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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 113

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  4. Capítulo 113 - 113 Estampida VIII
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113: Estampida (VIII) 113: Estampida (VIII) ****POV Abel**** No había mucho que pensar, eran tan raros que incluso en la capital nunca había visto uno, o bueno, siendo sincero nunca presté la suficiente atención o me fijé en ello, solo me enfocaba en el entrenamiento con Ashley y en las misiones que me asignaban, pero oliendo el aroma a carne chamuscada tuve que admirar la fuerza que representaba.

– Un mago Mercenario- susurré.

– ¡¿Qué haces ahí quieto, quieres morir?!

– gritó nuevamente la joven llamada María.

Me levanté, fue interesante, pero aún estábamos en un campo de batalla y lo primero era reagruparse.

Mis Factores de Mejora nunca dejaron de consumirse y cuando sentí que podía moverme casi salgo disparado hacia el siguiente Bastardo, pero me contuve con todas mis fuerzas y regresé.

Se sintió como volver a aprender a caminar, mis pasos eran torpes, pero fue necesario limitarme para volver y ya en el lugar observé a María de cerca, su piel era casi tan blanca como la nieve, algo característicos de la mayoría de los nativos de estas tierras en el norte, pero sus labios rosados resaltaban incluso sin maquillaje y sus pupilas rojas te escaneaban como si el fuego te estuviera consumiendo, no era tan alta, ya que yo era algo pequeño para mi edad, pero no me sacaba mucha ventaja.

– ¿Hum?

¿Ocurre algo?

– me preguntó cuando notó mi vista sobre ella.

– No es nada, gracias.

– respondí, pero, como si fuera una copia de mi Maestra, una sonrisa burlona se formó en su rostro.

– ¡¿Oh?!

¿Eres joven, pero aún así estás interesado en mi?

Que lindo niño, pero losiento- estiró su mano y la poso en mi hombro – no me gustan las personas más jóvenes o débiles que yo.

Aunque te daré puntos por tu rostro – me guiño el ojo al mencionar eso.

– Tch…

– chasquee los dientes y alejé su mano, que me haga pensar en Ashley me hizo dar cuenta que no teníamos tiempo que perder.

Nuestro grupo con la ayuda de María había logrado eliminar a seis, nos demoró un poco pero ya que tuvimos tiempo para respirar significaba que los Bastardos restantes se lanzaron a los demás grupos y como si leyera mis pensamientos escuché el grito de un Mercenario.

– ¡Arregh son muchos!

– ¡…!

– tomé mi daga de inmediato y respiré profundo, pero alguien tomó mi antebrazo.

Era una palma suave y un agarre delicado, no me detuve porque me impidiera moverme sino por temor a lastimar la delicada mano.

– ¡¿Qué crees que haces?!

No entendí su pregunta, era obvio, iba a ayudar al resto, mi grupo era competente y sabía que me seguirían ya que era el curso normal de las acciones, pero….

– ¡¿Entonces los dejaras?!

– ¿Que …?

Me detuve, no hizo falta ver más de una vez para darse cuenta de lo agotado que estaban, sus ojos cerrados y pupilas dilatadas indicaban la fuerte migraña que nuestra vanguardia sufría y nuestro tirador no estaba mucho mejor.

– …

– ¿Lo ves ahora?

– dijo María, sus labios fruncidos por mi imprudencia.

Lo entendía, necesitaban un respiro, pero los gritos dejaban ver como estaban siendo superados poco a poco por la diferencia, de momento era solo unos pocos, pero era obvio que cuando esos pocos ya no estén entonces los demás seguían, tal vez no haga mucha diferencia, pero si pudiera retrasar ese momento…

Si al menos podía salvar a alguien y aguantar hasta que Ashley viniera…

– ¡¿Que haces deprimido?!

– grito María, sus gritos me están comenzando a parecer molestos, aunque no podía odiar su entusiasmo.

– ¿Quien se deprime?

