice llamar a Pudiente para encargarse él del taller y poder dedicarme a dar clase.
Hoy tenía en mente dar dos horas de matemáticas, pero como Neo no esta y tengo que estar pendiente de todo hoy les di la buena noticia.
■― Hoy os habéis librado de mí, solo vais a tener una hora de matemáticas.
― Algunos lo celebraron otros , parecían estar disgustados, pero una cosa estaba clara, las pizarritas de los niños estaban llenas de apuntes.
Algunos aun practicaban las letras y los números otros, en cambio ya tenían frases enteras escritas.
Aunque hay una clara diferencia entre chicos y chicas, ellas dominan la escritura, además tiene unas caligrafías preciosas, y eso que están en pizarras con tizas.
En especial la hija de Emiliano, Sumi, tiene una letra excelente, menos mal que la trajimos a estudiar, y no la dejamos trabajar.
Los niños estaban revolucionados, pero, aun así, poco a poco, hacen más caso a Marte, a la par que hacen sus tareas y practican.
Como hoy celebraron de más no verme la cara.
Comencé preguntando las tablas de multiplicar.
Alguno se escondía o miraba a su tablilla, los mismos que celebraban eran los mismos que se asustaban cuando les preguntaba.
Después saque a la pizarra grande a 3 niños y 3 niñas.
Para escribir los números del 1 al 30, con letras no con números.
Mientras los demás lo hacían en sus propias pizarras.
No me dio tiempo a mandarles más tareas cuando llego Marte para seguir con las clases de lengua, esta hora de matemáticas se me ha pasado volando.
Pero pese a la intención de Marte de seguir dando clase.
Saque a todos al patio.
Aprender esta muy bien, pero jugar también lo está.
Asique hoy comencé con las clases de educación física, comencé con unos estiramientos básicos, luego los puse a correr en círculos en el patio central de la compañía, provocando a los artesanos, que salieron a mirar el escándalo.
― Baro ― Hunt, que están haciendo los niños.
― ■― Correr en círculos, aprender a sumar o escribir esta muy bien, pero mantener el cuerpo sano también es importante.
― Me quedé hablando con los artesanos mientras los niños daban 10 vueltas, luego los puse a jugar al pillapilla, como no me entendieron me toco explicarles las reglas.
Corrían de acá para allá.
Sin descanso.
― Iván ― Señor Hunt, que están haciendo los niños.
― ■― Están jugando.
― ― Iván ― No es peligroso que jueguen así.
― ■― Te preocupan los niños.
― ― Iván ― Si… mi esposa está embarazada y por fin podremos tener a nuestro segundo hijo y tengo muchas ganas de ser padre.
― Sonrió al imaginarse a sí mismo ser padre por fin, pero yo vi otra cosa, ese sentimiento de contención que tienen todos al hablar de sus hijos… (Que ser más asqueroso que es Tolmas) ■― Iván por cierto no me llames Señor, con Hunt esta bien, a todo esto, les enseñaría a los niños a defenderse.
― ― Iván ― Como defenderse.
― ■― Si alguien intenta pegarles, que sepan que hacer, además de ser tu su profesor de educación física, qué opinas te gustaría.
― ― Iván ― La mejor forma de defensa para uno mismo es correr, pero si tienen que defender a alguien más es otra cosa.
― ■― Si te explico, como vas a dar las clases, ¿Serias profesor tú también?
― ― Iván ― No me desagrada la propuesta, pero usted cree que un simple guardia como yo es de utilidad para el futuro de estos niños.
― ■― No lo sé, lo tendrás que demostrar, al igual que Marte o al igual que yo, yo no sé si explico bien o no, o si sirvo para ser profesor.
― ― Iván ― No diga eso, usted es increíble.
― ■― Crees que soy mejor de lo que soy, espera que te lo demuestro.
― Hice llamar a todos los guardias, volvía explicar las reglas del pillapilla, y puse la condición que no se podría usar magia, y el que se salía de un rectángulo que dibujamos con ceniza, perdía.
Estábamos los 5 guardias y yo.
Comencé yo, cori rápido para tocar a Iván, pero me esquivo al igual que un torrero.
