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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 108

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  4. Capítulo 108 - 108 Estampida III
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108: Estampida (III) 108: Estampida (III) – ¡Rápido!

¡Apúrense con los preparativos!

– grito un hombre con armadura reluciente, tenía alrededor de cincuenta años y su mirada aguda mostraba la experiencia de los años, aunque en esta ocasión esa experiencia se cubría poco a poco de ira y resentimiento.

– P-Pero Ca-Capitan…

¿No deberíamos estar marchando hacia la puer-?

-¡SILENCIO!

– explotó en un grito callando de inmediato al soldado que miró con impaciencia los muros a los lejos.

“¿Cómo….

Cómo es posible?” Se preguntó el soldado amonestado.

Muy temprano en la mañana, o muy tarde en la noche, cuando los turnos habían cambiado y todos descansaban relajados por la seguridad que les ofrecía está ciudad, un grito desgarrador los reunió.

El Capitán del Ejército del Marqués fue el primero en llegar.

Siempre se encontraba a su costado a menos que esté se vaya a dormir, entonces otros guardias habilidosos tomarían su lugar, pero está vez….

Tal vez esperando lo peor, el mismo Marqués le ordenó revisar algunos pendientes, pero…

¿Cómo fue posible?

¿Quien se atrevería a matar al hijo del Marqués en su delante, a su sobrino, y sobre todo…en el corazón del territorio?

Además de…

Salirse con la suya.

El Capitán volteó a ver al Marqués, no buscaba respuestas de su hermano, pero no ignoraria una explicación, sin embargo…

Era doloroso verlo.

Tes blanca, ojos muertos y uñas de los dedos ensangrentadas…verlo así recordó las últimas palabras que pronunció.

– Debemos….

Enterrarlo…

Al comienzo el Capitán no lo entendió, pero el olor nauseabundo que provenía del charco de sustancias en el suelo lo hacía recordar al campo de batalla y uniendo los puntos todo se hizo evidente.

Entonces comenzó los preparativos, los susurros de lo ocurrido no se extendió y los presentes no habrieron la boca con el paso de las horas, lo único que cambio fueron las campanas que alarmaron a todos en la ciudad, pero cuando el capitán se apresuró a salir y ordenar proteger la ciudad una mirada se clavo en su espalda dando la ilusión de haber sido atravesado por una espada y volteando su mirada se encontró con los ojos venenosos de su hermano, del Marqués.

No dijo ni una palabra, pero las lágrimas que aún rodaban por sus mejillas parecían contener todas las maldiciones y sufrimientos que caerían sobre él si se atrevía a irse, no, si siquiera se atrevía a ordenar cualquier cosa.

Su hermano siempre fue más débil, sin embargo….

¿No fue ese hombre débil el que le ganó la lucha por la sucesión?

Y un miedo arraigado en su cuerpo le hizo imposible irse.

La decisión de su hermano como responsable de este territorio era inmadura, irresponsable, estúpida, pero el capitán pensó que la suya no era distinta, el no quería morir y como capitán del ejército del Marqués su deber era obedecer sus órdenes, “si las personas deberán pagar la muerte de mi sobrino…que así sea” pensó y con mirada fría volvió a los preparativos.

¿Que tan corta debe ser la vista de alguien para pensar que esas decisiones son tan faciles de tomar?

¿Quien era él para atreverse a tomarla?

Muchos de los soldados alrededor pensaban mientras fingían serenidad y así poder seguir con vida, sin embargo – “kukuku” – una risa que trato de ser evitada con todas las fuerzas se escapó de entre el espacio alrededor.

******POV ABEL****** – ¡Nube!

– grité.

– ¡Roar!

– me respondió mi fiel compañera mientras saltaba sobre la bestia frente a mi.

La bestia parecía una especie de cerdo con cuello largo y rasgos confusos, pero a pesar de lo fuerte que se veía fue llevado al suelo de inmediato sostenido por los dientes de Nube.

– ¡Hiiiik!

– La bestia luchó, pero Nube se materializó por completo y sus garras presionaron mientras se clavaban en su carne, entonces su cuello soltó un *crack* cuando Nube mordió con más fuerza y la vida desapareció de sus ojos.

-¡Graaa!

