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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 109

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  4. Capítulo 109 - 109 Estampida IV
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109: Estampida (IV) 109: Estampida (IV) *Din dong din dong* las campanas sonaron y los gritos de los soldados en las murallas se escucharon.

– ¡Ahí vienen!

Los Mercenarios voltearon los ojos, miradas irritadas ensombrecieron el rostro de los soldados – Tch…

– alguien chasqueo los dientes.

– Míralos, gritando desde la seguridad del muro, ¿Ahí vienen?

Porque no bajan a lidiar con ellos entonces.

Muchos Mercenarios estaban de acuerdo y guardaron silencio frente a las palabras de su camarada, sin embargo, todos levantaron los hombros y tomaron sus armas mientras miraban alrededor.

– ¿Estás bien?

– ¿Seguro debes de ir?

– Papá…

Sus familias estaban aquí, lejos de estar reunidos y escondidos con los demás ciudadanos, muchos prestaban atención y cuidados a los Mercenarios heridos, entonces ¿Cómo podrían no tomar sus armas?

¿Cómo no podían defender está ciudad?

Y antes de caminar abrieron paso al grupo principal.

– ¿Están listos?

– preguntó Ashley mientras caminaba tomando la delantera.

Todos asintieron.

– Como sabrán a partir de ahora las Bestias empezarán a ser más feroces, salvajes y peligrosas, no se confíen, no luchen solos.

– dejando esas palabras en el aire Ashley no espero una respuesta y miro al guardia en la muralla y con sonidos de engranajes la gran puerta se abrió.

El Maestro de Sucursal se puso al lado de Ashley y junto a ellos se situaron un par de Mercenarios, entre ellos Abel.

En el descanso los sobrevivientes se reorganizaron bajo habilidosas ordenes de Maestro de Sucursal, los grupos ahora estaban compuestos por un Mercenario Mayor, dos Medianos y de dos a tres Menores, priorizando la eficiencia y supervivencia, de este modo, los grupos Novatos se habían vuelto funcionales y adecuados para esta situación.

Entonces todos salieron, las bestias que eran más grandes que las anteriores corrían sin demora, pero nadie dudó.

***** POV Abel**** Gire mi cuerpo.

– ¡Woof!

– ¡Estoy bien!

– grite en respuesta a Nube.

Al mismo tiempo continúe mi voltereta y acribille con mi daga, pero…

– ¡SHAAAA!

La bestia Serpiente se dobló y esquivo hacia atrás, sin perder tiempo dirigió sus colmillos hacia mí brazo estirado, pero la electricidad corrió por mi cuerpo y cuando el tiempo se ralentizó di un paso adelante mientras esquivaba su mordida y sin pensarlo clavé la daga en su cuerpo, sus ojos se volvieron vidriosos antes de que todo su cuerpo se cristalizara y rompiera en mil pedazos.

– ¡Gaa!

De inmediato otra Bestia arremetió contra mí, pero Nube se materializó y siendo un Lobo más grande que yo interceptó la carga en el aire, rodaron por el suelo y cuando desapareció en el aire marcas de mordidas y cortes acabaron poco a poco con la vida de la Bestia.

– ¡A-Ay- Ayuda!

Si la primera oleada se trató de Bestias Menores en su mayoría y alguna que otra Mediana, para finalmente terminar con Medianas más fuertes, entonces la segunda se era al revés, aunque por suerte hasta el momento no hubo ninguna Bestia Mayor.

Mientras barría el campo con mis ojos una Mercenario había terminado atrapada en medio de un grupo de Bestias, su grupo se había alejado y luchaba por volver a unirse, sus palabras resonaron en mis oídos y mis factores comenzaron a ser consumidos a una medida incluso más alta, pero antes de hacer algo volteé a ver a Ashley.

Había sido asignado al grupo principal por el capricho de mi Maestra, sin embargo, no podía estar más feliz, nuestro grupo estaba encargado de liderar la carga y lidiar con las bestias más peligrosas, aunque al igual que todos los grupos ayudábamos a quienes lo necesiten, pero como grupo no podía actuar solo y al cruzar nuestras miradas el grupo cambio en el acto de dirección.

Entonces respiré.

A diferencia de todos los demás yo no me contuve, los Factores eran consumidos a gran velocidad mejorando todo mi cuerpo y sentidos, aunque siempre me mantuve en lo Básico, pero la distancia era mucha y no llegaría de la forma tradicional, por eso por primera vez en la batalla mi respiración cambió y mi paso cubrió la distancia entre la Mercenario y yo.

La electricidad corriendo en mi cuerpo vibró salvajemente cuando me enfrente a la Bestia.

