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Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 42

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  4. Capítulo 42 - 42 Dia 10 Mes 4 H
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42: Dia 10 Mes 4 H 42: Dia 10 Mes 4 H Si los experimentos que tenía en mente para hoy salen cómo yo espero, la tecnología y la metodología actual de preservación de alimentos va a cambiar para siempre.

Le mande unos mensajes a Neo con lo que había descubierto, pero me dejó en visto.

Seguramente este muy cansado por el duro trabajo de ayer.

Nada más llegar a la compañía tuve la reunión con Ibán, donde aclaramos el “temario” para las clases de educación física, planteándolas para la ultima hora antes de comer.

En cuanto al contenido de la asignatura, tenía planeado que enseñaran educación básica, sobre cómo defenderse además de jugar.

Hoy iba a volver a jugar al pillapilla, y luego iba a jugar a tirar de la soga.

Mientras tanto los artesanos preparaban un método de fabricación, para los tarros de cristal.

Aproveche que estaban ocupados para impartir mi clase de matemáticas.

Luego Marte retomo sus clases de lengua y me pude dedicar plenamente al experimento.

Tras dejar la “silicona” sumergida toda la noche, la sustancia del árbumo blanco no perdió su forma.

El vinagre no le afectó.

La lejía la volvió un poco más blanda y grasosa.

En conclusión, se podría decir que es un material más o menos noble, resiste al agua y a los líquidos corrosivos.

Perfecta para sellar los tarros de cristal.

También probé si dejaba sabor, así que probé el vinagre, y tal y cómo me lo esperaba, el sabor no estaba adulterado.

(Eso no quita que estuvo asqueroso.) Con ayuda de los chicos de servicios generales, volvimos a exprimir más sabia de arbumo, unos 2 cubos de 10 litros por cada color.

Y decidí repetir el experimento acido base con los otros dos tipos de arbumo, en cuanto al blanco, secuestre al carpintero jefe y le explique cómo quiero que me haga una forma toroidal.

Mientras me ocupaba de las sabias, y de mantener una temperatura constante, llego el carpintero para darme el patrón de madera que le pedí.

Deje los calderos al cuidado de los chicos de general.

Y comencé con la fundición, los herreros estaban preparándolo todo, ya tenían barios moldes de los tarros hechos.

■― Vamos a dejar eso de lado un momento y quiero que me prestéis atención.

― Los carpinteros también se detuvieron y se reunieron todos, no era mi intención, pero me ayudaron con sus propias ideas.

Rediseñe los tarros para hacerle un hendidura para la goma de silicona, o la junta toroidal.

Además de la modificación que se supone que iba a ser sencilla, también plantee la tapa de cristal y el método de sujeción.

― Val ― No sé si podemos volverá fundir el acero, si estuviera Neo él podría usar maná para aumentar la temperatura del horno.

― ■― ¿Por qué necesitáis a Neo?

― ― Val ― Nosotros no podemos usar tanto maná.

― ■― No te preocupes yo también puedo.

― ― Dome ― Un problema menos, pero cómo pretende que hagamos eso.

― ― Paco ― No creo que podamos hacer eso, ese método de cierre, darle ese diámetro al metal es complicado.

― ■― Supongo que no me quedara de otra que hacer lo por laminación.

― ― Val ― Que es eso de laminación.

¿Es otro de vuestros inventos?

― Le guiñe un ojo y nos fuimos todos a un torno de pedal, donde Jean iba a tornear.

Le dije que dejara un tronco lo más liso posible, mientras tanto me dediqué a afilar en una afiladora de pedal, unas cuchillas de 3, 6, 9, 10, 15, 20, 30mm.

Luego le di la nueva herramienta, pero justo entonces nos llamaron a comer, Pudiente decidió hacer patatas fritas con carne de gallina.

Los niños estaban encantados, pese a tener que parar de jugar.

Luego de la comida, fui con los chicos de nuevo al taller, donde le explique a jean cómo debería de hacer las ranuras, pero antes de siquiera empezar me di cuenta de que eso no iba servir.

Cómo aún no hemos creado los engranajes, no tenía cómo darles torque a los dos cilindros de la laminadora.

Por lo que tuve que tomar una decisión difícil hacer los mejores tarros de cristal que jamás se hayan visto en este mundo, pero hacer pocos o, hacer muchos, aunque se sujetaran de alguna otra forma.

