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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 111

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  4. Capítulo 111 - 111 Estampida VI
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111: Estampida (VI) 111: Estampida (VI) ****** POV ABEL***** “¿Cómo…?”Me pregunté.

La conciencia no era un término extraño, había leído sobre ello y sabía lo que era por definición, siendo la razón del porque no pude evitar confundirme con el proclamado “siguiente paso”.

¿Acaso se refería al autocontrol?

Dominar la conciencia, dominar la mente es dominar el cuerpo, ¿Acaso era ese tipo pensamiento el que debía tener?

– Eso debes averiguarlo por tu cuenta – me respondió finalmente Ashley y por reflejo no pude evitar fijar toda mi atención en ella.

Me estaba mirando, pero a pesar de su pícara sonrisa su mirada era profunda y me hacía sentir transparente.

Entonces cayó el último Bastardo.

– Tch…- chasqueo los dientes Ashley cuando el Maestro de Sucursal se acercó a nosotros mientras sacudía la poca sangre congelada que cubría la punta de su espada.

– Te demoraste demasiado.

– ¿Hum?

– miró extrañado el Maestro de Sucursal a Ashley – ¿Acaso no debíamos guardar energías?

– ¿A eso le llamas guardar energías?

….

Tch…Cómo sea.- dijo Ashley mientras comenzaba a caminar, el temblor bajo mis pies demostraba que la siguiente oleada había llegado.

Descubrir a qué se refería, no, continuar con el siguiente paso vendría después, este no era el momento para perderse en mis pensamientos ni probar ideas, entonces observé a las Bestias que salían corriendo de entre los árboles y maleza.

– ¿Hum?

– y exclamé confundido, pero el calor abrazador de Ashley me abrazo por completo antes de hacerme temblar con un rugido.

– ¡Vete!

– ¿Qu-?

– pero ni siquiera tuve tiempo de preguntar, ya que Ashley desapareció ante mis ojos y la nieve bajo sus pies así como la que caía a su alrededor se convirtió en una espesa nube de vapor que hizo arder levemente mi piel.

¿Que pasaba?

No entendía la situación, pero como si hubiera habido una explosión el suelo se sacudió y luché para mantenerme en pie.

– !…!

– ¡¿Qu-qu…?!

– ¡Dios mío…!

Y a mis espaldas escuché a algunos Mercenarios exclamar.

Volteé la vista hacia ellos cuando recupere el equilibrio y sus rostros estaban tan absortos y pálidos que parecían haber visto un fantasma…

O ….

Algo mucho peor.

– ¡¡¡¡Graaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!

Entonces un grito atronador sonó a mis espaldas.

Aunque redundante, el sonido fue muy alto y …

– ¡Aaaagh!

– me hizo sangrar los tímpanos.

– ¡Aaaagh!

– …

– ¡Blegh!

Los Mercenarios gritaron y cayeron al suelo, incluso algunos se desmayaron o vomitaron y tuve que ingeniármelas batallando contra mi temblor para consumir Factores y poder aumentar mi resistencia, sin embargo el sonido solo se hizo un poco más tolerable y cada centímetro que giraba mi cabeza hacia la dirección de la que venía podía sentir como mi corazón se aceleraba más y más, entonces pude ver como Ashley saltaba con fuerza, su cuerpo desprendía calor y su espada desenvainada parecía arder y lo vi…

Un poco más adelante, el destino de Ashley, el responsable de este lamento desesperado se erguía imponente y vanidoso.

Su cuerpo era alargado, de alguna forma me hacía recordar a un Velociraptor, pero en su había cuello una melena azulada que contrastaba perfectamente con su blanca piel y su abrigo de escamas.

Las garras en sus brazos articulados tenían una apariencia elegante, eran finas, alargadas y curvadas, sin embargo, eran extremadamente filosas y en las parte trasera de sus mismas extremidades superiores, más largas de lo que esperaba, se podía ver un ligero velo de piel como una membrana en las extremidades de los sapos o animales pseudo acuáticos, además, su cabeza tenía dos pares de ojos, unos más visibles que otros, y tenía una especie de picos que sobresalían por alrededor de su mandíbula, la cual estaba abierta emitiendo el lamento que parecía ser infinito.

