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Dos y un nuevo Mundo - Capítulo 74

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  4. Capítulo 74 - 74 Primera Caza II
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74: Primera Caza (II) 74: Primera Caza (II) Esrael y Kayn entraron al Bosque Eterno sin parar debido al vuelo de Kayn, no fueron los primeros, de hecho algunos Hijos de la Naturaleza especialmente sensibles podían sentir el olor a hierro tan característico de la sangre helándoles la espalda, pues no había forma de saber si era de alguna bestia o de algún compañero, aunque ya decididos no se echaron para atrás, no, incluso podríamos decir que esto los emocionaba aún más.

Para los seres ajenos el Bosque Eterno está dividido en tres secciones, Las afueras, el intermedio y las profundidades.

Cada una de estas secciones abarcaba miles de kilómetros, pues el Bosque Eterno abarca poco más de un tercio del enorme continente Este y para este examen el límite de terreno era nada menos que todas “Las Afueras”, aunque claro, si te alejabas más de lo que debías entonces no llegarías a tiempo y esa sería una descalificación y en una sociedad como la que componían y seguían fielmente los Hijos de la Naturaleza, esto los convertiría de inmediato en aquellos que conforman la base de la pirámide de poder y si no es cambiado de forma apropiada entonces terminarían como individuos con responsabilidades bajas, lejos de la caza y la guerra, que en una Especie belicosa sería difícil de soportar.

Aunque claro, ya que estas responsabilidades eran insustituibles como la siembra y crianza de ganado, la preparación de las presas que los “Guerreros” traían, entre otras, no eran ridiculizados y era más una crítica personal y duelo interno el que afectaba, además, si bien era inevitable que surja el abuso de poder, los Hijos de la Naturaleza nunca serían especialmente crueles con un compañero de su especie, es decir, si hubiera una pelea esta pararía cuando el oponente se rinda y no trataría de atentar contra su vida, siempre que la situación no sea inevitable, así como el abuso verbal respetaba límites en su mayoría, aunque nuevamente, era inevitable que existieran individuos que no respetaran estas creencias y reglas básicas, pero de ser descubiertos estos eran fuertemente castigados, aunque también habían excepciones a estos castigos y la pena era reducida para los menores siempre y cuando no haya reincidencia.

Como dato extra, Kayn se había enterado de que en el caso de que un Hijo de la Naturaleza estuviera implicado en la esclavización de algún compañero de especie, estos serían cazados por un equipo especial conformado por figuras extremadamente poderosas y una vez que lo tengan en sus garras este sufriría una tortura inimaginable antes de morir de la peor forma.

Y así, sabiendo y desconociendo algunas partes de esta información, Kayn siguió hasta no ver niños a su alrededor.

– ¡Kayn!

– ¡Llegamos!

Esrael cayó al suelo de pie, aunque tuvo que girar hábilmente en el aire para evitar caer de cara.

De inmediato gritó el nombre de su amigo, pues toda la situación había sido muy rápida, sin embargo tuvo que detenerse y mirar los alrededores donde la sangre que corre por sus venas lo hicieron entender que no era tiempo de jugar.

Entonces sus orejas se levantaron y movieron captando cualquier sonido en los alrededores al mismo tiempo que su nariz se movía como un cachorro olfateando el aire.

Kayn observó todo tranquilo, un poco sorprendido por las acciones inmediatas y un poco resentido porque no consiguió una reacción divertida o esperada, sin embargo también sabía que no era tiempo de jugar y los Factores en su interior vibraron para posteriormente crear dos barreras, una para Esrael y la otra para él.

– …

– ¿Encontraste algo?

– No…

Kayn preguntó y Esrael se acercó a él mientras respondía, no parecía decepcionado, sino alerta, ya que al final este era el resultado que esperaban, porque si las bestias fueran tan simple de hallar como detenerte olfatear el aire, entonces sin importar que sean Menores o Ancianas serían exterminadas de inmediato por las más fuertes.

– Continuemos…

Luego de esas palabras ambos caminaron y observaron los alrededores listos para actuar ante cualquier situación inesperada.

Kayn hacía su mayor esfuerzo tratando de prestar atención a los alrededores con sus sentidos humanos limitados, sin embargo no pensó en usar magia, ya que los consejos que se les dieron en días previos estaban firmemente escritos en su mente.

