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Dos Mundos - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - 2 jdiw
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2: jdiw 2: jdiw A la mañana siguiente, cuando el sol apenas comenzaba a brillar Laura despertó pensando en el.

Aquella presencia intensa que se le había quedado atrapada en los pensamientos desde anoche.

No debería ser así, pero lo era, se había desconectado instantáneamente por los nervios que el le producía.

Se lavó el rostro, se hizo un moño rápido y sin pensarlo demasiado se colocó los lentes del VR-NeuraLink.

Tenía el corazón acelerado, culpa, curiosidad…Todo mezclado en una sensación que la quemaba por dentro.

-Conectar -susurró.

El mundo fracturado del juego la envolvió de inmediato.

El campamento principal seguía igual, con fogatas ardiendo y jugadores corriendo de un lado a otro.

Ella respiró profundo y caminó hacia una montaña donde estaba la base de él.

Su casa de madera reforzada sobresalía entre los árboles secos, iluminada con luces blancas que bordeaban las paredes.

Lo vió afuera, afilando su arma.

Laura tragó saliva.

-Hola…

-dijo ella, intentando no sonar tan nerviosa.

Él levantó la mirada.

Por un segundo, pareció sorprendido de verla allí.

Luego suavizó la expresión.

-Pensé que ya no volverías -respondió él-.

O que…

estabas molesta conmigo por ser algo invasivo.

Ella negó rápido.

-No.

No estoy molesta.

Solo…

me fuí sin despedirme.

Perdón no quise ser grosera.

Él dejó el arma a un lado y se acercó un poco, con cautela, como si temiera asustarla otra vez.

-Perdóname tú también -dijo con voz baja-.

No quería ser intenso, a veces…

me preocupa incomodarte.

Solo trato de ayudar, de estar pendiente de ti.

Ella sintió algo extraño en el pecho.

Una calidez bonita, peligrosa.

-Está bien -susurró-.

Gracias por ser así conmigo es lindo de tu parte.

El la miró con dulzura, se acercó más a ella dejando lo que hacía a un lado, llevó una de sus manos a la barbilla de Laura diciéndole: -Me importas, y siempre seré asi contigo..

Ella quedó sin palabras, solo miró a los ojos de Adrián y después a sus labios, de arriba y abajo por unos segundos, sin saber porque su corazón latía más fuerte cuando el le hablaba de ese modo.

Ese día pasaron horas juntos.

Reunieron recursos, cazaron animales, fabricaron armas, limpiaron zonas infestadas de criaturas extrañas que gritaban como si tuvieran alma.

Trabajaron como un equipo perfecto.

Él siempre estaba pendiente de ella.

Si un monstruo aparecía a su espalda, él lo eliminaba antes de que ella girara.

Si se le acababan los suministros, él le daba parte de los suyos.

Si ella decía, “tengo frío”, él encendía una fogata sin pensarlo.

Había dulzura en todo lo que hacía.

Una dulzura que a veces la hacía querer desconectarse…y a veces la hacía querer quedarse.

Cuando la noche cayó dentro del juego, ambos se refugiaron en una de las cabañas que habían construido juntos.

Las criaturas nocturnas rondaban afuera, gruñendo.

Laura se tumbó en una de las camas improvisadas, exhausta.

Él se quedó de pie a su lado, observándola en silencio.

Ese silencio no era incómodo.

Era un silencio lleno de cosas no dichas.

Él bajó la mirada, como dudando, y lentamente se acostó junto a ella.

No la tocó, pero no porque no se moría de ganas por hacerlo, si no porque quería respetar su espacio.

Solo la miró…

como si quisiera memorizar cada detalle de su avatar, de su presencia, de su respiración.

Laura sintió su corazón latir con más fuerza.

Demasiado fuerte para ser un simple juego.

Entonces, de repente, él se incorporó como si se hubiera arrepentido.

-Perdón…

-dijo suave, casi con vergüenza-.

No quiero que pienses mal de mí.

No quiero incomodarte.

Y se levantó, alejándose hacia la puerta para dejarla descansar.

Ese gesto la descolocó aún más.

¿Por qué era tan…

considerado?.

¿Por qué él parecía sentir tanto?

Los días siguientes se convirtieron en una rutina preciosa.

Jugaban juntos cada vez que ella se conectaba.

Reían, peleaban con monstruos gigantes, exploraban lugares peligrosos.

Él la esperaba siempre en el mismo punto, sentado bajo un árbol grueso que parecía tener vida propia.

Y poco a poco, entre misiones y risas, algo empezó a crecer.

Algo que ninguno decía, pero que ambos sentían.

Él cada día se mostraba más atraído hacia ella.

Y ella…

aunque no lo admitiera, también sentía algo.

Pero cada vez que él intentaba acercarse demasiado -con una palabra, con una mirada, con un gesto.

Laura se desconectaba de inmediato.

Ella tenía una vida real, una relación estable, bonita, con un hombre que la amaba profundamente y la cuidaba como un tesoro.

Vivía en una ciudad moderna, llena de luces, edificios, calles interminables y vehículos silenciosos que se movían por sensores, era una época donde todo había avanzado con la tecnología.

Era una ciudad hermosa…

pero fría, las personas eran distantes.

La tecnología había avanzado tanto que los sentimientos parecían haberse quedado atrás.

Laura, con sus veinticinco años, era una chica preciosa.

Cabello castaño largo que caía más abajo de su cintura, ojos grandes y claros color miel con una dulzura fascinante, piel suave, labios rosados, pequeños pero gruesos, y un cuerpo delgado que parecía modelo, no era alta pero se veía tierna.

Nunca pasaba desapercibida.

Era deseada por muchos…

pero eso a ella no le interesaba, era tranquila, reservada.

Le gustaba el viento, las playas solitarias, el deporte, la música suave, los animales, el silencio del bosque.

Era una soñadora atrapada en una realidad que avanzaba demasiado rápido para su corazón.

Por eso se refugiada en aquel mundo tan extraño, era su escape, su pequeño universo donde podía respirar.

Ahí…

donde él existía, donde él la miraba como nadie más la miraba.

Donde algo dentro de ella despertaba.

Aunque cada vez que él se acercaba demasiado…ella aún escapaba.

Hasta ahora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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