Me tuve que detener casi en seco para no salirme del recuadro.
Luego fue a por Luca, que, al tocarle el cinturón, pese a caerme de manera lamentable, me libre, ahora me tocaba escapar.
Entre esquivos muy erráticos de mi parte, Marek me toco la cabeza, con ligereza.
― Marek ― La lleva usted señor Hunt.
― Cuando me di cuenta, los niños nos estaban gritando y apoyando, cada uno a su favorito, pero lo que más me sorprendió fue ver a todos mirar desde las ventanas, de como se asomaban para no perderse la diversión.
■― ¿Qué se supone que hacen ustedes?, están aquí para trabajar o para mirar como jugamos.
― Me dirigía a todas las ventanas, muchos bajaron la mirada y los niños se callaron de golpe.
― Tú la llevas Ernesto.
― No podía no aprovechar esa oportunidad.
Los niños al escuchar me comenzaron a gritar mas que antes, los demás comenzaron a reír y el pobre de Ernesto, no supo que hacer.
― Ernesto ― Eso es trampa.
― ■― A.
― Seguimos unos minutos más esta que me cansé y no pude más.
Deje que los niños jueguen dentro del rectángulo, pero con la condición de no usar magia, y supervisados por Iván.
Regrese al taller y los herreros, estaban haciendo patrones o sellos para la compañía, al parecer pudiente se dio cuenta de cómo poder usar el poder de los tipos móviles de la imprenta.
Creo un logo, aunque el seguramente no sepa lo que es un logo, y lo puso en medio de un círculo.
El dibujo que planteo estaba muy bien, me gustó tanto que le envíe una foto a Neo.
Quitando me las palabras de la boca, me dijo, que hagan un logo gigante para colgarlo encima de la puerta de la compañía.
Mientras tanto revisé el progreso de los carpinteros que parecían estar liados con la forma del bote, pero nuestro cristalero experto, los tenía bien atendidos, así que volví con los niños, de después de una hora de juegos estaban más que cansados, además de empapados por el sudor.
Cuando los mande parar a alguno le faltaba el aliento, pero lo que más me sorprendió fue ver como todos estaban mezclados, es decir, niños y niñas ya no les importaba, estaban todos ahí, sin importar la edad o quienes eran.
Tome prestado el taller de cristalería, ya que hoy no se iba a usar para darle una ducha a los niños.
En un caldero grande calenté agua con magia y los mande ducharse, con el primer prototipo de ducha o piedra rúnica me duche con ellos, además de darles un jabón a cada uno.
(Menos mal que Neo hizo como 2000 pastillas, creo que algún día me va a pegar por ir regalando lo, pero qué más da.) Use una pequeña brisa para secarlos a todos, pero ahora tenia un nuevo problema, las ropas estaban sucias y no podía mandarlos a casa limpios con ropas sucias, asique mande a uno por uno que mojaran sus ropas y que las froten con el jabón.
Luego con un poco de magia de agua enjuagué sus ropas y luego con una cálida brisa sequé sus ropas, rápidamente.
Luego llame a Marte, para que entrara con las niñas, me quede esperando en la puerta.
Y acatando sus órdenes, metí la mano para crear una esfera de agua, donde las niñas aclaraban sus ropas, el agua la iba renovando después de cada uso.
Y luego cuando Marte me lo ordeno, use la misma magia de viento para proporcionarles una brisa caliente y con un poco menos de fuerza.
Me tomo más tiempo limpiar sus ropas.
Con todos limpios con ropas relucientes, los mandé a clases de lengua, pero pese a las quejas de algunos, todos fueron a estudiar.
Mientras estaba con los baños, los empleados de servicios generales prepararon rancho al igual que la semana pasada, es sorprendente como pueden copiar la receta después de verla solo una vez.
El descanso para comer fue muy bien, mejor que otros días los niños parecían estar cansados.
Asiqué los envié a sus casas para no tenerlos por aquí medio dormidos.
Al volver al taller, después de una buena comida, revisé las formas de madera.