– Ahora que saben usar búsqueda y como ocultarse de ella, deben tener en cuenta que no todo es tan simple como parece.

Dijo Lugos.

– ¿Por qué…?

Preguntó una joven de cabello negro y orejas de oso rojas.

– ¿Acaso eres tonta…?

Es obvio, si usas Búsqueda para encontrarlos aunque no los halles ellos a ti si…

Respondió un joven con cabello mostaza y orejas de felino redondeadas que se acercaban a las de un Puma.

Tal conversación fue repetida en la cabeza de Kayn y solo pudo concentrarse más, entonces…

– Te tengo…

Con el soplido de una suave brisa una sonrisa apareció en la cara de Esrael.

– ¡Vamos!

Esrael comenzó a correr sin esperar a Kayn y, aunque debería, Kayn no estaba sorprendido de que por más rápido que vaya Esrael este no dejara salir ni un ruido, él no sabía como explicarlo, solo podía repetir las palabras que una vez pensó.

– Es un cazador nato…

Entonces, sin perder más tiempo en pensamientos sin sentido sus factores vibraron una vez más y tomaron un color verde antes de elevar a Kayn en el aire y seguir a Esrael.

Las barreras temblaron momentáneamente, pero se estabilizaron con la concentración de Kayn.

La carrera fue corta y se podía ver a Esrael y Kayn escondidos detrás de los inmensos troncos que poseían los árboles de este bosque.

– ¿Dond-?

– ¡Shhh!

Silencio…

Kayn no podía observar la presa que ahora merodeaban, pero al preguntar solo obtuvo una reacción, a su parecer, “Exagerada” de Esrael, sin embargo, antes de poder pensar en algo más los arbustos a un par de metros de ellos temblaron y una figura extraña salió.

“¿Capibara?” Pensó Kayn.

La bestia era lo que en su anterior vida era llamado así aunque con algunas diferencias.

Dientes más grandes de lo que recordaba y y una disposición de sus patas más parecida a la de un conejo, es decir con patas traseras largas y recogidas.

Además de unos pequeños cuernos en su cabeza.

– Un Shugel….

Susurró Esrael.

– ¡Kiruk…!

El susurro de Esrael fue apenas perceptible para Kayn, pero el pequeño capibara, Shugel, levantó la cabeza y miró a los alrededores, entonces se giró rápidamente y comenzó a correr.

– ¡Ah…!

Kayn no sabía que era la razón, pero aún así volteó a ver a Esrael con ojos juzgadores mientras este exclamaba el equivalente a un “Ups, mi culpa”.

Entonces…

– ¡Atrápalo!

Grito Esrael mientras trataba de alejarse de la culpa.

– …

¡Vamos!

Kayn dudó un poco, pero no es como si pudiera cambiar lo sucedido y ambos niños comenzaron a correr detrás del Shugel.

– ¡¿Puedes ir más rápido?!

– ¡Creo que sí!

– ¡Entonces adelántate por la izquierda yo iré por la derecha tratando de empujarlo hacía ti!

– ¡Vale!

Bajo las palabras de Kayn, Esrael se movió de inmediato siguiendo el plan.

Entonces los Factores del Kayn cambiaron marrón y pronto una piedra del tamaño de un puño apareció frente a él.

– ¡Kiruk!

Kayn había lanzado al mismo tiempo magia de distintos elementos en el pasado, pero fue en situaciones calmadas o donde sus deseos fueron captados y seguidos por sus Factores de forma inconsciente, sin embargo esta vez no fue el caso y al cambiar sus Factores a Marrón, los Verdes que lo mantenían volando se fueron tiñendo y cambiando, entonces algunos pequeños guijarros aparecieron a su alrededor y no solo su velocidad sino su estabilidad disminuyó y con el vuelo errático la nueva dirección en la que se dirigía era al suelo, pero no debía fallar y como pudo disparó su magia.

El Capibara observó la proyectil de Kayn con las muchas miradas que lanzaba mientras corría, por lo que esquivó hábilmente sin disminuir su velocidad.

