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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 104

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104: Estampida.

104: Estampida.

Cuando la puerta del Maestro del Gremio se abrió lo primero que Abel pudo ver fue como el humo abandonaba el lugar.

Lo segundo que vio fue una habitación llena de pilas de papeles, libros y demás cosas desordenadas y finalmente, cuando la puerta se abrió por completo, Abel observó un hombre de no más de cincuenta años, con una postura firme y un aire afilado, cabello y barba blancas, así como ojos celestes y piel clara.

Él no lo diría, pero al menos en aspecto había un gran cambio entre el Maestro del Gremio de la Sucursal de la Capital y este, aunque claro, el sentimiento que ambos despertaban en Abel se mantuvo intacto, entrando a la habitación con curiosidad y alerta.

– Los estuve esperando…

– Habló el Maestro del Gremio.

– ¿Tú?

Somos nosotros quienes te esperaron toda la noche.

– Respondió Ashley mientras se sentaba bruscamente en uno de los sillones, cruzaba las piernas y posaba sus brazos en el respaldar.

– Ja…

veo que no cambias sin importar quien mire.

– Bueno, es mi discípulo, ¿Quién podría conocerme más que él?

– Me pregunto.

El hombre se mantuvo en pie mientras respondía a la sonrisa burlona de Ashley, pero sin esperar más volteó a ver a Abel, chocando sus miradas.

– Adelante, siéntate.

– Ofreció gentilmente.

– …

Gracias.

– Respondió Abel sentándose a lado de Ashley Abel tenía curiosidad, tenía que reportar la situación al Gremio, pero si era sincero aún no entendía porque debía hacerlo directamente al Maestro, no era algo normal, sí, sería llamado al gremio para hablar sobre los resultados de su misión, aunque eso aún sería en la capital, pero asistir de inmediato ¿Acaso el Puelo Hilidan era más importante de lo que creía o había otra razón?

Pero sin importar lo que pasara por la cabeza del niño, la conversación continuó.

– ¿Entonces?

¿Qué era tan importante para que la persona que me hizo la petición no estuviera presente?

Los Mercenarios están peor de lo que creía si tu reemplazo es un niño engreído en el cuerpo de un adulto.

– Jajaja – Rio bulliciosamente el Maestro, aunque la sonrisa nunca llegó a sus ojos – veo que tu humor tampoco cambia.

La mirada del Maestro del Gremio y Ashley chocó unos segundos, pero resignado el hombre tuvo que dar un paso atrás y sentarse mientras suspiraba.

– Bueno…

hace unos días nos llegó la información de una caravana que transportaba objetos no tan legales, si es que me entiendes.

– …

– El rostro de Ashley era amargo, pero solo asintió.

– El mismo Reino los estuvo rastreando y descubrieron a algunas personas que habían viajado con ellos, después de todo se habían hecho pasar por un grupo mercante y de transporte, como sabrás esas personans terminaron hablando luego de una pequeña charla y averiguando un poco más finalmente descubrimos la ruta que habían tomado para mantenerse lejos del ojo público, aunque…

También se encontró algo interesante.

El Maestro pausó su charla, tomó un habano y luego de prepararlo lo encendió, fumando mientras miraba el techo.

– ¿Entonces?

– Preguntó Ashley, siendo que tal vez el silencio decía más de lo que Abel podía entender.

– Nada, no logramos encontrar nada.

– ¡¿Nada?!

– Gritó Ashley mientras se levantaba.

– Bueno, tranquila, más bien…

los encontramos – Dijo el Maestro mientras fumaba una vez más-…

o bueno, encontramos lo que quedó de ellos.

Eran una fuerza moderada, pero parece que jugaron con más de lo que podían agarrar y como resultado “La tormenta se los trago” – ¿La tormenta…

se los trago?

– Preguntó Abel.

– Jajaja, cierto, aún eres pequeño y nuevo…

– Respondió el Maestro de Sucursal, aunque su volumen disminuía con cada palabra – Bueno…

es una forma amable de decir que todos fueron devorados.

– Entiendo…

Abel tenía ganas de replicar la elección de palabras que uso para explicarle a un niño como él, pero siendo sincero eso era solo por diversión y tampoco parecía el lugar adecuado, además el mismo sabía que ahora era un mercenario, no un niño, así que solo asintió.

– ¿Solo así?

– preguntó Ashley.

– dices que eran una fuerza moderada pero solo fueron devorados y no encontraron ningún rastro de ellos…

Ashley se veía cautelosa, pero resentida.

Por otro lado Abel entendió las palabras ocultas detrás de sus oraciones, por lo que su mirada se volvio algo aguda mientras pensaba si intervenir para evitar conflictos, sin embargo el Maestro de la Sucursal solo suspiró habiendo captado el subtexto.

– No…

Tanto los que se dejaron sobornar como los involucrados ya fueron castigados…

– ¿Entonces?

