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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 115

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115: Proclamación.

115: Proclamación.

*********POV Abel********* ¿Por qué ahora?

– …

Ashley, mi Maestra, me miraba seria, no era ni una clase de broma, ella en verdad estaba dispuesta a comenzar a enseñarme a usar la espada, lo que me lleva de nuevo a la pregunta ¿Por qué ahora?

Habían pasado casi cinco años desde que llegué, pronto cumpliría once, en todo ese tiempo siempre me mantuve fiel y aprendía a manejar las armas, no, aprendía a usar todo lo que Ashley me enseñaba, no es una queja, solo que nunca pude aprender lo que más me interesó y por respeto nunca traté de empuñar una espada por mi cuenta, solo me limité a verlas de lejos…

pero ahora, siendo ascendido o no a un Alto Mercenario, comenzaría los preparativos para irme…

para volver a casa…

y era justo en medio de todo esto que se me da la oportunidad de aprender de nada menos que la mejor Mercenaria del Norte.

En las peleas de entrenamiento Ashley usaba desde ramas a simples cachivaches que encontraba cerca, de hecho, también tome la idea de imbuir mis factores en la daga al pensar en cómo una rama resistía una daga recordando lo que hacía Ashley, no solo de María, y nunca pensé que fuera un problema, no, agradecía que no usara un arma verdadera, ya que me hubiera despedido hace mucho de la vida.

Pero era por esa misma razón y por verla cazar bestias que la idolatraba, sus movimientos eran más un baile, cada corte, cada estocada, cada movimiento de su espada se conectaba naturalmente y no perdía la fuerza ni la velocidad, pero…

¿Por qué ahora?

Si hubiéramos terminado de lidiar con la Estampida y a los meses me hubiera ido en silencio sin aprender el uso de la espada de ella, entonces no la hubiera odiado, hubiera agradecido todo lo que me enseñó y me iría esperando volver a encontrarnos para mostrarle mi Mejora y cuándo llegara ese momento podríamos haber peleado una vez más, tal vez luego ella me dé unos consejos e incluso podríamos compartir una jarra fría de su bebida favorita….

¿Pero porque ahora?

¿Cuánto tomaría?

Aprender a usar las otras tres armas me llevó algunos meses por cada una y solo fue a un nivel “estándar”, volver mi cuerpo “mío” me llevó aún más tiempo y ahora tenía las manos llenas puliendo mi respiración, más cuando acababa de encontrar una pista de como seguir, más cuando había comenzado a comprender la “Conciencia” …

Sin embargo…

– ¿Por qué ahora…?

– finalmente le pregunté.

Ella me miró con ojos fijos, me sentía transparente ante esos ojos, pero no me retiré.

– Antes eras débil…

– Me dijo, yo lo sabía, si teníamos en cuenta su estándar tal vez estaba aprobado por poco, pero los recuerdos amargos que me llevaron aquí solo demostraban mi debilidad.

– Entonces…

¿Por qué Ahora?

– reclamé, si antes era débil, ¿Que había cambiado?

Matar un par de Bestias no sería suficiente para que ella cambie de opinión.

– No me malinterpretes, sigues siendo débil, aún te dejas llevar por tus emociones y eres estrecho de vista, tendrás que trabajar en ello – respondió como si leyera mi mente.

Sus palabras clavaron dagas en mi corazón – sería mejor que te dedicaras a aprender y mejorar en lo que eres mejor, pero…

Ya tomaste tu camino y como maestra te apoyaré en eso.

Sus palabras estaban cargadas de emociones y grandes significados, sabía que podía contar con ella para todo, pero tal vez el resentimiento en mi cuerpo era lo que no me dejaba seguir.

– ¿Por qué ahora?

– pregunté una vez más.

– …

– ella calló, parecía pensar que sus palabras podrían dañarme, la notaba tensa y en parte angustiada.

– Porque lo necesitarás…

– dijo finalmente.

– ¿Lo necesitaré?

– …

– ella calló de nuevo, parecía complicada.

– Déjame preguntarte algo antes de responder.

– …

– Asentí.

– ¿Te gusta la daga?

Una pregunta simple, pero con su mirada sería y lo tenso del ambiente nunca fue fácil responder, era obvio que su pregunta no era superficial, su pregunta no tenía como objetivo saber si la daga me parecía linda o mis preferencias sobre ella, más bien el fuego en sus ojos parecía referirse a si estaría dispuesto o confiado de poder matar a alguien con una daga, y dejando de lado si estaría dispuesto a hacerlo o no, con una daga…

No, no lo haría.

– ¿Y los arcos?

– preguntó interpretando mi silencio correctamente.

– No – Respondí está vez.

– ¿Qué opinas de los látigos?

¿De los guantes?

¿De las lanzas?

¿Quizás las alabardas?

Su mirada se intensificaba con su lluvia de preguntas y la presión sobre mi incrementaba, estar frente a ella se sentía peor que estar frente a la Bestia de Mana, pero…

– No, no me gustan.