Su apariencia era hipnotizante, sin duda mi cuerpo temblaba de miedo, pero ni yo ni los demás Mercenarios fuimos capaces de evitar hacer un sonido de asombro entre nuestros gritos.

– ¡Jaaaaa!

– Ashley embistió a la bestia, su espada ardiente hizo llorar a la tormenta que aumentaba su fuerza como una premonición de mal augurio, sin embargo, aquel ataque que acabaría fácilmente con los Bastardos o con cuál criatura que había visto hasta ahora, falló.

– ¡Koko!

La bestia se calló de inmediato y el movimiento casi imperceptible de Ashley se esquivó mandando su pecho a tierra.

Sus brazos más largos de lo normal sostuvieron su movimiento y caída y antes de que pudiéramos exhalar, abrió su boca dejando ver una fila de dientes completamente diseñados para desgarrar, sin embargo….

No mordió.

Hasta ahora las bestias que había visto no dudaban en lanzarse de frente incluso cuando el fallo era evidente, después de todo eran bestias sin raciocinio, bestias que solo seguían sus instintos, pero….

Está bestia era distinta, el destello de sabiduría en sus ojos me lo decía, y quién también me decía era Ashley, quien volteó aterrada en nuestra dirección.

– ¡Vayans-!

Pero su grito no fue escuchado y mi atención cambió a la boca abierta de la Bestia, era oscura y sin duda representaba el abismo de la muerte, pero se iluminó de un atractivo celeste al mismo tiempo que la melena en su cuello se erizaba y alguien tiró de mi cuerpo.

– ¡Muevete…!

Mi visión se iluminó, ¿Finalmente el sol había salido en esta parte del mundo?

No, eso no era así y la explosión que siguió me lo dejó muy en claro.

– ¡….

!

El Maestro de Sucursal había levantado su escudo, fragmentos de hielo crecieron cubriéndolo doblando su tamaño y resistían el aliento que la Bestia aún estaba lanzando y destellos volaban por sobre nosotros además de un sonido como si estuviera cayendo granizo , aunque a una velocidad y cantidad descomunal.

– ¡Ahhhhhh!

– El Maestro de Sucursal gritó, sus ojos se iluminaron y su cabello se erizo, además que sus brazos comenzaron a cubrirse en hielo.

Fueron unos pocos segundos, no más de seis, pero deseando internamente que el escudo aguantará se había sentido como una eternidad.

– A….ayu….ayuden….me Entonces el sonido amaino al mismo tiempo que el aliento se terminó y el rugido de Ashley apareciendo desde la trayectoria llenó el espacio de gritos, pero tal vez porque soy susceptible a la muerte….

O tal vez porque es mi mayor miedo…

Pero en medio del caos y los gritos de batalla, incluso en medio de los crujidos del hielo en el escudo de Maestro de Sucursal, unas palabras….

¡No, un lamento fue audible y volteé -¡…!

-tomando menos de un segundo en arrepentirme de haberlo hecho.

El aliento que había lanzado la Bestia, sin darme cuenta, había bajado la temperatura de nuestro alrededor y la nieve a los lados del camino creado por el aliento se habían transformado en cristales destrozados.

Mi ropa tenía escarcha en ella, así como también mi respiración era visible, pero eso era yo….

Quien fue cubierto por el Maestro de Sucursal, pero nuestro grupo era enorme y era entendible, no, era completamente obvio que un pequeño escudo no podría cubrirnos a todos por más que crezca diez veces su tamaño, y la misma marca en el suelo demostraba el radio que escapó a su defensa, dónde se encontraban Mercenarios en condiciones….

Con poco tiempo de vida….

Entre ellos había un Mercenario, la placa congelada se había fusionado a su cuerpo que estaba morado y mostraba quemaduras de frío para nada agradables….

Y eso era en su parte “sana” ya que no solo sonó como granizo, sino que parecía contener trozos de hielo en su interior y estos habían destrozado todo a su paso….

Sin excepción.

– ¡E-Hey!

– me levanté titubeando y corrí hacia él, su respiración eran tan lenta y fría que hacía sentir los alrededores calientes.