Y tal y como me imaginaba los carpinteros tienen un talento inigualable, no me quiero imaginar lo que pueden hacer con un torno de verdad.
Les di ordenes de cortar la figura de madera en dos, como iba a tardar un ratito me puse a curiosear por el taller y me encontré una caja llena de madera, pero parecían ser desechos.
Al intentar poner la mano en uno de los descartes un carpintero me paró, y me explico que el centro de ese tipo de árbol no se puede usar.
Al parecer tiene mucha sabia y es muy pegajosa.
Sin hacer le mucho caso tome uno.
El olor me inundó, era parecido al látex o la goma, pero no conseguía diferencial el olor.
Decidí experimentar con él ya que no puedo ayudar a los artesanos.
Sali al patio y como todo un alquimista, puse al fuego el pedazo de madera.
Al llegar a quemar se el humo negro que brotaba de el me irritaban los ojos y el olor era asqueroso.
Parecía un montón de neumáticos quemándose.
Un chico de servicios generales me dijo que esa madera se llama arbumo negro, que no se debe de quemar que puede producir daños y enfermedades.
Luego me comentaron que también existe el arbumo blanco que tampoco tiene mucha utilidad.
También me dijeron que se vende en el gremio de leñadores a un precio barato.
Mande a comprar barios troncos que tengan el mayor centro posible.
Pudiente fue con los recaderos, mientras tanto me tome el tiempo para revisar las cuentas de la compañía y tal y como me lo temía, ya no producimos nada, no vendemos nada, ya hemos vendido gran cantidad de existencias de los productos del padre de Pudiente y gracias a la marquesa tenemos dinero para mucho tiempo.
Pero debemos de tener cuidado en que gastamos el dinero.
Como a la hora más o menos volvió Pudiente con dos troncos enormes, uno de cada tipo, según me conto Pudiente, el maestro del gremio de leñadores le regaló los troncos ya que no los quería para nada.
Con los chicos de servicios generales me dispuse a experimentar con las savia de los árboles.
Entonces tomé una muestra de cada una de ellas y la puse al fuego.
Tal y como me indicaron el humo era blanco, gris o negro según cada uno de los tres tipos.
Comencé con el blanco, ya que el humo presentaba un humo más agradable, de echo era casi dulzón.
El olor de este tipo me recordaba a la silicona, primeo separamos el centro del tronco, es decir, donde se concentraba la mayor cantidad de salvia, de la madera y la corteza, según el consejo de los carpinteros, debíamos intentar no desechar mucha madera que es perfecta para los moldes.
Cortamos el tronco en dos, con una gran sierra de corte transversal para dos hombres.
Luego con cuidado cortamos de tal manera que sacamos el centro, casi perfecto, con una forma de prisma triangular.
Dejamos de lado los otros dos troncos y limpiamos, el patio.
Luego, gracias a que Pudiente sabe que tirar/vender y que no, sacamos pieza a pieza una prensa de vino.
Para que nos sea más sencillo cortamos los dos prismas en fichas triangulares de unos 4 cm a ojo, sobre un caldero, para no desperdiciar nada de la savia.
Dos hombres giraban del tornillo para prensar la madera , entre las ranuras del “barril” comenzó a brotar la savia con alguna que otra impureza de madera.
Uno de los chicos de servicio generales nos propuso filtrar la savia a través de una tela de lino.
Su idea era genial asique tomamos otro caldero, y le colocamos la tela encima, atada con cuerda al caldero para que no se hundiera, y poco a poco dejamos que la savia se filtrara.
Este proceso nos tomó mucho tiempo ya que la savia es bastante densa.
Deje a los chicos filtrando todo el líquido mientras volvía a revisar el balance de la compañía.
Revisando las cuentas con pudiente, comenzamos a hablar sobre los tarros de cristal.
No sabía el propósito que podrían llegar a tener.
Comencé explicando cómo se podría encurtir vegétales, almacenar semillas, le intente explicar cómo se podría crear comida deshidratada, pero no me entendió y como me estaba poniendo caras raras decidí parar.
Y asomarme a la ventana para ver como filtraban la savia.