– Estaba temblando, estaba agotado, quería caer de rodillas mientras el aire entraba con dificultad a mis pulmones, pero respondí sin apartar la vista de sus ojos.

– …

Ashley volvió a callar, parecía sorprendida por alguna razón, pero chasqueo los dientes y se rasco la cabeza.

– Tch…

Esa es la razón.

– murmuró.

– No entiendo…

– ¡Te digo que esa es la razón!

¿Crees que será fácil de ahora en adelante?

– arremetió Ashley – Las Bestias de Mana son raras, pero créeme cuando te lo digo, eres débil, pero tienes talento…

Mucho más del que puedo imaginar, por eso sé que las Bestias de Mana serán cosas del día a día para ti, ¡no!, con tu talento incluso los Dragones serán Bestias que encuentres tirados a lado del camino, así funciona el mundo…

Así funciona el destino.

Ashley se miraba triste, parecía preocupada, parecía enojada, pero, sobre todo, mientras gritaba de alguna forma se veía…

Débil.

– Por eso te enseñaré – dijo finalmente – No soy la mejor en cuanto a la espada y dudo mucho que mi camino y estilo te ayuden, pero si al menos enseñarte te ayudará a vivir un día más…

Entonces lo haré, te enseñaré a usar la espada, te ayudaré a manejar tu talento – Ashley tomó su espada, me había dado cuenta de que esa acción era una que realizaba cuando estaba decidida o desesperada- Todo lo que ocurrió hasta ahora te parecerá un juego y lamentaras tu decisión, pero es lo que tú elegiste y no podrás echarte atrás cuando descubras que el autodescubrimiento es más doloroso que los huesos rotos.

Ella estaba decidida, y tal vez porque este cuerpo joven seguía dejándose llevar por las emociones o tal vez porque la electricidad que corre por mi cuerpo se sintió atraída a sus palabras prometedoras, una sonrisa adormeció mis mejillas y susurré – “Esta bien” – Aunque pese a todo aún tenía una ligera punzada en mi corazón, así que tuve que preguntar.

– ¿Cuánto tomará…?

– …

– Sus ojos se agrandaron, parecía intrigada y que tenía mucho que decir, pero su sonrisa solo se profundizó y se volvió más feroz que linda antes de responder.

– Eso dependerá de ti.

Sus palabras penetraron mi mente y mi cuerpo ardió frente a este desafío disfrazado de provocación.

Los mapas eran escasos en este mundo, no era de extrañar, ya que un mapa detallado de tu territorio sería un regalo para los enemigos que intenten invadir, sin embargo, había algunos con puntos conocidos y generales.

Era gracias a estos mapas que había trazado una ruta muy positiva hasta mi destino, la ciudad Puerto Ocaso, dónde tomaría un barco que me llevaría al Continente central.

Por el momento eso era todo mi plan, después debería ver cómo, cuándo y dónde llegaría y el camino que tomaría, pero hasta el momento sabía que mi viaje sería de al menos dos años, el tiempo era elevado, pero poco se podía hacer en un mundo sin aviones o métodos de transporte más rápidos que una carreta tirada por Bestias.

– Quince años…- Murmuré.

– ¿Que dijiste?

– preguntó Ashley.

La mayoría de edad no es un concepto que exista en este mundo, o al menos no es un término que pese lo mismo en todo lugar, ya que en este momento yo podía ser considerado uno al mostrar mi identificación como Mercenario Intermedio.

Pero había una tradición que leí en uno de los Libros en mi estadía en aquel orfanato.

En este mundo existe la religión, sí, no es tan poderosa como en mi anterior mundo a menos que estes en el llamado “Reino Santo”, pero al igual que el Gremio de Mercenarios esta tiene Sucursales por todo el mundo en los cuales existe un ritual que debe ser llevado a cabo para pertenecer oficialmente a ellos y la única edad donde es realizada es a los quince años.

Sí, por este, el lejano Norte, no es una ocasión muy especial, pero en el Reino Santo es uno de los mayores eventos que hay.

No sé si mis padres eran creyentes, aunque estoy más inclinado a la negativa, sin embargo, usar esa fecha declararía un tiempo límite.

– Dos años.

– dije mostrando mis dedos.

– ¿Hum?

– preguntó Ashley intrigada.

– Me tomará dos años aprender todo lo que sepas, no, en ese tiempo lograré ser tan fuerte que no tendrás que preocuparte por mí.

Mi cuerpo ardía en espera, Ashley estaba boquiabierta con mi declaración, tal vez fue insultante para ella, pero yo no podía esperar a comenzar con las lecciones, aunque para ello primero deberíamos terminar con la situación que nos rodeaba y la tierra vibró como si ya no pudiera contenerse más.

La siguiente oleada había llegado y las campanas sonaron.

Los Mercenarios que lograron recuperarse salieron rápidamente de la ciudad y se unieron al grupo que no pudo volver a descansar, la lucha sería difícil, pero no importa cuánto observara los alrededores, no había nadie que retrocediera.

Dos años para mejorar y dos años para volver, estaba decidido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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