Intenté contactar con Neo para pedirle opinión comentándole el problema, pero solo me respondió con un corto OK (bro literalmente solo mi padre responde con un ok), Dejé todo y busqué a pudiente, fuimos al despacho dejando a todos a la espera.

― Pudiente ― ¿Qué pasa?

― ■― Tengo un problema, no me va a dar tiempo hacer los tarros.

― ― Pudiente ― No veo cual es el problema, el anillo este o el metal que cierra el tarro.

― ■― La junta tórica creo que para hoy la tengo lista, pero hacer ese alambre no creo que lo tenga para esta semana, me faltan muchas… ― ― Pudiente ― Si no entiendo mal este plano el sistema de cierre es para… ― Me hizo un gesto para explicarle para que se necesitaba un cierre tan fuerte.

■― El cierre metálico ha de ser muy fuerte, con el objetivo de evitar filtraciones tanto al interior como al exterior.

― ― Pudiente ― Y si lo atamos.

― ■― ¿Con cuerdas?

― ― Pudiente ― Si, ¿hay algún problema?

― ■― Se vería feo cómo el solo.

― ― Pudiente ― Entonces quieres algo cómo una cuerda pero que no lo sea.

― ■― Claro pudiente eres un genio.

― ― Pudiente ― Si tú lo dices.

― Dijo orgulloso.

― Se podría saber que se te ha ocurrido.

― (Pudiente me ha dado una idea increíble, cómo de momento no podemos hacer el cierre metálico, y no quiero usar cuerdas para atar el tarro, ¿Qué tal si uso gomas?) ■― Ya está ya tengo la solución.

― ― Pudiente ― Eso es bueno, me necesitas para algo más.

― ■― No, y esas prisas.

― ― Pudiente ― Sena ha convocado a todo dueño de compañía, para rehacer las actas de propiedad, según tengo entendido, las imprentas han sido todo un éxito, y esta mañana han decidido rehacer todos los documentos, no es muy urgente, pero quiero estar en norma lo antes posible, además tengo que hacer los nuevos formularios para vender durante el festival.

― ■― Cómo sabes tu todo eso si hoy no has ido al gremio.

― ― Pudiente ― ¿No te lo conto mi padre?

―Dijo muy extrañado.

■― No ― ― Pudiente ― Tendremos que hablar en privado, lo siento Levi, pero esto ya son cosas privadas de comerciantes.

― ― Levi ― Mientras no afecte a la seguridad de la marquesa o la de la ciudad me da igual.

― ■― Bueno ya me contarás, vamos.

― Le hice un gesto a Levi para que me siguiera.

― Que aun tengo mucho que hacer hoy.

― Al volver al taller, me encontré a los artesanos limpiando.

■― Lo de estos es de otro mundo.

― Le dije a Levi antes de dar una palmada para llamar su atención.

― Ya sé cómo seguir.

― Los chicos estaban listos.

Todos atendían al plan con la seriedad que exigía este nuevo tipo de mecanizado o cómo dijeron ellos método de trabajar la madera.

Surgieron dudas, claro, pero las fui resolviendo cómo pude, pero su talento compensaba mi falta de experiencia.

Primero, ataron la cuchilla, es decir, un ortoedro metálico con uno de sus lados estrechos tallado en forma de semicírculo.

Lo montaron en un eje que giraba entre dos apoyos, unida por una cuerda al pedal y al arco del torno.

El molde del tarro debía recibir dos ranuras circulares a lo largo de su base.

En cuanto a la tapa, tuvimos que rediseñarla por completo la anterior era demasiado pequeña para tallarle las hendiduras.

Uno de los carpinteros colocó el molde de la base en el soporte.

Otro, al lado, empezó a accionar el pedal con un ritmo constante.

Cuando la cuchilla alcanzó la velocidad adecuada, el primero se acercó lentamente hasta que comenzaron a saltar las primeras virutas.

Poco a poco, el molde fue revelando una hendidura toroidal perfectamente uniforme.

Pasamos entonces a la segunda altura, esta vez más peligrosa el corte debía adentrarse un poco más al interior del tarro.

Requería más torque y más velocidad, así que me puse a pedalear junto al artesano, mientras el otro controlaba el avance con la precisión de un relojero.

Tras casi dos horas de concentración absoluta, el resultado fue impecable teníamos la base del tarro y su tapa, ambas con sus respectivas hendiduras circulares.

