Dos ingenieros en otro mundo - Capítulo 48
- Inicio
- Todas las novelas
- Dos ingenieros en otro mundo
- Capítulo 48 - 48 Gomas suelas y nuevas metas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
48: Gomas, suelas y nuevas metas 48: Gomas, suelas y nuevas metas Hoy, al despertarme, Selene ya estaba a punto de salir de la habitación.
Cuando le di los buenos días, se dio la vuelta de una forma algo artificial y me dio un beso rápido.
Me sorprendió bastante, porque tenía tiempo de sobra para llegar al gremio, pero aun así parecía apresurada.
Hay algo que no me quiere contar o está pasando por algo que tampoco me quiere decir, es raro que ella sea tan distante.
Desde la primera noche, ella siempre sube un pie sobre mí, es su manera de dormir, pero en cambio anoche se arrinconó a su lado de la cama y me “obligó” abrazarla por detrás.
Cuando a ella le encanta dormir enfrentados.
No entiendo qué le está pasando.
Pero si no me lo cuenta ella pronto se lo tendré que preguntar.
Después de desayunar me dirigí a la compañía.
De camino me encontré con Marte, que estaba apurada haciendo un recado.
Como tenía pinta que iba a llegar algo tarde, di yo primero la clase de matemáticas a los niños.
El progreso es grande, la semana pasada apenas sabían escribir los números y hoy ya están sumando con varias cifras sin problemas.
A los más pequeños se les complica más sobre todo las restas.
Y los mayores que ya están con las tablas de multiplicar, se presumen a otros enseñando la tabla x que se la han aprendido, algunos se corrigen.
Como siempre hay personas solitarias, los pongo en grupos para que cada uno haga su ejercicio y luego lo comparen.
Intento que no se rían mucho unos de otros.
Pero a veces el ambiente que hay entre ellos es tan extendido que incluso si se ofenden uno a otro no se molestan porque se han hecho muy amigos.
En el descanso entre clases, y mientras esperábamos a Marte, una chica, hija de un carpintero, se acercó a mí para contarme cómo la noche anterior ayudó a sus padres con unas cuentas y fue gracias a ella que acabaron mucho antes.
Siguiendo el ejemplo de esta chica y viendo que Marte no llegaba, les pregunté dónde han usado las matemáticas y la lengua fuera de la “escuela”.
La mayoría me relataban casi la misma historia.
Cuando van de compras con su madre, gracias a que tienen algo más de agilidad mental, en cuanto al cálculo, eran capaces de comparar precios más rápido.
Y muchas de las madres, les dan las gracias y les dan besitos por ayudarlas.
Pude notar cómo a cada historia.
Comenzaba un cuchicheo, donde afirmaban y se contaba que a ellos también les había pasado.
Ver cómo los niños son felices por ayudar a sus padres me llenó de alegría y orgullo, pero entre las niñas había quien contaba que otros adultos las pegaban por saber contar.
Las trataban mal por ser niñas, me sentí tan mal que tenia ganas de ir a por esos desgraciados.
Como cuando el Hijo de Marcos, uno de los clientes más importantes de mi padre, comenzó a acosar a mis hermanas, y vi la reacción de ese desgraciado felicitando a su hijo por tratarlas así, ese día no dudé le crucé la cara a él y a su segurata.
La discusión que tuve con mi padre no fue ni medio normal, además de pagar la multa.
En contra posición mi madre nunca me lo reprochó.
Obviamente la relación comercias se rompió y menos mal porque poco después salió en las noticias, como ese desgraciado, además de ser un político corrupto, fue denunciado por una decena de chicas que fueron acosadas por él.
Y fue en ese mismo instante, recordando mi pasado, cuando sentí ese mismo enfado que tuvo Neo ayer.
Ahora tiene más sentido, para mí, que esté harto de esta sociedad.
No fue sino después de toda este recordatoria mental que me di cuenta de que todos llevaban una especie de opinci en lugar de zapatos.
Algunos las tenían muy desgastadas otros no tanto, pero estoy seguro de que esos zapatos no protegen nada.
Nuestras deportivas se gastaron hace años y con mucho trabajo conseguimos hacernos las botas de cuero con suela de madera que tenemos ahora.
De manera casi providencial, caí en la cuenta de que la savia del arbumo negro es tan dura y poco elástica que resultaría ideal para suelas de calzado.
Al ser ella del tal naturaleza que es flexible pero no elástica, seria adecuada para ello.