– Tu.

– …

– una respuesta cortante e inmediata me dejó sin palabras y solo se profundizó su sonrisa.

– No te preocupes, ya que llegamos todo estará bien – proclamó con confianza mientras se tomaba de la cintura y levantaba el mentón.

María no parecía alguien normal, no había dudas de su juventud, pero la bola de fuego chamuscó a un Bastardo sin problemas, ese era un supuesto a analizar, así que su confianza no era infundada.

– Estamos listos.

– intervinieron sus compañeros.

– Bien, ustedes quédense y retomen el aliento, nosotros nos encargaremos.

Quería reclamar, pero no podía dejar a mi grupo, ellos también eran parte del grupo que quería proteger así que la mejor opción en este momento, no, la única opción en este momento era confiar.

– Se lo encargó…

– susurré.

– Míralo, hablando a la grande.

– se burló.

– tranquilo, solo mira trabajar a los mayores.

****** POV Normal****** De inmediato el grupo de María se puso en marcha, su objetivo era los grupos más cercanos.

Los Mercenarios que se habían quedado a hacer tiempo iban desde algunos Mayores y la mayoría que eran medianos, era un grupo sólido que resistiría esta desventaja, pero para eso deberían darlo todo sin reservas, sin embargo, eso mismo era algo que no podían permitirse.

Así que, aunque despacio, estaban comenzando a ser superados.

Aunque hasta hace unos momentos no había habido ni una baja, en tan solo unos segundos dos grupos casi fueron exterminados y más de un grupo había ganado daños que los dejaban fuera de combate.

Por supuesto que el grupo de Abel no fue el único que logró bajas contra los Bastardos, así que el cabello rojo que destacó en medio de toda la pelea y la blanca nueve fue un alivio para la presión asfixiante.

María era un Mercenario Intermedio oficialmente, pero todos sabían que la misión que se le encargó a ella y a su grupo era una de promoción, ya que no era como si solo ella cargará a su equipo, todos eran muy capaces y no dudaban que pronto todos emigraran a la capital, además que, dato no menor, el grupo de María era el Único grupo Mercenario compuesto de dos Potenciadores y dos Magos en toda la región Noreste del Continente Norte.

– Tierra, escucha mi mensaje…

Entonces se escuchó la voz del otro mago en el grupo, Félix, un atractivo hombre de veinte años con un cabello castaño tan claro como se pudiera, rasgos y una vestimenta igual de elegante.

El joven Mago era una promesa que a la edad de veinte años estaba convirtiéndose en un Mercenario de Nivel Mayor, su atributo era la tierra y por su mirada que desviaba hacia María cada pocos segundos se podía decir que era un joven enamorado.

Sus factores fueron usados con la precisión de la experiencia y picos de tierra fueron creados a su alrededor antes de salir disparados.

– ¡Riaaaaaaa!

– ¡Roooo!

En medio de su carga contra los grupos desgastados muchos Bastardos fueron tomados por sorpresa y se vieron obligados a esquivar, aunque algunos fueron devorados por sus instintos y debieron soportar el ataque para conseguir una jugosa comida, pero con rugidos desconcertados se tambalearon en distintas direcciones, el golpe era mucho más pesado de lo que aparentaba y en ese instante una espada larga y una espada curva aprovecharon la oportunidad.

– ¡….!

– ¡….!

Su movimiento fue rápido, los ojos de ambos Potenciadores brillaron por unos segundos y terminaron de un solo corte con el trabajo.

No fue fácil, la piel y escamas de los Bastardos fue bastante dura, pero en todo este tiempo no solo los Mercenarios se habían cansado, sino también las Bestias y con menos velocidad para reaccionar el corte fue completamente limpio y libre de interrupciones.

Ambos se miraron entre ellos y sus ojos viajaron por un segundo en el campo de batalla, quienes miraban pensaron que se preparaban para su próximo objetivo, aunque la verdadera razón era difícil de decir.