Mi pecho se calentó.

– ¡…!

La onda de choque por el movimiento la hizo caer de trasero, pero mi daga la cubrió de los dientes de las bestias que la tenían como objetivo.

– ¡Gracias!

– mencionó, pero esto no había terminado.

Aunque a mis oídos las palabras comenzaron a sonar ahogadas.

El mundo se ralentizó y una oleada de poder emanó de mi cuerpo mientras empecé a danzar.

Corté hacia adelante y la sangre saltó del cuerpo de la Bestia, pero al estar rodeado de ellas no pude esperar a todas, me impulsé a mi siguiente objetivo y clavé la daga en su corazón, luego salté al otro y gracias a la ayuda de Nube pude clavar mi daga en su cuerpo sin mayor problema.

– ¡Alguien a-ayuda!

Nuevos gritos se escucharon y mi cuerpo se movió antes de que pudiera pensar, entonces más gritos llegaron y la sangre de otros saltó a mi vista.

Finalmente, mi vista se volvió estrecha, la sangre humana que manchaba la roja y removida nieve de alguna forma era visible y me aterraba.

– Uhhhh – Respiré y el mundo cambio una vez más mientras aparecía frente a otra Bestia y azotaba mi daga, está era robusta, corté su duro pelaje y tensa piel sin mayor resistencia, pero tuve que hacerlo reiteradas veces para terminar con ella mientras que podía escuchar el sonido de guerra y llamadas de auxilio en mis alrededores.

Sabía que no estaba solo, de hecho, el calor que rodeaba mi cuerpo en ocasiones demostraba que Ashley me estaba cuidando las espaldas, pero por alguna razón no podía detenerme…y la electricidad que corría desenfrenada, sin esperar saque mi daga del cuerpo de la Bestia, me invitaba a qué la clavara en otra, ¿Esto era posible?

Dudé, pero no me detuve.

La luz del sol finalmente pegó en mis ojos, había perdido de vista cuántas Bestias había matado y mi pecho dolía con cada respiración a pesar de los Factores que consumía, como si fuera un reflejo de lo incompleta o quizás lo salvaje que aún era mi técnica, pero en medio de los dolores, la luz y el frío, una mano se posó sobre mi hombro.

– Está bien, hemos terminado.

Era Ashley, su mirada se veía algo triste y verla así hizo que me relaje, entonces los alrededores retomaron su brillo.

– ¿Que…

pasó…?

– pregunté jadeando por aire una vez relajé mi cuerpo.

– …

– Ashley no respondió, solo observó mi cuerpo en silencio.

No entendí que pasaba, pero algo húmedo comenzó a lamer mi mejilla y, aunque al comienzo ardió, pronto se me adormeció.

– Woof…

– gimió Nube, se había materializado en su forma de cachorro sobre mi hombro, verla hizo que mi mirada se desviará hacia mí ropa, estaba hecha girones, parecía más un trapo viejo y deshecho.

– ¿Qué pasó…?

– murmuré, pero el mundo se oscureció mientras el calor me abrazaba y la voz de Ashley se escuchó.

– Eres un tonto, pequeño aprendiz.

Sus palabras llenas de tristeza atravesaron mi corazón como cuchillas afiladas, pero la electricidad restante en mi cuerpo tembló como si rechazada mi tristeza, fue una sensación extraña, una que no sentía desde que mi cuerpo se “había vuelto mío”, no, fue incluso más desagradable.

Sentir como una parte de mi parecía “odiar” la calma y anhelar el desastre….

La sangre.

Si me concentraba en mis recuerdos y memorias entonces podía encontrar los recuerdos nublosos en mi mente, el tiempo dónde me pierdo y salgo en el campo de guerra buscando víctimas, buscando presas…

El sentimiento en esos recuerdos era asqueroso…embriagando mi mente con emoción era irónico, para salvar a alguien pidiendo ayuda yo había desechado mi seguridad, no hacía falta pensar o recordar los demás momentos donde paso lo mismo en el pasado para llegar a la deducción de que había algo mal, sin embargo, mi cuerpo y la electricidad que trataba de volver a correr desenfrenada temblaron como si rechazaran este pensamiento.

Por un momento recordé la ves que casi me perdí en la tormenta, aquella vez el invitado inesperado resultó ser feroz y agresivo, un mal inquilino, pero sea esa u otra la razón tendría que esperar, porque las campanas sobre las murallas a nuestras espaldas volvieron a sonar.

– Descansa – me susurro Ashley mientras me alejaba de su abrazo.