En el momento en que llegó Marte dejé a los niños y me fui directo al patio donde se estaba produciendo todo el fervor de la fabricación de los tarros de cristal con Emiliano orquestando toda la producción.
Neo, en cambio olía a vinagre, según me estuvo contando tuvo que ir con Pudiente a comprar vinagre, que en este mundo no se llama así, pero tras la explicación Pudiente lo acompañó.
Fueron a un fabricante de vino, este tal Kor fue traicionado por sus empleados, le estropearon un barril entero.
Según Pudientes, este hombre pagaba poco y además les pegaba a menudo, y aunque no hay que desearle el mal a nadie creo que el señor se lo merece un poco.
Pudiente negoció con él y compraron un cubo de unos diez litros.
Luego fueron y compraron pepinillos.
Al estar en primavera, y después de este invierno, las reservas de verduras de los almacenes están en mínimos.
Por lo que comprar pepinillos o cebollas se está convirtiendo día a día en una lucha constante contra los nobles.
Pese a todo Pudientes llegó a comprar unos veinte kilos de pepinillos, no son los más bonitos ni los mejor conservados, pero para encurtirlos nos sirven.
No sé qué proceso llevó Neo para encurtirlos según él es secreto familiar por lo tanto no me lo quiere decir.
Cuando yo llegué al patio, estaba cociendo los últimos tarros.
Mientras Neo recogía Pudiente me contó, cómo fueron entre los dos a comprar, como Neo se frustro al solo poder usar 16,5 kg del total.
Además, me intentó describir el proceso que usó Neo para elegir la acidez del vinagre.
Según la explicación de Pudiente, Neo mezcló vinagre con piedras y miró como burbujeaban.
Y según el tamaño de las burbujas mezclaba agua con vinagre.
Seguramente usó piedras calizas que al aplicar un líquido ácido reaccionan de esa manera.
Su esmero no fue en vano ya que pudo hacer unos 35 tarros de pepinillos que podrían valer mucho.
■― Neo, ¿qué opinas si hacemos suela para zapatos con las savia del arbumo negro?
― Neo dejó lo que estaba haciendo de una manera extraña.
Como si le acaba de revelar un secreto.
●― ¿No te enseñó tu abuela a coser?
― ■― Sí, ¿por qué?
― ●― Ale, po’s te pones a coser tú.
Que yo tengo bastante con los tarros.
― Dejando la hostilidad de mi amigo de lado, tomé prestado del equipo de cristalería a Varo y Dome.
Fuimos al taller de carpintería donde me encontramos con Fabia, que ya que estaba me lo agencié.
Hablando con ellos me contaron que hay tres tamaños de zapato.
Mientras los chicos preparaban algo de hierro fundido, le dije a Fabián que me acompañara y buscara a dos chicos de general para que lo ayuden a producir savia de arbumo negro.
Mientras ellos estaban trabajando fui con Pudiente a comprar zapatos, los zapatitos se venden individualmente, es decir se puede comprar solo un zapato, teniendo en cuenta que son iguales tanto el derecho como el izquierdo.
Y gracias a la caza masiva el cuero es fácil de conseguir.
Un par de “zapatos” por llamarlos de alguna manera, cuesta 3 monedas de hierro.
Por lo que un ciudadano podría comprar fácilmente uno al mes y que no suponga mucho problema.
En la tienda Pudiente regateó porque los zapatos de tamaños medianos y pequeños cuestan algo menos.
Y como nos llevamos 10 pares de cada uno.
Conseguimos una rebaja mínima de apenas 2 barras de hierro por cada par.
Es decir, hemos pagado 9 monedas de hierro y 8 barras de hierro.
De camino nos encontramos con los encargados de la comida de hoy.
Hablando con ellos y ya que tenemos el patio ocupado.
Entre Pudiente y yo decidimos mandar a todos a comer a casa.
Volvimos a la compañía y llamamos a Neo.
Entre los 3 decidimos subir el sueldo por estos días entre Pudiente y Neo decidieron pagar estas 2 semana con antelación.
Mañana pagaríamos el sueldo de 2 semanas más la mitad del sueldo de una semana.
Es decir, en total unas 2 monedas de plata, 5 monedas de cobre.
Que equivale a algo más del sueldo mensual que tenían.
Bajé al patio donde los chicos ya tenían la savia del arbumo negro, líquida, decidí echar un 2% de sabia de arbumo blanco para hacerlo un poco más elástico, aunque de por sí ya es flexible.
Con la mezcla, removiendo a temperatura constante.