Por otra parte, María no estaba prestando atención a las acciones individuales de su grupo, ella mantuvo una idea general de lo que ocurría y verificaba los movimientos de los integrantes para actuar en consideración, pero no más que eso y por eso, con los grupos más próximos a salvo, su atención se dirigió hacia el siguiente y sus hipnotizantes labios se abrieron.

– Como una tormenta donde la precipitación cae sin parar, el rojo fuego reemplaza las gotas y las cenizas reemplazan la brisa…

Abel observó atento a la Maga, ¿Que estaba haciendo?

¿Tenía mucha confianza sobre si misma o era una especie de ritual de adoración que tenía que cumplir?

Él no lo entendía, después de todo, incluso en todo su tiempo en la capital, era la primera vez que observaba la magia de otra persona que no sea Kayn o sus tíos.

Pero ¿Qué era la magia?

¿Cómo se usaban los factores mágicos?

Eso era de conocimiento común, los Magos utilizan los Factores Mágicos para doblar y desgarrar las leyes del mundo, creando y manifestando fenómenos de otra forma imposibles.

Y una marea de poder se desprendió de la Joven Maga.

El cabello de María comenzó a flotar al mismo tiempo que sus alrededores se volvían extrañamente densos, además de ardientes.

La clave de la magia era trasmitir tus ideas y pensamientos lo más claro posible al mismo tiempo que ordenabas a tus factores que hacer y lograr.

Sí, el proceso era mucho más complejo de lo que sonaba y por eso los Magos habían desarrollado cantos propios, poesías que grababan en su mente y cuerpo como reflejos que hacía posible recitarlos sin perturbar el proceso prestando atención de más, claro, cuánto más experimentado era un mago y cuánto más tiempo llevaba usando el mismo hechizo entonces eventualmente llegaba al punto donde usarlos no exigía nada más que pensar en ello, aunque está vista tenía su propio encanto y Abel no logró apartar la vista y, en tan solo un segundo, en los alrededores de María una especie de destello brillo y una ardiente llama con forma de aguja apareció, luego otra y otra y otra y otra y otra.

– como una precipitación…

– Abel susurró las palabras que había escuchado como para entender más a qué se refería o el simple hecho de comprender lo que acaba de ver.

La magia que estaba presenciando se acercaba más a su concepto de magia, ya que observar a Kayn en el pasado, quien solo creaba esferas de distintos elementos sin problema, resultaba anticlimático.

Abel estaba hipnotizado, sin embargo, en medio de su contemplación una pequeña sensación captó su atención por completo.

– ¿Humh?

– murmuró extrañado mientras observaba su cuerpo.

”¿Caliente?” Se preguntó.

Su pecho se había calentado y lo tomó con la mano, pero no demoró en darse cuenta de que la sensación de calor no era externa, sino interna y, de hecho, le parecía familiar, como si de alguna forma hubiera experimentado algo familiar, entonces volvió a respirar y notó como el oxígeno que aspiraba venía cargado de unas pequeñas partículas, así como cuando fue obligado a realizar la Conversión Elemental, estos invitados no invitados se sentían extraños, aunque si en algo se diferenciaban a aquella situación fue que estos ardientes huéspedes no invitados no hicieron más que ser devorados por la electricidad en su cuerpo.

La situación era extraña, pero alrededor de María cada vez aparecían más agujas de fuego y Abel respiraba más de estos Factores…

No, de este Mana distinto que parecía estar siendo atraído hacia María más que siendo liberado de ella.

Abel había pulido su respiración y los movimientos instantáneos que hacía, había margen de mejora antes de ir al siguiente paso, pero un momento de inspiración llegó junto con una teoría al presenciar estos eventos.

Ajena a todo, María había terminado de preparar su hechizo.

– Fuego.

Y murmurando, las decenas de agujas salieron volando hacia los Bastardos cercanos mientras más y más agujas eran creadas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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