― Fabián ― Señor Hunt, ¿Dónde aprendió este método para trabajar la madera?

― preguntó uno de los carpinteros, secándose el sudor.

(Cómo le digo que lo vi en un video de una red social mientras comía) ■― Si me llamas señor otra vez, no te lo voy a decir.

― Respondí con media sonrisa.

― Fabián ― No sea así, señor Hunt.

― ■― Pues por seguir con lo del “señor”, menos aún.

― Si miras el molde del tarro, se ven dos hendiduras longitudinales que atraviesan la base, cómo los túneles paralelos de una autopista.

La tapa se ve igual.

Mi idea es simple sujetar la tapa con bandas elásticas.

Si logro fabricar una goma lo bastante resistente, el tarro quedará sellado por presión.

■― Entonces pueden hacer lo mismo con los demás tarros no?

― ― Todos ― Si ― ■― Os lo encargo, pues, voy que tengo que inventar las gomas elásticas.

― Saliendo del taller, Levi se puso a mi lado, cosa que es extraño, porque siempre camina detrás mía.

― Levi ― Que es lo que quieres inventar.

― ■― Espera y veras.

― ― Levi ― Supongo que tendré que esperar, nunca defraudan sus inventos.

― ■― Gracias ― Volví al puesto del tratamiento del arbumo, los encargados me han contado cómo ha ido el experimento, les ordené que crearan 3 láminas en forma de I, es decir por arriba más gruesas y en el centro más delgadas.

Básicamente les dije cómo crear probetas de ensayo de tracción.

Con las tres probetas clavadas desde un lado, atamos un cubo a cada una de ellas, para realizar la prueba de tracción, necesitaba tener en cuenta muchos datos, sobre todo las dimensiones de cada una de ellas, pero al no ser iguales no puedo hacer un símil perfecto entre ellas, y no quería esperar más, quería hacer la prueba ya.

Comenzaron a verter agua en los cubos, de dos en dos jarras de cerveza, (Medida estándar, cualquier cosa menos usar el SI), poco a poco las probetas comenzaron a estirarse, la proveniente del arbumo blanco fue la que más se estiró, pero cuando el cubo estaba por la mitad se rompió en seco, había indicios claros, paso por todos los puntos de la gráfica.

Pude ver, (del verbo ya no) cómo llego al límite elástico y cómo después de unos segundos añadiendo más agua ser rompió.

El experimento concluyó en cuanto peso resistía cada sabia, en cuanto a la blanca aguanto algo más del medio cubo de agua.

Con el gris y el negro paso algo similar, pero no con la misma cantidad de agua ni con el mismo alargamiento, en cuanto a la sabia del arbumo gris se estiro menos que la del arbumo blanco y más que el arbumo negro, aguanto casi un cubo de agua, en cuanto a la sabia tratada del arbumo negro, aguanto casi dos cubos de agua, pero casi no se estiro.

Entonces en otros tres calderos mezclamos al 50% cada una de las sabias, obteniendo nuevos materiales, o eso quisiera decir, pero el arbumo blanco y el negro no se mezclaron casi nada.

Creo que no he atinado la temperatura exacta o la presión, pero por ahora no tengo muchas opciones.

No me quedó de otra que usar las otras dos mezclas, gris-negro y blanco-gris.

Volvimos a realizar el experimento con las probetas, pero no fue cómo yo pensé, en la mezcla blanco-gris, resulto ser más elástica que el gris y menos que el blanco.

Y en cuanto a la mezcla del arbumo gris-negro, se estiraba mucho más que el negro, pero en contra posición aguantaba menos peso.

Los chicos se tenían que ir ya, porque se les acababa el turno de trabajo y al final me quede solo con Pudiente, Levi y los guardias.

Ya solos, y por desesperación decidí probar con otras proporciones, con un 25%-75% de gris-negro y viceversa.

Uno de los guardias nos ayudó mientras el otro estaba de guardia, se nos izó de noche, pero el experimento dio sus frutos, la mezcla al 25% de gris y 75% de negro nos proporcionó una tira elástica con mucha fuerza.

Pudiente me dijo de probar otra vez con lo del vinagre y la legía, pero antes de dejar sin más la probeta, intenté darle forma al sobrante vertiendo la mezcal en el molde metálico toroidal, dejé la forma enfriarse a temperatura ambiente mientas recogíamos.