Entonces se dio la vuelta, pero al primer paso una mano la detuvo.

– No gastes fuerzas inútiles, de estos pequeñines me encargo yo – le dijo el Maestro de Sucursal, aunque sus palabras parecían tener otro significado y Ashley no refutó, asintiendo con la cabeza y dando un paso en mi dirección.

– Auch…

– exclamé por reflejo cuando sentí un golpe en mi cabeza.

Mirándola no pude quejarme o reclamar como pasamos del cariño a los golpes, pero esto quedaba más con ella.

El asunto no parecía completamente zanjado, pero dirigí mi atención al Maestro de Sucursal, arrastraba el filo de su espada por su escudo dejando salir un irritante chillido y chispas, aunque estás tenían un color celeste.

– Vengan – susurró al mismo tiempo que una criatura abandonó el bosque en dirección a nosotros.

Era enorme, a pesar de la distancia podía diferenciar su gran tamaño y características fácilmente, aunque no sabría si calificarlo como reptil o mamífero.

Sin embargo, corriendo en dos patas se apoyaba con las largas extremidades superiores que terminaban en una especie de pata con cuatro dedos con garras, su torso era largo y se unía a su cola sin distinción, arrastrándolo como una serpiente, la cabeza de la Bestia era feroz, dientes afilados que sobresalían de su boca cerrada, un hocico alargado además de ojos de reptil que fijaron al Maestro de Sucursal como objetivo – ¿UN Wyvern?

– susurro impaciente uno de los Mercenarios.

– ¿Wyvern?

– me pregunté, por los libros sabía que esas criaturas eran vulgarmente conocidos como los Semi dragones, por lo que eran descritos como elegantes, finos, algo inteligente y, sobre todo, peligrosos, sin embargo, lo que miraba me hacía pensar lo opuesto.

Corría hacia nosotros como si fuera un oso y, aunque sus extremidades superiores eran compuestas y contaba con alas, no se miraba como alguien capaz de volar, además, ¿No sé habían referido a ellos como pequeñines?

Si fuera un Wyvern entonces Ashley hubiera dado un paso adelante …

O eso quiero pensar.

– ¿Wyvern?

¿Qué tontería es esa?

– como si leyera mis pensamientos, Ashley respondió molesta a los susurros.

– ¿E-eh?

¿No lo es?

– respondió uno de los Mercenarios confundidos.

– Por supuesto que no, esos engreídos no correrían de esa forma, además el grupo es muy pequeño.

Ashley respondió sin dudarlo, no había falta preguntar cómo sabía de ello, era obvio que había enfrentado algunos antes y por su humor no parecía ser un buen recuerdo.

– ¿E-Entonces?

– Preguntó de nuevo el confundido Mercenario.

– Bueno…

– pensó Ashley – Si los Wyvern son Semi dragones, entonces eso sería un Semi Wyvern.

– Y qué son esos…

– pregunté.

– Yo los llamo Bastardos – dijo Ashley restándole importancia.

Su actitud arrogante parecía decir “yo los llamo así y así se llaman” pero ver cómo su mirada atenta en mi me esquivo por un segundo fue suficiente para descubrir su secreto, ella no sabía el nombre.

Deje de lado el asunto, molestarla ahora no era buena idea y mi mirada siguió la espalda del Maestro de Sucursal.

Su mirada ardía en celeste y su cuerpo dejaba un rastro de escuchar ha incluso en la nieve que nos rodeaba, además no había duda de su habilidad y fuerza, ya que se enfrentaba al grupo de Bastardos sin ayuda.

– ¡Raaw!

– rugió uno de ellos mientras agitaba su larga y delgada cola como un látigo – ¡Ufff!

– espetó el Maestro de Sucursal cuando su escudo soltó un fuerte sonido al detener el impacto en seco.

– ¡Roooow!

– de inmediato unos dientes afilados apuntaron al cuerpo desprotegido del Maestro, pero sin dudar uso con elegancia su espada y en un solo corte ascendente desvío y cortó al Bastardo.

– ¡Rowww!

– Este rugió, la sangre saltó y voló por la tormenta, pero se congelo antes de caer al suelo al mismo tiempo que los ojos del Maestro se volvían más brillantes y su piel se hacía más pálida.

– ¡Riwwwww!

– atacó finalmente el último en el grupo, sus garras rasgaron el aire antes de ser interceptadas por el escudo que empujó a su contrincante sin esfuerzo y bloqueó sin problema, pero – ¡Riiiiiw!

– contrario a los golpes anteriores, las garras fueron repelidas y sus bordes brillaban como cristales por la escarcha que las cubría.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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