Fui a revisar como van los herreros con los patrones de las plantilla de los zapatos y es donde me encontré con Neo que los estuvo ayudando mientras yo estaba de compra.
Como ya era hora de comer contamos el plan para la semana del festival.
Les expliqué cómo mañana trabajarían solo 4 horas y que después de la jornada se les pagaría, una semana de trabajo más el extra de la comida de hoy y mañana.
Y pregunté sobre los horarios de la semana que viene.
Ya que es el festival y deseábamos que ellos también gozaran de las festividades decidimos tener un horario reducido.
Al final nuestra charla concluyó que durante el festival se trabajaría 6 hora en lugar de las 8.
Mientras los trabajadores volvían a sus casas a comer.
Muchos se encontraron de camino, otras, en cambio, como siempre llegaron a comer, les contamos a las madres el plan y se fueron a casa.
Lo más pido que pudieran ya que tenían 2 hora de descanso.
Neo, Pudiente, Levi, Antón, los guardias y yo nos quedamos a comer en la compañía, Pudiente y un guardia fueron a por comida a una taberna cercana, y gracias a este día, averiguamos que el primer día no timaron y nos comprar (exagerando) como 10 veces el precio de la comida.
Después de comer.
Me puse solo a cortar las plantillas para los zapatos.
El proceso es fácil cuando se tiene la mezcla.
En una caja de madera grande en dimensiones, muy ancha y larga, y bastante corta de altura, vertía la savia del arbumo negro.
Luego con el troquel que me hicieron corte 2 plaquitas.
Con el zapato a medio coser llegaron los trabajadores y les dije que hicieran placas de “goma” y las dejaran de un lado.
Al acabar la costura del zapato, se lo llevé a Neo que estaba con la producción de tarros de cristal.
●― Qué es eso, cómo puede estar tan mal cosido.
¿No se suponía que tú sabes coser?
― ■― No te burles tanto que nunca he cosido a mano, solo con máquina.― ●― Si sabes coser con máquina tienes que saber coser sin ella, no se digo yo.
― ■― Tampoco te pases que si… ― ●― Fuera coñas eso no se puede vender, se ve feo, busca a alguien que si sepa coser.
― ■― ¿Pero tan malo te parece?
― ●― No, la idea es perfecta el desempeño no tanto.
― Siguiendo el consejo de Neo, salí con Pudiente en busca de una conocida suya, una costurera, que hace muchos años trabajado para el padre de Pudiente, Orlan.
Atravesamos casi media ciudad cuando llegamos a su casa.
Tuvimos la mala suerte de no encontrarla.
Decidimos esperarla, porque ya es una mujer de edad que la mantienen sus hijos.
Esperando enfrente de la casa, llegó su hija menor, Cleo, que nos contó que su madre está enferma, y que no puede salir de la cama.
Nos recibió ella en su lugar.
Y le explicamos el problema ya que al igual que su madre ella también es costurera.
O lo era hasta que su madre enfermó hace 2 meses.
Después de presentar el producto.
Le conté como se debería coser.
Y ella en casi 25 minutos cosió un zapato.
El invento en si deja mucho que desear, pero comparado con mi costura, la suya es perfecta.
La chica maravillada por su propia costura decidió ir donde su madre para enseñarle y después de unos gritos que ni Pudiente, ni Levi y ni yo, quisimos escuchar tuvimos que entregar otro zapato y otra suela para que la mismísima Ceci, cosiera el zapato.
Cuando Cleo volvió, su madre había tomado, la suela mediana y el zapato grande, la costura era perfecta y el sobre reborde que le daba al cambiar que necesitaba para verse mejor, o eso decían todos.
― Cleo ― Señor Pudiente ¿Es acaso este el nuevo producto de su compañía?
― ― Pudiente ― Así es y cómo puedes ver es una mejora a los zapato.
Porque te queda los 2 que habéis cosido tu madre y tú.
― La joven se descalzó dándonos la espalda, se quitó el largo trapo que usaba de calcetín se lo reacomodo y se calzo con los nuevos zapatos.
Le indicamos que caminara un poco.
― Cleo ― Se sienten muy bien, mi pie no sufre tanto al caminar, es como cuando era pequeña y mi padre decía que le pisara la espalda, para hacerle un masaje.
― ■― Eso me ha pasado a mí también de pequeño.
― ― Cleo ― ¿Me lo parece a mí o soy un poco más alta?
― ― Pudiente ― Sí, al fin y al cabo, lleva ese espesor debajo del zapato.
― Estuvo caminando un rato más hasta que su hermana mayor llegó a casa.