Parecían estar entretenidos, decidí no molestar con mi presencia y me quedé hablando con Pudiente de los presupuestos para las comidas, además de hablar de la reunión con la marquesa y los de más.
Quitando el echo que me insulto barias veces por las cartas a la marquesa y a su hija, le pregunte sobre como noto él el ambiente.
Me comento que todo parecía estar planificado, que todo salió como yo esperaba que de alguna manera todas las ofensas que realizamos Neo y yo fueron completamente ignoradas.
En otras ocasiones sobre todo si los noble estuvieran vivos ya estaríamos muertos por ofenderles o nuestra empresa ya estaría en llamas.
Estábamos en una conversación profunda sobre el estado actual del reino, cuando nos llamaron para seguir con el experimento de la savia.
Bajamos al patio y después de comprobar el trabajo, mande hacer un pequeño fuego, mientras lo preparaban, busque a Emiliano para preguntarle por los termómetros.
― Pudiente ― Yo sé dónde están.
― ■― A, tenia que haberte preguntado a ti primero.
― ― Emiliano ― Si no me necesitan vuelvo con el trabajo.
― (Que vergüenza :P) Con un termómetro, pusimos al fuego la savia, quería ver que pasa si caliento poco a poco la savia, para ello, montamos el caldero en un soporte de tres patas, que al abrir las patas o cerrar las, podíamos controlar la temperatura que le llegaba al caldero.
Entonces comenzamos con la máxima altura, tras unos minutos no veía cambios, bajamos poco a poco, esperando unos minutos y midiendo la temperatura.
Cuando nos acercamos a los 80 grados, pero sin superarlos comenzaron a salir unas burbujas, así que comenzamos a mezclar poco a poco, la savia subió rápidamente a 100 grados por el simple echo de removerla.
Comenzó a hervir el agua presente en la savia.
Subimos el caldero y volvimos a los 80 grados, y mezclando poco a poco, obtuvimos una especie de miel, translúcida, blanquecina y se espesaba a medida que se enfriaba.
Quería verter un poco de la “miel” sobre una superficie plana, por lo que con el cazo en la mano fui al taller de herreros, y eché un poco sobre el yunque.
Todos vinieron para ver que estaba pasando, y les dije que no lo tocaran, que dejaran que se enfrié.
Volví fuera para intentar mantener la temperatura del resto de la savia a 80 grados.
Tras unos 15 minutos volví para ver que le había pasado al que eché sobre el yunque.
Toqué el pegote, con el dorso de la mano, y al ver que no quemaba, me di cuenta de que lo que acaba de crear era algo increíble, no estoy seguro si es silicona, pero se parecía mucho, era gomosa y durilla, pero no mucho, podía presionarla con un dedo y se hundía un poco.
Tome el pegote, o disco de silicona y fuimos fuera, donde la corte en dos con una tijera.
La mitad la introduje en vinagre y la otra mitad en lejía echa con cenizas.
Mientras me preguntaban que estaba haciendo llego, Emiliano con el primer molde para los tarros, era exactamente lo que le había pedido, asique deje la savia a manos de los trabajadores y fui con el para comprobar que tal salía el primer tarro.
Nos tomo un poco hasta que el horno se calentó.
Pero la destreza de Emiliano no dejaba de sorprenderme, en poco tiempo ya tenia una preforma preparada para se soplada.
Coloco el tubo de soplado boca abajo y yo cerré los moldes.
Comenzó a soplar.
(Estaba subido una silla para poder soplar verticalmente.) Seguí sus indicaciones y tal y como me temía, el cristal se acumulaba en la parte inferior.
Tome el mando y comenzamos otra vez, pero en esta ocasión colocamos el molde boca abajo y colocamos la salida del tubo a unos 50cm del suelo.
Me agaché y con un poco de magia, empecé a méter aire, dentro del tubo, soplando el cristal y dándole la forma de molde.
Emiliano me indicó cuando debería de parar, según su intuición, y al separar los moldes nos salió un tarro, diferente.
En este caso tenía las paredes más uniformes.
― Emiliano ― Este es perfecto.
― ■― Casi, pero, si mi experimento de fuera salé bien, tenemos que cambiar un poco el patrón para los moldes.