Y antes de irnos dejamos las dos mitades de las probeta sumergidas en vinagre y legía.

Al volver a casa, no había nadie, y como no tengo llaves no puedo entrar, deje una nota por debajo de la puerta, por si volvía alguien.

(Que error.

:v, podía volar y entrar al patio desde arriba, pero que Levi sepa que puedo volar no es una opción.) Decidí ir a casa de Durman.

(Tampoco tengo otro lado al que ir.) Al llegar a la calle me encontré con Astrid que volvía de la universidad, según me contó, de camino a su casa, Neo planifico hacer otras dos imprentas para la universidad.

― Astrid ― Cómo, es mi queridísimo yerno, me quedare con una para mi departamento de investigación y la otra será para la directora.

― ■― ¿Ya la has usado?

― ― Astrid ― Si, pero no sola, tengo mejores cosa que hacer con mi maná.

― ■― ¿Cómo que maná?

― ― Astrid ― Cariño, no tengo fuerza natural suficiente para mover yo sola todo, y no quiero desperdiciar el maná en moverla cuando tengo a decenas de investigadores a mis órdenes.

― ■― Visto así tiene sentido.

― (La que puede, puede y la que no A) ― Y ¿no sabrá por donde anda Neo o Selene o Sena?― ― Astrid ― No, la última vez que vi a neo fue esta noche cuando le pedí que me haga las imprentas.

Y a tus señoras, no las he visto desde el otro día.

― ■― Pues no sé qué hacer, no puedo entrar en casa al final.

― ― Levi ― Si quieres dormir en mi casa.

― ■― No hombre no, antes duermo en la compañía o voy a una posada.

― ― Astrid ― No seas tonto vena nuestra casa a dormir.

― ■― Que no hace falta enserio.

― ― Astrid ― Si el hermano de mi yerno necesita ayuda cómo no se la voy a dar, eso es lo que enseña ese tal Dios vuestro ¿no?

― ■― Si, pero que no hace falta, seguramente si voy al gremio encuentre a Sena o Selene.

― ― Levi ― mmm ― Me ha mirado con una cara rara.

― Astrid ― Si no las encuentras vuelves y te quedas a dormir, ¿Te parece bien?

― ■― Si no las encuentro vuelvo en un rato.

― Al final llegamos a su casa y la dejamos en la puerta, donde la recibieron los sirvientes.

En cuanto a Levi y a mi fuimos al gremio de comerciantes, nos recibió una chica algo malhumorada, pero al decirle mi nombre cambio su cara en un instante.

(Tranquila que no soy tan importante, aún.) Nos guio a la sala de la imprenta.

(Tal y cómo me lo esperaba encontré a las “Perdidas” jugando con las imprentas, digo, trabajando.) Hemer estaba ayudándolas mientras Selene y Sena estaban super concentradas hablando y planificando nuevos documentos, la pobrecita de Lisa se quedó dormida en una esquina, tapada por la chaqueta de su hermano.

■― No descansáis o que.

― Dije dándole una palmadita a Hemer en la espalda.

― Hemer ― Hay que imprimir.

― ― Selene ― Cariño no lo molestes que está trabajando.

― ■― Parece que por fin os acordáis de mí, que no puedo entrar en casa si no hay nadie.

― ― Sena ― Es verdad no tienes llaves.

― ■― Ya que estamos todos que tal si vamos a cenar por ahí todos juntos.

― Me acorde de Levi.

― Levi, si quieres pasamos por tu casa y recogemos a tu señora y nos acompañáis, yo pago todo.

― ― Levi ― No me parece mala idea.

― ― Sena ― Se supone que tienes que vigilar a Hunt ― ― Levi ― Si… pero si me encuentro con mi esposa e hijo de camino y ellos me siguen… ― ■― No te justifiques tanto, y vamos a por ellos y punto.

― Al final accedieron todos, quise volver al restaurante donde cene con Selene, pero dimos un rodeo para recoger la familia de Levi, que vive en un edificio de 3 plantas bastante graden.

Su casa esta en el primer piso.

Tal y cómo me esperaba de una sociedad del medievo, los ricos viven en los pisos más bajos mientras que los pobres viven en el ultimo piso, en lo que creemos el ascensor esta “costumbre” se cambiara por si sola.