Seguí adelante, los enemigos me rodeaban e ignoraban mientras fijaban como objetivo a los demás Mercenarios, pero los que me enfrentaban se encontraban con mi daga.

– ¡Coook!

– una gallina super desarrollada que me hacía recordar a algún dinosario se avalanzo hacia mí con su pico lleno de dientes y sus garras en sus alas.

No tenía dudas de su velocidad, pero los factores en mi cuerpo eran consumidos sin descanso y sus movimientos se veían lentos, por lo que me incline hacia atrás dejando pasar sus garras y dientes cerca de mi carne, entonces rote mi pierna izquierda y la derecha creó un arco que silbó con el aire antes de golpear su torso desprotegido.

– ¡Cuu…!

Golpear las plumas se sintió como patear la corteza de un árbol, pero aún así sentí como se rompía y mientras se alejaba en la dirección que lo pateé, tambaleó y cayó al suelo segundos después.

– ¡Cooook!

No hubo tiempo de descanso, de inmediato una bestia idéntica se avalanzo hacia mí desde mi espalda recién reincorporada a mi posición habitual y me ví obligado a saltar, sus dientes rozaron mi ropa, pero sin más problemas caí montado sobre la Bestia.

– ¡Cocooo!

Su cabeza se giro y sus dientes amenazaron con morderme, pero mis ojos brillaron y dejé que la electricidad que corría desenfrenada por mi cuerpo se soltara.

– ¡…..!

– no tardó mucho en caer al suelo cuando su cuerpo dejaba salir humo y un olor severamente apetitoso.

– ¿Huh?

¿Que huele tan bien?

– escuché preguntar a los Mercenarios más cercanos y por alguna razón me dió vergüenza.

-¿Oh?

¿Acaso mi discípulo piensa convertirse en cocinero?

– dijo Ashley, apareciendo de quién sabe dónde, mis ojos voltearon hacia ella y ella levantó las manos como acto de rendición.

– ¿Entonces está es la primera oleada?

– dijo el Maestro de Sucursal que sacaba su espada del cuello de una bestia parecida a un elefante.

– ¿Oleada?

– pregunté.

Todos los Mercenarios voltearon a verme, algunos parecían sorprendidos de mi escaso conocimiento, otros parecían tener algo más que decir, pero solo callaron y el Maestro de Sucursal continuo.

– Si, oleada.

– dijo volteando a ver a las pocas bestias que quedaban enfrascadas en una batalla – cuando las Bestias comienzan a salir de su habitat primero veras a las que estuvieron más al exterior y luego a sus “perseguidores”, ¿Entiendes?

El Maestro de Sucursal señaló con su dedo hacia el bosque, no entendí sus palabras o no del todo, pero cuando mis ojos se dirigieron a dónde señalaba, la tierra que había dejado de temblar se agitó y los árboles se apartaron dejando ver un nuevo grupo de Bestias.

– Mira las bestias con las que lidiamos, todas son Menores o Medianas, eso es porque estaban a las afueras y corrieron escapando de estos pequeños que vienen ahora, claro luego se les sumaron más Bestias por distintas razones, pero en escencia esa sería la razón y forma de las “Estampidas” .

Su voz resonó, pero mis oidos eran sordos hacia él, mi mirada estaba fija en las criaturas que corrieron apartando a los Mercenarios Menores como si fueran un juego, la diferencia de poder era clara.

– Así que llegaron los Líderes de esta oleada – dijo Ashley mientras comenzaba a caminar, su mano puesta en la empuñadura en su cintura, parecía una forma de aparentar estar lista, ya que no había desenfundado ninguna de las dos hasta ahora, pero, dando un paso adelante la espada pareció chillar mientras era desenfundada lentamente, su filo ardía en un hermoso rojo.

– Lastimosamente ya hay demasiados heridos, tendremos que jugar después – dijo finalmente mientras tomaba posición.

Cintura baja, el brazo derecho que empuñaba la espada estaba doblado hacia atrás siguiendo la altura de su hombro y su otra mano tocó el filo ardiente desde la punta hasta finalmente tocar la guarda y tomar el mango, entonces desapareció.

– …

Presumida…

– murmuró el Maestro de Sucursal.

Y en un destello que evaporó toda la nieve en linea recta Ashley yacia de pie mientras las Bestias parecidas a enormes bisontes blancos caían antes de empezar a hacerse polvo o….