– R-R-Resiste ¿M-Me oyes?

Resiste.

Moví mis manos, las heridas parecían burlarse de mí ya que comenzaron a sangrar cuando suplicaba por ayuda y no tuve más opción que aplicar presión, pero….

¿No era obvio?

Su piel se quebró como hielo expuesto al calor y la sangre comenzó a brotar bañando mis manos con más rapidez a medida que se descongelaba.

– A-A-Ay…y….da…

– sollozó, sus ojos grises estaban desenfocados y ni siquiera me reflejaba en ellos, además que parecía no sentirme.

– ¡Hey!

¡Resiste!

¡Resiste!

¡¿Me oyes?!

¡RESISTE!

Apliqué más fuerza, incluso consumo factores y mis manos entraron ligeramente en su cuerpo, pero el interior estaba más frío que el exterior.

– ¡HEY!

– Es suficiente…

– dijo alguien a mis espaldas.

– ¿Quien es…?

No, no importa, ven ayúdame, está sangrando mucho debemos- suplique, pero mi vista se volvió borrosa por un momento y cuando se aclaro estaba tomado por los hombros, frente a mi estaba el Maestro de Sucursal.

– Es suficiente, ha muerto.

Sus palabras penetraron mi corazón, “¿Cómo podía ser tan indiferentes?” Pensé.

– ¡¿Que dices?!

Aún respira, si nos apuramos- Traté de replicar, mi cuerpo ardía en ira, pero mi mejilla ardía más, el Maestro de Sucursal me había abofeteado.

– ¡Es suficiente!

– gritó, su mirada estaba llena de dolor y culpa.

Entonces mis factores se calmaron y el mundo que se había hecho estrecho comenzó a ampliarse, mi corazón aún apretaba, mi cabeza aún daba vueltas, aún había lágrimas en mis ojos, pero podía resistirlo.

– ¿Qué es eso….?

– pregunté, su agarre aún fuerte en mis hombros, aunque cuando escuchó la pregunta se apretó un poco más.

– Eso es la razón del porque las Estampidas son tan peligrosas.

Esa es una Bestia que se encuentra por encima de las Ancianas…

Una Bestia Mágica.

– ¿Una Bestia…

Mágica?

– pregunté, sabía que las Bestias Ancianas eran bestias ya adultas que habían alcanzado la adultes en todo sentido, es decir, si habláramos de una rata cornuda entonces si esta viviera lo suficiente y llegara a ser una Bestia Anciana la dureza y filo de su cuerno y dientes sería la mayor que podría alcanzar, lo mismo ocurría con su pelaje, ojos, reflejos, etc, claro que hay más factores que esos para declarar a una bestia como Anciana, pero entonces ¿Las Bestias Mágicas estaban por sobre las Ancianas?

¿Que era eso?

– Las Bestias Mágicas son…

A grandes rasgos, mutaciones.

No tiene que ser una Anciana, podría ser incluso un simple insecto, pero que de alguna forma se fusionó con el Mana Ambiental y eso cambió su naturaleza, lo hizo madurar y le dio nuevas habilidades, incluso puede cambiar su apariencia, así como con este Bastardo.

– ¿Hum?

¿Bastardo?

– observé a la criatura una vez más, Ashley luchaba ferozmente con él.

Aunque mantenía un aire de semejanza, era distinto…

Muy distinto, sin embargo, estaba seguro.

– Como te dije, el Mana lo hizo mutar, podríamos decir que ese Bastardo está más cerca de ser un Wyvern que nunca – El Maestro de Sucursal sonrió ante su broma y de inmediato me soltó – entonces no hay tiempo, debemos reorganizarnos y rápido, si estas mejor ayúdanos, tú también eres un Mercenario.

Sus palabras eran firmes, aunque frías, y volteé a ver a mis alrededores, ya habían sido visibles, pero parece que aún estaba afectado y de alguna forma los había estado ignorando, ya que con sus palabras recientes finalmente me fijé en lo demás y….

Vomité.

– ¡Blegh…!

– No hay tiempo, ayuda a los heridos y retorcedan, ayudaré a Ashley y me asegurare que sus ataques no los toquen, lo juro.