La mayor, Turi, nos ofreció, agua recién traída del pozo de la cuarta plaza de Tolmas.
Es una casa modesta con 3 habitaciones por lo que no esperaba una gran amabilidad.
Turi también se probó los zapatos y quedo igual de maravillada que su hermana pequeña.
■― Veo que os gusta.
¿Coserías zapatos a una monedas de hierro cada zapato cosido?
― ― Turi ― ¿Una moneda de hierro por cada zapato de estos que cosamos?
― ■― Así es.
― ― Turi ― No sé qué tan difícil son de coser.
― ■― Tengo más muestras si quieres te regalo 2 si los coses tu ahora mismo.
― Turi le pidió ayuda a su hermana y entre las dos cosieron en unos veinte o veintitrés minutos, el diseño es sencillo y como siguen el método de su madre.
Según un cálculo bruto si trabajan 8 horas al día y cosen a una velocidad de 20 minutos por zapato.
Serian unos 24 zapatos por día lo que viene siendo 2 monedas de cobre y 3 de hierro.
O lo que es lo mismo 5 monedas de plata, 7 de cobre y 8 de hierro.
(578 monedas de hierro).
Un sueldo que incluso supera al de nuestros trabajadores.
Y eso teniendo en cuenta que solo trabajan 8 horas.
Si se ponen serias y abusan con 14 horas al día.
Serina una moneda de oro al mes y ocho de hierro.
Que es mucho.
― Cleo ― Creo que lo podemos hacer.
― ■― Entonces quedamos así, por cada 2 zapatos 2 monedas de hierro.
Pero me tiene que entregar de dos en dos.
― ― Cleo ― Entiendo, y ¿Cómo lo hacemos vamos a su compañía, nos trae el material…
?
― ― Pudiente ― Tendría que venir a la compañía a coser, pero os advierto que nosotros solo trabajamos 8 horas al día.
― ― Turi ― ¿Por qué, no se supone que el objetivo de un comerciante es ganar dinero?
― ■― Como quieras.
Si mañana te traigo un pedido, de los máximos zapatos que pueda comprar y de las misma cantidad de suelas me puedes asegurar que tendréis al menos 20 pares para mañana por la noche mismo.
― ― Turi ― Creo que podemos hacer más de veinte.
― ■― Muy bien, esta misma tarde os llegará un cargamento de zapatos y mañana por la mañana otro de suelas.
Como es mucho producto y está fuera de mi control y zona segura os acompañará un guardia de mi compañía.
¿Os parece bien?
― ― Cleo ― Lo del guaria es un poc… ― ― Turi ― Que sean 2.
― ■― Vale.
― Al salir de la casa, Turi la mayor se me acercó para contarme algo al oído, me susurró de manera poco discreta.
Que si podía enviar a 2 guardias que no estuvieran casados.
La muy pícara, quería compañía y seguridad, pero no de la misma forma de la que yo pensaba.
Gracias exclusivamente a Pudiente, compramos como 100 pares de zapatos que nos salieron por unas 3 monedas de plata (300 de hierro).
Pasamos por la compañía y como nos llevamos a 2 guardias como quisieron las chicas y entregamos 50 pares.
A los guardias les prometimos pagar el doble ese día.
Al llegar al taller, el fragor de la producción de tarros se estaba por apagar ya que, ya era casi hora de irse a casa.
Como esperaba de los chicos, tenía una pila casi de mi altura de rectángulos más o menos de la misma altura.
Con los troqueles y una roca pesada.
Me pasé toda la tarde noche con Neo cortando patrones grandes para los zapatos medianos.
Que fueron los que compramos para que las chicas los cosieran.
Tuvimos que parar porque ya no veíamos bien, pero recortamos más de 400 patrones por lo que las costureras tendrían más que de sobra para coser mañana.
Al llegar a casa, Selene aún no había llegado, al igual que ayer, Sena ya estaba en casa y casi lista para ir a dormir, lo mismo que Hamer y Lisa.
Me duché tranquilamente y cené.
Al irme a dormir, llegó Selene, fui a recibirla, parecía cansada y la acompañé.
Le calenté la comida mientras intentaba que me contara su día, pero me respondía con cansancio y respuestas banales.
Si no quería hablar, no iba a insistir, no quería que se molestara.
Seguramente tenía un montón de trabajo por culpa nuestra, la imprenta y la organización del festival, que empieza dentro de dos días.
Fue a ducharse a la subdimensión y, al volver, se tumbó en la cama sin siquiera abrazarme y se durmió.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com