Cenizas.

¿Que había hecho?

No podía evitar preguntarmelo.

Había presenciado su respiración de primera mano, pero…

Esto iba más allá y cuando nuestros ojos se cruzaron una sonrisa divertida apareció en rostro….

Yo …

Aún tenía mucho por delante.

– ¡Bien, los que aún se puedan mover ayuden a los que estén heridos!

Si alguno necesita más que un descanso para curarse entonces retroceda y descanse en las murallas antes de volver, !Mantengan el consumo de factores al mínimo!

Las ordenes del Maestro de Sucursal llegaron de inmediato, parecía irritado, pero de inmediato me moví, yo también tenía que ayudar.

Observé a mi alrededor, un Mercenario estaba hechado en el suelo, el colgante indicaba que era un Mercenario Menor.

“Un novato” verlo tirado en el suelo, exhausto, me hizo sentir recorfortado, tenía curiosidad por escuchar sus pensamientos, tenía curiosidad por como se sentía.

Estar mucho tiempo con Ashley me había pegado alguno de sus pasatiempos.

Entonces me acerque.

El joven tenía un brazo cubriendo sus ojos, ¿Estaba llorando?

Bueno, entiendo la frustración, pero como su mayor debería aconsejarlo para que no se deje cubrir por ella.

– Hey.

– lo llamé, pero no hubo respuesta.

– ¿Huh?

¿Estás dormido?

Dormir en este lugar hará que te resfries…

– bromeé, pero el Novato nunca me contestó.

Por el contrario, algunos Mercenarios voltearon a verme, su mirada estaba un poco…

¿Triste?

Me senté a su lado.

– Sabes, la primera vez que me enfrente a una bestia también me congelé del miedo, pude librarme y avanzar gracias a un tonto que tengo como amigo, pero ¿Sabes?

Cómo Mercenario nos tienes a nosotros, ¿Entiendes lo que digo, verdad?

– mire hacia el cielo, tal vez avergonzado de haberme escuchado algo genial, pero no hubo respuesta, ¿En verdad estaba dormido?

No importa que tan novato seas, eso era demasiado irresponsable, así que lo empuje levemente con mi brazo – ¡Hey-!

– y solo pude arrepentirme.

– ¡O-Oye!

¿Que haces?

¡DESPIERTA!

– su tes estaba pálida, sus ojos inertes y de sus labios corría una linea roja, no lo pensé, solo puse mis manos en su torso y comencé con RCP mientras gritaba.

– ¡Oye!

¡Aguanta!

¡Resiste!

– Ya es suficiente…

– dijo finalmente Ashley, no sabía cuando había llegado a mi lado, pero me tomó del hombro y me alejo del Novato….

No, de Cris el Mercenario Menor.

Mi mente estaba borrosa, odiaba la muerte, me hacía recordar un pasado que me aterraba, aunque también era un recordatorio que constantemente me hacía pensar, debía vivir.

– Fue imprudente, se alejó de su grupo e incluso ignoró mis advertencias.

– Pero…

Aún así….

No merecía morir.

– ¿Y quién si?

– respondió Ashley, su voz emanaba tristeza.

– era joven y como joven uno comete errores,si vives o presencias estos errores solo recuerda no seguirlos.

– ….

No respondí, Ashley me había dicho innumerables veces que el campo de batalla no estaba hecho para los errores, por eso en los entrenamientos que teníamos lo daba todo, no solo para mejorar, sino para vivir.

– ….

Finalmente cerré sus ojos, fue imprudente pero merecía descansar en paz.

– Vamos.

– Me dijo Ashley, al mismo tiempo hizo una señal para que otros Mercenarios se encargaran del cuerpo, pero los detuve.

Tal vez nadie quería ver como un niño de once años cargaba un cuerpo, pero de alguna forma sentía que era mi responsabilidad y cargue el cuerpo en brazos.

Fue difícil, no me permití usar factores y cargue con el cuerpo más grande que el mío hasta las murallas que ahora estaban marcadas con sangre, los rostros de los guardias y las personas en el interior ya no tenían aquella mirada y aura relajada .

Finalmente dejé el cuerpo en el suelo, la primera oleada se había llevado a uno de nosotros.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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