La magia falló y Kayn se estrelló contra las distintas cosas en el suelo, recordándole al pasado, sin embargo no había pena en su mirada, pues el proyectil impactó a la derecha del Shugel y este había cambiado de dirección para evitarlo, es decir, Kayn había cumplido con el plan y para corroborarlo Esrael salió de entre la naturaleza y tomó al capibara, tan grande como él mismo, por la mitad.

– ¡Kiruk kiruk kiiiii!

Esrael se revolcó con el Shugel y este se agitó violentamente tratando de liberarse, pero aunque Esrael sea la persona más “Normal” entre su Especie, su cuerpo seguía siendo por mucho muy lejano al de un niño como Kayn y no dejó escapar a su presa hasta que esta se cansó o resignó y se detuvo.

– ¡Lo logramos!

– ¡Victoria!

Un grito de victoria salió de la boca de ambos niños mientras sostenían una fuerte sonrisa que entumecía sus rostros, pero aun así no pararon de sonreír y reír por varios minutos.

– Kiru…

Fue entonces que un sonido ajeno, aunque parecido, se escuchó y cuando una maleza cercana se agitó ambos niños volvieron a la realidad y recordaron donde estaban.

– ¡…!

Kayn los rodeo en con una barrera y sus factores vibraron indicando estar listos para cambiar y lanzar la magia que desee, pero, sorprendiendo a los dos niños con la guardia alta, lo que salió fue nada menos que un Shugel pequeño.

– Eso es….

– ¡Kiruk!

– ¡Woah, para!

Al verlo, el Shugel que parecía haberse resignado comenzó a agitarse con mucha mas intensidad que antes tanto que por poco y escapa de los brazos de Esrael.

– ¡Ki…!

– ¡Kiruuuk!

Viendo esto la joven cría de Shugel corrió hacia ellos, aunque parecía que se le había pedido lo contrario.

A diferencia del Shugel capibara que Esrael tenia en brazos, esta joven cría del porte de un gato no poseía los pequeños cuernos en su cabeza, por lo que cuando corrió y Kayn le permitió entrar mientras despejaba su barrera, este solo dio cabezazos a las piernas de Kayn que solo podrían describirse como tiernos.

– …

Antes incluso de mirar esta escena Kayn ya se había decidido, pero ya que no solo dependía de él volteó a ver a Esrael, quien ya lo estaba mirando y sin ninguna palabra ambos volvieron a sonreír.

– Tranquilo, puedes irte, no les haremos nada a ti o a tu bebé.

Esrael le habló al Shugel en sus brazos y como si este le entendiera dejó de sacudirse y como pudo volteó a mirar al niño.

– ¿Kiruk?

Era obvio que ninguno de los dos niños lo entendieron, pero por alguna razón ambos estaban seguros de que la pequeña bestia estaba preguntando, “¿Enserio?” Y nuevamente volvieron a sonreír.

– Ve.

Esrael bajó con cuidado al Shugel y este comenzó a caminar hacia la cría que aún cabeceaba suavemente las piernas de Kayn y cautelosamente la tomó antes de salir disparado y perderse entre la maleza.

– Jajaja eso fue divertido.

Dijo Esrael aún mirando en la dirección que desaparecieron.

– Si…

tienes razón, aunque es una pena ya que fue nuestra primera presa…

– ¿Eh?

¿Esa cosa tan pequeña?

– …

¿Si?

– Jajaja por eso yo soy el mayor, ¿Cómo podríamos llevar algo tan pequeño?

Si apuntamos al primer puesto debe ser algo mucho mucho mas grande, justo como habíamos quedado.

– Si…

tienes razón…

Kayn lucía algo desanimado, no, podríamos decir que nostálgico y Esrael lo había notado.

Él no lo culpaba, al final sabía que Kayn si los consideraba parte de su familia y estaba feliz por ello, pero al final era inevitable, Kayn le había contado muchas cosas sobre sus padres actuales y sobre Abel, incluso menciono cosas que hicieron en sus vidas pasadas aunque con cambios y manteniendo el secreto de la reencarnación, así que Esrael lo entendía o al menos trataba de ser comprensivo, así que mirando nuevamente en la dirección que corrió el Shugel, murmuró.

– Si…

puede que sea una pena….

Y luego de esto ambos comenzaron a caminar una vez más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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