― Intrigado me preguntó, y salimos a ver que tal le iba al experimento, la de momento “silicona” no se veía alterada por el ácido del vinagre ni por la lejía.
Por lo que como casi era hora de irse a casa mande a todos recoger.
Y que se prepararan para mañana que comenzaríamos un duro trabajo.
Después de recoger, limpiar todo y despedirme de los trabajadores, pedí que llamaran a Iván, pero me dijeron que esta noche no le tocaba quedarse en la compañía.
Avise a los demás que le digan que quiero hablar con el a primera hora si es posible.
Como Neo no llegaba me fui a casa, acompañado por Levi y Pudiente, hablando de cómo nos fue hoy, y al cruzar unas calles nos encontramos con los guardias que iban a sustituir a Levi, por lo que le dije que se podía ir que me iba a ir a casa directo y que no pasaba nada.
No me izo caso y me acompaño hasta casa.
Durante la cena, Sena y Selene me comentaron como neo, estaba fuera de control, al parecer el desgraciado este.
Se pasó el día de gremio en gremio, cada media hora, la marquesa casi no le podía seguir el paso, se paseaba del gremio de herreros al gremio de carpinteros, que están un poco lejos uno del otro, como sin nada.
Me contaron como Neo estuvo mareando a la pobre marquesa, que se cansó y decidió descansar un rato en el gremio de comerciantes, que se encuentra más o menos a mitad de camino.
De las imprentas que tenemos que entregar, Neo ya entrego las dos primeras es decir el cabrón se ha hecho dos imprentas en un día.
Con más de 3000 patrones o tipos móviles por cada imprenta.
Y por supuesto que las mandó al gremio de comerciantes, donde ayudo a definir un documento para la inscripción de los comerciantes nuevos.
Con casillas y un montón de datos.
La ficha o tipo, que planteo era uno de los ejemplos que cree en el ordenador de las subdimensión.
Sena trajo unas cuantas copias para que las pueda ver.
El documento tenia todo, el nombre apellido, edad, fecha, firma, nombre de la compañía, ámbito comercial… Sena estaba maravillada entendía y tenia unas ideas de como serían los documentos hechos por la imprenta, pero verlos hechos le parecía maravilloso.
Un detalle que me costo ver es el formato del papel, no me di cuenta hasta revisar el documento que el tamaño del papel era un A4, Cuando la imprenta que diseñamos no tenía esa dimensión.
Pregunte a las chicas que le parecían el tamaño y forma del papel y no me dijeron nada que les parecía un formato sin más.
■― Este formato no es casualidad, mirad.
― Tome uno de los documentos.
― Si lo doblamos por la mitad del borde más grande se dobla en dos mitades iguales.
― ― Selene ― ¿Y que tiene eso de especial?
― ■― Por ejemplo.
― corte por la mitad el documento, vi como casi se le parte el alma a Sena por el papel.
― Si nos colocamos de pie y miramos el papel que acabo de cortar, y pongo sobre un papel no cortado, ves lo que pasa.
― Ambas negaron con la cabeza.
― Que, si lo acerco a mis ojos, parece que tiene el mismo tamaño.
― ― Sena ― No le veo la importancia.
― ■― Neo acaba de crear el primer estándar, es decir, si todos los papeles tienen un tamaño exacto, no necesitas, enrollarlos, como los de vuestros despachos, sino que puedes hacer un libro donde puedes poner todos los documentos uno encima del otro sin necesidad de enrollarlos, así ocupan menos, y siempre tienes una dimensión de papel, no como los documentos larguísimos que tenéis.
― Seguimos discutiendo un rato más, hasta que me di cuenta de que Lisa comenzaba a quedarse dormida, me levanté y haciéndole un masaje en los hombros a Selene le di a entender que era hora de irnos.
Nos duchamos antes de ir nos a dormir y aproveche para afeitarme ahora y no perder tiempo por la mañana.
― Selene ― No sé si me gustas más con barba o sin ella.
― ■― A saber, Neo se afeita una vez a la semana.
Yo me la suelo dejar más, no se no me molesta.
―
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com