Era un circulo vicioso, parecía que sin importar cuánto pregunte Ashley la conversación no alcanzaría ningun lado, aunque aún no quedaba claro el contexto de la misma, sin embargo el Maestro del Gremio estiró la mano mientras sostenía algo y lentamente la puso en la mesa.

– Lo sé, es extraño, por eso mismo me moví personalmente y…

– calló mientras retiraba la mano.

– ¡Eso es…!

– grito Ashley mientras ella y Abel abrían los ojos y se alejaban.

– ¡¿Qué pasa?!

– respondió el Maestro.

No entendió la situación, pero, por instinto, cuando alguien se aleja de un objeto entonces lo haces también.

Abel observo el objeto que soltó el Maestro de Sucursal y cayó en la mesa, una piedra morada casi idéntica a la que había quedado de la Progenitora, entonces miró al Maestro del Gremio, se veía más confundido que ellos.

– ¡Eso-!

– quiso explicar Ashley, pero Abel se adelantó y levantó el brazo para detenerla.

– Maestro de Sucursal, permítame darle el reporte de mi misión.

“¿Qué tenía que ver el reporte en esta situación extraña?” Quería gritar el Maestro, pero la seriedad en los ojos de Abel y Ashley hicieron que a sintiera en silencio.

– Todo comenzó cuando nos desviamos del camino…

Abel explico el recorrido y lo sucedido detalladamente, obvio momentos sin importancia como que comieron o como peleó, pero todos los demás detalles fueron contados, desde como la Progenitora había prácticamente “revivido” hasta cuando la misma piedra que soltó explotó de la nada.

– Ya veo…

– murmuró finalmente el Maestro de Sucursal.

– Eso tiene sentido y también explica un poco las dudas que quedaban….

– ¿Dónde la conseguiste?

– preguntó Ashley mientras tomaba con cautela la piedra.

– cuando llegué al lugar me enfrente a una bestia, una tan común que era extraña su presencia en el lugar que estaba, pero…

Cuando observé su fuerza entonces lo comprendi y luego de hacerla pedazos está piedra estaba entre todos los trozos de hielo.

Sin embargo…

¿Explotó ?

– Como dije en el informe, de un momento a otro comenzó a largar un brillo inesperado y luego explotó.

– …

El Maestro de Sucursal pensó para si mismo, su mirada fija en la piedra, sus ojos celestes brillantes indicaban que estaba haciendo algo pero Abel no comprendía que podría ser, sin embargo no era el primero, está misma escena ya había ocurrido con Ashley antes y como aquella vez, los ojos del Maestro de Sucursal se cerraron y suspiró con resignación.

– No sientes nada, ¿Verdad?

-pregunto Ashley.

– Si…

Jajajaja- rio levemente el Maestro.

– No te culpes, también lo intenté, pero no hubo caso, se siente más como una piedra que las mismas piedras.

– Aunque eso en si es extraño…

– Lo sé…

– “¿Más piedra que una piedra?” – preguntó finalmente Abel.

Ambos adultos voltearon a verlo al mismo tiempo, sorprendidos, aunque por razones distintas.

Ashley nunca paraba de recordar y pensar en como este niño muchas veces parecía tan maduro y sabio, como si tuviera respuestas a todo en el mundo o por lo menos pudiera encontrarlas o deducirlas, pero otras veces simplemente parecía tan ajeno al conocimiento básico que lo hacía irónico, claro, ella sabía en parte que no tuvo la oportunidad de recibir una educación completa, pero aun así no podía evitar pensarlo.

Por otro lado el Maestro de Sucursal observó a Abel porque cuando el pequeño entró este lo escaneo completamente usando su “conciencia” y sorprendentemente descubrió que no solo era verdad, sino que algunos “chismes” se quedaban cortos en cuanto a su estado, pero al mismo tiempo se sorprendió que alguien del nivel de Abel a tan corta edad sea tan descuidado dejando su cuerpo descubierto a este tipo de sondeo, el Maestro de Sucursal pensó que Ashley tal vez tenía algún plan para dejar la situación asi, pero también creía que simplemente se podría haber olvidado, lo cual no estaba muy lejos de la verdad, pero entonces su mirada extrañada estaba fija en el niño, según los informes el pequeño había escapado de la Familia Real y lo hizo con nada menos que manifestando la fase de “Territorio” entonces, ¿Cómo no entendía lo que quería decir?

Era confuso.

Sin embargo, tanto Ashley como el Maestro de Sucursal no pudieron pensarlo más, ya que la puerta se abrió de par en par sin siquiera tocar.

– ¡Maestro!

– Entró gritando uno de los Recepcionistas, su tez pálida como si hubiera perdido el alma.

– ¿Qué ocurre, porqué la interrupción?

– Respondió molesto.

El Recepcionista dudaba en hablar y jadeaba como si hubiera corrido kilómetros y murmuró con una voz ahogada y aterrada.

– ¡Ma-Maestro es…es u-un-una ¡Una estampida!!

– ¡¿Qué?!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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