– En-Entendido…

– dije mientras me limpiaba la saliva de mi rostro.

Aunque antes de irme no pude evitar voltear, el Mercenario pálido aún estaba ahí, sus ojos abiertos y vacíos.

– Déjalo, luego volveremos por él, ahora debemos salvar a los que podamos.

– ….

– mi corazón dolió, no lo conocía, pero éramos familia y me acerque a su cuerpo a cerrar sus ojos antes de darme la vuelta – ¡Entendido!

Consumí factores y salté hacia el grupo más cercano, ya había otros Mercenarios auxiliando a los demás, así que me acerqué a un hombre de aspecto brusco y piel morena.

Sus manos sostenían con fuerza un gran escudo y podía verse trozos de rocas destrozadas en los alrededores, detrás de él había un par de personas congeladas por el miedo o desmayadas.

– uffff….uffff….uffff ….

El hombre respiraba acelerado, su rostro estaba contorsionado de dolor pero nunca lanzo un solo quejido, me hacía preguntar si en verdad necesitaba ayuda.

– hey, ¿Estás bien?

¿Que ocurre?

-Na…Nad…¡Nada, estoy bien, así que ayuda a estos pequeños!

– rugió.

¿Pequeños?

Había algunos que parecían ser mayores que él pero no lo contradeci, de hecho hice caso a sus palabras y me dirigí hacia ellos, pero…

– ¡Hey t-t-tus manos!

Las manos que agarraban el escudo hecho de coraza de alguna Bestia estaban moradas, con trozos de hielo escarlatas que parecían ser la sangre que brotó congelada y parecía incrustarse firmemente bajo la piel.

Me acerque a él de inmediato.

– ¡¿Qué haces?!

¡Ayúdalos primero!

– ¡Cállate, mira tus manos!

– ¡Estoy bien, resistiré, vete!

Ignoré sus palabras y volteé a ver, ¿Que podía hacer?

El daño era grave, pero en un mundo con magia tenía la esperanza de recuperarse.

Primero debía llevarlo dentro de la ciudad así que antes de pensar en que hacer debía alejarlo.

– Suelta el escudo, te llevaré.

– ….

– no me respondió.

– ¡¿Que hacés?!

¡Suelta el escudo!

– me desesperé.

– ¡No puedo, mis manos no se mueven!

…

No las siento…

– Mier- me detuve de maldecir, no había razón para ponerlo más nervioso con mi impaciencia.

De inmediato mis ojos divagaron, buscaba algo que me ayudara a evitar el peor escenario, y un leve reflejo en la cabeza de otro mercenario me hizo suspirar de alivio.

– ¡¿Qué….?!

– exclamó el Mercenario al que le había hechado los ojos.

Había consumido factores y con una respiración profunda había aparecido frente a él y su grupo, estaban desconcertados pero no había tiempo para explicar.

– losiento, lo tomaré prestado un segundo.

– entonces tomé su casco y desde que entré en contacto con él supe que serviría.

– ¡oye!

– gritó, pero ya no estaba cerca de él.

El casco completo parecía un balde, no sé sobre cómo se llamaría el diseño, pero agradezco a su forjador y creador, lo llené de la nieve que nos rodeaba y pude sentir la mirada de curiosidad del hombre brusco y de algunos que habían sentido curiosidad por los gritos y mis acciones, aunque muchos nunca dejaron de ayudar a los demás.

De inmediato me concentré, no era algo que no hubiera hecho en el pasado, pero al contrario de antes tenía que asegurarme que todo sea preciso y, como si fuera una pincelada en un lienzo blanco, deje salir una minúscula cantidad de la electricidad que corría por mi cuerpo mientras consumía Factores y – ¡Si!

– grite de emoción cuando la electricidad corrió libremente por el casco y derritió una minúscula cantidad de nieve.

– ¿Que estás…?

– preguntó el hombre, pero aunque lo escuché no desvíe mis pensamientos y procedi a derretirla por completo, ahora tenía agua y sin detenerme la calenté un poco, no mucho, era apenas lo suficiente como para decir que está fría y miré al hombre.

– Dolerá – le dije con franqueza – pero debes resistir.

– ¿Q-que harás?

– Salvaremos tus manos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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