La esposa de Levi tardo un poco en preparar al hijo que tiene 5 años y salir, mientras tanto Sena me contó cómo les fue el día, cómo la imprenta le está cambiando la vida.

Al rato pude conocer al niño más juguetón y sin vergüenza que he conocido.

De alguna manera que no me explico acabe con el niño a hombros paseando por la ciudad hasta el restaurante.

En la recepción, las mayordomo nos llevaron a una sala privada, ya que estábamos acompañados por mi cuñada o maestra del gremio de comerciantes.

Nos intentamos sentar Selene y yo de una parte de la mesa, Levi y su mujer de la otra y Sena en la cabeza de la mesa, pero el hijo de Levi tenia otros planes, al final quiso estar lo más cerca posible de mí.

Hemer y Lisa se sentaron al lado de Sena.

Acabe “cenando” o jugando que es lo mismo, con el durante toda la cena.

Donde Sena se puso al día con la esposa de Levi.

Mientas ellos tomaban el postre yo jugaba con el niño, como si fuera un avión.

(En esos momentos no me di cuenta de que estas personas no saben que es un avión, qué más da.) El peque estaba tan cansado de jugar, que no pudo más quedándose dormido en brazos de su madre.

Tras tomarme yo también mi postre rápidamente, finalizo la cena y al disponerme a pagar Levi intento aportar algo de dinero, pero se lo negué.

■― Te he dicho que invito yo.

No me hagas fallar a mi palabra.

― ― Levi ― Déjame, que el niño a estado toda la cena molestándote, es lo mínimo que puedo hacer.

― ■― El tuyo no molesta, tú no sabes cómo eran mis hermanitas cuando tenían su edad.

― ― Levi ― ¿Estas bien?

― Me ofreció un pañuelo.

■― Si disculpa, no… ― ― Levi ― No… he… ― ■― Tranquilo, no es nada, es que no me esperaba yo tampoco… es que ahora tendrían 18 años.

― ― Levi ― Los desastres naturales tienen ese problema, no es culpa tuya.

― Se me salieron las lágrimas un momento, sin darme cuenta, no me esperaba esa reacción y mucho menos dejar caer alguna que otra lagrima.

(Joder, sí que las echo de menos.) ■― Dame un segundo pago y nos vamos, creo que hoy ha sido suficiente.

― ― Levi ― Vale.

― Acompañamos a Levi a su casa, para dejar a su mujer e hijo y luego pasamos a por los guardias, Lisa estaba andando medio dormida.

Hemer estaba maravillado no paraba de darme las gracias por dejarle ira a él también a la cena.

(Como si él no me preparara todo los días el desayuno y la cena.) Al final nos despedimos de Levi y los guardias entraron a “vigilarme”, y tal y cómo me ha escrito Neo los deje en el comedor.

Fui directito a la cama, estaba cansado, por el día de trabajo, pero sobre todo me dolía recordar tanto a mis hermanitas.

― Selene ― ¿Yo también quiero uno?

― ■― ¿Un qué?

― ― Selene ― Uno de esos que lloran y te llaman mamá.

― ■― No me lo tienes que pedir dos veces.

― ― Selene ― No te acuerdas que en este mundo no nos podemos quedar en cinta hasta el invierno.

― ■― Aaaa ― ― Selene ― Ahora que pareces menos serio, dime que te ha pasado antes.

― ■― No lo sé, recordé a mis hermanas y no pude no llorar.

― Dije con la voz rota, y con una lagrima en los ojos.

― Selene ― Ven aquí, no te contengas.

― Llore durante un rato, abrazado a ella.

Y cuando pude detenerme, nos tumbamos en la cama.

― Selene ― Según me contaste, llegasteis a este mundo con 22 años ¿no?

― ■― Si, no es que éramos niños, pero tampoco adultos, en nuestro mundo y sobre todo en el país donde vivíamos, a los 22 uno aun es bastante niño, vernos de un día para otro, en medio de ese bosque.

Y con el pasar de los años, el peligro constante hasta conseguir la subdimensión, y al parecer asta ahora no me he hecho a la idea de no poder volver a ver a mi familia.

― ― Selene ― Venga no llores más que empezare yo también.

― No recuerdo bien lo que paso después, solo se que me quede en sus brazos llorando, recordando a mis hermanas, a mis padres, y mi vida en la tierra, los echándolos mucho de menos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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